y al tercer día...

Renaces en el lecho del mar a un mundo distinto, en el seno de una ciudad de atlantes de polvo. Y te conduces por las corrientes en nubes grisáceas, mezclado con granos de sal viajando hasta Alejandría, adentrándote en el Nilo para lamer las quillas de las falúas. Una mota que un día fue tu corazón, se introduce sigilosa en conchas de nácar para convertirse en perla. Y todos los conductos que regaron tu cuerpo alimentan los corales más intensos de las Maldivas.
Tu mente clara se hace carey en el caparazón de una tortuga recién nacida, destinada a una vida milenaria, mientras tu rostro y tus ojos se funden en las escamas de sirenas ocultas en atolones lejanos, permitiéndote ver la belleza sumergida en el agua y arrullarte con sus cánticos . Y tu sonrisa franca, en qué otro sitio podría estar, si no es engarzada en el remolino de las piruetas de un delfín.
Comentario:
De nuevo me haces callar. Verle así, sentirle así ,multiplicado mejorando la vida,es el mejor homenaje y también un pequeño consuelo.
Con tus lágrimas.
Con tus lágrimas.