Acto de Entrega de Premios Literarios
Un premio, una sonrisa
El viernes 19 de mayo ya tiene protagonistas. Son tres personas de tres diferentes puntos de la geografía española que han conseguido, gracias a su talento y al modo en que agrupan las palabras, que sus obras hayan ganado el Concurso de Premios Literarios celebrado en Getafe. Novela, relato y poesía, tres géneros para tres formas de entender la vida.
En la Sala de Conferencias del Centro de Arte Ciudad de Getafe no quedaban sillas libres. Pasadas las ocho de la tarde se hizo el silencio. El público, sentado o dispuesto en los laterales de la mini-sala esperaba el comienzo de la entrega de Premios Literarios.
El calor y el ruido de la calle los acompañantes en un día especial para los galardonados. Los presentadores guiaban el acontecimiento entre risas, aplausos y notas de humor.
El acto comenzaba con los agradecimientos protocolares al Ayuntamiento de Getafe por realizar este tipo de concursos que contribuyen a fomentar la lectura y a hacer público el mérito de los autores, no siempre reconocido.
Este año, según miembros de la organización, el certamen ha dado un salto cualitativo y cuantitativo destacado. Otra de las novedades, los premios. Este año los ganadores no se llevan a casa solamente el recuerdo y la estatuilla -al parecer bastante pesada- sino que su mérito ha sido compensado económicamente.
El emotivo día de ayer arrancaba con el homenaje a Margarita Hierro, pionera en cuanto a la promoción poética de la localidad, alma del Centro de Poesía José Hierro y nombre del concurso de poesía. Su hija Tacha Romero, nerviosa y emocionad, hizo entrega del I Premio a José Manuel Muñoz Aguirre, autor de la obra Hacia el Viaje.
El ganador de esta primera edición de los Premios Internacionales de Poesía “Margarita Hierro” ha tardado quince años en escribir el conjunto de poemas que componen su obra. Ahora, en el 2006, su esfuerzo ha sido valorado. Al bajar del escenario, un pequeño niño -¿su hijo?- se lanzó hacia Juan Manuel Muñoz y le proporcionó un apasionado abrazo entre fuertes aplausos. Sin duda, la anécdota de la tarde. La obra Hacia el Viaje fue la más votada de un total de 172 presentadas procedentes de diferentes países. El poemario será publicado en la Colección Alegría del Centro de Poesía José Hierro.
Juan Manuel Muñoz recibe su premio
De nuevo presentadores al escenario para introducir al ganador del Certamen de Relato Corto. Después de la lectura de un fragmento del primer relato del libro, El asunto del cuarentón bajito, Alberto Ramos Díaz, el ganador, subió al escenario para recibir su correspondiente estatuilla por su obra Tres asuntos de cine y uno de copla y otros relatos. En su discurso se percibía alegría y todavía la sorpresa de haber sido el primer finalista pues, como confesó al público, no siempre consigue encandilar con sus particulares narraciones humorísticas. En la fotografía de la derecha vemos a Alberto Ramos Díaz durante su discurso.
Este género narrativo contaba también con otros dos premios, los accésit. Con ello, quedaba plasmada tres visiones diferentes de hacer un relato, tres maneras de manejar la palabra, de comunicar, tres modos que sin duda gustan a un jurado, sin duda, exigente.
Tras largos aplausos para los tres galardonados, subía al escenario Lluis Oliván Sibat, vencedor del Premio Literario de Novela con su obra El guardián de las hogueras. Fruto de momentos de inspiración en el Amazonas, en un pueblo de Cataluña sin biblioteca y de muchas otras circunstancias se va configurando la narración en prosa y nace la primera obra en castellano de Lluis Oliván, abierta a todo tipo de interpretaciones.
Tras la entrega de Premios, la foto de familia: los verdaderos protagonistas, los patrocinadores y las autoridades locales. Flashes, risas y aplausos fueron las notas de color. Tras la comunicación verbal se dio paso a la audición del Concierto en Mi Menor del Quinteto de Flautas de la Escuela de Música Maestro Gombau. Después, el cóctel de rigor.Lluis Oliván, autor de "El guardián de las hogueras"
Las sensaciones que la lectura provoca son diferentes pero siempre complacientes. Una obra literaria nunca deja indiferente a su lector. En ocasiones despierta una sonrisa, un llanto, una reflexión. En actos como el de ayer, el protagonismo se lo lleva el escritor. Es la manifestación pública de un “gracias” con una sincera sonrisa.
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Iria Lago





