reflexiones de osho sobre la felicidad

La tristeza puede darte muchas cosas que la felicidad no puede. De hecho la felicidad te quita mucho. Te quita todo lo que siempre has tenido, lo que siempre has sido, ¡la felicidad te destruye! La tristeza nutre tu ego y la felicidad es básicamente un estado de ausencia de ego.
Ése es el problema, el verdadero meollo del asunto. Es por eso por lo que la gente encuentra muy difícil ser feliz. Es por eso por lo que millones de personas en el mundo han decidido vivir en la tristeza. Te da un ego muy, muy cristalizado. Miserable, eres. Feliz, no eres. En la tristeza hay cristalización; en la felicidad te vuelves difuso. Si se entiende esto, las cosas se vuelven muy claras.
La tristeza te permite atraer la atención de la gente. Siempre que estás triste, tienes atención, te tratan amablemente, ¿quién siente celos de una persona desdichada?
Cuando realmente seas feliz, encontrarás que todo el mundo está en tu contra. A nadie le gusta una persona feliz, pues hiere el ego de los demás. Los demás empiezan a sentir :"te has vuelto feliz y nosotros seguimos arrastrándonos en la oscuridad, la desolación y el infierno. ¿Cómo te atreves a ser feliz cuando nosotros estamos en este dolor?
Sé feliz y serás un individuo; si eres desdichado serás parte de una multitud: hinduista, mahometana, cristiana, india, árabe, japonesa.
Simplemente observa tu infelicidad y mírala y serás capaz de encontrar las razones de que exista. Te darás cuenta que cuando estás triste eres un conformista. La sociedad te ama, la gente te respeta, incluso puedes llegar a convertirte en santo, pues los santos están tristes. La tristeza la llevan profundamente escrita en el rostro, en la mirada. Como son desdichados, están en contra de toda alegría. Condenan toda alegría como hedonismo, toda posibilidad de alegría como pecado. Están desolados y les gustaría ver a todo el mundo igual. De hecho, sólo en un mundo miserable pueden ser encontrados santos. En un mundo feliz tendrían que ser hospitalizados como enfermos mentales. Son patológicos.
A través de las diferentes épocas de la historia hemos aprendido un mecanismo sutil: reprimir la felicidad y expresar la tristeza. Debes deshacerte de este mecanismo. Aprende a ser feliz y a respetar a la gente feliz. No seas demasiado amable con la gente que está triste. No le des la idea de que la infelicidad es valiosa. Déjale muy claro que lo ayudas pero no por respeto, sino simplemente porque está triste. Permite que la persona sienta que la desolación es así, que estar desolado no es algo virtuoso, que no le está haciendo un gran servicio a la humanidad.
Sé feliz, respeta la felicidad y ayuda a la gente a entender que la felicidad es la meta de la vida: satchitanand. Donde quiera que esté dios, está la felicidad. Siempre que veas a una persona feliz, respétala. Es santa. Cada vez que sientas que una reunión es alegre, festiva, piensa en ella como en un lugar sagrado.
Comentario:
se feliz, pero entiende la tristeza...