Mi viaje interior...
Me he ido muy, muy lejos de mi casa estas vacaciones. He conocido una cultura diferente a la mía, gente peculiar, y he descubierto sensaciones (buenas y malas) que nunca antes había experimentado.
Lo curioso de todo es que estas sensaciones las podría haber sentido en mi vida cotidiana y sin embargo me he tenido que ir al otro lado del mundo para sentirlas por dentro.
He buscado por todas partes durante 15 días mi feminidad y no la he encontrado... Daba igual que me esforzara, "ella" no estaba ahí conmigo. Quizás me había olvidado meterla en la maleta... pero sinceramente no creí que para el tipo de viaje que hacía me hiciese falta. Ya lo creo que la necesitaba. Tuvimos la oportunidad de conocer a muchos chicos, y mi amiga había sido lo suficientemente previsora como para "llevársela" en la maleta de mano y por lo tanto deslumbraba. Yo llevaba colgada la etiqueta de "la amiga fea" y no es para nada agradable ver como os invitan a las dos a tomar unas cervezas y a charlar, y comprobar que progresivamente vas desapareciendo durante la noche, hasta ser invisible por completo. Aquello era un coto de caza, y sólo había una liebre. Yo era el matorral. Por más que te esfuerces en que te vean... no estás. No existes. Nada. Sólo la rubia, o la rusa, tú claro, eres castaña y eso no tiene glamour ninguno. Esta desaparición progresiva la vas viviendo en más de una ocasión y con chicos distintos. Puede llegar a ser fustrante para alguien como yo ver que no te contemplan ni para un polvo rápido.
Es en ocasiones como esta en la que te das cuenta de que todos y cada uno de tus defectos crecen y crecen, y eres más gorda, más fea, más machota, y no eres capaz de arreglarte lo más mínimo.
Lo curioso de todo es que estas sensaciones las podría haber sentido en mi vida cotidiana y sin embargo me he tenido que ir al otro lado del mundo para sentirlas por dentro.
He buscado por todas partes durante 15 días mi feminidad y no la he encontrado... Daba igual que me esforzara, "ella" no estaba ahí conmigo. Quizás me había olvidado meterla en la maleta... pero sinceramente no creí que para el tipo de viaje que hacía me hiciese falta. Ya lo creo que la necesitaba. Tuvimos la oportunidad de conocer a muchos chicos, y mi amiga había sido lo suficientemente previsora como para "llevársela" en la maleta de mano y por lo tanto deslumbraba. Yo llevaba colgada la etiqueta de "la amiga fea" y no es para nada agradable ver como os invitan a las dos a tomar unas cervezas y a charlar, y comprobar que progresivamente vas desapareciendo durante la noche, hasta ser invisible por completo. Aquello era un coto de caza, y sólo había una liebre. Yo era el matorral. Por más que te esfuerces en que te vean... no estás. No existes. Nada. Sólo la rubia, o la rusa, tú claro, eres castaña y eso no tiene glamour ninguno. Esta desaparición progresiva la vas viviendo en más de una ocasión y con chicos distintos. Puede llegar a ser fustrante para alguien como yo ver que no te contemplan ni para un polvo rápido.
Es en ocasiones como esta en la que te das cuenta de que todos y cada uno de tus defectos crecen y crecen, y eres más gorda, más fea, más machota, y no eres capaz de arreglarte lo más mínimo.





