LA COLUMNA
Triste noche la que se cierne sobre los muros de nuestra ciudad. Y, sin embargo, ¿quién podría contemplar tan bellas puestas de sol?
He tenido un sueño que se ha de cumplir y que me atormenta, pues vi claramente el sufrimiento de mi pueblo. Vi hombres mutilados por las armas enemigas, arrastrándose y suplicando auxilio; los vi cubiertos de sangre y polvo en el suelo, entregando su alma misma por los nuestros. Vi más sangre, pero mezclada esta vez con el fuego que todo lo consume; vi a las mujeres y a los niños corriendo desesperadamente, atravesados por lanzas de fresno, degollados, abatidos también, pobres inocentes asesinados sin piedad por el odio del invasor. Otras mujeres corrieron peor suerte: deshonradas una y otra vez, fueron hechas esclavas jóvenes princesas y nobles damas. Nuestros soldados serán acabados y yo mismo me veo muerto, caído a los pies de un guerrero de linaje divino. Mi alma sin descanso la siento, perdida entre tinieblas pues no ha de recibir sepultura. Mi hijito muerto y mi mujer raptada.
Este será nuestro final: el de mi pueblo y mi ciudad, sucumbir por el fuego; el mío, caer ante el poderoso Aquiles.
Me he pasado por aquà y aprovecho para felicitarte por las navidades y por esta pequeña perla homérica.
Lo bueno de saber de historia y de mitologia (desde el punto de vista de la creación literaria me refiero) es que te permite dotar de verosimilitud a los relatos ambientados en el pasado (o en la atemporalidad de los mitos).
Yo confieso ser un perfecto ignorante en la materia. Y eso que tengo un padre y un tÃo que son profes de historia. "En casa del herrero...". Por eso tengo que inentarme muchas cosas, lo que implica meter la pata si me atrevo con una historia ambientada en un pasado más o menos remoto, cosa infrecuente.
Pequeños detalles como el de esas lanzas "de fresno" son los que en este caso enriquecen el relato.
Bueno, no me enrollo más. Hablando de literatura me entusiasmo más de la cuenta.
Un abrazo.
En serio, bonito relato, bueno bonito por el estilo, no por lo que en él sucede.
Un abrazo pre-mortem, guerrero.