ME GUSTA AGOSTO
Ni marzo, ni junio, ni septiembre, el mejor mes del año es agosto.
Todo está vacío (menos los cines al aire libre, las fiestas de La Paloma y las piscinas), la gente está más tranquila (se ven más caras de felicidad por la calle), hay menos trabajo, el teléfono casi no suena, leemos más, dormimos siestas, tomamos gazpachos y melón, Elvira Lindo escribe todos los días en El País, no hay atascos en las horas punta, ...
Pero no todo es de color de rosa. Agosto también tiene sus pegas: hay que ir a por el periódico o el pan donde Cristo perdió el gorro, porque el kiosko y la panadería más cercanos cierran; vamos estando hartos de la canción del verano (quién nos iba a decir hace unos años a Lazarov y a nosotros que iba a triunfar en tierras españolas una canción ¡¡¡RUMANA!!! como "Dragostea dintei"); tenemos la piel más seca (por lo menos aquí en Madrid); tocamos a más pobres y más carteristas por barba (desgraciadamente, ni unos ni otros tienen vacaciones); te coges constipados por el aire acondicionado de los cines (que parece que hacen una competición a ver quién lo pone más fuerte. El otro día estuve viendo "Shrek 2" al lado de una familia de pingüinos, palabra); en la tele, o repiten series, o emiten galas de Carlos Lozano, o los hermanos Matamoros y Karmele Marchante reconstruyen los últimos días de vida de Carmina Ordóñez; todo el mundo te deja sus llaves para que vayas a regar sus plantas, ...
Aún así, yo sigo prefiriendo agosto.
- Señora, y si yo le cambio su agosto por dos julios.
- Quite, quite, yo me sigo quedando con mi agosto de toda la vida. Dónde va a parar, vamos.
Todo está vacío (menos los cines al aire libre, las fiestas de La Paloma y las piscinas), la gente está más tranquila (se ven más caras de felicidad por la calle), hay menos trabajo, el teléfono casi no suena, leemos más, dormimos siestas, tomamos gazpachos y melón, Elvira Lindo escribe todos los días en El País, no hay atascos en las horas punta, ...
Pero no todo es de color de rosa. Agosto también tiene sus pegas: hay que ir a por el periódico o el pan donde Cristo perdió el gorro, porque el kiosko y la panadería más cercanos cierran; vamos estando hartos de la canción del verano (quién nos iba a decir hace unos años a Lazarov y a nosotros que iba a triunfar en tierras españolas una canción ¡¡¡RUMANA!!! como "Dragostea dintei"); tenemos la piel más seca (por lo menos aquí en Madrid); tocamos a más pobres y más carteristas por barba (desgraciadamente, ni unos ni otros tienen vacaciones); te coges constipados por el aire acondicionado de los cines (que parece que hacen una competición a ver quién lo pone más fuerte. El otro día estuve viendo "Shrek 2" al lado de una familia de pingüinos, palabra); en la tele, o repiten series, o emiten galas de Carlos Lozano, o los hermanos Matamoros y Karmele Marchante reconstruyen los últimos días de vida de Carmina Ordóñez; todo el mundo te deja sus llaves para que vayas a regar sus plantas, ...
Aún así, yo sigo prefiriendo agosto.
- Señora, y si yo le cambio su agosto por dos julios.
- Quite, quite, yo me sigo quedando con mi agosto de toda la vida. Dónde va a parar, vamos.
Comentario:
Tu si ke sabes. Las noches de Madrid en Agosto lo mejor del mundo. Pasear por el Madrid de los Austrias, tomar un cafe en la plaza de Oriente, en una terraza de Recoletos....mmmmmm. Sos lo juro la semana ke viene voy a Madrid.
Saludos
Saludos





