HELLENIKÁ.RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO
Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias didácticas.
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Ricardo L. Rodríguez, profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as y a las actividades académicas de las materias que imparto.


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MICRORRELATO MITOLÓGICO

Me llaman Teseo, rey de Atenas. Yo no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi humildad lo quiera, no en vano fueron reyes mis padres y soy del propio linaje divino, como escribirán los vates de los siglos posteriores. La leyenda relatará mi justicia como monarca, mi desdicha como padre, mi valentía como héroe. Casi toda será verdadera, excepto en un punto: el Minotauro de Creta no murió por mi mano. Concedo que la causa del yerro sea la ignorancia. Cercana ya la hora de mi muerte, desearía narrar una historia: la mía propia. Pues es cierto que en la isla amada por Zeus nació un ser deforme, hijo de unión aberrante entre mujer y animal; no es menos cierto que el nacido no fue pasto del Hades, sino que se le crió apartado de la compañía de los seres humanos y que, desde su infancia, se le ocultó como vergüenza para los dioses. Pero la hermana del monstruo, Ariadna, que mal ejemplo tuvo en su madre, lo amaba profundamente.
Teseo llegó a Creta para liberar a mi querida Atenas de su horrible tributo: siete jóvenes machos y siete jóvenes hembras de ser humano, sacrificados anualmente en honor a la bestia. Ariadna ayudó a Teseo y le entregó un cordel en ovillo, para que encontrara el camino de regreso de la intrincada guarida donde la nefanda criatura moraba. Mas el propósito verdadero era que el animal descubriera la salida. Teseo encontró al Minotauro y se encomendó a los dioses para darle muerte:

-Ponzoña viva, fruto de una asquerosa relación, morirás y la gloria quedará conmigo. Te voy a atravesar con mi espada de bronce. Ya no serás ni una vaga sombra en el laberinto.

-Tu espada de bronce -respondió el Minotauro- no puede dañarme. Soy hijo de dioses, un dios yo mismo. Ni siquiera he de manchar mi cornamenta con tu sangre. Con sólo desearlo transferiré tu esencia vital a un lugar remoto..., un lugar de divinos toros celestiales: la morada de mis antepasados.

Nuestras miradas se cruzaron. Cayó el más débil sin apenas lucha alguna. Quedó su piel en el suelo, su espíritu voló a un lugar remoto.

Yo, Asterión, el Minotauro, siendo una divinidad como soy, hace ya muchos años que allí, en el laberinto, tomé la figura del joven que pretendía acabar mi vida con una espada, una vez vacié el espíritu de su cuerpo. El resto sí será bien escrito por los venideros: abandoné a Ariadna en Naxos, no desplegué velas blancas en mi navío, mi padre se arrojó al acantilado y murió, me convertí en un gran héroe y en un rey justo y bondadoso, mi hijo pereció por los designios de una diosa cruel. Y yo he de morir también, amado por mi pueblo.



A la autora de "Hilo de Ariadna"

 
Comentario:
Muchísimas gracias, Hindari, por tu comentario y participación en este blog. Me pregunto cuál de mis alumnos/as serás tú.
 
Comentario:
El relato me parece muy bueno y eso que no soy amante de estos comics, pero mis felicitaciones van por otra causa, sabemos que estamos ahi ahi con lo de montar el blog de microrrelatos y me parece fabuloso que te hayas tirado a la piscina antes que nosotros, los alumnos, y que nos hayas mostrado un modelo. Muchas gracias.
 
Comentario:
Me alegro mucho de que te haya gustado. Estoy preparando otro que se me ocurrió en Sevilla. Llevo dándole muchas vueltas a este último. Un beso.
 
Comentario:
Tu relato me parece magnífico. Además del estilo elevado y cuidadísimo en que lo escribes (que me parece muy apropiado para una narración de su calibre), me fascina la idea que desarrollas. Ojalá algún día termines ese cómic que comenzaste y le des el giro que adoptas en tu microrrelato. Te animo a que sigas escribiendo en esta línea. Me entra un entusiasmo por el cuerpo... Un besito fuerte.
No