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Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
Acerca de
Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
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ámbar
Mi padre se lo trajo a mi madre de Finlandia, hace muchísimos años. Estaba en un cajón del aparador del pasillo, justo a la altura de mis ojos, que apenas elevaban un metro y poco del suelo. Un colgante de un naranja macilento, pulido, con un insecto conservado intacto y diminuto en su interior. “Es una piedra de ámbar”, me dijo mi madre.

criogenización natural

Cada vez que podía y que no me miraba nadie, me escapaba a hurtadillas a mirarlo. Me gustaba agarrarlo y acariciarlo, sentir su tacto sin asperezas. Lo ponía en mis ojos y lo enfrentaba al sol, dejando que el ámbar brillara, y en los destellos aquel insecto parecía volar, emulando al hada del cuento de Peter Pan.

Sin duda el ámbar no es lo mismo después del libro de Michael Crichton y la celebérrima trilogía. Ahora es sólo el portador de ADN de una fantasía antediluviana. Para mí es mucho más.

Su nombre viene del árabe, y significa algo traído por el mar. Porque el ámbar se deposita en playas, y viene pulido por el efecto del agua y su erosión. A veces no sólo contiene insectos o plantas, sino burbujas de oxígeno, que extraídas nos permiten comprobar el aire que se respiraba cuando ni siquiera existía un proyecto de hombre. Es un instante capturado, un fotograma del pasado, un cadáver naranja de una Pompeya glacial.

Una piedra de ámbar es un viaje en el tiempo.
 
Comentario:
qué bonito! en tres días finlandia está cercana.
hug.
No