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Bitácora de un viaje sin retorno
Miscelaneos de la vida real.
Acerca de
... estas primeras palabras son sólo a modo de prueba. En los días venideros espero entregarle a este especial diario electrónico notas especiales.... nos vemos .... esto fue lo primero que se me vino a la mente hace ya 10 dias atrás... siento que en cierto sentido la capacidad de escribir y dejar fluir la tinta,que otrora albergara en mi, se ha extraviado, razones podrían existir muchas, quisiera pensar que sólo es un adormecimiento pasajero, el tiempo y su paso indeleble lo dirá... ... he viajado junto a esta pequeña esfera ya trienta y siete veces en torno al astro rey... mi refugio, una delgada superficie al sur del mundo .... ... la foto, sólo es otra prueba más ...
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Sindicación
 
... camino al Valle del Elqui ...
... será que uno nunca dejará de sorprenderse de las curiosidades de la vida, esos pequeños y muy gratos acontecimientos que clasifican muy bien dentro de la categoría de "suceso fortuito", algo asi como una Ley de Murphy, pero positiva. Corría el mes de Marzo cuando mi familia y yo decidimos ir de viaje a conocer el famoso Valle del Elqui, a unos 500 kilómetros al norte de Santiago, lugar según muchos, místico de fuertes irradiaciones magnéticas, para mí un sitio hermoso y diferente que definitivamente hay que conocer (de otra manera cómo podríamos opinar de él). En la carretera, ansiosos por llegar a nuestro destino y al mismo tiempo deteniéndonos en cada uno de los pueblos aledaños, quizás parezca inconsecuente pero el punto es que hay que intentar conocer cada uno de los rincones de la ruta, llegamos al embalse Puclaro, obra inaugurada en 1999 y construída para regular el regadío del valle, entre los 83 metros de altura y en medio de los 525 metros de extensión del imponente muro, en las mismísimas tierras que cobijaran los pasos de nuestra gran poetisa Gabriela Mistral, atendiendo un pequeño pero muy variado puesto de venta de todo tipo de rocas, minerales, fósiles y hasta fragmentos de meteoritos, me encuentro con mi viejo amigo Carlos, rebautizado por todos quienes lo conocemos como Carlitos, las razones son muy obvias como para mencionarlas. Después de casi 10 años sin tener noticia alguna de su existencia, ni tampoco él de la mía, y es que la vorágine de la vida pareciera consumirnos a tal punto, que olvidamos las cosas simples que sazonan nuestro cotidiano vivir... .... la charla fue muy amena, conoció a mi familia y hasta le obsequió un trozo de meteórito caído de algún lugar de este inconmensurable universo a unos de mis pequeños, le compré algunas cosas, entre ellas un hermoso muestrario de minerales confeccionado por él mismo, hicimos una reseña de lo que habían sido nuestras vidas en todo este tiempo, todo lo que se puede contar en algunos breves minutos, es increible como diez años pueden resumirse en tan sólo diez minutos, nos dimos un gran apretón de manos, un "hasta la próxima" y continuamos nuestro viaje hacia el Valle del Elqui ... ... después de todo, cada uno de nosotros ya comenzaba a sentir ese extraño y envolvente magnetismo, era el comienzo de un viaje muy especial... .... ... Carlitos, se quedó con sus diferentes variedades de cuarzo, minerales perfectamente cristalizados, runas, fósiles y meteoritos, nosotros retornamos a la carretera y observábamos como lentamente el embalse se hacía cada vez más pequeño, hasta que casi sin advertirlo Puclaro desapareció ... y con él también Carlitos ... ... ...
 
Prueba

... el día de hoy, en cierta manera marca historia pues he estampado mis primeras palabras virtuales en este blog ...