- CaJaS -
Tras el estrés que me trajo la selectividad, me enfrento a un largo verano por delante. Casi 3 meses de salidas, entradas, sol y dudas. A todo ello hay que unir la situación actual, que entre cajas y cartones no sé por dónde saldré… y, peor aún, sin apenas saber si quiero hacerlo. Quizá es mejor quedarse escondida ahí dentro, donde nadie pueda ver qué pasa por mi mente y por mi corazón. No estoy segura de querer salir, en general. Ni ahora ni después.
Hace unos días hablaba con un amigo sobre lo que necesito y lo que no. Mientras él cree que necesito SALIR para poder vivir, yo me escudo en no querer ver que en verdad sí lo necesito. ¿Por qué? Por miedo, por dudas, pero sobre todo por falta de confianza en mí misma. A la vez me doy cuenta de que no todos están cuando son llamados, o que ni siquiera se acuerdan de que deben venir… y me hago un poco más pequeña, más difícil de ver entre las cajas en las que estoy. Y cuando parezco tan poco importante, voy a mi habitación a por “la caja”. Desde que tengo uso de razón, he ido guardando cosas que, en algún momento, han sido muy importantes para mí. A veces no me acuerdo ni de que estaban, ni desde cuándo llevan ahí. Pero al verlas guardadas en la caja me animo. Puede que no las tenga cada día en mi cabeza, pero al menos las atesoro demostrándome que siguen siendo parte de mí, que son importantes. Y, sobre todo, que me son necesarias, incluso cuando no me doy cuenta.
Y ahora me digo que no me quiero ir, que no quiero dejar todo esto, pero que si no lo hago me voy a arrepentir como me he arrepentido ya tantas veces. Sé que es razón suficiente como para arriesgarse y salir, e incluso para cruzar la calle y salir de las cajas, pero el miedo me coge y me ata… Y lo peor de todo es que ese miedo tiene nombre, que me lo trajo la confianza, y que cuando las cosas van bien, vuelve para hacerme torcerlas. Hasta hoy.
Hace unos días hablaba con un amigo sobre lo que necesito y lo que no. Mientras él cree que necesito SALIR para poder vivir, yo me escudo en no querer ver que en verdad sí lo necesito. ¿Por qué? Por miedo, por dudas, pero sobre todo por falta de confianza en mí misma. A la vez me doy cuenta de que no todos están cuando son llamados, o que ni siquiera se acuerdan de que deben venir… y me hago un poco más pequeña, más difícil de ver entre las cajas en las que estoy. Y cuando parezco tan poco importante, voy a mi habitación a por “la caja”. Desde que tengo uso de razón, he ido guardando cosas que, en algún momento, han sido muy importantes para mí. A veces no me acuerdo ni de que estaban, ni desde cuándo llevan ahí. Pero al verlas guardadas en la caja me animo. Puede que no las tenga cada día en mi cabeza, pero al menos las atesoro demostrándome que siguen siendo parte de mí, que son importantes. Y, sobre todo, que me son necesarias, incluso cuando no me doy cuenta.
Y ahora me digo que no me quiero ir, que no quiero dejar todo esto, pero que si no lo hago me voy a arrepentir como me he arrepentido ya tantas veces. Sé que es razón suficiente como para arriesgarse y salir, e incluso para cruzar la calle y salir de las cajas, pero el miedo me coge y me ata… Y lo peor de todo es que ese miedo tiene nombre, que me lo trajo la confianza, y que cuando las cosas van bien, vuelve para hacerme torcerlas. Hasta hoy.

“No elegiré la opción que tú me das, sentarme y ver marchar… quiero borrar de mí tu recuerdo, quiero cerrar esta herida y volar.”
Comentario:
¿Ves? Solo podías encontrar cosas buenas. Me alegro de que fuera tan bien. Vuelve pronto! Un besito!
Comentario:
Pues sí... salí un poquito de la caja, salí una semana entera de la caja y lo he pasado genial. Ha merecido la pena darme un paseo por el mundo. Encontré risas, resolví dudas y me di cuenta de que, realmente, valgo más de lo que nunca he pensado. Muchísimas gracias Perdida y Anabel. Un beso a cada una!
Comentario:
¿Ya te atreviste a salir de la caja? ¿Qué encontraste por ahí fuera?
Comentario:
Que haces metida en esa caja, será posible con lo que tu vales y mira que no te conozco pero por lo que escribes no creo que nadie te pueda hacer sombra. Asi que sal de una vez que tienes un mundo por delante pa comerte.
Disculpa la dureza, pero te lo digo de corazón.
Besitos
Disculpa la dureza, pero te lo digo de corazón.
Besitos
Comentario:
Gracias Anabel, sé que tengo que salir, poco a poco voy asumiéndolo, pero no es fácil darse cuenta de cuándo realmente es el momento apropiado para salir, como cuando saltas a la comba ;) Un beso.
Comentario:
Arriésgate y sal de la caja. Igual te encuentras con cosas que no esperabas y ya no quieres volver a entrar...
Comentario:
Tampoco tienes porque dejar la caja, al salir deja la puerta abierta para tener cerca todo lo que guardas en ella, siempre puedes aumentar esa cuenta corriente, ya sabes, el Banco de Favores, o bien... ir a por una caja más grande, en donde tenga cabida todo cuanto desees tú solita. ¿No? Es otra opción. Gracias a ti por dejarme estarlo. ¡Un abrazote!
Comentario:
El caso es que tiendo a sentirme a gusto en la caja y... a no querer salir. Es lo que tiene llevar toda una vida en la caja, que te acostumbras y después no quieres salir, aunque sepas que fuera hay todo un mundo esperando SÓLO a que tú salgas. Pero... siempre está el miedo, que va donde yo vaya.
Gracias por el consejo y por estar a mi lado. Un abrazo!
Gracias por el consejo y por estar a mi lado. Un abrazo!
Comentario:
Mmm, ¿aceptas mi humilde opinión? Yo que tú estaría un tiempo en la caja, más que nada por esas cositas que tendrías por compañeras que te dan ánimo y todo cuanto puedes necesitar. Una vez te llenes de todas ellas, abre la caja y sal de ella poquito a poco. Si no te arriesgas no sabes si se gana o se pierde. Piensa que si no sales te quedarás siempre con la duda de "si..." y saliendo, puedes ganar mucho, por de pronto conocer el mundo que te rodea y además de todo ello, aprender, de aciertos o de errores, pero aprender a crecer como persona. Siento el sermón. Un buen post señorita, ¡un besazo enorme! :)





