Desaparecidos en la dictadura
Leemos en un portal latinoamericano lo siguiente: "El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pedirá al gobierno argentino esfuerzos para el esclarecimiento del paradero de los desaparecidos españoles en la dictadura, anunciaron hoy familiares de las víctimas." No podemos más que celebrar que nuestro presidente tenga un concepto elevado de la justicia y persiga, en la medida que le es posible, a los militares de las dictaduras argentinas, todos ellos con abultados historiales delictivos a sus espaldas.
Zapatero, además, va a colaborar en la localización de desaparecidos. Curiosamente, "varios de los españoles secuestrados habían sido "niños emigrantes y exiliados" al término de la Guerra Civil española (1936-1939) y parece que este asunto había interesado particularmente a Rodríguez Zapatero".
No deja de ser estimable que el presidente se comprometa a encontrar a desaparecidos de otras dictaduras. Pero no hay que olvidar que en España aún hay desaparecidos de la Guerra Civil por encontrar y enterrar dignamente. Lo cierto es que mentimos si decimos que están desaparecidos, porque su paradero se sabe en la mayoría de los casos: enterrados en las cunetas de numerosos pueblos de nuestra geografía.
Hasta ahora, la iniciativa de desenterrar y dar sepultura digna a los cadáveres de todos los asesinados durante la guerra ha correspondido a asociaciones no gubernamentales. Unas han ealizado un trabajo excelente, como son los casos de Valdedios, Bierzo, Burgos, etc... pero en otros, pecando quizá de entusiasmo y por falta de preparación, se ha tratado de exhumar fosas comunes de soldados perecidos en la batalla. Cosa que no tiene nada que ver con los desaparecidos porque son dos cosas muy distintas. Tampoco decimos, con esto, que se deban construir aparcamientos sobre este tipo de fosas como ha sucedido recientemente en Andalucía, pero no se trata de ajusticiados por medio del célebre "paseillo".
Ya existen iniciativas del gobierno para dar ayudas a esta serie de organizaciones, pero además se debería supervisar que este tipo de excavaciones las realice personal cualificado, para que no ocurran casos como los anteriormente mencionados. El mayor problema reside en que, a la hora de hacer justicia en la GCE, toda prisa es poca pues quiénes quieren volver a ver a hermanos, esposos o padres tienen edades muy avanzadas.
Zapatero, además, va a colaborar en la localización de desaparecidos. Curiosamente, "varios de los españoles secuestrados habían sido "niños emigrantes y exiliados" al término de la Guerra Civil española (1936-1939) y parece que este asunto había interesado particularmente a Rodríguez Zapatero".
No deja de ser estimable que el presidente se comprometa a encontrar a desaparecidos de otras dictaduras. Pero no hay que olvidar que en España aún hay desaparecidos de la Guerra Civil por encontrar y enterrar dignamente. Lo cierto es que mentimos si decimos que están desaparecidos, porque su paradero se sabe en la mayoría de los casos: enterrados en las cunetas de numerosos pueblos de nuestra geografía.
Hasta ahora, la iniciativa de desenterrar y dar sepultura digna a los cadáveres de todos los asesinados durante la guerra ha correspondido a asociaciones no gubernamentales. Unas han ealizado un trabajo excelente, como son los casos de Valdedios, Bierzo, Burgos, etc... pero en otros, pecando quizá de entusiasmo y por falta de preparación, se ha tratado de exhumar fosas comunes de soldados perecidos en la batalla. Cosa que no tiene nada que ver con los desaparecidos porque son dos cosas muy distintas. Tampoco decimos, con esto, que se deban construir aparcamientos sobre este tipo de fosas como ha sucedido recientemente en Andalucía, pero no se trata de ajusticiados por medio del célebre "paseillo".
Ya existen iniciativas del gobierno para dar ayudas a esta serie de organizaciones, pero además se debería supervisar que este tipo de excavaciones las realice personal cualificado, para que no ocurran casos como los anteriormente mencionados. El mayor problema reside en que, a la hora de hacer justicia en la GCE, toda prisa es poca pues quiénes quieren volver a ver a hermanos, esposos o padres tienen edades muy avanzadas.
La rendición de Santoña
Nos encontramos con este interesante artículo de Jesús Loza, parlamentario del Partido Socialista de Euskadi por Vitoria. En él critica a Madrazo, de Ezker Batua, por su gestión de las indemnizaciones por trabajos forzados durante el franquismo, de la cual se habló en este weblog y se calificó de lamentable.
Pero el interés del artículo se centra en las citas que aparecen de una polémica histórica de gran calado: La rendición de Santoña. Este incidente, protagonizado por mandatarios nacionalistas vascos, supuso la apertura de una brecha en el frente norte y significó la pérdida de éste para la República, que quedó herida de muerte y sin ya prácticamente posibilidades de ganar la guerra.
Como hace Jesús Loza en este artículo, Santoña se ha usado muy habitualmente como arma arrojadiza contra el nacionalismo vasco. La creencia extendida es que, incapaces de defender el País Vasco por las armas, los nacionalistas negociaron la rendición con las fuerzas italianas y Franco por medio de El Vaticano. De modo que el resto de fuerzas republicanas quedaron diezmadas por esta rendición y fueron vencidas finalmente en Asturias sin haber podido oponer una resistencia considerable.
¿Qué es lo que ocurrió en realidad? En el País Vasco la organización de un ejército corrió a cargo del partido mayoritario, el PNV, un partido conservador. Desde un principio este partido mostró más recelos de sus propios aliados que del enemigo. Era un partido de orden y muy católico, que no entendió en ningún momento lo que había en juego en la Guerra Civil. Del Estado Mayor para la defensa que constituyó el PNV, son muy relevantes datos como que el comandante Arbex se pasó al enemigo a los pocos días de ser nombrado; o el propio Jefe de Estado Mayor, que declaró algo tan políticamente incorrecto hoy en día en las latitudes nacionalistas que debería sonrojar a los líderes abertzales que justifican sus posturas en la Historia reciente: "Nuestros campesinos, si usted quiere oir la verdad, están de corazón más con el enemigo que con nosotros" (G.L. Steer, The Ree of Guernika, p. 223). No es extraño pues que, con este ambiente, el gobierno vasco mostrara una tolerancia con sospechosos, traidores y el enemigo en sí que era inconcebible. De hecho, el capitán vasco Goicoechea, jefe del Cinturón de Hierro -fortificaciones para la defensa de Bilbao- se pasó al enemigo con los planos de toda la defensa. Así se selló la suerte de Bilbao. El gobierno, sobre este incidente, dijo: "Es un buen sujeto; se llevaba muy bien con nosotros. No, no es fascista; es un vasco de corazón. En su caso no ha sido una traición vulgar; es que estaba aterrado de la pobreza de nuestros recursos cuando se marchó. Acudió con frecuencia a nuestras oficinas -las del PNV- y pudimos convencernos de que favorecía realmente nuestra causa" (Steer, p. 151). La caída de Bilbao supuso miles de muertos.
Pero la rendición de Santoña ocurrió días más tarde: con el gobierno vasco instalado en Santander tras la caída de Bilbao, los fascistas rompieron las líneas republicanas e intentaron tomar la ciudad cántabra, algo que les llevó más de dos meses. Los republicanos combatieron con inferioridad de medios, tan sólo apoyados por dieciocho areoplanos rusos, diecisiete bombarderos y una colección de antiguos aviones ya prácticamente obsoletos enviados desde Madrid con carácter de urgencia. Durante este lance, el general Gamir Ulibarri, jefe de las fuerzas de la República en el Norte, ordenó a los batallones vascos cubrir las posiciones en la línea de Santander, orden que desobedecieron: "Por primera vez los vascos se negaron a luchar. No estaban dispuestos a dejarse matar por Santander. Ya se habían apartado demasiado de su propio país; no se moverían de donde estaban, en la frontera de Vizcaya" (Steer, p.380) Más adelante llegó la orden de retirarse hacia Asturias, pero los batallones nacionalistas fueron a Santoña, Laredo y Colindres; los jefes del nacionalismo habían decidido firmar una paz con las fuerzas italianas. Juan de Ajuriaguerra, presidente de la comisión ejecutiva del PNV, había parlamentado con el general Mancini, comandante de la división italiana "Flechas Azules". Mientras tanto, el Lehendakari salía en avión hacia Francia, dejando una Junta de defensa para la capitulación.
Estas son las condiciones de la rendición que los líderes nacionalistas vascos firmaron con los italianos:
Por parte vasca:
1.Deponer las armas y entregar el material de guerra a las fuerzas legionarias italianas, que ocuparán Santoña sin resistencia.
2.Mantener el orden público en la zona que ocupaban
3.Asegurar la vida y libertad de los presos políticos en las cárceles de Laredo y Santoña
Por parte italiana:
1.Garantizar la vida de todos combatientes vascos (subrayado porque, obviamente, hay que destacar que sólo la vida de los combatientes vascos merecía respeto para los líderes nacionalistas)
2.Garantizar la vida y autorizar la salida al extranjero de todas las personalidades políticas y funcionarios vascos al presente territorio de Santander y Santoña
3.Considerar a los combatientes vascos sujetos a esta capitulación libres de toda obligación de tomar nueva parte en la guerra civil.
4.Asegurar que la población vasca leal al gobierno provisional de Euskadi no sea perseguida.
Lo ocurrido después fue que los italianos ocuparon sin resistencia los territorios cántabros defendidos por los nacionalistas vascos, mientras estos mantenían el orden, lo cual quiere decir: que no se moviera nadie. Completada esta operación, se prohibió la salida de las autoridades en barcos y todos los responsables nacionalistas fueron detenidos y condenados a muerte en su mayoría. Es decir, ocurrió lo mismo que venía pasando en el resto de España. Los nacionalistas no entendieron que con un enemigo fascista no se puede negociar, pues siempre miente, y engañados, obraron de mala fe con una actitud mezquina en el sentido de que se sirvieron de los combatientes no vascos cuando persiguieron la victoria, y se desentendieron de ellos, inmovilizándolos para que los fascistas les encarcelaran a su llegada.
Finalmente, el ejército republicano quedó desprovisto de un importante capital humano y bélico y fue aplastado hasta la caída de Asturias. Algunas asociaciones nacionalistas minoritarias, en cambio, siguieron combatiendo hasta el final.
Visto esto, entendemos cuál fue la actuación del nacionalismo mayoritario. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Una destaca por encima de todas las posibles, los nacionalistas no consideraban vascos a los soldados vascos no nacionalistas. Así lo hicieron, así les abandonaron y, hoy en día, persiste tanto en las declaraciones de los líderes e ideólogos nacionalistas, como en sus detractores, la idea de que el comportamiento del PNV fue el comportamiento de "los vascos en general". Por lo que se deduce que, pese a perder la batalla y rendirse, con el paso del tiempo, ésta se ha transformado en una victoria, ya que han logrado instaurar la idea de que sólo los vascos nacionalistas son vascos.
Como apéndice, hay que señalar un dato que completa la síntesis de lo sucedido en el enfrentamiento civil en el País Vasco. Cuando cayó Bilbao, los líderes militares de la UGT decidieron volar los altos hornos de Bilbao y demás industria susceptible de ser usada con fines militares. Los nacionalistas vascos se negaron llegando a combatir contra las propias unidades de la UGT con el fin de impedirlo. Al final el propio lehendakari puso paz inutilizando la industria con averías estratégicas.
Toda la industria vasca tardó pocos días en volver a funcionar tras la ocupación, y de ella salió gran parte de las armas y las bombas que sesgaron miles de vidas de ciudadanos y defensores de la libertad.
Pero el interés del artículo se centra en las citas que aparecen de una polémica histórica de gran calado: La rendición de Santoña. Este incidente, protagonizado por mandatarios nacionalistas vascos, supuso la apertura de una brecha en el frente norte y significó la pérdida de éste para la República, que quedó herida de muerte y sin ya prácticamente posibilidades de ganar la guerra.
Como hace Jesús Loza en este artículo, Santoña se ha usado muy habitualmente como arma arrojadiza contra el nacionalismo vasco. La creencia extendida es que, incapaces de defender el País Vasco por las armas, los nacionalistas negociaron la rendición con las fuerzas italianas y Franco por medio de El Vaticano. De modo que el resto de fuerzas republicanas quedaron diezmadas por esta rendición y fueron vencidas finalmente en Asturias sin haber podido oponer una resistencia considerable.
¿Qué es lo que ocurrió en realidad? En el País Vasco la organización de un ejército corrió a cargo del partido mayoritario, el PNV, un partido conservador. Desde un principio este partido mostró más recelos de sus propios aliados que del enemigo. Era un partido de orden y muy católico, que no entendió en ningún momento lo que había en juego en la Guerra Civil. Del Estado Mayor para la defensa que constituyó el PNV, son muy relevantes datos como que el comandante Arbex se pasó al enemigo a los pocos días de ser nombrado; o el propio Jefe de Estado Mayor, que declaró algo tan políticamente incorrecto hoy en día en las latitudes nacionalistas que debería sonrojar a los líderes abertzales que justifican sus posturas en la Historia reciente: "Nuestros campesinos, si usted quiere oir la verdad, están de corazón más con el enemigo que con nosotros" (G.L. Steer, The Ree of Guernika, p. 223). No es extraño pues que, con este ambiente, el gobierno vasco mostrara una tolerancia con sospechosos, traidores y el enemigo en sí que era inconcebible. De hecho, el capitán vasco Goicoechea, jefe del Cinturón de Hierro -fortificaciones para la defensa de Bilbao- se pasó al enemigo con los planos de toda la defensa. Así se selló la suerte de Bilbao. El gobierno, sobre este incidente, dijo: "Es un buen sujeto; se llevaba muy bien con nosotros. No, no es fascista; es un vasco de corazón. En su caso no ha sido una traición vulgar; es que estaba aterrado de la pobreza de nuestros recursos cuando se marchó. Acudió con frecuencia a nuestras oficinas -las del PNV- y pudimos convencernos de que favorecía realmente nuestra causa" (Steer, p. 151). La caída de Bilbao supuso miles de muertos.
Pero la rendición de Santoña ocurrió días más tarde: con el gobierno vasco instalado en Santander tras la caída de Bilbao, los fascistas rompieron las líneas republicanas e intentaron tomar la ciudad cántabra, algo que les llevó más de dos meses. Los republicanos combatieron con inferioridad de medios, tan sólo apoyados por dieciocho areoplanos rusos, diecisiete bombarderos y una colección de antiguos aviones ya prácticamente obsoletos enviados desde Madrid con carácter de urgencia. Durante este lance, el general Gamir Ulibarri, jefe de las fuerzas de la República en el Norte, ordenó a los batallones vascos cubrir las posiciones en la línea de Santander, orden que desobedecieron: "Por primera vez los vascos se negaron a luchar. No estaban dispuestos a dejarse matar por Santander. Ya se habían apartado demasiado de su propio país; no se moverían de donde estaban, en la frontera de Vizcaya" (Steer, p.380) Más adelante llegó la orden de retirarse hacia Asturias, pero los batallones nacionalistas fueron a Santoña, Laredo y Colindres; los jefes del nacionalismo habían decidido firmar una paz con las fuerzas italianas. Juan de Ajuriaguerra, presidente de la comisión ejecutiva del PNV, había parlamentado con el general Mancini, comandante de la división italiana "Flechas Azules". Mientras tanto, el Lehendakari salía en avión hacia Francia, dejando una Junta de defensa para la capitulación.
Estas son las condiciones de la rendición que los líderes nacionalistas vascos firmaron con los italianos:
Por parte vasca:
1.Deponer las armas y entregar el material de guerra a las fuerzas legionarias italianas, que ocuparán Santoña sin resistencia.
2.Mantener el orden público en la zona que ocupaban
3.Asegurar la vida y libertad de los presos políticos en las cárceles de Laredo y Santoña
Por parte italiana:
1.Garantizar la vida de todos combatientes vascos (subrayado porque, obviamente, hay que destacar que sólo la vida de los combatientes vascos merecía respeto para los líderes nacionalistas)
2.Garantizar la vida y autorizar la salida al extranjero de todas las personalidades políticas y funcionarios vascos al presente territorio de Santander y Santoña
3.Considerar a los combatientes vascos sujetos a esta capitulación libres de toda obligación de tomar nueva parte en la guerra civil.
4.Asegurar que la población vasca leal al gobierno provisional de Euskadi no sea perseguida.
Lo ocurrido después fue que los italianos ocuparon sin resistencia los territorios cántabros defendidos por los nacionalistas vascos, mientras estos mantenían el orden, lo cual quiere decir: que no se moviera nadie. Completada esta operación, se prohibió la salida de las autoridades en barcos y todos los responsables nacionalistas fueron detenidos y condenados a muerte en su mayoría. Es decir, ocurrió lo mismo que venía pasando en el resto de España. Los nacionalistas no entendieron que con un enemigo fascista no se puede negociar, pues siempre miente, y engañados, obraron de mala fe con una actitud mezquina en el sentido de que se sirvieron de los combatientes no vascos cuando persiguieron la victoria, y se desentendieron de ellos, inmovilizándolos para que los fascistas les encarcelaran a su llegada.
Finalmente, el ejército republicano quedó desprovisto de un importante capital humano y bélico y fue aplastado hasta la caída de Asturias. Algunas asociaciones nacionalistas minoritarias, en cambio, siguieron combatiendo hasta el final.
Visto esto, entendemos cuál fue la actuación del nacionalismo mayoritario. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Una destaca por encima de todas las posibles, los nacionalistas no consideraban vascos a los soldados vascos no nacionalistas. Así lo hicieron, así les abandonaron y, hoy en día, persiste tanto en las declaraciones de los líderes e ideólogos nacionalistas, como en sus detractores, la idea de que el comportamiento del PNV fue el comportamiento de "los vascos en general". Por lo que se deduce que, pese a perder la batalla y rendirse, con el paso del tiempo, ésta se ha transformado en una victoria, ya que han logrado instaurar la idea de que sólo los vascos nacionalistas son vascos.
Como apéndice, hay que señalar un dato que completa la síntesis de lo sucedido en el enfrentamiento civil en el País Vasco. Cuando cayó Bilbao, los líderes militares de la UGT decidieron volar los altos hornos de Bilbao y demás industria susceptible de ser usada con fines militares. Los nacionalistas vascos se negaron llegando a combatir contra las propias unidades de la UGT con el fin de impedirlo. Al final el propio lehendakari puso paz inutilizando la industria con averías estratégicas.
Toda la industria vasca tardó pocos días en volver a funcionar tras la ocupación, y de ella salió gran parte de las armas y las bombas que sesgaron miles de vidas de ciudadanos y defensores de la libertad.
La Batalla de Madrid
Actualmente, con la publicación de varios libros sobre La Batalla de Madrid, han florecido numerosas teorías sobre las consecuencias y las características de la misma. El tema resulta harto curioso porque en este enfrentamiento, como es habitual en la Guerra Civil, tuvieron lugar numerosos hechos que hoy en día se magnifican y se califican de heroicos cuando fueron intrascendentes, mientras otros se olvidan cuando verdaderamente fueron heroicos. Pero el asunto más polémico en torno a esta batalla es el enigma que encierra la actuación de Franco, quien teniendo la carretera a Madrid desde Talavera completamente libre tras la toma de esta ciudad, decide desviarse para liberar el Alcázar de Toledo.
Un hecho del que no se habla y que sospechosamente quizá responda a un deseo premeditado, son los bombardeos que sufrió la ciudad. Los combates en el aire sobre Madrid fueron muy importantes, pero los aviones rusos de las fuerzas republicanas no estuvieron al principio de la contienda y Franco pudo maniobrar desde el aire sin resistencia. En los primeros días, cayeron sobre Madrid más de dos mil bombas por hora sobre la población civil. Luego fueron Guernica, Barcelona, Granollers… experimentos cada vez más meticulosos en los que los Junkers alemanes ensayaron sus célebres bombardeos sobre población civil de la II Guerra Mundial. El dato más curioso es que Franco evitó bombardear barrios ricos, como el Barrio de Salamanca, y se centró en los obreros, lo que ocasionó que espontáneamente el pueblo de Madrid más humilde tomara la zona privilegiada de la ciudad como rehén para huir de las bombas nacionales. Hoy día no se habla demasiado de este hecho y se omite que Madrid fue una de las primeras capitales europeas en sufrir la violencia bélica indiscriminada del fascismo internacional.
Respecto a la decisión de Franco de no tomar la ciudad se han hecho numerosas conjeturas. La más habitual es la que dice que Franco pretendía alargar la guerra y no tenía prisa por tomar Madrid. Sin dejar de ser cierta, es un tanto obvia a tenor de los acontecimientos. Porque es un hecho demostrado, a juzgar por la conducta de Mola, de Yagüe o por los discursos de Queipo de Llano en Radio Sevilla, que la intención de los sublevados no era únicamente tomar el poder. Como en todas las guerras ideológicas del siglo XX, la insurrección tenía visos de cruzada -como lo fue posteriormente la nazi contra los judíos- y el fin de aniquilar o eliminar físicamente al rival político. Por lo tanto, no tiene lugar acusar a Franco de decidir alargar la guerra en ese momento; él ya tenía claro que lo que no tenía era prisa, sino más bien la intención de acabar con cualquier oposición política. Por otra parte, con su buen criterio militar y guiado por sus ambiciones políticas, la simple posibilidad de una derrota o “no victoria” en Madrid era un obstáculo muy grande en su carrera hacia la jefatura del estado.
Un hecho del que no se habla y que sospechosamente quizá responda a un deseo premeditado, son los bombardeos que sufrió la ciudad. Los combates en el aire sobre Madrid fueron muy importantes, pero los aviones rusos de las fuerzas republicanas no estuvieron al principio de la contienda y Franco pudo maniobrar desde el aire sin resistencia. En los primeros días, cayeron sobre Madrid más de dos mil bombas por hora sobre la población civil. Luego fueron Guernica, Barcelona, Granollers… experimentos cada vez más meticulosos en los que los Junkers alemanes ensayaron sus célebres bombardeos sobre población civil de la II Guerra Mundial. El dato más curioso es que Franco evitó bombardear barrios ricos, como el Barrio de Salamanca, y se centró en los obreros, lo que ocasionó que espontáneamente el pueblo de Madrid más humilde tomara la zona privilegiada de la ciudad como rehén para huir de las bombas nacionales. Hoy día no se habla demasiado de este hecho y se omite que Madrid fue una de las primeras capitales europeas en sufrir la violencia bélica indiscriminada del fascismo internacional.
Respecto a la decisión de Franco de no tomar la ciudad se han hecho numerosas conjeturas. La más habitual es la que dice que Franco pretendía alargar la guerra y no tenía prisa por tomar Madrid. Sin dejar de ser cierta, es un tanto obvia a tenor de los acontecimientos. Porque es un hecho demostrado, a juzgar por la conducta de Mola, de Yagüe o por los discursos de Queipo de Llano en Radio Sevilla, que la intención de los sublevados no era únicamente tomar el poder. Como en todas las guerras ideológicas del siglo XX, la insurrección tenía visos de cruzada -como lo fue posteriormente la nazi contra los judíos- y el fin de aniquilar o eliminar físicamente al rival político. Por lo tanto, no tiene lugar acusar a Franco de decidir alargar la guerra en ese momento; él ya tenía claro que lo que no tenía era prisa, sino más bien la intención de acabar con cualquier oposición política. Por otra parte, con su buen criterio militar y guiado por sus ambiciones políticas, la simple posibilidad de una derrota o “no victoria” en Madrid era un obstáculo muy grande en su carrera hacia la jefatura del estado.
La "No" Intervención de Portugal en la guerra española
Con la Guerra Civil española ocurre lo mismo que con todas las guerras, como la II Guerra Mundial o la de Vietnam: sobre determinados capítulos de la contienda existe una saturación de datos, libros, revisiones, películas e interpretaciones. En cambio, sobre pasajes más oscuros y mucho más determinantes no hay prácticamente documentación.
Es el caso de la intervención portuguesa en nuestra guerra. No existe prácticamente material publicado sobre las relaciones entre España y Portugal durante la GCE. Buscando en el catálogo colectivo de las bibliotecas públicas del Estado, de la Biblioteca Nacional y del catálogo colectivo portugués aparecen las siguientes obras: "Fuerzas Armadas y poder político en el siglo XX de Portugal y España" de Hipólito Gómez de la Torre; se trata de una obra de máximo interés puesto que comprende todo el siglo XX, un periodo en el que Portugal ha sufrido los mismos destinos políticos que España. Aunque aún más interesante es el de Iva Delgado "Portugal e a guerra civil de Espanha", del que sería muy esclarecedor poder leer el capítulo titulado "As forças armadas portuguesas e a Guerra Civil de Espanha".
En todo caso, la intervención de Portugal en la Guerra Civil Española, país que paradójicamente había firmado el Pacto de No Intervención, se remonta a mucho antes de la rebelión. Desde 1934 se concentraron en Lisboa y Estoril numerosos monárquicos españoles que conspiraron con total impunidad contra el régimen republicano, proceso que concluyó en 1936 con el vuelo de Sanjurjo desde Lisboa hacia España para ponerse al frente de la rebelión y que, como es comúnmente sabido, se vio truncado por un oscuro accidente que ha dado lugar a multitud de suposiciones, historia-ficción y conspiranoia -como cualquier suceso histórico confuso, por otra parte.
Una vez desatado el golpe, iniciada la guerra y estrellado Sanjurjo, si por algo destacó la intervención portuguesa fue por dejar campar a sus anchas en los territorios fronterizos -y en muchos casos bien entrados en terreno portugués- a los sublevados, que se dedicaban a la caza y captura del huido republicano. De hecho, la policía portuguesa colaboraba amigablemente en estas campañas con partidas en busca de fugitivos, la mayor parte de ellos trasladados a Extremadura y fusilados en el acto, sin ningún tipo de proceso.
Legalmente, Portugal dejó de lado a la embajada española e inició relaciones con una asociación diplomática y comercial constituida por Gil Robles, representantes de la CEDA, y desertores de la embajada española. Al embajador legal, Sánchez Albornoz, se le sitió y amenazó constantemente. Su comunicación con Madrid estaba cortada y las raras veces que le llegó algún telegrama lo hizo de dos formas: o bien mutilado, o bien ilegible.
Militarmente, en la faceta logística, mientras Extremadura fue republicana, las comunicaciones entre Mola y Franco se hicieron vía Lisboa. Nos estamos refiriendo a un momento crucial en el inicio de la contienda, cuando el golpe ha fracasado en la mayor parte del territorio y la República, de haber reaccionado o -siendo honestos- de haber podido reaccionar, podría haber apagado los focos de rebelión. Más escandalosa fue aún la llegada a Lisboa del vapor Romeu, procedente de Tenerife, con tropas de falangistas, el ejército de retaguardia y tanques de gasolina. En lo que respecta a munición y armamento, Franco obtuvo en Lisboa importantes remesas de armamento alemán, la fábrica de armas Barcarena les facilitó ametralladoras y bombas de mano mientras, otra fábrica, la Bemfica, se comprometió a facturarles la totalidad de su producción.
En resumen, hubiera sido imposible que la República le hubiera declarado la contienda a Portugal desplazando las "lindezas" de la guerra a su territorio en la medida de lo posible, pero motivos no le faltaron. El país vecino declaró la guerra al régimen legalmente constituido en España con todos los medios a su alcance. Lo más gracioso es que Portugal suscribía el Pacto de No Intervención, con lo que tamaño cinismo tuvo que hacer enrojecer a los diplomáticos con más años de carrera. Aunque lo cierto es que las "No" Intervenciones de Italia y Alemania también fueron sonadas.
España y Portugal llevaban dos siglos sin meterse ninguno en los asuntos del otro. El dictador Oliveira Salazar rompió esta provechosa tradición. Sin duda alguna, su dictadura era más sostenible al lado de una España presa por otra dictadura de similar condición.
Es el caso de la intervención portuguesa en nuestra guerra. No existe prácticamente material publicado sobre las relaciones entre España y Portugal durante la GCE. Buscando en el catálogo colectivo de las bibliotecas públicas del Estado, de la Biblioteca Nacional y del catálogo colectivo portugués aparecen las siguientes obras: "Fuerzas Armadas y poder político en el siglo XX de Portugal y España" de Hipólito Gómez de la Torre; se trata de una obra de máximo interés puesto que comprende todo el siglo XX, un periodo en el que Portugal ha sufrido los mismos destinos políticos que España. Aunque aún más interesante es el de Iva Delgado "Portugal e a guerra civil de Espanha", del que sería muy esclarecedor poder leer el capítulo titulado "As forças armadas portuguesas e a Guerra Civil de Espanha".
En todo caso, la intervención de Portugal en la Guerra Civil Española, país que paradójicamente había firmado el Pacto de No Intervención, se remonta a mucho antes de la rebelión. Desde 1934 se concentraron en Lisboa y Estoril numerosos monárquicos españoles que conspiraron con total impunidad contra el régimen republicano, proceso que concluyó en 1936 con el vuelo de Sanjurjo desde Lisboa hacia España para ponerse al frente de la rebelión y que, como es comúnmente sabido, se vio truncado por un oscuro accidente que ha dado lugar a multitud de suposiciones, historia-ficción y conspiranoia -como cualquier suceso histórico confuso, por otra parte.
Una vez desatado el golpe, iniciada la guerra y estrellado Sanjurjo, si por algo destacó la intervención portuguesa fue por dejar campar a sus anchas en los territorios fronterizos -y en muchos casos bien entrados en terreno portugués- a los sublevados, que se dedicaban a la caza y captura del huido republicano. De hecho, la policía portuguesa colaboraba amigablemente en estas campañas con partidas en busca de fugitivos, la mayor parte de ellos trasladados a Extremadura y fusilados en el acto, sin ningún tipo de proceso.
Legalmente, Portugal dejó de lado a la embajada española e inició relaciones con una asociación diplomática y comercial constituida por Gil Robles, representantes de la CEDA, y desertores de la embajada española. Al embajador legal, Sánchez Albornoz, se le sitió y amenazó constantemente. Su comunicación con Madrid estaba cortada y las raras veces que le llegó algún telegrama lo hizo de dos formas: o bien mutilado, o bien ilegible.
Militarmente, en la faceta logística, mientras Extremadura fue republicana, las comunicaciones entre Mola y Franco se hicieron vía Lisboa. Nos estamos refiriendo a un momento crucial en el inicio de la contienda, cuando el golpe ha fracasado en la mayor parte del territorio y la República, de haber reaccionado o -siendo honestos- de haber podido reaccionar, podría haber apagado los focos de rebelión. Más escandalosa fue aún la llegada a Lisboa del vapor Romeu, procedente de Tenerife, con tropas de falangistas, el ejército de retaguardia y tanques de gasolina. En lo que respecta a munición y armamento, Franco obtuvo en Lisboa importantes remesas de armamento alemán, la fábrica de armas Barcarena les facilitó ametralladoras y bombas de mano mientras, otra fábrica, la Bemfica, se comprometió a facturarles la totalidad de su producción.
En resumen, hubiera sido imposible que la República le hubiera declarado la contienda a Portugal desplazando las "lindezas" de la guerra a su territorio en la medida de lo posible, pero motivos no le faltaron. El país vecino declaró la guerra al régimen legalmente constituido en España con todos los medios a su alcance. Lo más gracioso es que Portugal suscribía el Pacto de No Intervención, con lo que tamaño cinismo tuvo que hacer enrojecer a los diplomáticos con más años de carrera. Aunque lo cierto es que las "No" Intervenciones de Italia y Alemania también fueron sonadas.
España y Portugal llevaban dos siglos sin meterse ninguno en los asuntos del otro. El dictador Oliveira Salazar rompió esta provechosa tradición. Sin duda alguna, su dictadura era más sostenible al lado de una España presa por otra dictadura de similar condición.
¿A quién representa Javier Madrazo?
Encontramos lo siguiente en el Diario Vasco"Las asociaciones de apoyo a las víctimas del franquismo Geureak 1936 y Eusko Gudarostea calificaron de «macabro» y «chapuza» el decreto aprobado por el Gobierno Vasco en noviembre de 2002, en el que se fijan los requisitos para compensar a las víctimas privadas de libertad durante el franquismo. Tras exponer las dificultades encontradas para conseguir y acreditar la documentación requerida, circunstancia que ha motivado que el 71% de los 8.680 expedientes presentados hayan sido denegados por el Departamento de Asuntos Sociales que dirige Javier Madrazo (IU-EB), exigieron otro decreto «abierto y más flexible» que permita el reconocimiento de todas las víctimas del franquismo."
Lo sucedido tiene su origen, en primer lugar, en la falta de liquidez de las partidas presupuestarias para tal fin. Por eso, Javier Madrazo endureció las condiciones para acceder a las mismas, fijando unos plazos para la entrega de solicitudes en las que había que adjuntar una documentación imposible de conseguir en el tiempo previsto. De este modo, sesgó considerablemente las listas, pero no contento con ello, las ha terminado diezmando al rechazar miles de solicitudes con el pretexto de que los trabajos forzados a los que miles de presos se vieron sometidos formaban parte de su "servicio militar".
Este problema sugiere la hipótesis de que Javier Madrazo, ante la avalancha de peticiones, en lugar de pedir un aumento presupuestario, haya decidido o bien reducir el número de solicitantes imponiendo unas condiciones imposibles de cumplir, o bien no renunciando a otros gastos de su Consejería que probablemente sí sean suprimibles, como sus viajes a Afganistan, Marruecos y Santo Domingo en su función de consejero Asuntos Sociales (!).
Sea cual sea el motivo, la conclusión innegable es que el cántabro Javier Madrazo es un animal político bastante alejado de lo que representa, y más pendiente de mantener el mayor tiempo posible su trasero en contacto con la poltrona.
Lo sucedido tiene su origen, en primer lugar, en la falta de liquidez de las partidas presupuestarias para tal fin. Por eso, Javier Madrazo endureció las condiciones para acceder a las mismas, fijando unos plazos para la entrega de solicitudes en las que había que adjuntar una documentación imposible de conseguir en el tiempo previsto. De este modo, sesgó considerablemente las listas, pero no contento con ello, las ha terminado diezmando al rechazar miles de solicitudes con el pretexto de que los trabajos forzados a los que miles de presos se vieron sometidos formaban parte de su "servicio militar".
Este problema sugiere la hipótesis de que Javier Madrazo, ante la avalancha de peticiones, en lugar de pedir un aumento presupuestario, haya decidido o bien reducir el número de solicitantes imponiendo unas condiciones imposibles de cumplir, o bien no renunciando a otros gastos de su Consejería que probablemente sí sean suprimibles, como sus viajes a Afganistan, Marruecos y Santo Domingo en su función de consejero Asuntos Sociales (!).
Sea cual sea el motivo, la conclusión innegable es que el cántabro Javier Madrazo es un animal político bastante alejado de lo que representa, y más pendiente de mantener el mayor tiempo posible su trasero en contacto con la poltrona.
Por primera y última vez: Pio Moa
Es imposible hoy en día tratar de ensamblar actualidad y guerra civil en España sin mentar la figura de Pío Moa, el escritor de más éxito y difusión mediática sobre la materia. En este momento es imposible no mencionarlo en este weblog, pese a haber articulado el mismo sobre la idea de ceñirse al rigor histórico y el respeto por la profesión de historiador. Pío Moa ha afirmado que las célebres matanzas de Badajoz no fueron tales. Que son un bulo de la izquierda y una leyenda más de la guerra civil. Podríamos, simplemente, citar una entrevista al general Yagüe en la cuál él mismo afirma y justifica el asesinato de 4.000 prisioneros basándose en la arbitraria y fatua idea de que no podía avanzar con ellos ni dejarlos atrás, en retaguardia. Pero no va a ser necesario.
Valga el siguiente análisis por ésta y por todas las veces que alguna teoría de Pío Moa vuelva a tener eco en los medios. En Los Mitos de la Guerra Civil, primer y más existoso libro de este ex Grapo, condenado a prisión por el asesinato de un policía a culatazos, éste hace un análisis de los personajes más insignes de la época. Ahí se despacha a gusto con Azaña, Largo Caballero, Prieto y todo el que no esté en el marco ideológico que él abraza en la actualidad. Sus interpretaciones, si bien precarias y muy marcadas por teorías poco novedosas como las de Arrarás -de la década de los cuarenta- no han de extrañar a todo aquél que conozca la propaganda barata del franquismo de posguerra y finales de los setenta. Pero, cuál es nuestra sorpresa cuando llega a Gil Robles y contrapone su figura a la perfidia de los anteriores, basándose en datos de máxima fiabilidad: su autobiografía. Si el lector no entendie el déficit de rigor de Pío Moa tras conocer este dato, mejor será que se aleje de la Historia y se dedique a otras cosas.
Valga el siguiente análisis por ésta y por todas las veces que alguna teoría de Pío Moa vuelva a tener eco en los medios. En Los Mitos de la Guerra Civil, primer y más existoso libro de este ex Grapo, condenado a prisión por el asesinato de un policía a culatazos, éste hace un análisis de los personajes más insignes de la época. Ahí se despacha a gusto con Azaña, Largo Caballero, Prieto y todo el que no esté en el marco ideológico que él abraza en la actualidad. Sus interpretaciones, si bien precarias y muy marcadas por teorías poco novedosas como las de Arrarás -de la década de los cuarenta- no han de extrañar a todo aquél que conozca la propaganda barata del franquismo de posguerra y finales de los setenta. Pero, cuál es nuestra sorpresa cuando llega a Gil Robles y contrapone su figura a la perfidia de los anteriores, basándose en datos de máxima fiabilidad: su autobiografía. Si el lector no entendie el déficit de rigor de Pío Moa tras conocer este dato, mejor será que se aleje de la Historia y se dedique a otras cosas.
Los Archivos de Salamanca
Leemos en la prensa castellano leonesa, no sin preocupación, malas noticias respecto a la unidad de los archivos de la Guerra Civil. El partido popular “cambiará las leyes de Archivos y Patrimonio para evitar el «expolio» de Salamanca”. Por otra parte, “han surgido las primeras voces de particulares y asociaciones que solicitan, como respuesta a las peticiones catalanas, la vuelta del arte castellano y leonés expuesto en los museos barceloneses y especialmente del que hoy exhiben el Museo de Arte Catalán y el Museo Marés”. Si ERC hace de sus reclamaciones una cuestión “nacional” encuadrada en su política nacionalista de corte populista –valga la redundancia-, está mal, pero es peligroso, irresponsable e inapropiado que el pueblo castellano siga esta misma línea guiado por cantos de sirena de la misma ralea. Porque la reclamación que hace ERC, aunque tenga un barniz político, tiene una base jurídica muy firme, tan clara como que se refiere a los derechos fundamentales.
Todo el problema surge por la existencia en el archivo de la Guerra Civil de Salamanca de miles de documentos reclamados por asociaciones y personas concretas. Son documentos de partidos políticos, administraciones o personas. Tras la guerra civil se incautaron y se centralizaron todos en el Archivo de Salamanca. El problema es que estos documentos no son de España, como se cree entender, ni de Cataluña, como sugiere Carod Rovira, sino de personas físicas y jurídicas distintas a España y a Cataluña. Por ejemplo, siguiendo con ERC, los archivos de ERC no pertenecen al estado español ni a la Generalitat de Catalunya, pertenecen a ERC, una asociación que existe y que está en condiciones jurídicas de reclamar lo que es suyo y le fue arrebatado. España no es un país colectivista y la propiedad privada es un derecho, por lo tanto, esos archivos pertenecen a su dueño legítimo. Además, fueron incautados por el artículo catorce, esto es, por la fuerza. El estado español nunca adquirió esos fondos. No consta que los comprara, ni que los expropiara por lo que no tiene ningún título que le acredite como legítimo propietario de los mismos. En este orden de cosas, ¿qué pintarían en Salamanca los archivos del Ayuntamiento de Valencia si éste no los ha donado en ningún momento? Todo esto tiene dueño, o bien esas asociaciones que siguen existiendo, o bien los herederos de esas personas ¿No es legítimo que una persona no quiera que se acceda a la correspondencia privada de su abuelo sin su consentimiento? Del mismo modo que tras el franquismo se devolvió a los partidos políticos y sindicatos el patrimonio incautado tras la guerra, es lógico atender a estas reclamaciones y separarlas del controvertido debate por la unidad de España y las exigencias de los nacionalistas, porque no tienen nada que ver con ello.
En numerosos foros se argumenta si no les daría igual a los demandantes acceder digitalmente a los mismos. Es un razonamiento tan fatuo que se le puede dar la vuelta perfectamente. Si tan sencillo es acceder por esa vía, qué más da que estén en la sedes de sus dueños legítimos y se acceda a ellos on-line desde Salamanca.
Por otro lado, la actitud que muestra la parte favorable a la unidad de los archivos, señala que no se puede cambiar la historia, que si éstos están ahí es por hechos históricos inamovibles. Esta corriente de pensamiento daría validez a que un ladrón condenado no devolviera los bienes de los que se ha apropiado porque “lo que pasó, pasó”. Se entendería que Roldán disfrutara de una fortuna millonaria y no tuviera que devolverla porque “así son las cosas”.
En lo referente a los bienes de Arte Castellano que se exhiben en los museos catalanes, éstos acreditan títulos de propiedad sobre esos bienes. Y si este material terminó allí, se debe a que los párrocos castellanos durante buena parte de la historia han sido o bien unos ignorantes, o bien unos malversadores y malvendieron el patrimonio de sus iglesias.
Todo el problema surge por la existencia en el archivo de la Guerra Civil de Salamanca de miles de documentos reclamados por asociaciones y personas concretas. Son documentos de partidos políticos, administraciones o personas. Tras la guerra civil se incautaron y se centralizaron todos en el Archivo de Salamanca. El problema es que estos documentos no son de España, como se cree entender, ni de Cataluña, como sugiere Carod Rovira, sino de personas físicas y jurídicas distintas a España y a Cataluña. Por ejemplo, siguiendo con ERC, los archivos de ERC no pertenecen al estado español ni a la Generalitat de Catalunya, pertenecen a ERC, una asociación que existe y que está en condiciones jurídicas de reclamar lo que es suyo y le fue arrebatado. España no es un país colectivista y la propiedad privada es un derecho, por lo tanto, esos archivos pertenecen a su dueño legítimo. Además, fueron incautados por el artículo catorce, esto es, por la fuerza. El estado español nunca adquirió esos fondos. No consta que los comprara, ni que los expropiara por lo que no tiene ningún título que le acredite como legítimo propietario de los mismos. En este orden de cosas, ¿qué pintarían en Salamanca los archivos del Ayuntamiento de Valencia si éste no los ha donado en ningún momento? Todo esto tiene dueño, o bien esas asociaciones que siguen existiendo, o bien los herederos de esas personas ¿No es legítimo que una persona no quiera que se acceda a la correspondencia privada de su abuelo sin su consentimiento? Del mismo modo que tras el franquismo se devolvió a los partidos políticos y sindicatos el patrimonio incautado tras la guerra, es lógico atender a estas reclamaciones y separarlas del controvertido debate por la unidad de España y las exigencias de los nacionalistas, porque no tienen nada que ver con ello.
En numerosos foros se argumenta si no les daría igual a los demandantes acceder digitalmente a los mismos. Es un razonamiento tan fatuo que se le puede dar la vuelta perfectamente. Si tan sencillo es acceder por esa vía, qué más da que estén en la sedes de sus dueños legítimos y se acceda a ellos on-line desde Salamanca.
Por otro lado, la actitud que muestra la parte favorable a la unidad de los archivos, señala que no se puede cambiar la historia, que si éstos están ahí es por hechos históricos inamovibles. Esta corriente de pensamiento daría validez a que un ladrón condenado no devolviera los bienes de los que se ha apropiado porque “lo que pasó, pasó”. Se entendería que Roldán disfrutara de una fortuna millonaria y no tuviera que devolverla porque “así son las cosas”.
En lo referente a los bienes de Arte Castellano que se exhiben en los museos catalanes, éstos acreditan títulos de propiedad sobre esos bienes. Y si este material terminó allí, se debe a que los párrocos castellanos durante buena parte de la historia han sido o bien unos ignorantes, o bien unos malversadores y malvendieron el patrimonio de sus iglesias.
Webs recomendadas
WEBLOG
Memoria Histórica:

Memoria Histórica es un blog que recoge las noticias que van surgiendo
en la actualidad sobre la Guerra Civil. Se hace eco de todos los
congresos, presentaciones de libros, charlas, reuniones, etc... que
realizan diversas asociaciones españolas que tratan de restablecer
la memoria de los numerosos personajes significativos de la contienda
que están olvidados o denigrados por la dictadura, como los
guerrilleros. Asimismo, también reproduce las declaraciones de
políticos o hechos actuales referentes al conflicto. Hay que tener en
cuenta que el sesgo político del weblog es muy marcado, por lo que
peca de excesivo entusiasmo en muchos de sus posts y secciones.
PÁGINA HISTÓRICA-ARCHIVO FOTOGRÁFICO
Archivo fotográfico de la Guerra Civil en Castilla-La Mancha:

Los archivos de fotografía histórica españoles de libre consulta en
Internet dejan mucho que desear si los comparamos con los de otros
países. En este caso, la Comunidad de Castilla-La Mancha rompe la
desidia vigente y pone a disposición del internauta la parte del
archivo fotográfico de la Guerra Civil de la Biblioteca Nacional de
Madrid. De las 20.600 que componen éste, la Comunidad ofrece las 700
relativas a su territorio. No tiene un sistema de búsqueda muy
asequible y el escaneado de las fotografías es de una calidad muy
pobre si de nuevo tenemos en cuenta cómo lo hacen en otros países.
Tómese como ejemplo de lo que tiene que ser un archivo público el de
la australiana región de Tasmania:
http://images.statelibrary.tas.gov.au/CreatorIndex/Default.asp?Letter=A
PÁGINA HISTÓRICO-MILITAR
Caballeros del Aire

Esta web está desarrollada por la Asociación Aire, una organización
sin ánimo de lucro "formada por entusiastas de la aviación". En ella,
hay una sección sobre la aviación en la guerra civil. Desde el punto
de vista militar, son muy interesantes las fichas de los aviones que
tomaron parte en el conflicto. Además, hay biografías de los pilotos
más destacados de ambos bandos. Entre ellas, merece la pena destacar
la de Virgilio Leret, inventor del Mototurbocompresor de Reacción
Continua, un prototipo de avión a reacción que se quedó en un mero
proyecto al ser fusilado Virgilio Leret en el fuerte de Rostrogordo
por su lealtad a la República al estallar la Guerra.
Memoria Histórica:

Memoria Histórica es un blog que recoge las noticias que van surgiendo
en la actualidad sobre la Guerra Civil. Se hace eco de todos los
congresos, presentaciones de libros, charlas, reuniones, etc... que
realizan diversas asociaciones españolas que tratan de restablecer
la memoria de los numerosos personajes significativos de la contienda
que están olvidados o denigrados por la dictadura, como los
guerrilleros. Asimismo, también reproduce las declaraciones de
políticos o hechos actuales referentes al conflicto. Hay que tener en
cuenta que el sesgo político del weblog es muy marcado, por lo que
peca de excesivo entusiasmo en muchos de sus posts y secciones.
PÁGINA HISTÓRICA-ARCHIVO FOTOGRÁFICO
Archivo fotográfico de la Guerra Civil en Castilla-La Mancha:

Los archivos de fotografía histórica españoles de libre consulta en
Internet dejan mucho que desear si los comparamos con los de otros
países. En este caso, la Comunidad de Castilla-La Mancha rompe la
desidia vigente y pone a disposición del internauta la parte del
archivo fotográfico de la Guerra Civil de la Biblioteca Nacional de
Madrid. De las 20.600 que componen éste, la Comunidad ofrece las 700
relativas a su territorio. No tiene un sistema de búsqueda muy
asequible y el escaneado de las fotografías es de una calidad muy
pobre si de nuevo tenemos en cuenta cómo lo hacen en otros países.
Tómese como ejemplo de lo que tiene que ser un archivo público el de
la australiana región de Tasmania:
http://images.statelibrary.tas.gov.au/CreatorIndex/Default.asp?Letter=A
PÁGINA HISTÓRICO-MILITAR
Caballeros del Aire

Esta web está desarrollada por la Asociación Aire, una organización
sin ánimo de lucro "formada por entusiastas de la aviación". En ella,
hay una sección sobre la aviación en la guerra civil. Desde el punto
de vista militar, son muy interesantes las fichas de los aviones que
tomaron parte en el conflicto. Además, hay biografías de los pilotos
más destacados de ambos bandos. Entre ellas, merece la pena destacar
la de Virgilio Leret, inventor del Mototurbocompresor de Reacción
Continua, un prototipo de avión a reacción que se quedó en un mero
proyecto al ser fusilado Virgilio Leret en el fuerte de Rostrogordo
por su lealtad a la República al estallar la Guerra.
Introducción
El debate público actual sobre la Guerra Civil Española se encuentra en un punto equidistante entre el revisionismo, la propaganda, el negocio y el sensacionalismo. La intención de este weblog es la de tratar toda las noticias que aún sigue generando este tema diariamente explicando sus vínculos con la historia desde el rigor y una documentación rica en fuentes.
Entiendo que la Guerra Civil Española es la culminación de los síntomas de una larga enfermedad social que comenzaron a manifestarse en nuestro país con las Cortes de Cádiz y la posterior imposición del absolutismo con la invasión de un ejército extranjero, Los Cien Mil Hijos de San Luis. Por lo tanto, todo el apartado de valoraciones subjetivas e interpretaciones de la Historia estará fundamentado por el origen de las luchas de poder en el siglo XIX, la naturaleza de cada movimiento político, la cultura y, sobre todo, la realidad social y económica de nuestro país, en lugar de aseverar afirmaciones categóricas a partir de hechos puntuales, anécdotas o pequeños detalles.
Entiendo que la Guerra Civil Española es la culminación de los síntomas de una larga enfermedad social que comenzaron a manifestarse en nuestro país con las Cortes de Cádiz y la posterior imposición del absolutismo con la invasión de un ejército extranjero, Los Cien Mil Hijos de San Luis. Por lo tanto, todo el apartado de valoraciones subjetivas e interpretaciones de la Historia estará fundamentado por el origen de las luchas de poder en el siglo XIX, la naturaleza de cada movimiento político, la cultura y, sobre todo, la realidad social y económica de nuestro país, en lugar de aseverar afirmaciones categóricas a partir de hechos puntuales, anécdotas o pequeños detalles.