Blogs.ya.com Quitar publicidad
Un adios golpea mi corazón
Sentimientos ante una ruptura inesperada, ante un amor que no quiere dejar mi corazón
Sindicación
 
Recuerdos escondidos
Ya hacía tiempo que no escribía; la razón, aparte de que no tengo tiempo de tanto currar, era que poco a poco parecía que iba superando esto. Esta noche vi que no.

Hasta tres veces he soñado con él. Me despertaba, cortaba el sueño, pero al dormir de nuevo, seguía soñando. Cambiaban los escenarios, pero él seguía ahí. El otro día pensaba que ya apenas me acuerdo de su olor, de su voz, de su cara... pero no, me equivocaba, porque parece que esta noche se abrió la pqueña caja de Pandora que todos llevamos dentro de la cabeza. Esa caja o rincón donde quedan los recuerdos que luego afloran por la noche, sin que nos demos cuenta. Y el recuerdo de su cara, de su voz, de sus gestos ha vuelto a mi.

Pero lo que más duele, os lo aseguro, es que ni en mis propios sueños consigo que Él me hable, venga a mi, quiera volver a empezar algo, aunque sea una amistad. Tres sueños, tres escenarios, pero ambos en ellos, y siempre alejados.

He tenido que despertarme, conectarme al messenger. Había un amigo, y me dice que en el fondo me tiene envidia, porque él nunca ha sentido algo así por nadie. Se que lo que siento por Dilbert no se suele sentir con mucha frecuencia, más en este mundo que se guía por las apariencias y el físico, y que los gestos y detalles se los lleva el viento. Pero le dije: envidia? envidia de seguir enamorado de alguien que ni en sueños consigues que te hable? envidia de alguien que te dejó hace ya más de 4 meses y que aun sigues queriendo?. Es un sentimiento bonito, en QUERER a alguien, claro que sí. Yo nunca habia querido hasta conocerle a él. Pero también es muy duro.

Porque creo que hay tres estados. Querer a alguien y que te quiera; querer a alguien que no te queira y, el que considero mas duro y por el que paso, querer a alguien que una vez te quiso pero con el que ahora solo queda silencio. SILENCIO e INDIFERENCIA. Para quien haya amado y luego encontrado silencio me entenderá.
 
El triste Otoño
Mirando por la ventana este dia tan gris. Un día triste, nublado, que de vez en cuando llora como lo hace mi corazón.
Tres meses ya desde que me dijo adiós, y esto va por ciclos. Mi corazón llora de nuevo, recuerda de nuevo. Con este ambiente tan frío, volví a acordarme de Dilbert, de nuestras largas charlas por internet o teléfono, por las risas, por las caricias, por las anécdotas.
Intuyo que será un otoño triste, pero peor será el final de año, esperar una felicitación y no recibirla.
Qué duro es estar solo en la vida, qué duro es enamorarse y que luego se acabe, pero más duro es que se acabe y seguir enamorado. Porque en el primer estado no sufres por nadie; en el segundo, sufres pero por lo roto, pero en el tercero sufres por alguien y por lo roto.
 
Te echo de menos
Te echo de menos (escuchando Moon River, BSO de Desayuno con Diamantes). Tres meses ya, pero te añoro, te echo de menos y te sigo queriendo como el primer día. Allá donde estés, te quiero Dilbert.
 
¿qué está pasando?
Cuánto le añoro, cuánto le recuerdo... cuánto le quiero aún, dos meses y 8 días sin él, casi el mismo tiempo que estuvimos juntos. Los recuerdos se pegan en mi cabeza por salir; pero me asusta pensar que parece que cada día que pasa le quiero más.
Y pienso que eso no es posible, que tendría que ser al revés, que cada día le tendría que querer menos. Pero me ocurre al revés. ¿Pue de eso ser posible? Puede ser posible que cada día que pasa le quiera más, o pro lo menos sienta ocrea que así es? Puede alguien compartir lo que me pasa? Ocurre?
 
Llorar por dentro
Cuando es la primera vez, metes la pata en todo, sin quererlo. Pasado el tiempo, y ya en frío, te das cuenta, muy a tu pesar, lo masl que actuamos cuando no pensamos, cuando nos dejamos llevar por el corazón sin pensar, cuando actuamos a impulsos.

Hoy aprendí que si aquel día hubiera llorado por dentro, las cosas podrían ser muy diferentes (o no, quien sabe). Si hubiera guardado mis lágrimas, si hubiera actuado friamente. Pero cuando uno es sincero, cuando se ama, ese amor no puede encerrarse en una jaula, aunque sea de oro. Nada puede contener a un amor sincero y verdadero como el que yo sentía por Dilbert.

La semana antes de cortar, me dijo que me seguía queriendo mucho, pero que se encontraba raro en la relación, agobiado, y que necesitaba un tiempo. Que confiara en él, en lo nuestro. "Confia en dar alas al pájaro, abre la jaula, y confía en que me de cuenta de todo y vuelva a tu mano". Así hice yo, le dejé pensar esa semana, apenas toqué el tema cuando nos veíamos. No quería agobiar, y además, tenía tanta confianza en nuestro amor que cría 100% que volvería, como él dijo, a mi mano, a mi lado.

Cuando el sabado cortamos, él decidió quedr como amigos. Pensaba que debíamos conocernos más como personas, y si volvía a surgir algo, volveríamos a ser pareja. Pero eso, había que conocerse más, porque ahora se sentía agobiado y no sabía la razón.

Agobio. Y sin querer le agobié aun más. Porque quedamos amigos, pero yo soy muy impaciente, lo siento. Y pretendía que Dilbert y yo quedáramos ya el martes a comer por ahí, y e viernes al cine. Es decir, seguir haciendo esa vida de pareja. Y claro, ahora en frío, ves que es normal que al romper, aunque se quede como amigos, haya unos días o semanas en los que apenas se vean las dos personas, para que se habitúen a la nueva relación. pero yo pretendía quedar ya, iluso.

Me preguntaba por el messener: que tal estas? Y en vez de llorar por dentro, y decir: "bien, muy bien", sin querer le agobiaba y le alejaba más al decir: "fatal, te echo mucho de menos".
Y cuando em preguntaba: "has salido hoy de casa?", en vez de responder una mentira "sí, estuve todo el día fuera y me lo pasé genial", era sincero y le decía "no, te echo de menos". En fin, que mi sinceridad le agobió más, porque se dio cuenta que así, como amigos, yo no estaba superando las cosas y me estaba sumiendo en una depresión. Y es más, se dio cuenta que con cualquier palabra yo la tomaba como una esperanza, una ilusión de volver.

A la semana, Dilbert decidió romper contacto, no vernos más. Se acababa todo. Y se, ahora lo sé, que en gran parte fue mi culpa, porque le agobié más, le alejé más. Creía que con la sinceridad, con el victimismo, le recuperaría, le haría recordar los buenos momentos. No fue así, le perdí para siempre.

Hoy pienso que esmejor llorar por dentro. Y si algún día el destino me da otra oportunidad con él, aunque sea sólo una oportundad en la amistad, aunque le siga amando con todo el corazón, lloraré por dentro y seré fuerte por fuera. Porque a muchas personas una sinceridad les asusta, a él le asustó.

Puede que él decidiera ese silencio por eso que dices, Sweet_Virginia, porque sigo pensando que él me seguía queriendo al romper. Lo vi en sus ojos el último día. Puede que él eligiera un silencio así para tapar y olvidar lo que aun seguía sintiendo.Y se que a lo emjor ese silencio también me está ayudando a mi. Porque si no lo hubiera, yo seguiría sufriendo, humillándome y agobiandole aun mas; puede que este silencio me esté ayudando a superar ese amor. Puede que haya sido lo mejor unos meses de silencio, y en un futuro el vuelve a ponerse en contacto, puede que sí. Pero es tan doloroso el silencio... porque es como la muerte. Es incomprensible un silencio con la persona a la que tantas veces estrechaste entre tus brazos, regalaste tus labios y la dijiste "te amo", a la luz de las estrellas de una nueva noche.
 
Silencio y promesas que volaron
Ante todo agradecer a Deadman su inspiracion, porque es leer su relato, reflejarme en él y darme alas a contar eso mismo que él narra. Leedle, y vereis lo que es hablar con el corazón.

Sabéis qué es lo que más duele al terminar una relación? El silencio. Que verdad tan grande es el dicho "No hay mayor desprecio que no hacer aprecio". El silencio, cuando se ha amado, cuando la otra persona no tiene razones para odiarte, cuando se ha terminado más o menos de forma civilizada, el lo peor que puede suceder.

Un silencio que duele y que no comprendes de dónde ha nacido. Porque recuerdas que un día te prometió la luna. Aquel dia que hablasteis, que yo le prometi que me diera tiempo, que conseguiría que un día él y yo fueramos dos cuerpos pero con un mismo alma, un mismo sentimeinto para toda la vida, que fuéramos dos en uno. Y él lloró al oir eso, dos veces le vi llorar, y esa fue una, verle escapar esa lágrima al oir lo que yo pretendía hacer.

Ya nada se puede hacer.

Y dónde queda eso que me prometió de cuidarme toda la vida? De hacerme feliz? Donde quedaron sus palabras de "Te Quiero" y "Te amo"? De que le hacia feliz, de que nunca había sentido algo tan fuerte, de que nunca nadie le había tratado tan bien como yo?

Hoy solo queda silencio.

Cuando Dilbert decidió dejar lo nuestro, así, de repente, me dijo que me quería mucho. También me dijo que me tenía un gran cariño como amigo. Que quería que continuaramos como amigos, conocernos más, y si volvia a surgir la llama del amor, volver a intentarlo. Y no eran solo palabras. En el tiempo que estuvimos juntos aprendí a leer en sus ojos, que para quien sepa hacerlo verá que es el verdadero reflejo de lo que uno siente, y una mirada no puede falsificarse. Y su mirada, el último día, me decía que aun me quería, como me habia dicho al cortar. Sólo Dios sabe por qué horas después decidía cortar contacto.

Mañana contaré como fue la ruptura y, una semana después, el fin del contacto. Lo que sentí, lo que viví, y lo que hice, y podréis ver que en parte fue mi culpa, y así poder ayudar a quien sea tan visceral como yo, que las cosas hay que tomarlas con paciencia y pensando lo que haces.

Hoy por desgracia solo queda silencio. Perdí esperanza de ori una voz un ruido, porque se que este silencio se prolongará toda mi vida, y jamás volvere a oir ya no sólo aquello de "Guapito", sino simplemente oir en sus labios mi nombre, un saludo o la palabra "Amigo". No se que le alejó tanto de mi cuando dias antes me habia declarado su amor, cuando me trató como un rey el primer mes, cuando, el dia de cortar, aun me dijo que continuara preparando las vacaciones, porque iriamos como amigos.

Silencio, oscuridad. Me gustaria ver la cumbre de la montaña, la luz que un dia contemplé. Pero ahora las nubes ocultan la visión. ahora vivo en una cueva al pie de la montaña. Quiero salir pero también quiero quedarme dentro. Pero eso es también otro capítulo, mis contradicciones internas. Un abrazo y espero poder ayudar a alguien con mis reflexiones.

Dogbert
 
Hoy, dos meses después, y parece que fue ayer
Dos meses han pasado ya desde que así, de repente, la historia más bonita jam´s contada acabó, sin apenas imaginármelo.
Han pasado dos meses, meses de altos y bajos. Mucho he aprendido de entonces, sobre todo respecto a mis defectos, que todos los tenemos, aunque no se la razón por la cual cuando alguien nos deja, nos sentimos culpables de haber roto noostros la relación.

He aprendido a ser menos impaciente, a dejar pasar el tiempo. También a no actuar por impulsos. Muchas veces ansío mandar a Dilbert un email, un sms, pero me digo: tranquilo, piensalo dos veces, así solo le agobiarás más y le alejarás más. Cuento hasta 10, y consigo vencer esa actitud, dejar el móvil en la mesa y continuar mi vida.

Mis días son todos iguales. COmo digo, uno más. Ahora por lo menos puedo dormir algo más, pero sigo soñando con él. Sueños de simple amistad, pero el despertar es lo peor. Como dice un buen Poeta, Deadman, lo peor es ese momento de soledad que es cuando el dia comienza a oscurecer, así como la siesta. La casa en silencio, la habitación en silencio, y te pones a pensar, sin querer, en los momentos vividos; incluso en lo que ahora podrías hacer con él. "Pues ha empezado la facultad", piensas, y te dices que ahora, si estuvierais juntos, habriais quedado a tomar algo, le habrias ido a buscar en coche, le habrias llevado a casa... Pero así no haces más que hacerte daño, pero es inevitable. La ansiedad??? por desgracia sigue ahí. Te tumbas, y notas el golpeteo incensante del corazón. Notas que quiere salir, que rebota contra el colchón, y te pones la mano entre ambos. El segundo paso es recordar los momentos felices y preguntarte cómo e sposible que despues de haber sido tan felices se pudo ir el amor, él dejo de quererme; y el paso más agobiante son los sudores fríos que te recorren el cuerpo. Sudires que te hacen escapar lágrimas, dos meses así.

Poco a poco, como dicen, se va cerrando la herida. Pero lo que más puede indignarme, o dolerme, llarmalo como querais, es el hecho de que despues de tanto vivido, tanto amado, tanto reido, no haya querido mi amistad, haya desaparecido. Puede que sea por el momento, puede que sea por mi bien, para no darme esperanzas, pero se que ahora estoy solo, y jamas pense en esto. SI debia suceder pense en que siempre le tendria ahi para lo bueno y lo malo, que el cariño que me decia tenerme al romper ayudaria a mi alma a superarlo. Pero estoy solo.

Asi es mi vida, intentando superarlo, planteandome la vida, planes de futuro, psarlo bien con mis amigos. Pero muchas veces nada de eso te llena el vacio que te quedo en tu interior despues de haberlo dado TODO, porque lo di todo, sin darme cuenta que me estaba quedando sin nada, sin un colchon que en caso de caida pudiera amortiguar la caída.

La vida pasa, esto `pasará? seguro que sí. pero bueno, mientras tanto esto es un poco lo que siento, lo que vivo, lo que pasa por mi mente. Un abrazo a todos, en especial con Deadman, con el que me he sentido tan identificado...
Un abrazo, sincero, de la misma manera que cada dia sigo preguntadome: que pasó? por que a mi? y por que yo no me merezco una 2ª oportunidad con esa persona, con Dilbert? Cuidaros mucho.
 
La ansiedad que aún permanece
Ante todo muchas gracias a todos aquellos/as que habeis leído mis líneas y, sobre todo, que me habéis apoyado con vuestros comentarios. Muchos de vuestros relatos también los lei, unos me hicieron sonreir, otros me hicieron lo contrario, pero así es la vida, llena de altibajos. Mañana me marcho el fin de semana a Galicia, tierra de meigas, esperando que alguna de ellas me ayude en lo que sea, olvidar o recuperar a la persona.

Como me encuentro hoy? Como digo, un día más en mi vida, que no lo recordaré ni pasará a los anales de los días felices de mi existencia. La ansiedad se asueña de mi. Los que la habéis sufirdo me comprendereis. Y qué diferente es el sentir las mariposas en el estómago, síntoma de felicidad, que notar cómo el corazón late y late con fuerza, síntoma de nerviosismo.

Y por qué? hoy reflexionaba. Intenté dormir algo después de la comida, pero la ansiedad fue terrible, el corazón me golpeaba de tal manera qye tuve que levantarme. Pensé el por qué. Creo que lo encontré. Creo que mi cuerpo, mi mente, mi corazón empiezan a darse cuenta que Dilbert no volverá a llamar, a ponerse en contacto conmigo. Siempre tienes una pequeña esperanza,no? por muy pesimsta que seas. Pero creo que esa ansiedad viene de comprender que los dias pasan y te haces a la idea de que no ahbrá llamada o sms, que en verdad todo se acabó. Pensareis que soy muy ansioso, que solo pasó un mes. Y tenéis toda la razón. Dilbert ya me lo decía, que soy muy impaciente, que hay que dar tiempo a las cosas. Y sólo hace un mes que nos separamos, aun es pronto.

Pero yo soy asi, por desgracia, aunque intento día a día cambiar. Confiar más en el tiempo, que no todo debe producirse ya, que las cosas tienen su ritmo y que aún es pronto. Pero bueno, los que esteis enamorados también sabeis que por mucho que uno se diga las cosas no se las cree (o no se las quiere creer, que es mi caso).

Mis días son así, lo peor, las mañanas. Porque te despiertas, y te das cuenta qeu has soñado con él, y simplemente era un sueño en el que erais amigos, solo amigos. Pero qué dura es la realidad cuando te das cuenta ¡ que ni eso sois ahora!. Todo esto es vivido, no son cosas que pongo para rellenar espacio. Son vivencias sufridas nada más empezar el dia, darte cuenta que todo fue un sueño y que te enfrentas a un día más. Te levantas, son las 9 d ela mañana. Yo soy de los que en verano me despertaba a las 11. Ahí veo que aún no soy el mismo. Te levantas y piensas: y ahora qué? Pues bueno, intento encender poco el ordenador, no depender de este trasto. Me pongo a hacer cosas, aunque no puedo evitar muchas veces quedarte con la vista perdida en cuaqluier lugar y ponerte a pensar recuerdos o cosas que harias hoy si el tren pasara de nuevo por mi puerta.

Llega la hora de comer, uno se anima viendo Los Simpsons y agradezco que echen 2 episodios. Pero acaba y pienso que necesito pensar, que lo emjor es dormir, que nadie te molesta y puedes pensar lo que quieras, pero tras una hora intentando dormir no puedo. Me levanto a las 4, y me meto en internet, a distreerme. Luego, sobre las 6 me pongo a leer, y asi si que me evado. Y llega la noche, que la deseo, porque se que el dia acaba, y aunque pronto habrá que dormir, se que al menos es eso, el fin de un dia más.

Momentos buenos, momentos malos. Unas veces soy mas positivo, empeizo a pensar y preparar mis planes para septiembre, busca de curro, apuntarme al gym o a clases de inglés. otros momentos me derrumbo, le recuerdo, miro las fotos juntos, recuedo momentos de risas o me pregunto por qué no me mandará un sms.

Conocí un chaval de internet, que vivio exactamente lo mismo. Pocos meses de relacion, enamorado y ruptura muy rara, sin dialogo. Pero hoy me dice que su ex le ha mandado un sms, y que le ha dicho que le quiere. Acuerdan empezar una amistad, él va lanzado. Y le advierto con cariño pero también con envidia sana. "Ten cuidado, administrala con razón y positivamente, porque muy pocas veces pasa el mismo tren dos veces por nuestra estacion, porque muy pocas veces la vida nos da una segunda oportunidad". Con esas palabras se lo dije. ¿Es o no verdad que es muy raro que la vida nos de una segunda oportunidad?. Le dije que tenia ques er agardecido, ir esta vez lentamente y sin prisas, que la aprovechara bien. Pero mientras me preguntaba yo: ¿Y por qué a mi la vida no me da esa segunda oportunidad? Ahora que maduré, que aprendí a controlar mis sentimeitnos y mis miedos, ahora qye aprendí tanto de la ruptura, ¿porqué Dilbert no vuelve a llamar a mi puerta, por qué no pasa nuestro tren, el que compartimos, otra vez por mio estación? Y me lo pregunto impaciente, ha pasado poco tiempo, lo sé, pero lo hago con impaciencia, con envidia. Y miro casos como estos de los famosos, que juegan con el amor; otros que lo tienen y lo humilla; programas de tele a donde va la gente que ha puesto lso cuernos al otro y se atreven a pedir una segunda oportunidad.

Y yo me pregunto: ¿y por qué yo, que traté a Dilbert como un rey, que le di todo, que le amé con todo mi ser, que le di mi cariño, mis risas y mi tiempo con toda ilusión, y que él me dio exactamente lo mismo, por que nosotros no tenemos esa 2ª oportunidad????. ¿Por qué en una relacion en la que hubo respeto, no hubo malas palabras en la ruptura, no hubo cuernos y hubo amor hasta el ultimo dia el Destino no nos da otra oportunidad, aunque sea como Amigos?. Gracias de neuvo por leerme, sabréis más de mi al volver de la tierra de meigas.
 
Un adios golpea mi corazón, por Dogbert
Qué difícil es decir adios a un amor cuando se está en lo más alto de la cima, cuando te encuentras en ese momento de plenitud en el que no existe nada malo en este mundo que nos rodea. La felicidad, tan difícil de conseguirla, preside cada momento de tu vida porque sabes que esa persona, llamémosla Dilbert, te llamaría al final del día.

Nunca en mi vida había sentido esa rara sensación llamada Amor. En apenas un mes había experimentado en mis entrañas las famosas mariposas que revolotean por tu estómago como si estuvieran buscando una salida al exterior. Cada día junto a Dilbert era un motivo para dar gracias al destino, por habernos hecho encontrar.

El primer mes fue alucinante. Ambos nos entregamos el uno al otro sin miedo y con toda la complicidad que daba una relación en la que ante todo eramos amigos. Planes, sueños, viajes, pasión y locura, amor y risas, todo ello conformaron el que fue el primer mes de la relación. Viviamos el uno para el otro, juntos, en la cima de amor, sin nubes, con el sol pegándonos en la cara. Sonrisas, miradas, caricias y abrazos, todo en un mismo corazón.

El segundo mes pasó sin pena ni gloria. Por motivos de trabajo, apenas nos podíamos ver. Pero yo me sentía feliz porque sabía que Dilbert se pondría en contacto conmigo al finalizar el día, sabía que recibiría su mensaje en el móvil preguntándome aquella frase que hoy tanto hecho de menos: "Qué hace el pajarito?", así me llamaba.

Puede que ahí cometiera mi mayor error, contribuyendo a un enfriamiento de la relación. Dilbert apenas tenía una hora para comer, yo me confié y me conformé con la llamada nocturna, sin darme cuenta qe mi amor comía en soledad, y que yo no supe sacrificarme para acuidar, cada día, a acompañarle en esa hora. Ahora me di cuenta de que nunca, nunca, nunca, hay que acomodarse en una relación, que cada día es una nueva batalla por conquistar el corazón de tu pareja, y que nunca hay que conformarse con nada.

Llegó julio. Vinimos de un descanso en una casa rural, allí yo ya había notado que la cosa no iba bien. Aquel descanso en principio iba a ser un balance de los primeros dos meses, pero de nuevo me confié, creía que iba todo bien, pero no era así. Al volver, Dilbert habló claro. Me seguía queriendo, pero se sentía atrapado, su independencia no veía luz en la relación. Y ahí acabó lo nuestro.

Puede que yo no actuara correctamente. Era mi primer amor, la primera vez que sentía algo así por alguien. Y no pensé, al dar ese primer paso, si yo estaba preparado para una ruptura. No lo estaba. Así que no supe estar a la altura de las circunstancias. No supe aceptarlo, e insistí; insistí en volver a conquistarle, en volver a sorprenderle. Puede que fuera una forma inmadura de comportarme, pues le agobié aún más. Y lo que seguía sintiendo por mi Dilbert lo apagó. Decidió romper todo contacto.

Ahora me encuentro en la misma montaña que un día Dilbert y yo compartimos. Pero me encuentro solo, perdido, y con nubarrones que apenas me dejan ver la cima, el sol. Sólo en una oscuridad imposible de abandonar. Sé que debo dejar atrás esto y buscar una nueva luz que me alumbre, pero no puedo olvidar ese magnífico primer mes que vivimos juntos; esos planes que hicimos; ese primer beso que iba dirigido a mis labios y yo creí que buscaba mi mejilla.

Aun sigo sintiendo tanto por Dilbert que no puedo pensar en otra cosa. Y lo peor es que a lo mejor soy yo el que no quiere olvidarle. Se que debo pero no quiero. Mi corazon no quiere pasar de esa persona que un día me hiz ver la luz más brillante que jamás había contemplado.

Hoy no responde a mis mensajes. Se que debo dejarle respirar, que a lo mejor alguna vez decide ponerse en contacto conmigo, que lo hace por mi bien para no darme esperanzas. Ahora comprendo lo mal que actué, lo que he aprendido de esta ruptura, lo que he madurado, pero demasiado tarde, porque se que para la siguiente relación podré aplicarlo, pero no sabéis cuánto desearía poder aplicarlo de nuevo con Dilbert. Hoy comprendo que me conformaría con muy poco: con tenerle ahí como amigo. Es más, me conformaría con tenerle como el típico amigo con el que hablas una vez cada 3 o 4 meses, al que mandas de vez en cuando un mensaje, pero que sabes que si le necesitas s epondrá en contacto inmediatamente contigo. Me conformaría con ello.

No se las razones que le llevaron a romper. EN mi corazón tengo la última mirada que me dedicó, en la que vi que aún había amor. Vi esa sonrisa que dejó escapar. Y tengo la sospecha que no fue nuestra culpa, sino culpa de su pasado, que aún no pudo superar. Pero me duele que no haya contado conmigo para superar esa prueba. Porque yo estaría ahí para hablar de su pasado, de su ex, para ayudarle a superar todo; pero el decidió tirar por el camino del centro: superar su pasado él solo, sin tenerme a mi, sacrificando nuestro amor.

Ahora ya no existe contacto; no responde a mis mensajes o emails. Pero él sabe, en lo más profundo de su corazón, que mis puertas siempre estarán abiertas. Dilbert, Dave, sabes que siempre tendrás un amigo en mi, que siempre estaré dsiponible a cuaqlueir hora y en cualquier momento, que mis oídos y mis hombros están ahí siempre que los rquieras. Espero algún día escribir otro diarios de estos y contaros que Dilbert y yo somos simplemente amigos, lo mejor que me podría pasar. Hasta entonces os digo que sigo sufriendo por esta ausencia de un amigo al que quise más que ninguno, con el que quise empezar un futuro y con el que espero volver a contactar. Porque mis brazos siempre estarán abiertos, sin rencor, olvidando el pasado, deseando poder decir: cuánto te he extrañado, pero qué feliz soy de que quieras tenerme como un AMIGO, lo más importante que un ser humano puede tener en esta vida. Os seguiré contanto. Y gracias por leerme, amigo.

Dogbert (Javi)