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Guerrera de luz
Todos tenemos una leyenda personal
Acerca de
"Todo el mundo es especial.
Todo el mundo.
Todo el mundo es un héroe, un amante, un loco, un villano.
Todo el mundo.
Todo el mundo tiene su historia."

V de Vendetta
 
De fechas especiales...
CUMPLEAÑOS:
Casi todos han sido un desastre. Los primeros empezaron bien, pero por ahí de los ocho años no todo fue muy feliz. Recuerdo que mis primos me lanzaron tan fuerte al pastel que sangraron mi nariz cuando esta se topó con la base del pastel. Luego, en los demás aós pasaban cosas similares y ya en la adolescencia, peleaba con mis padres; hubo una vez que ni se acordaron jiji. Recuerdo que mis XV años los pasé sentada en un sillón comiendo una paleta de limón.
Después de eso, decidí pasar ese día viendo películas con mi ex, así que cuando fuimos a rentarlas, asaltaron el lugar. Por suerte salimos ilesos y sólo fue el susto. Los demás años celebrabamos con una reunión el cumpleaños de los dos, el único problema es que, como el suyo era una semana después del mío, todos olvidaban que la celebración también era para mi. Hace dos años, el último cumpleaños con mi ex, me dio una carta diciendo que ojalá fueran muchos años más juntos; a los 15 días me dejó. Luego pasó un año, estaba soltera, convoqué a todos mis amigos a una reunión en un bar en el centro, sólo mi mejor amiga y unos amigos del trabajo fueron, llovía a cántaros y nadie más fue. Ese día me despedí de festejar los cumpleaños.


ANIVERSARIOS Y 14 DE FEBRERO:
Cuando empezaba a salir con mi ex, cada mes que cumplíamos juntos, me regalaba una rosa y así iba aumentando la cuenta hasta las doce del primer año. Todo fue muy lindo. eran cartas mensuales donde nos decíamos lo mucho que nos queríamos y cuanto más ibamos a durar. Los 14 de febrero no fueron muy agradables, sólo recuerdo el primer año donde llegó con globos, rosas y un muñeco de peluche; nos sentamos en el parque a contemplarnos y yo, enferma de una gripe horrible, estaba feliz con él, me llevó a mi casa y llamó en la noche para saber como seguía. Después los aniversarios y los 14 se volvieron costumbre y
obligación. Las cartas mensuales se hicieron menos frecuentes hasta casi desaparecer; los 14 de febrero acababan siempre en pelea que después resolvíamos con la típica reconciliación. Los años juntos dejaron de ser emocionantes y sólo nos limitabamos a quedarnos en casa a ver los fuegos artificiales del 15 de septiembre. Lo que nos escribíamos se sentía forzado y por mera obligación. El último aniversario fue el peor, peleamos y tuve que ir a buscarlo para disculparme por el berrinche; lo encontré vestido con su playera negra de rock, sus botas y un pantalón de mezclilla, con una mochila al hombro dispuesto a irse a emborrachar con sus amigos y ahí estaba yo, parada, vestida con tacones, una gabardina gris, una blusa rosa y los pantalones de mezclilla que le gustaban, maquillada y peinada para buscarlo, después, acabamos en mi casa otra vez con la misma rutina... habíamos cumplido 10 años de novios.


NAVIDAD:
Las Navidades de mi infancia siempre fueron felices. Llena de regalos, mi familia y mis amigos. Cuando empecé con la adolescencia fueron decayendo. En una época de Navidad por fin salí con el chavo que quería, nos besamos y después me dijo que ya no le interesaba. Luego me las pasaba con mi ex, casi en la misma rutina que la del aniversario, una que otra vez íbamos de fiesta con mi familia. Después nos dábamos los regalos y yo siempre me quejaba de alguno: que si estaba muy gorda para la ropa, que si no era un buen color, que si esto o lo otro. Y luego vino esa Navidad, estaba otra vez enferma de gripa. Abrí mis regalos y fui a dormirme un rato a mi cama, mi ex dejó su pantalón y en el su celular, con un mensaje de la otra diciéndole que lo extrañaba. Fue la peor Navidad, me la pasé llorando, peleando, tosiendo y stornudando en medio de las disculpas de él y las llamadas a sus celular de la otra. Juró, entre lágrimas y ruegos, no volverlo a hacer y acabar con el asunto al otro día... el asunto siguió dos años más y yo, tanidiota no lo vi. Después, las dos Navidades siguientes fueron un eterno reclamo.

Ni XV años, ni graduación de la Universidad, ni esos festejos comunes he tenido y los que he tratado de festejar no me han salido muy bien que digamos.

Así que me di por vencida, simplemente dejé de tener expectativas acerca de los días especiales.

Otra vez volvi a festejar la Navidad acompañada, estuve tan feliz al lado de mi niño y de mi familia que se me olvidaron las quejas y los recuerdos malos. Y este 14 de febrero, no hubo ni osos, ni globos ni tarjetas, ni peleas, ni expectativas, ni compras inútiles ni cenas caras, sólo un día feliz como todos los demás que paso desde que lo conocí... Ya no soy una niña triste

Tardé demasiado tiempo en reaccionar
en volver a sentirme racional
espere tanto para ser feliz
retrasé la fecha una y otra vez hasta ayer.

Aunque me azotó el viento logre estar en pie
aunque me queme en el fuego cure mis heridas, ayer.

Estuve encerrada en mi habitación
escuchando las horas pasar en mi reloj
hundida en recuerdos, muriendo con ellos
en mi mente una canción que no volveré a escuchar jamás.

La
Quinta Estación (5ª)

No