Sobre el olivar.
“Sobre el olivar,
Se vio a la lechuza,
volar y volar”
(A. Machado)
Espera todo el día. Hace como que duerme mimetizada y quieta, muy quieta. Estatua salada de salas lloradas y secas. Sólo engaña a las horas del día para que no se fijen en ella y pasen de largo sin hacer más daño que el que el mismo tiempo cierra. Va sabiendo, desde siempre va sabiendo, como cerrar los ojos a la intemperie y no vuela. No se puede sentir lo que no se conoce, por eso quiere olvidar lo que ha aprendido de día, lo que sabe de veras, lo que es tan cierto como la luz que quema los ojos a los que los tienen débiles, gastados de tanto querer usarlos en abrir las nieblas.
Y llega la noche y vuela. Es breve, pero único. Por encima de los olivares y de las encinas vuela, apenas lo justo de no rozar con las plumas cortas las últimas hojas de plata verde. Sólo con abrir los ojos se vuela. Volar, por debajo de las estrellas, recibir los mensajes lejanos que quieran mandarle, guardar en su pequeña cabeza, detrás de esos ojos grandes, los secretos de la noche y rozar las alas de los ángeles y saber de qué plumaje están hechas, acariciando suavidades intensas.
Es muy corta la noche, pero cumple sus promesas. Promesas no pronunciadas, promesas no hechas, porque no hace falta, porque sobran, porque son pesadas y no vuelan ni sirven para acompañar vuelos, no son buenas compañeras de la altura, no son mas que piedras lanzaderas, no hacen libertad, la queman. Las que cumple la noche son regalos de luna azul, esas no pesan porque se deshacen al momento en forma de lluvia de oro que los dioses mandan sobre la tierra y los hombres interpretan como amor y amor la llaman con la boca llena.
Y en el cielo........Luna lunera, que no vuela, abre la boca y cuenta estrellas. No hay cuando sale la Luna a pasear quimeras.
Vuela la lechuza blanca, vuela y todo lo ve y todo se hace de ella.
“Campo, campo, campo.
Entre los olivos.....”
Entre los olivos.......los olvidos blancos.
Sobre el horizonte plano.
Se vio a la lechuza,
volar y volar”
(A. Machado)
Espera todo el día. Hace como que duerme mimetizada y quieta, muy quieta. Estatua salada de salas lloradas y secas. Sólo engaña a las horas del día para que no se fijen en ella y pasen de largo sin hacer más daño que el que el mismo tiempo cierra. Va sabiendo, desde siempre va sabiendo, como cerrar los ojos a la intemperie y no vuela. No se puede sentir lo que no se conoce, por eso quiere olvidar lo que ha aprendido de día, lo que sabe de veras, lo que es tan cierto como la luz que quema los ojos a los que los tienen débiles, gastados de tanto querer usarlos en abrir las nieblas.
Y llega la noche y vuela. Es breve, pero único. Por encima de los olivares y de las encinas vuela, apenas lo justo de no rozar con las plumas cortas las últimas hojas de plata verde. Sólo con abrir los ojos se vuela. Volar, por debajo de las estrellas, recibir los mensajes lejanos que quieran mandarle, guardar en su pequeña cabeza, detrás de esos ojos grandes, los secretos de la noche y rozar las alas de los ángeles y saber de qué plumaje están hechas, acariciando suavidades intensas.
Es muy corta la noche, pero cumple sus promesas. Promesas no pronunciadas, promesas no hechas, porque no hace falta, porque sobran, porque son pesadas y no vuelan ni sirven para acompañar vuelos, no son buenas compañeras de la altura, no son mas que piedras lanzaderas, no hacen libertad, la queman. Las que cumple la noche son regalos de luna azul, esas no pesan porque se deshacen al momento en forma de lluvia de oro que los dioses mandan sobre la tierra y los hombres interpretan como amor y amor la llaman con la boca llena.
Y en el cielo........Luna lunera, que no vuela, abre la boca y cuenta estrellas. No hay cuando sale la Luna a pasear quimeras.
Vuela la lechuza blanca, vuela y todo lo ve y todo se hace de ella.
“Campo, campo, campo.
Entre los olivos.....”
Entre los olivos.......los olvidos blancos.
Sobre el horizonte plano.
23 de Abril. El día del libro y de la rosa
Hoy es el día de Sant Jordi en Catalunya. El día de san Jorge; el caballero que venció al dragón. Dice la leyenda medieval que éxistió un dragón que exigía el sacrificio anual de una joven para devorarla y que san Jorge lo venció y salvó de esta manera a la hija del rey, que había sido elegida como su siguiente víctima. Según la tradición al dar muerte al dragón, una gota de su sangre cayó sobre un rosal y convirtió en roja una de sus rosas. San Jorge tomó la flor y la regaló a la princesa y dió comienzo así a la costumbre que existe en Catalunya de regalar una rosa a las mujeres a las que estimamos. Hay diferentes versiones de esta leyenda, con las leyendas ya se sabe, pero lo cierto es que ya se regalaban rosas a las mujeres que en el siglo XV acudían tal día como hoy a la misa en la capilla de Sant Jordi, en Barcelona.También felizmente coincide este mismo día con el día del libro. Se hizo coincidir con la fecha del 23 de abril porque casualmente este mismo día es el aniversario de la muerte de Shakespeare y Cervantes; Los autores cumbres de la literatura anglosajona y castellana respectivamente. La cuestión es que por esta serie de coincidencias, hoy en Catalunya las calles se llenan de stands de libros y rosas, se regalan más libros y rosas que ningún otro día del año, se potencia la lectura y se regala una flor. Algo bastante olvidado en estos tiempos de deuvedés y reproductores de emepetres. Pinchando aquí podeis enviar una rosa virtual y un mensaje a quien querais. Está en catalán, pero es muy facilillo ;-)
ATENCIÓN POR FAVOR: A MI SEÑAL CRUCEN TODOS POR EL PASO DE PEATONES SIN SALIRSE DE LAS RAYAS BLANCAS PINTADAS EN EL ASFALTO Y CUANDO LLEGUEN A LA OTRA ACERA CIRCULEN EN FILA INDIA POR SU DERECHA Y CUIDADITO CON ARRASTRAR LOS PIES, QUE SOMOS MUCHOS Y MOLESTA AL VECINDARIO.
La verdad es que de vez en cuando me entran ganas de irme a la playa y pegarme un baño aunque sea invierno. De vez en cuando siento la necesidad de ir contracorriente, de cometer actos de rebeldía, de romperle en la cara el carnet de conducir al primer policía de tráfico que detenga mi coche, de saltar al ruedo de una plaza de toros en medio de una gran faena con un capote verde y un spray de serpentinas y citar al toro y alegrar al torero ese tan serio, que quería salir por la puerta grande a costa de sangre. De vez en cuando me entran ganas de llegarme al salón de plenos del ayuntamiento, interrumpir una sesión y pagarle al alcalde mis multas de aparcamiento, que al fín y al cabo es un funcionario municipal. Me apetece mucho montarme en un vagón de metro (que no vaya muy lleno, eso sí), tocar una canción con mi armónica y regalarles un euro a los pasajeros, por variar un poco...
¿Por qué nadie baila en los tejados? ¿por qué ya no silbamos ni aplaudimos en los cines? ¿por qué a veces me parece que estamos muertos? Ver la tele no es la única opción, aunque pillemos un resfriado, pasemos una noche en la comisaría, el alcalde se cabree con nosotros, el torero salga de la plaza por su propio pie y los pasajeros del metro no se lo crean y rechacen nuestro dinero.
¿Piensas que estoy loco?... pues quizás deberías planteartelo un poco, porque a eso me refiero.
¿Por qué nadie baila en los tejados? ¿por qué ya no silbamos ni aplaudimos en los cines? ¿por qué a veces me parece que estamos muertos? Ver la tele no es la única opción, aunque pillemos un resfriado, pasemos una noche en la comisaría, el alcalde se cabree con nosotros, el torero salga de la plaza por su propio pie y los pasajeros del metro no se lo crean y rechacen nuestro dinero.
¿Piensas que estoy loco?... pues quizás deberías planteartelo un poco, porque a eso me refiero.
Papeles y hojas secas
Dando vueltas en un recodo de la calle, papeles y hojas secas traidos por el viento. un remolino tranquilo que se agita y cae y despierta de nuevo haciendo bailar al corro de la patata las flores aún frescas de un almendro, la borra de un perro blanco que salió a pasear con su dueña de ojos grises y una bolsa de plástico bailando un vals etereo y desaparejado, siempre vacía, con dos agujeros por donde se escapa el aire que le da la vida.
Brillan todas las estrellas impasibles, se agitan las persianas y murmura frases cristalinas de desamparo el camino del cielo que cuelga abajo en el portal.
Voy a recortar con mi hijo muchas letras de papel. Las meteremos en un cubo azul y él las lanzará por la ventana para que que vuelen y hable con ellas el viento a quien se detenga a observar el vals de la bolsa de plástico vacía. estrellas guiñando desde el cielo. Palabras formadas al azar. papeles y hojas secas girando en un recodo de la calle.
Brillan todas las estrellas impasibles, se agitan las persianas y murmura frases cristalinas de desamparo el camino del cielo que cuelga abajo en el portal.
Voy a recortar con mi hijo muchas letras de papel. Las meteremos en un cubo azul y él las lanzará por la ventana para que que vuelen y hable con ellas el viento a quien se detenga a observar el vals de la bolsa de plástico vacía. estrellas guiñando desde el cielo. Palabras formadas al azar. papeles y hojas secas girando en un recodo de la calle.
yo lo veo así

Ya no se escriben cartas






