vistas y ángulos
<Un comentario de siloam me ha dejado pensando. Eso de cómo nos ven otros, y que la realidad depende del ángulo. Recuerdo unas vacaciones, tendría 14 ó 15 años, y el grupillo adolescente al que pertenecía nos sentamos a jugar. El juego era decirnos lo que pensábamos unos de los otros, empezando con lo que más te gustaba de la otra persona, y lo que menos. Cuál pensabas que era su mayor virtud y su mayor defecto. Se me escapa por qué decidimos emplear nuestro tiempo en aquella actividad tan ridícula. Lo que no se me escapa es que aquella tarde hubo una explosión nuclear de la que tardamos mucho en recuperarnos.
Desde entonces no quiero saber lo que los demás opinan de mí. Y pongo extremo tacto cuando alguien me pide mi opinión.
Y con eso de que la realidad depende del ángulo, que le pregunten a Juanjo y a Víctor. A su historia cúbica, semilla de otras historias que me rondan el coco para juntarlas en un volumen que esconderé en mi armario y que ya tiene nombre. Hay tantas realidades como ojos que la miran.
Estudiando yo la carrera, tuve una novia que se llamaba Ally. Antes de reorientarme. Algo complejo y demasiado íntimo, incluso para este blog. Tuve un examen un sábado, y había quedado con ella que me pasaría a verla por la tarde. Yo compartía un piso de estudiantes, Ally también (era una estudiante de intercambio inglesa). Y uno de mis compañeros de piso salía con otra amiga que vivía con ella. Volví del examen hecho polvo, porque no había dormido en toda la noche, y este chico me dijo que había quedado con su piba esa noche, que íbamos a cenar todos juntos con unos amigos que habían venido a visitarlas. Así que decidí acostarme, y pensé que ya iría directamente a la cena. No, no teníamos teléfonos y nuestros pisos quedaban muy lejos uno del otro.
Cuando llegamos a su casa por la noche, estaba “rara”. Molesta, de mal humor, hiriente. Me sentó bastante mal, la verdad. Prácticamente ni me hablaba. Y encima con visita guiri. Mi “realidad” era que yo no había dormido en 30 horas, que necesitaba la siesta que acababa de echarme, y que lo único que había hecho era retrasar el encuentro un par de horas, sobre todo teniendo en cuenta que teníamos aquella cena de compromiso de la que yo no sabía nada. Mi realidad era que lo normal es que ella pensara que yo iría con el otro chico directamente a la cena, en vez de estar viaje va viaje viene.
Ella tenía que salir a comprar unas botellas de vino, y me ofrecí a acompañarla. Íbamos los dos, en silencio. Y le dije “Ally, te he pedido disculpas, lo hice sin intención. ¿Por qué estás tan enfadada?” Ella tardó un rato en empezar a hablar, imagino que buscando la traducción en su cabeza, o buscando las palabras adecuadas del corazón en un idioma extraño. “No estoy enfadada, estoy triste. Cuando no llegabas, pensé que...” “¿Qué?” le pregunté. Y sin dominar mi lengua, fue capaz de sintetizar su realidad en una frase que cambió la mía y me sacudió como un mazazo. “Pensé que habías dejado de quererme.”
Comentario:
Uyyyyy, que identificada me siento con la frase de Ally, soy supermegasensible a esas cosas y cada descuido lo traduzco en esa frase. Al leerla sentí una puntada en el estómago.
Comentario:
Se te lee mejor, de todas formas... espero que no sean solo formas ;)
Comentario:
uffff, cuántas veces habremos pensado algo así?
Comentario:
Es un historia de confusiones, malentendidos, al fin inseguridad.
A veces me he sorprendido escuchando a alguien contar un momento que compartimos a otra persona, y a la vez ese alguien dice, que sin mentir, cuento cosas de ese momento que ella no captó.
y sí, recuerdo lo de los ángulos de la realidad en el prefacio del cuerteto de alejanfría en una edición argentina . Lástima no tenerlos a mano.
saludito!
A veces me he sorprendido escuchando a alguien contar un momento que compartimos a otra persona, y a la vez ese alguien dice, que sin mentir, cuento cosas de ese momento que ella no captó.
y sí, recuerdo lo de los ángulos de la realidad en el prefacio del cuerteto de alejanfría en una edición argentina . Lástima no tenerlos a mano.
saludito!





