exorcismo I
Te habría chupado la sangre.
Habría ungido mi cuerpo en aceite,
sorbiendo tus heridas
hasta suturarlas de dientes.
Con mi boca habría cicatrizado
todos tus estigmas.
No tuve miedo de tu saliva,
y bebí de tu vaso
y lamí tus mejillas.
Pero no me dejaste besarte la lengua.