Cuando uno tiene 16 años, ¿qué puede saber de querer? Para una adolescente todo es rosa, emocionante y para siempre. Cuando pensé que había encontrado el amor de mi vida, pensé que sería así. Pero... ¿qué puede uno saber a los 16? Y entonces había conocido al hombre de mi vida, me quería y me trataba tan bien cómo nadie. Pasamos desde una tarde en la delegación por causa de la calentura, malentendidos que casi lo llevaron a la cárcel, problemas familiares de los dos, así como momentos felices, fiestas, borracheras y noches lindas. Todavía recuerdo cuando nos íbamos a dedicar canciones a una rocola de la Central del Norte, o cuando nos íbamos lejos en el trolebús para luego regresar y seguir juntos. Las tardes en los parques, las rosas cada mes, las pintas en su casa en las mañanas los dos solos, la primera vez y la sonrisa que nadie me quitó ese día; todo eso acompañado de sustos, enojos y peleas. No nos separabamos aún así... Al principio todo es feliz, y después deja de serlo sino se hicieron las cosas bien. Lo que empezó con lo que creía que era amor acabó en miedo: miedo a estar sola, miedo a ser engañada, miedo al rechazo, miedo a que me dejara de querer, miedo al día siguiente y a cada mujer que se le cruzara en el camino. También la incertidumbre de llenar als espectativas de él, sin pensar que primero tenía que llenar las mías. Y así el amor se va degradando y se va convirtiendo en costumbre si se sigue con la rutina del miedo.Estoy segura que hubo un momento en que me amó y me perdí del momento en que dejó de hacerlo, en que lo amaba yo también. Despues todo fue cuesta abajo y sin más culpables que los dos. Los dos juntos cooperamos para que esto se fuera abajo. Ya no estoy enojada, lo estuve mucho tiempo, ahora entiendo que cada quién resuelve la vida commo mejor cree que puede hcaerlo. Fue una linda historia mientras duró, ya lo demás son retazos de una relación que ya no podía romperse más y que nos esforzabamos por mantenerla junta, sin darnos cuenta que ya no valía la pena.
Una dulce sensación cautivó su joven, frágil corazón de mujer. Se dejó abrazar; entre besos y silencio comenzó el amor en su piel. Y era tan hermoso caminar hacia ningún lugar, confundiendo sueño y realidad y todo era verdad. No había nada por lo que rezar, si acaso una oración, suplicando la continuidad de aquella sensación.
Es tan triste recordar que cada historia tiene su final, cómo sol de amanecer, hay que nacer partiendo del ayer. Es muy triste recordar que cada historia tiene su final...
Poco a poco se quebró la dulzura de ese amor; algún día perdió su poder. Y el final llegó, entre lágrimas el tiempo todo lo acabó por romper. Se hizo tan penoso caminar hacia ningún lugar distinguiendo sueño y realidad, y cual es la verdad. Aún quedaba tanto que decir en cada oración, suplicando volver a sentir la dulce sensación.
Es tan triste recordar que cada historia tiene su final, cómo sol de amanecer, hay que nacer partiendo del ayer. Es muy triste recordar que cada historia tiene su final...
Cada Historia
Presuntos implicados
Y hoy hace un año, desanimada pero todavía con algo de esperanzas, fui a verme con él. Recuerdo bien ese sábado. Me esforcé lo que pude en arreglarme aunque estaba cansada después de estar encerrada seis meses en aquel lugar del Pedregal terminando un video. Ese día le iba a decir que quería retomar todo, quería que nos fuéramos de vacaciones, que le iba a hechar ganas, que cambiaría de trabajo, que quería ponerle todo el empeño a nuestra relación. En eso estaba cuando me habló al trabajo y ya no sé porque tontería discutimos. Ùltimamente yo estaba particularmente irritada y él también. Además estaba tensa puesto que días atrás lo atrapé en otra mentira. De todos modos en el fondo tenía es ilusión de verlo. Y ahí estabamos los dos, fríos y callados en el metro y él me miraba de arriba abajo como si quiera grabarse algo en la memoria. Y salímos del metro y corrímos entre los charcos y la lluvia en Av. Balderas. Nos metimos a un lugar a comer. Pidió una cerveza y empezó a hablar. Ya no funcionaba, las peleas eran continuas, debimos haber cortado hace tiempo, y mil veces me pidió un timepo para sentirse libre, sin ataduras, andar con sus amigos sin tenerme de lastre. No había mujeres de por medio, nome dejaba por otra, sólo quería sentirse libre. Sólo una vez le supliqué que no m dejara, que era el peor momento, y al instante me di cuenta de mi error y desistí. Salí despedazada, caminamos a paso lento entre una ligera llovizna. Lo detuve en una esquina, lo abracé lo más fuerte que pude, sabía que no lo iba a volver a ver y se lo dije aunque él insistía en que no, que iba a regresar. Lo miré a los ojos y le dije: - No, yo sé que eso no va a pasar -. Y le di el anillo que me dio en mi graduación. No quería aceptarlo y se lo di sin importarme. Me di la vuelta y caminé dejándolo atrás, el me alcanzó y me dijo que me acompañaba, que no podía dejarme ir sola. Le contesté que no iba a hacer ninguna estupidez, que me dejara en paz. Siguió insistiendome hasta que le dije que se fuera. Lo solté de la mano y corrí hasta llegar a la Alameda. Hasta la fecha no recuerdo como llegué, sólo sé que mis papás pasaron por mi ahí cerca y de repente ya estaba en mi casa...Una pequeña lluvia cayó sobre nuestro pequeño amor, y gota a gota el día se perdió, indefenso ante la oscuridad. La pequeña lluvia y yo, desnuda bajo el agua estoy, ante las lágrimas, ante el adiós, sin defensa, frente al frío y la tormenta, frente al sueño del amor. Como gota en movimiento, contra el viento y el silencio, te he de olvidar. Llovió, sobre mis besos. Llovió, y el cielo me regaló lluvia y silencio. Llovió, llovió.
Pequeñas huellas de tu amor, que roto en mil pedazos caen como la lluvia lo hace sobre el mar, se confunden, se entregan y se hunden, no queda de ella más. El recuerdo de un momento y el silencio; bajo la lluvia te he de olvidar. Llovió, sobre mis besos. Llovió, y el cielo me regaló lluvia y silencio. Llovió, llovió.
Tú que quisiste ser un sueño y yo que no podía más que verte y sonreír
Y aquel futuro que nos prometimos hoy se ha vuelto agua con el porvenir
Y se lamenta el cielo y se lamenta un dios y en un descuido se les oye llorar
Tú y yo quisimos ser de sueño y no somos más que de realidad
Llovió
Presuntos implicados
Y pasaron los días y decidí esperarlo, llorando y con la mirada perdida todo el tiempo. Y pasaron más largos días y me fui dando cuenta de las cosas, pero aún seguía llorando todo el día, durmiendo a medias y soñando que regresaba y que pedía perdón. Despertaba y me dormía llorando. Poco a poco las noches fueron menos largas, los chismes y las verdades dolían menos. Me ilusioné un tiempo con mi mejor amigo y después me di cuenta de que estaba cayendo en el mismo error, no era para mi. Y así estuve un rato asimilando mi nuevo status de soltera. estaba enojada, claro, pero acepto que todo lo que hice fue más que nada por experimentar eso que era no deberle cuentas a nadie, andar de un lado a otro sin importar nada mñas que yo. Este año si que parrandeé. Me la viví de fista en fiesta, despertando en casa de mi amiga o en los brazos de alguna conquista de la noche. Tampoco fueron tantos los chicos, mas bien los suficientes para divertirme y ver que se sentía. Cómo a veces pasa, uno toca fondo, y no por haber llegado a un punto catastrófico, simplemente, me topé con algo que no quería que pasara y acabé haciéndolo, arrepintiendome mucho al siguiente día. No fue tan grave pero me juré no volver a hacer lo que no deseaba. Y eso me frenó y me llevó a preguntarme ¿qué estaba haciendo? Así que retomé el camino.Ya llevaba tiempo que había vuelto un nuevo trabajo, los días cada vez fueron mas cortos y empecé a asimilar también que me esperaba una nueva vida, y estaba emocionada como en una novela, para ver que seguía.
Y en la oscuridad, en la que me dejé vencer, vuelvo a recordar presa del atardecer. Encerrada en mi memoria quedan gotas de silencio que nos vio ceder.
Y en la oscuridad, descubriendo los engaños... ¡Déjame llorar!, conseguiste hacerme daño. Tanta luz que prometías se quebró como los días al anochecer. Estaba tan perdida.
Déjame continuar con mi vida, yo no puedo jugar. No volveré a caer jamás.
Déjame conservar la belleza de esta oscuridad donde no volveré a caer jamás... jamás.
Y en la oscuridad anulaste mis sentidos. Triste soledad, recompensa de tu olvido. Tanta luz que prometías se quebró como los días que he visto caer.
Déjame continuar con mi vida, yo no puedo jugar. No volveré a caer jamás.
Déjame conservar la belleza de esta oscuridad donde no volveré a caer jamás...
Golpeando los instintos voy abriendome camino hacia la realidad... siento que estoy viva
En la oscuridad
Presuntos implicados
Y después llegó alguien. Conocí a este niño divertido y me sentí muy bien con él. Y aunque seguía resisitiendome a sentir algo, no podía no dejar de pasarmela bien con él. Salímos más seguido y poco a poco fueron pasando cosas que me fueron llamando más la atención e hicieron que me fuera gustando más. Después dejé de verlo por 3 meses, pero algo en mi me decía que por algo era la espera, así que decidí seguir mi vida sin dejarlo del todo. Pasó el tiempo y lo volví a ver, pero ese tiempo sola me sirvió para aprender cosas de mi, definir lo que quería y lo que no, aclarar los errores que cometí y que no iban a volver a pasar. Además nunca me había sentido así, parezco quinceañera que corre emocionada al teléfono. Y aunque me duela admitirlo, siempre sentí que en las relaciones me la pasaba mendigando amor, buscando que me quisieran o buscando gustar. No me importa ya si es Tauro, si le va a los Pumas o si le gustan los Héroes del Silencio, creo que nuestras cosas en común van más allá de eso y las diferencias entre los dos lo hacen más interesante. Ahora me siento tan bien cuando estoy en sus brazos, cuando toco su piel, cuando lo beso, cuando lo veo a los ojos y siento por primera vez que el sentimiento es mutuo. No sé a que nos lleve todo esto, pero espero nos dure mucho tiempo y lo seguiré viviendo como si no hubiera más.
Una ventana que esté siempre abierta quisiera ser mi mirar, todo alerta. Y descubrir los entrejuegos del olvido, y endurecerse cuando se halle desconsuelo, y revolcarse con la luz por la mañana después de haberse sumergido en tu mirada.Una ventana que esté siempre abierta quisiera ser mi vivir, todo alerta.
Y transitar por los caminos de tu cuerpo, y percibir tantos aromas por la calle, y regresar con los oídos complacidos y con los ojos de color y luz vestidos.
Porque basta una caricia de tus manos para ver que hay un oasis en este frío desierto. Porque basta dar la vuelta con los ojos bien abiertos para ver que en este mundo hay más de dos caminos.
Una ventana que esté siempre abierta...
Una Ventana
Rafael Mendoza
Hoy estuve en mi casa después de haberme pasado el día de ayer con mi niño. Estuvimos un rato juntos platicando y contandonos las pestañas. Fuimos a la iglesia ayer, y aunque no soy muy religiosa, creo que fue un buen momento para dar las gracias por este año. Y ahí junto a él, en unos minutos me vino el flashback de las cosas que viví, las que lloré, las que sufrí, las que gocé y las junté todas. y di gracias por haberlas vivido y por haberme peritido aprender de ellas. Di gracias a toda la gente que estuvo conmigo, que me apoya o me apoyó. Los que siguen junto a mi y los que se han ido retirando. Di gracias por los viejos y los nuevos amigos, por haber sentido cosas nuevas, por mi familia unida, y me di gracias a mi, porno haberme dejado caer.Hace un año el llanto no paraba, el dolor y el vacío eran insportables. Hoy hice esta recopilación de lo que creo aprendí, una celebración de mi misma y de lo que voy logrando y los obstáculos que voy salvando. Hoy este blog se merece que escriba esto porque celebra el motivo por el cual existe. Hoy es el primer año sin mi ex después de estar con él casi 11 años. Ya no he sabido de él, no lo he visto. Ya tendrá la vida un plan para él, un plan del cual no me enteraré, estaré muy ocupada siguiendo con mi vida...
Si, hoy hace un año de eso, un año que no volverá y un año que será el último que recordaré porque tuvo su función, pero que no vale la pena volver a remembrar. Doy gracias por este año, doy gracias adelantadas por lo que me espera. Y digo adiós definitivamente a lo que fue con él. El tiempo va a seguir pasando, y habrá cosas que seguirán siendo parte de mi vida, pero el pasado hay que dejarlo ir cuando ya no nos sea útil.
Y aquí, terminando de escribir y viendo la nueva persona que soy, recibo un mensaje en mi teléfono: Te mando mil besos niña hermosa, te quiero. Y es entonces que sonrío y me sonrojo pensando que nada podía finalizar mejor este día.
| Hoy me voy a levantar y quiero comenzar un día que no lastime. No tendré que preguntar por donde caminar, no tienen que seguirme. El sol me quemará la cara pero y yo no diré nada, porque si alguna vez creí que nunca iba a salir, ahora sé que ya no es así. Fueron tantas las mañanas sin luz en mi ventana, mis ojos no podían verla. Noches sin saber de sueño por miedo a no ser el dueño de lo que pudiera ser. Y voy curando las heridas de todas las cosas vividas. Si otras veces me perdí queriendo escapar de aquí, ahora sé que ya no es así. Ahora sé que ya no es así.
Ya no es así Moenia | Cuando te fuiste tras el golpe de la puerta,
Enteramente para mi Rafael Mendoza |





