Blogs.ya.com Quitar publicidad
Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
Acerca de
Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
Sindicación
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
 
milagro a finales de octubre
(no suelo postear textos "creativos", pero en éste escribo lo que me habría gustado que pasara, en alguna que otra de mis rupturas...)

Eran las dos de la mañana cuando me atreví a pronunciar la frase que inicia los epílogos. Me miraste sin sorpresa, porque durante semanas escuchaste sirenas anunciando el réquiem que tañía mi boca. Me negaste dos veces monosílabas, con mudos argumentos desplomados a la vista de mi verdad disfrazada de inquebrantable. Tu mano desnuda tembló recorriendo el aire frío que nos separaba y tu índice recorrió mi ceja. Se le unió tu mano entera, terminando su caricia dulce en mi mejilla, donde permaneció inmóvil. Sonreíste y negaste por tercera vez, moviendo tu rostro. Yo asentí desde mis pedazos, provocando la caída de tu mano y de tu característica lágrima, solitario estandarte de tus peores tormentas. Te chivé en silencio el conjuro que despedazaría mi sentencia, pero te retiraste sin peleas, abandonándome en un castillo asediado de dudas, rodeado del foso de tu ausencia.

Vi tu espalda alejarse por la calle mojada y solitaria sobre el ruido de tus zapatos, mientras mis ojos catapultaban aún las palabras que deseaba leer en tus labios. Sin brazos a donde volver, permanecí junto a la catedral en aquel banco empapado de mi error, sin posibilidad de dar marcha atrás. Deseando borrar mi huracán de palabras y recuperar el arco iris que nace en el borde de tu mirada. Suplicando una nueva e improbable oportunidad para que tu voz no dejara que tu mano abandonara mi rostro y que la mía enjugara la lágrima que surcó el tuyo.

Eran casi las tres de la madrugada cuando el eco de tus pasos volvió a mí a través de las manos que me escondían la cara, y tu figura se asomó a los barrotes de mi cárcel de carne. “Me debes algo,” dijiste. Descubrí mi máscara elevando los ojos a la espera de tu condena de muerte. “¿Qué quieres de mi?”, imploré. Y tapándome la boca, contestaste. “Sólo un milagro.”

La torre de la catedral repicó dos veces. En silencio esperamos una tercera campanada que nunca llegó. Nos miramos en la esfera del tiempo y testimoniamos nuestro deseo hecho realidad en el milagro de las horas de octubre. Sobre sesenta minutos borrados de la faz de la tierra, el otoño nos brindaba la oportunidad de rescribir el futuro en el espejo de un reloj.
 
Comentario:
La vida me ha enseñado que no hay segundas oportunidades y que los milagros de ese tipo tampoco existen.
Cada uno es como es y eso no se puede cambiar, ni con mano divina.
Buen fin de semana.
Besos
 
Comentario:
¡Ojalá que el tiempo y nosotros mismos nos pudieramos dar una oportunidad más!Ni siquiera una hora, con un segundo quizás bastara.
Con el sentimiento creas cada vez, no sólo hoy.
No