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Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
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Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
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tantas y tantas cosas
mi hemano Josefo, de enano. aunque podría ser una foto de su hijo el benjamín

Es inquietante que, escribiendo para mí, me observe un público en penumbra. En el teatro de la vida de mi blog ni siquiera puedo atisbar las caras de la gente que asiste a la función, mirando a hurtadillas a través del telón. Sin embargo, os siento como un actor siente al público en el escenario. Oigo alguna tos esporádica, siento un calor que me alcanza en forma de silencio y respeto, escucho vuestras risas y llegan ecos de emoción. Tanto rodeo que estoy dando es sólo mi manera de enrollarme y no utilizar simplemente la palabra que condensa este párrafo y mil libros más. De corazón, por estar conmigo, y por vuestro consuelo… gracias.

Para variar mezclaré en este post mil cosas que os quiero contar. Aunque las resumiré en dos o tres. ¿Recordáis un post en el que hablaba de Heather Headley? ¿Y de una canción suya que adoro, cómo me emocionó cuando la escuché y demás? Bueno, pues aquí esta. En una nueva entrega musical. Tengo curiosidad de lo que pensareis de ella. Porque he tenido opiniones encontradas. Carlos, mi mejor amigo, me dice que le da dolor de cabeza. Otros amigos han grabado CDs enteros sólo con esa canción. Una amiga se echó a llorar a moco al oírla. ¿En qué grupo estaréis vosotros?

Ayer hablé con una amiga-conocida (en realidad es amiga de mi ex, Timi, con el que por cierto estuve el otro día por la noche, ya dejó de pinchar en el bar y trabaja sólo durante el día). Mantengo más relación con los amigos de Timi que con él, cosas de la vida. Pero una relación cauta, no soy el Yarince de verdad, por mil razones que no vienen al caso. Pues estuve cenando con ella y Toño hace un mes o algo así, creo que os conté. Me presentó a su novio, de quien ya había oído hablar. Estaban viviendo juntos y se la veía genial. Pues el chiquito, de la noche a la mañana, sin explicación, se largó. Ella se tomó dos cajas de pastillas y la encontraron a las diez horas, medio muerta. Estuvo ingresada dos días. Ahora está de baja y en tratamiento psiquiátrico, con una depresión de órdago. Me impresionó mucho hablar con ella. Quedamos en vernos esta semana y hablar con calma. El interfecto aprovechó los días en que estaba ingresada para ir a la casa y llevarse sus cosas. Y yo me quejo. Hay que ver los sacos de mierda con patas que andan por ahí sueltos.

Me ha sorprendido muchísimo la reacción de tanta gente con lo de mi hermano. Sé por experiencia que muchas veces no están los que esperas, así que llanamente no espero. Pero siempre me deja boquiabierto la gente que nunca pensabas que estaría, y aparecen. Y lo hacen con una dulzura, con un cariño, con una entrega. Es el caso de Salvador, un chico que conozco algo, no mucho. Tuvimos un rollete hace un par de años. Fue sólo una noche. Y él no quería, porque yo le gustaba muchísimo desde hacía tiempo, y me decía que si nos enrollábamos aquella noche no tendríamos futuro. Y no se equivocaba. Nos vimos más veces, pero tenemos puntos de vista y formas de pensar radicalmente opuestas. Y reconozco que por mi lado no quise nada más serio. Me sorprendió el lunes con un mensaje, no sé ni cómo se enteró. El mensaje más hermoso que he recibido en estos días, sencillo y lleno. Me hizo pensar mucho. ¿Qué más darán los distintos puntos de vista? En lo fundamental, Salvador hizo diana. Nunca lo miraré de la misma forma. De golpe se ha convertido en un ser entrañable.

Me siento afortunado por la familia que tengo. Me siento orgulloso de ella. He confirmado que mi madre no es un ser humano, sino un ángel que por suerte para mí ha acabado pasando su vida en la tierra, compartiendo la mía. Que mi padre es un bruto con un corazón maltratado. Que mi hermano es un ungüento de sonrisas. Y que mi hermano era un gran hombre.

Revisar lo que ha pasado estos días es demasiado duro para mí, y tampoco quiero someteros a ese mal trago. Os diré sólo que mi hermano se fue dulce, sin dolor. Que esperó a que toda la familia estuviera con él, por azar, y poco a poco se apagó. Que se fue con nuestros besos y nuestras caricias. Ronroneando mientras sus manos y sus pies se amorataban. Que después del domingo le tengo menos miedo a la muerte.

El deseo de mi hermano era que lo incineraran. Y tras un oficio multitudinario, así lo hicimos. Dejó escrito que quería que tiráramos las cenizas al charco de las almejas. De pequeños, él y mi otro hermano se acostumbraron a coger almejas en una playa de callaos del sur de la isla, donde pasamos nuestra infancia y los momentos más felices. Han seguido haciéndolo de mayores, fueron por última vez hace menos de un año. Nos hemos pegado buenos atracones de almejas a cuenta de sus pescas. Pues mi cuñada se encontró en un papel en su casa que quería que sus cenizas reposaran allí, para poder seguir pescando.

Hoy nos fuimos toda la familia en la furgoneta de mi hermano. Papá, mamá, mi hermano, su ex, mi cuñada y yo. El día, no os lo podéis imaginar, está radiante. El mar estaba echado, perfecto para recoger almejas. Mis dos cuñadas alquilaron una barca en el muelle de pescadores y llegaron a unos doscientos metros de la costa. Mi padre se quedó mirando desde la playa. Mi hermano, mi madre y yo nos metimos en el agua, para darnos un último baño con mi hermano. Llegamos a la barca y mi cuñada echó las cenizas al mar. Nos bañamos con él. Nos dimos besos en el océano. Llenamos el mar con unas gotas más de agua. Mi madre recordó cuando éramos pequeños, y ellos vigilaban la pesca.

los tres hermanos, hace un millón de años, bañándose juntos, como hoy

Enterraremos la urna en la casa de mis padres, empapada del agua salada. Pero mientras estábamos mirando al mar, todavía chorreando sus cenizas, despegué el nombre de mi hermano, pegado en una cinta adhesiva en la urna, e hice un boquete enorme en el filo de la playa, y lo dejé allí, entre piedras y arena, empapado de agua a dos palmos de la superficie. Volvimos y nos fuimos a comer al restaurant donde hemos comido durante casi veinte años. Y todos pedimos un número 7 con ensaladilla, su plato favorito.

Intento que no me asalte la ausencia de mi hermano. Me cuesta, pero intento mantener a raya su recuerdo, porque como me invada me va a dejar fatal. A veces se aparece en algún recoveco y el dolor es una espiral que te sacude en lo más hondo. Lo que peor llevo es ver a mi madre. La persona que más quiero en el mundo sometida al sufrimiento mayor que puede soportar un ser humano. Es indescriptible el padecimiento de esa mujer. Loable su sacrificio y su entrega en estos últimos cien días, y ahora tener que enfrentar este final. No sé si fue Séneca o Sócrates el que dijo que el mayor dolor que puede tener un ser humano es ver morir a sus hijos.

“En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros) y espiritual (duele el alma). En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente y especialmente el futuro. Toda la vida, en su conjunto, duele.”
 
Comentario:
Te he leido y me he ido despacio. He vuelto varias veces y me he vuelto a ir. No sabia que decirte. Al final tu valentia y tu emoción son más fuertes que nada y regreso de nuevo para dejarte un silencio y un abrazo.
 
Comentario:
que dulce es llorar cuando hace falta, en cualquier sitio, abrazando a alguien, en soledad, sobre un papel, sobre un teclado.
un abrazo.
No