Dudas
si estás realmente enamorado no tienes dudas?
te puedes ir enamorándo poco a poco?
sólo hay un amor a primera vista?
si tienes dudas de lo que sientes es que no le quieres lo suficietne?
o... es que ya no volveré a vivir amores tan intensos y ahora son más maduros y relajados?
??????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
te puedes ir enamorándo poco a poco?
sólo hay un amor a primera vista?
si tienes dudas de lo que sientes es que no le quieres lo suficietne?
o... es que ya no volveré a vivir amores tan intensos y ahora son más maduros y relajados?
??????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
Una mirada al futuro
Entre pisando fuerte, con mi nuevo corte de pelo, tacones, escotazo y una mirada enérgica. De repente, ahí estaba él después de cuatro meses sin hablarnos. Me miró serio e hizo un amago de no saludarme. Sin embargo, yo no dudé en plantarme frente a él, segura y tranquila. Le di dos besos y me comentó que estaba muy guapa con mi nuevo corte de pelo. Me miraba sorprendido, creo que él también veía a la nueva persona que ahora soy. Momentos antes de entrar en el bar, antes de saber que él estaba ahí, una amiga me decía que le sorprendía yo; que me veía muy feliz y con paz interior. Que me lo merecía. Ahora, dentro del bar el destino me había puesto una prueba: el reencuentro.
Una vez frente a él me dio un pinchazo el corazón, me llevo lejos, a recuerdos que no quería pensar. Su rostro y su vida están ya muy lejos de la mía.
Me preguntó sobre el trabajo y le conté que tenía varias ofertas fuera de Madrid; que tenía ganas de irme a otro sitio. Ante esto, creo que se sorprendió. ¿Te vas a ir tu sola? Sí, respondía yo. Y eso le extrañaba porque siempre se ha pensado que yo no tengo valor para hacer ese tipo de cosas.
Mirándonos a los ojos nos despedimos. Le comenté que me alegraba haberle visto y que si me marcho fuera de Madrid le avisaría. Me doy la vuelta, dándole la espalda. Creo que las piernas me tiemblan un poco. Mi amiga Cristina se pone a mi lado y me pegunta qué que tal estoy. Tardo un segundo en contestar. La miro, miro hacía atrás un segundo, para verle a él, y vuelvo a mirar a mi amiga. La digo seria y decidida: “Bien, hay que mirar hacia delante. Y a mi, las cosas me van muy bien” “Yo alucino contigo. Eres acojonante”, agrega ella. Entre risas, hacemos un brindis por el futuro que nos espera. Ese futuro que hacemos cada uno de nosotros. Y decido no mirar más atrás, y mirar hacía el otro lado del bar, donde no está él, dónde todo es nuevo, dónde me quedan muchas cosas por vivir,
Una vez frente a él me dio un pinchazo el corazón, me llevo lejos, a recuerdos que no quería pensar. Su rostro y su vida están ya muy lejos de la mía.
Me preguntó sobre el trabajo y le conté que tenía varias ofertas fuera de Madrid; que tenía ganas de irme a otro sitio. Ante esto, creo que se sorprendió. ¿Te vas a ir tu sola? Sí, respondía yo. Y eso le extrañaba porque siempre se ha pensado que yo no tengo valor para hacer ese tipo de cosas.
Mirándonos a los ojos nos despedimos. Le comenté que me alegraba haberle visto y que si me marcho fuera de Madrid le avisaría. Me doy la vuelta, dándole la espalda. Creo que las piernas me tiemblan un poco. Mi amiga Cristina se pone a mi lado y me pegunta qué que tal estoy. Tardo un segundo en contestar. La miro, miro hacía atrás un segundo, para verle a él, y vuelvo a mirar a mi amiga. La digo seria y decidida: “Bien, hay que mirar hacia delante. Y a mi, las cosas me van muy bien” “Yo alucino contigo. Eres acojonante”, agrega ella. Entre risas, hacemos un brindis por el futuro que nos espera. Ese futuro que hacemos cada uno de nosotros. Y decido no mirar más atrás, y mirar hacía el otro lado del bar, donde no está él, dónde todo es nuevo, dónde me quedan muchas cosas por vivir,





