Porque estoy harta
Una vez que estaba tranquila, él, el que no tiene rumbo fijo porque vive sin parar. El que vive independiente, como yo, pero sin pensar en los demás, volvió a aparecer. No sé que tiene que me revuelve, sin embargo, no me da la felicidad. Porque no quiero vivir ni un minuto más a su lado; porque no quiero que me vuelva a tomar el pelo; porque estoy harta de ser una chica comprensiva y cariñosa; porque yo también tengo mi carácter; porque no sé si merezco mucho más pero sé que no quiero lo que me da; porque tengo tanta rabia dentro que con él es imposible algo más; porque no me fío de él; porque sus palabras no valen nada; porque en cualquier momento puede volver a pasar de mí; porque estoy harta de darle lo que quiere cuando él lo quiere; porque yo no quiero eso; porque he conocido a alguien que me hace reír a cada segundo; porque ese alguien me ha enseñado que si quieres puedes....pero ese alguien no es él.
Peronas
Me volví a equivocar; una vez más. ¿Cuántas veces hay que equivocarse?, ¿Diez?, ¿Quince?... no lo sé. Y si alguien tiene la respuesta: no me la creo. Hay gente con la que tropiezas una y otra vez, con la que no te reconoces y saca cosas de ti que no te gustan. Esa gente es la que a la vez nos da pequeños momentos de intensa alegría. Pero... ¿dónde está el límite?, ¿merece la pena esos pequeños momentos comparados con las grandes decepciones? En cada uno está la respuesta y su decisión. Una decisión que, ante todo, se debe respetar. Son ese tipo de persona que si lo piensas bien en el fondo no te quieren...o quizás sí, pero nunca lo demuestran. Sin embargo, hay otras que siempre están ahí, esas que no te fallan, que no tienen un límite, ni se agotan porque les llames. Esas, son las personas que siempre están a tú lado. Y esas son las personas que debemos cuidar; por las que comernos la cabeza y preocuparnos. A las otras, no tenemos que darles tanta importancia. ¿Tenéis ese tipo de personas en vuestras vidas?







