Entre frases tiernas y caricias nos pasamos la noche, para amanecer inventando otra vez.
A media tarde volvimos al mundo otra vez. En el camino íbamos callados, sin hablar mucho, cada uno con sus pensamientos de la noche anterior. Llegamos a mi casa, nos despedimos ahí, me di cuenta que otra vez traía esa sombra rosa en mis mejillas, como cada vez que lo veo. Lo besé y noté su sonrisa al despedirse. No se si se sentía contento, no sé si se sentía indiferente, pero si sé que en ese momento, yo no podía ser más feliz; me sentí nueva y diferente como si la que fui hace un año, comenzara a decirme adiós definitivamente.
Y me fui, caminando desvelada y medio despeinada, con una sonrisa que nadie podía quitarme. Llegué y mi piel no dejaba de oler a él...
Creí que había experimentado antes algo así, y con tristeza me di cuenta que no, pero a la vez, di gracias por permitirme ver que no era cierto, para darle paso a algo totalemente diferente. Nadie nunca me hizo sentir tan segura y querida, no hubo ese sentimiento de dar recibiendo poco a cambio, tampoco tuve que esperar algo, sólo fuimos dos dejándonos llevar sin preguntas.
Hoy es mi cumpleaños y a las 4 de la mañana recibí un mensaje en mi celular, era mi niño felicitándome; no me extrañó la hora, seguramente, al igual que a mi, lo despertó la sensación de amanecer ota vez los dos juntos.
| Fue sencillo conquistarte, tan sencillo amanzar tus ojos turbios y desdibujar tu vértigo sin prisas Tierno y fresco dulce vaso de rocío toda tuya siempre mío, sin promesas falsas libres como el aire Tanto, como mercurio derramado Tanto, como salvaje aroma de limón Sensación de caminar con pies desnudos sobre la nieve primeradel invierno sin tener porque marcarnos metas Tu me quieres yo te amo sin descanso ¿para que necesitamos bendiciones de papel con las que atarnos? Tanto, que duele sólo de pensarlo Tanto, que no podría respirar sin ti Tanto, tan alocadamente te amo Tanto, que todo tiene ya sabor a ti Mientras el crujido casi cotidiano de la madrugada crece desvelándonos con autos, miedos y sirenas Me susurras al oído frases tiernas y tus dedos me diseñan mapas-mundis que me hacen perder la cabeza Tanto, que tiemblo sólo de pensarlo Tanto, que no me queda ya ningún pudor Fue sencillo enamorarse, tan sencillo amanzar tus ojos turbios...
Tanto Lucero | Nuevos ojos
Peligro Ely Guerra |
El sol estaba a todo lo que daba. Las tiendas más próximas lucían atiborradas de rockeros tomando cerveza en las banquetas, ahí me encontré a unos amigos, platicamos un rato antes de entrar. Y ahí iba yo, de la mano de mi niño iendo los dos por primera vez a un concierto así. Tenía mucho que no me sentía tan contenta y emocionada.
La tarde nos empezó con surf y reggae. Entre un montonal de gente estabamos abrazados dejando que nos quemara el sol. Y los empujones empezaron, y los gritos y lo brincos. No podia faltar la alfombra arrancada para usarla como trampolin que impulsaban varios chicos para elevar a las chavas que al grito de "chichis, chichis", debían devolver el favor enseñando lo que los demás pedían.
Canté, grité, brinqué, caminé, me cansé, me quemé la piel y sudé como nunca. Entre abrazos y besos me fui llevando el día con mi niño.
Ya entrando la noche, cansados de tanto ajetreo, nos sentamos a esperar y a oír a los demás grupos. Mi hermana después nos alcanzó y nos acompañó a esperar a Café Tacuba mientras los vasos de papel aplastados, volaban como freezbees que se lanzaban de todos lados.
La noche llegó junto con la lluvia, pero después ya no importó, los "cafetos" comenzaron a cantar y a todos se nos olvidó el cansancio. Y aunque a mi niño no le gustan, estuvo ahí conmigo haciéndome reír y abrazándome mientras nos cantábamos los dos. No sé cuanto tiempo pasó, ni lo que pasaba, sólo oía la música mientras veía los ojos del niño que me robó el corazón. Y así en l noche, mojados, cansados y felices nos fuimos de ahí.
Después de caminar unos kilómetros hacia la salida, arrastramos los pies hasta su auto los dos, junto con mi hermana y uno de sus amigos. Nos llevó a casa y nos despedimos con un abrazo y besos que delatabn que no queríamos dejarnos.
Ese domingo llegué a mi casa, me deshice de los tenis, me puse una pijama y pensé que nunca me había cansado tanto y caí rendida, pero también pensé que nunca me había sentido tan segura y feliz como ese día, al lado de mi niño de ojos bonitos.
Viendo tus ojos
puedo descifrar el universo
El viento suave, el azul del cielo
al fin lo entiendo
Que este mundo gira
que algún día he de morir
pero contigo...
Y en esta historia...
no existe el tiempo
porque en tus brazos
reinventé el universo
al fin entiendo
que el pasado y el futuro solo existe hoy
Viendo tus ojos
puedo descifrar el universo
El viento suave, el azul del cielo
al fin lo entiendo
Que este mundo gira que algún día
he de morir
pero contigo...
Y en esta historia...
no existe el tiempo
porque en tus brazos
reinventé el universo
al fin entiendo
que el pasado y el futuro solo existe hoy
Y hoy te amo...
Tu ojos
Belanova





