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Goku en Valencia
Las vivencias de un Labrador Retriever en esta bonita ciudad mediterránea
Acerca de

Hola, perdón guau, soy un (perro) Labrador Retriever de color negro muy simpático.
Nací en Junio de 2007, durante 6 meses viví muy feliz en Granada, donde me cuidaba una niña muy guapa llamada "K" (cuando hable de humanos solo diré las iniciales para respetar su intimidad, aunque no sé muy bien lo que es eso). Ahora vivo en Valencia con "M" y "E" que me quieren mucho, yo también los quiero, así que intentaré portarme bien y no hacer demasiadas travesuras.
Ellos me han regalado este blog para que cuente mis aventuras, por cierto "M" es quien escribe lo que le dicto, pues no me deja tocar el teclado porque dice que se lo araño.
Espero que disfrutéis leyéndolo.
Chao, digo guau.
Perdón, se me olvidaba contaros que este blog está dedicado a “E” y sobre todo a “K”, a las que siempre querré, para que aprenda a leer con mis historias.
Os quiero, guau.
Sindicación
 
Soy un tragón

No puedo evitarlo, soy un tragón, da igual que acabe de comer la mejor comida del mundo.

Esta mañana estaban “B”, “A” y “M” desayunando el terraza del bar que hay al lado de casa, mientras yo estaba jugando con “Charco”, un Mastín del Pirineo de dos meses y medio de edad, que es el cachorrito de “B” y “A”, es un perrito muy juguetón. Pues nada entre juego y juego “A” se ha despistado y le he dado un mordisquito a su bocadillo (es que olía tan bien que no he podido resistirlo), “M” me ha reñido. Pero no he podido evitarlo.

Para redondear el día, esta tarde cuando hemos salido a pasear, salían los niños del cole y el aire olía a bocadillo (¡que aroma, que perfume para mi nariz!) yo iba como loco, mientras “M” le decía a “E” que no sabía que me pasaba (yo sí, que quería bocata). Cuando nos cruzábamos con los niños he echado el ojo a uno de jamón que llevaba un chico despistado y “ñam” le he dado un mordisquito, pequeñito pequeñito, “M” (sofocado pedía disculpas a la mamá del niño) me ha vuelto a reñir pero mira lo siento, soy un tragón y no puedo evitarlo, pero yo soy bueno, ¡eh!
No