CRASH
- Sección: THE SHOW MUST GO ON
Si podéis ir a verla, id. No os arrepentiréis. La cosa empieza filosofando acerca de por qué hay colisiones en Los Angeles... y es porque la falta de tacto humano hace que la gente tenga que chocar entre sí para, al menos, tocarse y sentir que están vivos. La realidad de la multitud de personajes, razas, circunstancias y situaciones muestra como no todo lo que parece es lo que parece ser y cómo la soledad, el miedo o la incertidumbre atacan desde al "latin king" retirado hasta a la esposa blanca y sin mácula de un fiscal de distrito... escenas y diálogos impecables y personajes que ni son lo que parecen ni parecen lo que en realidad son. Y, en esta película, sin demasiada moralina ni edulcorantes artidiciales de esos que rezuman y revuelven las tripas, para mí se viene a contar eso que cantaba el señor Fito (el de los Fitipalids y Platero anterirmente) que entre la basura también nacen flores... y que entre las flores también hay basura... todo sea dicho de paso.
Y sí, puede que sea así, puede que como el personaje de Sandra Bullock, en ocasiones lo tengamos todo y le estemos echando la culpa a los demás y a "lo demás" para estar siempre enfadados, pero en realidad sea nuestro propio vacío el que nos enfade, o que sea cierto que un racista fancineroso tenga razón en cuanto a que sólo tienen que darse las circunstancias apropiadas para que actuemos como él, porque nos desconocemos, no sabemos hasta donde la presión puede hacernos llegar, y no es que esto nos justifique, es que lo explica, sin más... y sí, puede que sea verdad también que cada día nos "tocamos" menos, que cada etnia, raza, clase social, grupo, microuniverso, se esconde, se protege y se asusta y se defiende a partes iguales del resto al que desconoce y teme, también a partes iguales.
Al salir del cine el frío de Madrid hizo que se nos quedase entumecida la cara mientras buscábamos un lugar para cenar. Decían que iba a nevar, como en la película... pero no nevó.
Ha nevado esta noche.
Feliz semana y no os perdáis esta película.

- CARTEL Y FOTOGRAMA DE UNA DE MIS ESCENAS FAVORITAS DE LA PELÍCULA "CRASH" VISTA EL SÁBADO PASADO -
Si podéis ir a verla, id. No os arrepentiréis. La cosa empieza filosofando acerca de por qué hay colisiones en Los Angeles... y es porque la falta de tacto humano hace que la gente tenga que chocar entre sí para, al menos, tocarse y sentir que están vivos. La realidad de la multitud de personajes, razas, circunstancias y situaciones muestra como no todo lo que parece es lo que parece ser y cómo la soledad, el miedo o la incertidumbre atacan desde al "latin king" retirado hasta a la esposa blanca y sin mácula de un fiscal de distrito... escenas y diálogos impecables y personajes que ni son lo que parecen ni parecen lo que en realidad son. Y, en esta película, sin demasiada moralina ni edulcorantes artidiciales de esos que rezuman y revuelven las tripas, para mí se viene a contar eso que cantaba el señor Fito (el de los Fitipalids y Platero anterirmente) que entre la basura también nacen flores... y que entre las flores también hay basura... todo sea dicho de paso.
Y sí, puede que sea así, puede que como el personaje de Sandra Bullock, en ocasiones lo tengamos todo y le estemos echando la culpa a los demás y a "lo demás" para estar siempre enfadados, pero en realidad sea nuestro propio vacío el que nos enfade, o que sea cierto que un racista fancineroso tenga razón en cuanto a que sólo tienen que darse las circunstancias apropiadas para que actuemos como él, porque nos desconocemos, no sabemos hasta donde la presión puede hacernos llegar, y no es que esto nos justifique, es que lo explica, sin más... y sí, puede que sea verdad también que cada día nos "tocamos" menos, que cada etnia, raza, clase social, grupo, microuniverso, se esconde, se protege y se asusta y se defiende a partes iguales del resto al que desconoce y teme, también a partes iguales.
Al salir del cine el frío de Madrid hizo que se nos quedase entumecida la cara mientras buscábamos un lugar para cenar. Decían que iba a nevar, como en la película... pero no nevó.
Ha nevado esta noche.
Feliz semana y no os perdáis esta película.
MOVIN' ON
- Sección: ME & MYSELF
Yo no sé si es el tiempo (meteorológico) que como anda un poco de cambios casi primaverales me altera o qué demonios es, pero estoy con ese no-sé-qué y ese qué-sé-yo indescriptibles que me tienen un poco de aquella manera.
Bien, como siga explicándome tan claramente, tendré que ir a un traductor de búlgaro antiguo o a un psicólogo canino a que descifren mi psique descolocada, pero es que...
... este lunes pasado, paseaba yo por mi barrio tranquilamente, disfrutando de una mañana sin trabajo (me había pedido el día libre) cuando caí en la cuenta de que puede que em quede poco para seguir paseando por este barrio. Y fíajte lo que son las cosas, que me atacó eso que llaman nostalgia perniciosa y hasta una lagrimita amenazaba con salir de uno de mis ojos pero...
Llevo aquí toda mi vida. No he variado mucho de vida desde que nací, la casa de mis padres, el colegio, el instituto, los lugares, los bares, las tiendas, y hasta "el fumadero" (callejón en el que fumábamos cuando éramos adolescentes)... todos esos lugares ahora mismo me parecen casi parte de una historia que apenas reconozco.
Porque con el paso de los años me he distanciado, he odiado este barrio, por lo masificado, por lo olvidados que hemos estado de los distintos alcaldes de Madrid (independientemente del signo que hayan sido o sean), por la falta de recursos, por los prejuicios hacia los que hemos vivido y crecido aquí.
En ocasiones he llegado a tener que aclarar que sí, vivo aquí, pero tengo titulación universitaria y sé idiomas...
En ocasiones he ocultado mi procedencia y me he avergonzado de ella.
Y ahora resulta que me ataca la nostalgia, tiene gracia.
En la época de mi vida en la que viví fuera y lejos, echaba de menos muchas cosas, las tiendas de barrio, las vecinas abuelitas y la seguridad de lo que ya conoce uno como la plama de su mano. No vuelvas sola a casa, puede ser peligroso, Pero ¿a mí que me va a pasar, si probablemente el delicuente que me venga a atacar será conocido del colegio? Y en mi barrio nunca me ha ocurrido nada. Es más, me robaron el reloj y lo recuperé gracias a haber ido a "ese colegio" de tan mala fama, cuna de delincuentes, drogadictos y nido de embarazos adolescentes. Una "fábrica de cajeras de supermercado y mecánicos de taller" dijo un inspector de Educación que vino un día, cuando yo tenía 7 años, a hacernos "test" de inteligencia a otro chico de mi clase y a mí, porque escribíamos perfectamente y leíamos sin silabear, y yo volví llorando a casa... "mamá, yo no quiero ser mecánico de taller", "pues tu padre lo es, así que no es tan malo, cielo", me contestó, y luego, al tiempo, mi primer contrato (basura, por cierto) me lo hicieron dentro del convenio del metal y mi padre se rió mucho, y yo me acordé de aquello...
Oye, ¿tu eres..?... Sí, soy yo, dije, y sonreí, sería hace año y medio, cuando en el gimnasio en mitad de una sesión de spinning el chico de la bici de atrás se identificó como uno de mis compañeros de clase de 2º de BUP... pues me separé hace un año y he vuelto a casa de mis padres... pues yo.. también he tenido una separación reciente... qué cosas... sí, qué cosas... esto no ha cambiado mucho,... no, sólo somos un poco más mayores...
Cierro los ojos y me acuerdo de cuando construyeron pisos con piscina en el solar grande donde enterré mis coches de "Guisval" cuando era pequeña y no quería que los cogiera mi vecino... recuerdo que estaba obsesionada con que alguno de los niños de los pisos con piscina estaría bañándose en su piscina y jugando con mis coches, y sentí por primera vez la injusticia del desnivel económico y la conciencia de clase que puede tener una niña de 8 años que juega con coches de "Guisval" en los descampados...
Pues sí, sólo somos un poco más mayores, pero en realidad todo me parece tan lejano e inalcanzable como cuando me metía en el metro con mi prima y, tras una estación, y otra, y otra, y otra... Madrid estaba lejos...
En realidad, en estos días me siento así, con mis 8 años, mi descampado y mis cochecitos en el bolsillo, pensando que la "vida de los mayores" me queda grande y está demasiado lejos como para tener algo que ver conmigo.
Y sigo pensando y me siento extraña.
No sé qué quedará de aquella cría que jugaba en el descampado y se sentía tan diferente a todo lo que la rodeaba ya desde entonces, ni de la universitaria rebelde e idealista que pensaba que con buenas intenciones y con palabras como solidaridad, ayuda, justicia, igualdad, podía cambiarse si no el mundo, por lo menos el micromundo de cada uno; tampoco sé que puede haber ocurrido con la joven que amó la vida y a las personas tanto como para sacrificarlo todo por amor... me siento ajena a todas las cosas, situaciones, sentimientos, ideales que han formado mi vida, como si no fuera yo.
Ya no sería capaz de escribir ninguno de mis cuentos sobre ovejitas solitarias que escribía a los 9 años, ni de escribir los artículos profundos e intensos de mi época universitaria, demasiada filosofía y muy poca experiencia es lo que acaban por producir, y siento que el tiempo me ha dejado viejos recuerdos de todo un mundo que fue y del que, o bien he renegado o bien me he separado tanto, que ni siquiera lo reconozco como mío.
Ya no tengo ideología, ni lucho por otra causa que no sea la mía. Ya no busco caminos de mi barrio a otro barrio, ni escondo de dónde procedo. No sé si los sentimientos o la sensibilidad se erosionan con el paso del tiempo, pero está claro que todo lo que un día tuve o sentí ya lo he dejado en su sitio.
Lo mismo es hora de irse con la maleta vacía...
- ESTE POST VA SIN IMÁGENES -
Yo no sé si es el tiempo (meteorológico) que como anda un poco de cambios casi primaverales me altera o qué demonios es, pero estoy con ese no-sé-qué y ese qué-sé-yo indescriptibles que me tienen un poco de aquella manera.
Bien, como siga explicándome tan claramente, tendré que ir a un traductor de búlgaro antiguo o a un psicólogo canino a que descifren mi psique descolocada, pero es que...
... este lunes pasado, paseaba yo por mi barrio tranquilamente, disfrutando de una mañana sin trabajo (me había pedido el día libre) cuando caí en la cuenta de que puede que em quede poco para seguir paseando por este barrio. Y fíajte lo que son las cosas, que me atacó eso que llaman nostalgia perniciosa y hasta una lagrimita amenazaba con salir de uno de mis ojos pero...
Llevo aquí toda mi vida. No he variado mucho de vida desde que nací, la casa de mis padres, el colegio, el instituto, los lugares, los bares, las tiendas, y hasta "el fumadero" (callejón en el que fumábamos cuando éramos adolescentes)... todos esos lugares ahora mismo me parecen casi parte de una historia que apenas reconozco.
Porque con el paso de los años me he distanciado, he odiado este barrio, por lo masificado, por lo olvidados que hemos estado de los distintos alcaldes de Madrid (independientemente del signo que hayan sido o sean), por la falta de recursos, por los prejuicios hacia los que hemos vivido y crecido aquí.
En ocasiones he llegado a tener que aclarar que sí, vivo aquí, pero tengo titulación universitaria y sé idiomas...
En ocasiones he ocultado mi procedencia y me he avergonzado de ella.
Y ahora resulta que me ataca la nostalgia, tiene gracia.
En la época de mi vida en la que viví fuera y lejos, echaba de menos muchas cosas, las tiendas de barrio, las vecinas abuelitas y la seguridad de lo que ya conoce uno como la plama de su mano. No vuelvas sola a casa, puede ser peligroso, Pero ¿a mí que me va a pasar, si probablemente el delicuente que me venga a atacar será conocido del colegio? Y en mi barrio nunca me ha ocurrido nada. Es más, me robaron el reloj y lo recuperé gracias a haber ido a "ese colegio" de tan mala fama, cuna de delincuentes, drogadictos y nido de embarazos adolescentes. Una "fábrica de cajeras de supermercado y mecánicos de taller" dijo un inspector de Educación que vino un día, cuando yo tenía 7 años, a hacernos "test" de inteligencia a otro chico de mi clase y a mí, porque escribíamos perfectamente y leíamos sin silabear, y yo volví llorando a casa... "mamá, yo no quiero ser mecánico de taller", "pues tu padre lo es, así que no es tan malo, cielo", me contestó, y luego, al tiempo, mi primer contrato (basura, por cierto) me lo hicieron dentro del convenio del metal y mi padre se rió mucho, y yo me acordé de aquello...
Oye, ¿tu eres..?... Sí, soy yo, dije, y sonreí, sería hace año y medio, cuando en el gimnasio en mitad de una sesión de spinning el chico de la bici de atrás se identificó como uno de mis compañeros de clase de 2º de BUP... pues me separé hace un año y he vuelto a casa de mis padres... pues yo.. también he tenido una separación reciente... qué cosas... sí, qué cosas... esto no ha cambiado mucho,... no, sólo somos un poco más mayores...
Cierro los ojos y me acuerdo de cuando construyeron pisos con piscina en el solar grande donde enterré mis coches de "Guisval" cuando era pequeña y no quería que los cogiera mi vecino... recuerdo que estaba obsesionada con que alguno de los niños de los pisos con piscina estaría bañándose en su piscina y jugando con mis coches, y sentí por primera vez la injusticia del desnivel económico y la conciencia de clase que puede tener una niña de 8 años que juega con coches de "Guisval" en los descampados...
Pues sí, sólo somos un poco más mayores, pero en realidad todo me parece tan lejano e inalcanzable como cuando me metía en el metro con mi prima y, tras una estación, y otra, y otra, y otra... Madrid estaba lejos...
En realidad, en estos días me siento así, con mis 8 años, mi descampado y mis cochecitos en el bolsillo, pensando que la "vida de los mayores" me queda grande y está demasiado lejos como para tener algo que ver conmigo.
Y sigo pensando y me siento extraña.
No sé qué quedará de aquella cría que jugaba en el descampado y se sentía tan diferente a todo lo que la rodeaba ya desde entonces, ni de la universitaria rebelde e idealista que pensaba que con buenas intenciones y con palabras como solidaridad, ayuda, justicia, igualdad, podía cambiarse si no el mundo, por lo menos el micromundo de cada uno; tampoco sé que puede haber ocurrido con la joven que amó la vida y a las personas tanto como para sacrificarlo todo por amor... me siento ajena a todas las cosas, situaciones, sentimientos, ideales que han formado mi vida, como si no fuera yo.
Ya no sería capaz de escribir ninguno de mis cuentos sobre ovejitas solitarias que escribía a los 9 años, ni de escribir los artículos profundos e intensos de mi época universitaria, demasiada filosofía y muy poca experiencia es lo que acaban por producir, y siento que el tiempo me ha dejado viejos recuerdos de todo un mundo que fue y del que, o bien he renegado o bien me he separado tanto, que ni siquiera lo reconozco como mío.
Ya no tengo ideología, ni lucho por otra causa que no sea la mía. Ya no busco caminos de mi barrio a otro barrio, ni escondo de dónde procedo. No sé si los sentimientos o la sensibilidad se erosionan con el paso del tiempo, pero está claro que todo lo que un día tuve o sentí ya lo he dejado en su sitio.
Lo mismo es hora de irse con la maleta vacía...
I WANNA GO HOME
- Sección: ME & MYSELF
Pero lo que estresa en realidad es el juego entre ILUSIONES (sentimientos, "cosas" inmateriales e intangibles) y REALIDADES (precios, engaños y tretas de inmobiliarias y constructoras, inexperiencia, que también son intangibles pero se materializan de manera mucho más evidente). Y así andamos.
El pimpollo y yo estamos un poco desquiciados, pero no damos ni un paso atrás en nuestro empeño por emprender una vida juntos dentro de una casa propia. Y creo que eso es lo que ahora mismo importa.
Y eso es tdo lo que puedo escribir hoy. Esta tarde tengo visita a una inmobiliaria y mañana visita a un piso...
A ver cuándo puede hacerse realidad eso de que los demás VISITEN MI CASA...
ESCUCHANDO: "Cómo hablar" (Amaral)
LEYENDO: "Los aires difíciles"(Almudena Grandes)
- IMAGEN CONVENIENTEMENTE TRATADA DEL SEÑOR "PIMPOLLO" Y YO MISMA -
Pero lo que estresa en realidad es el juego entre ILUSIONES (sentimientos, "cosas" inmateriales e intangibles) y REALIDADES (precios, engaños y tretas de inmobiliarias y constructoras, inexperiencia, que también son intangibles pero se materializan de manera mucho más evidente). Y así andamos.
El pimpollo y yo estamos un poco desquiciados, pero no damos ni un paso atrás en nuestro empeño por emprender una vida juntos dentro de una casa propia. Y creo que eso es lo que ahora mismo importa.
Y eso es tdo lo que puedo escribir hoy. Esta tarde tengo visita a una inmobiliaria y mañana visita a un piso...
A ver cuándo puede hacerse realidad eso de que los demás VISITEN MI CASA...
LEYENDO: "Los aires difíciles"(Almudena Grandes)
... Y POR LOS CORAZONES QUE SE HAN ROTO EN EL CAMINO...
- Sección: MATTERS OF THE HEART
Antes de adentrarme y abrasar a la audiencia con mis penurias hipotecosas (mira qué cosas) hoy quería contar algo que se me vino a la cabeza leyendo un post de "La bruji", pues sí, ni son manías ni son intereses y plazos todo lo que me rodea, aunque ultimamente lo parezca y sigo (aunque esté escondido esperando una mudanza) teniendo un corazón que uso de vez en cuando...
Y es que leyendo ese post de los esquimales y las miradas sin edad se me vino a la cabeza una historia que tuve hará... pues sí, 6 años. No ha llovido desde entonces, qué va!.
El era uno de los mejores amigos de un compañero de trabajo. Yo estaba en un "intermedio" en mi relación que ya entonces hacía más que aguas, inundaciones de las lágrimas y el dolor que ya provocaba, pero aquello sólo fue un "año sabático" para volver con más dolor, más lagrimas y mucha mucha mucha más amargura. Por suerte todos tenemos nuestro límite y yo lo tuve y acabé zanjando definitivamente aquello.
Pero aquel año yo era libre y tenía ganas de disfrutar mi libertad. Salía con la gente del trabajo, quemaba noche tras noche como si no fuera a haber más tiempo ni más noches ni nada más. Y vivía en una especie de vacío existencial que trataba de llenar con gente que iba y venía y con juergas que venían y se iban... Sonará a "crónica J. Sabina de los bares de Madrid", pero fue así.
De esa época me quedan un par de amigos de verdad (que superaron la prueba de fuego de vernos fuera de un bar y con problemas que contar), el rechazo sistemático de mi cuerpo al alcohol (será por los excesos?) y recuerdos más o menos buenos, más o menos... entre ellos... él.
Tenía el pelo largo, oscuro y brillante, como un indio. Se daba cierto aire por entonces al cantante de "Jarabe de Palo" y era uno de esos "heavy's románticos" de armadura de guitarra eléctrica, ecología de patio de universidad y tanta inocencia que desarmaba. De hecho tenía 21 años. Y yo,... algunos más.
Decimos que el amor no tiene edad, pero la vida sí (al menos para mí, la tuvo). El estudiaba en la universidad y yo estaba en mitad de una separación y con la carrera más que terminada. El se iba de acampada con sus amigos y yo ya empezaba a necesitar un colchón y un techo para pasar las vacaciones. El seguía regalando flores que él mismo cortaba en los descampados y yo... venía de vuelta de muchas flores que habían acabado en la basura.
Una tarde tras volver del cine, nos besamos. No dijimos nada, yo pensé que no estaba de más que alguien me abrazase y seguí besándole cada vez que quedábamos. Así, entre besos, pasamos un mes. Quedábamos, me ponía baladas heavys en el coche, hablábamos de cine, de música, me decía lo guapa que estaba y a mí todo aquello me parecía un poco infantil, y hermoso, y normal, y no le daba importancia.
Cuando quiso hablar de "lo nuestro" le dije con total indiferencia que no había nada a lo que llamar "nuestro" que simplemente teníamos un rollo y que no podía tener nada más con él porque una pareja es algo más que dos que intercambian fluidos, que deben al menos tener objetivos y circunstancias vitales semejantes para poder salir adelante.
Después de eso, nos vimos 2 veces más. Pensé que él también se lo había tomado como un rollete y que lo dió por terminado sin más problema. Y ahí acabó todo. Fueron 5 ó 6 semanas de besos y de conversaciones metafísicas de esas que sólo se mantienen a los veintipocos, cuando aún el corazón no se ha hecho prosaico y frío.
Y lo dí por terminado y seguí con mi vida, mis noches, mi separación en "stand by" y todo lo que seguía teniendo y todo lo que seguía sin tener.
Pasaron los años, volví con mi ex, me separé del todo de él, conocí a otras personas y tuve otras historias de mayor o menor envergadura...
Y he tenido la suerte de volver a escuchar baladas heavys en un coche, y hablar de música, de cine, y que me digan lo guapa que estoy y que esta vez me importe y me conmueva y me llegue a cada milímetro de la fibra que me queda aún intacta...
Y un día se me ocurrió preguntar por él a una amiga, de pasada y sin esperar que tuviera respuesta... qué habrá sido de ...
Y tuve respuesta, que le costó mucho superar "lo mío", que le dejé el corazón tiritando y el sabor de boca metálico y acre de la primera patada que te asesta ese bicho que se llama amor. Y que, según él decía a veces, por la gilipollez de la edad dejé pasar a un tío que me quería mucho.
Pero yo... nunca le quise. Eso era lo que fallaba.
Si le hubiera querido, la edad me habría parecido algo tan anecdótico como se lo parecía a él.
Cuando dos se quieren y quieren quererse, no hay edad que valga.
Creo que cuando anteponemos circunstancias (edad, distancia, etc...) a otra persona es simplemente porque no queremos lo suficiente a esa otra persona.
ESCUCHANDO: "Out in love" (10cc)

- IMAGEN CAPTURADA POR INTERNET PARA ILUSTRAR EL POST -
Antes de adentrarme y abrasar a la audiencia con mis penurias hipotecosas (mira qué cosas) hoy quería contar algo que se me vino a la cabeza leyendo un post de "La bruji", pues sí, ni son manías ni son intereses y plazos todo lo que me rodea, aunque ultimamente lo parezca y sigo (aunque esté escondido esperando una mudanza) teniendo un corazón que uso de vez en cuando...
Y es que leyendo ese post de los esquimales y las miradas sin edad se me vino a la cabeza una historia que tuve hará... pues sí, 6 años. No ha llovido desde entonces, qué va!.
El era uno de los mejores amigos de un compañero de trabajo. Yo estaba en un "intermedio" en mi relación que ya entonces hacía más que aguas, inundaciones de las lágrimas y el dolor que ya provocaba, pero aquello sólo fue un "año sabático" para volver con más dolor, más lagrimas y mucha mucha mucha más amargura. Por suerte todos tenemos nuestro límite y yo lo tuve y acabé zanjando definitivamente aquello.
Pero aquel año yo era libre y tenía ganas de disfrutar mi libertad. Salía con la gente del trabajo, quemaba noche tras noche como si no fuera a haber más tiempo ni más noches ni nada más. Y vivía en una especie de vacío existencial que trataba de llenar con gente que iba y venía y con juergas que venían y se iban... Sonará a "crónica J. Sabina de los bares de Madrid", pero fue así.
De esa época me quedan un par de amigos de verdad (que superaron la prueba de fuego de vernos fuera de un bar y con problemas que contar), el rechazo sistemático de mi cuerpo al alcohol (será por los excesos?) y recuerdos más o menos buenos, más o menos... entre ellos... él.
Tenía el pelo largo, oscuro y brillante, como un indio. Se daba cierto aire por entonces al cantante de "Jarabe de Palo" y era uno de esos "heavy's románticos" de armadura de guitarra eléctrica, ecología de patio de universidad y tanta inocencia que desarmaba. De hecho tenía 21 años. Y yo,... algunos más.
Decimos que el amor no tiene edad, pero la vida sí (al menos para mí, la tuvo). El estudiaba en la universidad y yo estaba en mitad de una separación y con la carrera más que terminada. El se iba de acampada con sus amigos y yo ya empezaba a necesitar un colchón y un techo para pasar las vacaciones. El seguía regalando flores que él mismo cortaba en los descampados y yo... venía de vuelta de muchas flores que habían acabado en la basura.
Una tarde tras volver del cine, nos besamos. No dijimos nada, yo pensé que no estaba de más que alguien me abrazase y seguí besándole cada vez que quedábamos. Así, entre besos, pasamos un mes. Quedábamos, me ponía baladas heavys en el coche, hablábamos de cine, de música, me decía lo guapa que estaba y a mí todo aquello me parecía un poco infantil, y hermoso, y normal, y no le daba importancia.
Cuando quiso hablar de "lo nuestro" le dije con total indiferencia que no había nada a lo que llamar "nuestro" que simplemente teníamos un rollo y que no podía tener nada más con él porque una pareja es algo más que dos que intercambian fluidos, que deben al menos tener objetivos y circunstancias vitales semejantes para poder salir adelante.
Después de eso, nos vimos 2 veces más. Pensé que él también se lo había tomado como un rollete y que lo dió por terminado sin más problema. Y ahí acabó todo. Fueron 5 ó 6 semanas de besos y de conversaciones metafísicas de esas que sólo se mantienen a los veintipocos, cuando aún el corazón no se ha hecho prosaico y frío.
Y lo dí por terminado y seguí con mi vida, mis noches, mi separación en "stand by" y todo lo que seguía teniendo y todo lo que seguía sin tener.
Pasaron los años, volví con mi ex, me separé del todo de él, conocí a otras personas y tuve otras historias de mayor o menor envergadura...
Y he tenido la suerte de volver a escuchar baladas heavys en un coche, y hablar de música, de cine, y que me digan lo guapa que estoy y que esta vez me importe y me conmueva y me llegue a cada milímetro de la fibra que me queda aún intacta...
Y un día se me ocurrió preguntar por él a una amiga, de pasada y sin esperar que tuviera respuesta... qué habrá sido de ...
Y tuve respuesta, que le costó mucho superar "lo mío", que le dejé el corazón tiritando y el sabor de boca metálico y acre de la primera patada que te asesta ese bicho que se llama amor. Y que, según él decía a veces, por la gilipollez de la edad dejé pasar a un tío que me quería mucho.
Pero yo... nunca le quise. Eso era lo que fallaba.
Si le hubiera querido, la edad me habría parecido algo tan anecdótico como se lo parecía a él.
Cuando dos se quieren y quieren quererse, no hay edad que valga.
Creo que cuando anteponemos circunstancias (edad, distancia, etc...) a otra persona es simplemente porque no queremos lo suficiente a esa otra persona.
ESCUCHANDO: "Out in love" (10cc)LOS 5 EXTRAÑOS HÁBITOS DE UNA HIJA VENGATIVA
- Sección: ME & MYSELF
REGLAS DEL JUEGO:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "Los 5 extraños hábitos de (NOMBRE)". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, se ha escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido para..." y dices que lean el vuestro.
Estos son mis 5 hábitos más extraños (aunque para mí son muy normales):
- Tengo que dormir sin luz. Cuando digo sin luz no me refiero a que estén las luces apagadas, sino a que no entre nada de luz por la ventana, por la puerta ni por ninguna parte. Duermo en la oscuridad absoluta. Sonará siniestro, pero es simplemente porque si hay luz aunque sea de la calle, me despierto. Fotosensible que es una...
- Me muerdo los labios como manía recurrente. De hecho en épocas de estrés he llegado (y llego) a tener pequeñas heridas y yagas por la parte interna de los labios. Me los despellejo literalmente con los dientes, los dedos... ahora que lo pienso debe quedar francamente histéirco verme en el metro dale que dale a mis pobres morros.. habrá que modificar este hábito.
- Llevo mochilas y bolsones enormes con un "pequeño equipaje" vaya a donde vaya. Casi todas las mujeres cuando salen llevan una pqueña bolsa con barra de labios y demás. Yo de eso no uso, pero llevo cuaderno, cepillo de dientes, bolígrafos, algo para leer (porque voy en tranpsorte público) y hasta ropa en ocasiones (una camiseta por si me da frío).
- No voy a un sitio si no puedo volver por mis propios medios. Me refiero a que como no conduzco si he de salir fuera de Madrid (ejemplo: casa de amigos en Villaporsaquillo de enmedio, garito en lugar recóndito sin metro o bus...) aunque me asegure alguien que me trae a casa, como me conozco y sé que cuando queiro irme TENGO que irme, no voy, porque seguramente cuando yo quiera irme no coincidirá con cuando quiera irse la persona que se ha comprometido a traerme y, obviamente, no tengo medio para volver, así que si no puedo volver cuando yo quiera sin comprometer a alguien, NO VOY.
- No sé pedir favores. Aunque me los ofrezcan. Así me luce el pelo.
Y esas son mis rarezas más raras... Existen muchas más, como por ejemplo mis múltiples manías a la hora de comer, mi repulsión al perfume "Opium" de Yves Saint Lauren o el rechazo sistemático de toda la vida a llevar vestidos de fiesta en bodas y demás (aunque fuese la propia novia O-D-I-O los vestidos de fiesta o de "evento")... pero esas son otras historias y serán contadas en otro post. Me voy a ganar una fama de maniática...
Y como tengo que pasar el testigo se lo voy a pasar a:
Juliiii (a ver si descubrimos sus extraños hábitos docentes o in-docentes...)
Escyla (a ver si descubro que tiene hábitos extraños, proque lleva toda la vida diciéndome que es peculiar y yo la veo muy normal)
Extra (que debe ser un pozo sin fondo de rarezas, vamos, con decir que estuvo sentado a mi lado currando y sobrevivió, eso es decirlo todo)
Su (que es tan rara, tan rara, que a veces compartimos rarezas)
Laura (para que sepamos cual es su extraño hábito... al comer chocolate)
Pues eso. En la próxima, mis desventuras hipotecarias y "cómo no conseguir piso ni atracando un banco"...
Sigo sin leer ni escuchar nada.... intentar comprarse una casa es agotador.
- ESTE POST VA SIN IMÁGENES, EN EL PRÓXIMO TENDRÉ QUE FOTOGRAFIAR A ALGUIEN DESESPERADO PARA PODER NARRAR EL ESTADO EN EL QUE ME ENCUENTRO-
REGLAS DEL JUEGO:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "Los 5 extraños hábitos de (NOMBRE)". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, se ha escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido para..." y dices que lean el vuestro.
Estos son mis 5 hábitos más extraños (aunque para mí son muy normales):
- Tengo que dormir sin luz. Cuando digo sin luz no me refiero a que estén las luces apagadas, sino a que no entre nada de luz por la ventana, por la puerta ni por ninguna parte. Duermo en la oscuridad absoluta. Sonará siniestro, pero es simplemente porque si hay luz aunque sea de la calle, me despierto. Fotosensible que es una...
- Me muerdo los labios como manía recurrente. De hecho en épocas de estrés he llegado (y llego) a tener pequeñas heridas y yagas por la parte interna de los labios. Me los despellejo literalmente con los dientes, los dedos... ahora que lo pienso debe quedar francamente histéirco verme en el metro dale que dale a mis pobres morros.. habrá que modificar este hábito.
- Llevo mochilas y bolsones enormes con un "pequeño equipaje" vaya a donde vaya. Casi todas las mujeres cuando salen llevan una pqueña bolsa con barra de labios y demás. Yo de eso no uso, pero llevo cuaderno, cepillo de dientes, bolígrafos, algo para leer (porque voy en tranpsorte público) y hasta ropa en ocasiones (una camiseta por si me da frío).
- No voy a un sitio si no puedo volver por mis propios medios. Me refiero a que como no conduzco si he de salir fuera de Madrid (ejemplo: casa de amigos en Villaporsaquillo de enmedio, garito en lugar recóndito sin metro o bus...) aunque me asegure alguien que me trae a casa, como me conozco y sé que cuando queiro irme TENGO que irme, no voy, porque seguramente cuando yo quiera irme no coincidirá con cuando quiera irse la persona que se ha comprometido a traerme y, obviamente, no tengo medio para volver, así que si no puedo volver cuando yo quiera sin comprometer a alguien, NO VOY.
- No sé pedir favores. Aunque me los ofrezcan. Así me luce el pelo.
Y esas son mis rarezas más raras... Existen muchas más, como por ejemplo mis múltiples manías a la hora de comer, mi repulsión al perfume "Opium" de Yves Saint Lauren o el rechazo sistemático de toda la vida a llevar vestidos de fiesta en bodas y demás (aunque fuese la propia novia O-D-I-O los vestidos de fiesta o de "evento")... pero esas son otras historias y serán contadas en otro post. Me voy a ganar una fama de maniática...
Y como tengo que pasar el testigo se lo voy a pasar a:
Juliiii (a ver si descubrimos sus extraños hábitos docentes o in-docentes...)
Escyla (a ver si descubro que tiene hábitos extraños, proque lleva toda la vida diciéndome que es peculiar y yo la veo muy normal)
Extra (que debe ser un pozo sin fondo de rarezas, vamos, con decir que estuvo sentado a mi lado currando y sobrevivió, eso es decirlo todo)
Su (que es tan rara, tan rara, que a veces compartimos rarezas)
Laura (para que sepamos cual es su extraño hábito... al comer chocolate)
Pues eso. En la próxima, mis desventuras hipotecarias y "cómo no conseguir piso ni atracando un banco"...
Sigo sin leer ni escuchar nada.... intentar comprarse una casa es agotador.