logotipo

img_google
graciasporvenir
Reflexiones en voz baja para todos los públicos.
Acerca de
NO DEBES CERRARTE A TODO UN MUNDO DE SENSACIONES. DEBES SABER QUE TU VIDA PUEDE CAMBIAR AL DAR DE COMER A UN GATO ABANDONADO, AL OIR UN DISCO DE RAPHAEL, AL ESCUCHAR EN EL AUTOBÚS UNA CONVERSACIÓN DE DOS CHICAS DE 15 AÑOS, AL ENTRAR EN UN "TODO A 1 EURO", AL ASISTIR A UN CINE FORUM SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EL CINE DE MARIANO OZORES Y LA FÍSICA CUÁNTICA, AL BAILAR UNA CANCIÓN DE RICCHI E POVERI, AL IR AL BAR "ESCUETO" DE LA CALLE DEL BARCO (MADRID), AL COGER UN TAXI CON SU CONDUCTOR FUMANDO UN PURO CON LAS VENTANILLAS CERRADAS, AL VER UNA ACTUACIÓN DE FAEMINO Y CANSADO, AL LEER LA COLUMNA DE LOS DOMINGOS DE ELVIRA LINDO, AL ESCUCHAR A ORTEGA EN "LA VENTANA" DE LA SER, AL VOLVER A VER EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE "VERANO AZUL" POR 17ª VEZ, ...
Sindicación
 
Y VOLVER, VOLVER, VOLVER
Ya he vuelto. "Se me ha hecho muy corto, como siempre, pero me ha servido para desconectar un poco", pienso mientras bajo del avión.
Salgo del aeropuerto y, zas, un puñetazo de calor y 20 euros de taxi me reciben. Ya estoy en Madrid, lo empiezo a notar.
Llego al portal. El buzón a rebosar. Cojo el montón de cartas: del banco, para informarme de lo que me queda de hipoteca (qué amables, siempre hurgando en la herida); de una empresa de mudanzas, que me ofrece sus servicios (para mudanzas estoy yo); unos pintores, que lo pintan todo, todo, señora, se ofrecen a darme una manita a la casa (quita, quita, otro año será); una revista (por llamarle algo) del Círculo de Lectores o algo parecido, que me regala una cadena musical y una cámara de fotos digital marca Roadster o Firster o algo parecido, si llamo en las próximas 24 horas (a partir de cuánto contarán) y encargo todos los premios Planeta y los DVDs de "David El Gnomo" o de "Érase una vez... el Hombre"; un resguardo de entrega de un televisor que me ha tocado, a condición de que asista, con mi familia, a una presentación de dos horas sobre el inquietante y nunca bien ponderado mundo de la multipropiedad (eso sólo lo pone en la letra pequeña, lo he tenido que leer con una lupa), y también hay una postal. Es de un amigo, que en cuanto acaban el curso sus hijos, se va a Torrevieja, porque tiene un apartamento, que, casualmente, y debe ser de los pocos, no le tocó en el "Un, dos, tres..." Me cuenta que ya se ha tomado la primera paella del verano, que su hijo pequeño ya se ha quitado un manguito y que este año no hay muchos mosquitos. Pues vale, pues muy bien, pienso yo en mi portal. Por cierto, qué fresquito hace siempre en los portales. Yo hay veces que me bajaría una silla, y me sentaría al lado del ascensor. Pero al final no lo hago, me da corte.
Subo, abro la puerta, me invade un olor a cerrado muy, pero que muy agradable, abro las ventanas, pero poco, por el calor, y me dirijo hacia mis tres macetas. Están un poco mustias. Las riego (pero sin encharcarlas, como me dice mi madre) y parece que se van recuperando. Yo no sé cómo me sobreviven, la verdad.
Abro las llaves de paso del gas y del agua, y suena la cadena del water, que se quedó a medio tirar desde junio hasta ahora, la pobre.
Deshago la maleta. Pongo una lavadora. Compruebo que está todo lleno de polvo. Decido que limpiaré mañana (me acuerdo de la famosa frase: no dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana, y me da la risa). Me tumbo en la cama. Cierro un poco los ojos. Pasa un coche con Bisbal a tope. Lo maldigo, pero bien maldicho. Me levanto. Voy a la nevera. Bebo agua fría, y saludo al limón y al yogur caducado que hay dentro. Mañana compraré. Hoy abriré unas latas. Qué rico: mejillones en escabeche, anchoas y chipirones en salsa verde. Son restos de la cesta de Navidad. Esto con unos biscotes resecos está tan rico, me digo, autoengañándome claramente.
Abro las latas y enciendo la tele. Qué mejor que comer viendo discutir a la gente, me vuelvo a decir a mí mismo. Me entero de la muerte de Marlon Brando, del desnudo de Fresita en Interviú (¿era necesario?) y de que vuelve la Máqina de la Verdad, pero sin Julián Lago. Bueno, pero por lo menos vuelve, me consuelo de nuevo.
Recojo, friego el plato y aquí estoy, escribiendo este blog, el primero del mes de julio de 2004. Hogar, dulce hogar.
No