diario
Hoy retomo el modo diario en mi blog. Al menos, en esta postal. Para desahogarme un poquito. Este finde no he parado. Viajes al aeropuerto, concierto de Bebe, obra de teatro y mucho cine. Tres pelis, a saber, Como Agua para Chocolate, Cinema Paraíso y Muerte en Venecia. Una buena tanda, eh? La mejicana, fabulosa (no era la primera vez que la veía, pero siempre me sorprende). La segunda, debo reconocerlo, no la había visto. Y aunque no me parece un peliculón, me gustó muchísimo, por el lindo homenaje que le hace al cine, de forma tan sentida. El final, con la cinta que Alfredo le deja a Totó, me pareció una maravilla.
Muerte en Venecia la vi hace muchísimos años. Me aburrió y… me perturbó. Algo en las imágenes, en la historia, me dejó impresionado. Ha pasado mucho tiempo desde aquel primer visionado. Esta tarde la recuperé, y en este interim he salido del armario, he leído a Thomas Mann, he aprendido a admirar a Visconti, he paseado por Venecia bajo la lluvia, y he hecho el amor con música de Mahler. Es normal que Muerte en Venecia, esta tarde, haya sido otra película para mí.
No hay palabras para describir la interpretación de Dirk Bogarde, su contención, que me recordó al Anthony Hopkins de Lo que queda del día. Me ha puesto la carne de gallina en cada plano, en cada mirada, en cada gesto. Dentro de la tortura de su personaje, me ha parecido una composición de lo más hermosa. Y la historia tan íntima, contada con tanta pausa y deleite, tratando los temas grandes, que ahora me llegan mucho más que a aquel chaval adolescente que la vio con los ojos medio cerrados. El reloj de arena. La belleza y el arte. La luz de los atardeceres y amaneceres de Venecia. Visconti es magistral. Muerte en Venecia se paseará por mi blog más veces, no lo dudo, porque a partir de esta tarde la pasión de Gustav por Tadzio se ha convertido en una de mis nuevas fuentes y referencias.
El concierto de Bebe, decepcionante. Corto, mala acústica (fue en un pabellón), público peculiar. La obra de teatro estupenda (además salía mi mejor amiga, con la que quedé para ir a cenar mañana).
En el aeropuerto, mientras esperaba en la puerta de llegadas, me acordé de una canción de Queen. Que alguien me encuentre a alguien a quien amar. Pensé que en mis llegadas y mis salidas y mis tránsitos no hay nadie especial. Que nadie me espera, ni me despide. Que el enrosque de las almas se sigue demorando. Me siento solo, cada vez más. Y no es que esté mal, porque no lo estoy. Pero echo de más el sexo con gente que no me importa nada, y de menos que a alguien le importe más que para echar un polvo.
Axel me dijo el sábado que lo estoy borrando de mi vida, sólo porque le devolví unas fotos de sus mascotas, que se habían traspapelado en mi casa. Como si las cosas se borraran haciendo desaparecer los objetos. No sabe que lo borré hace tiempo. Y tampoco sabe que hoy en día lo quiero más que nunca. A aquel Axel con el que compartí. Y me di cuenta este fin de semana. Es quien más me ha querido, a su manera. Y su manera no era la mía, así que aquello tenía mal final. Pero recuerdo con ternura lo que me dio, y no echo de menos (léase con la distancia con la que hay que leerlo) a ningún ex como a él. Más que a él, a la ternura, y a las flores que me esperaban en el coche cuando me iba a recoger al aeropuerto. A sus llamadas, y a las tardes abrazados viendo pelis que yo detestaba. A Axel haciéndome la cena en su casa, con el delantal puesto, cabreado porque yo no le dejaba cocinar, abrazándolo desde la espalda y besándolo en el cuello.
Ha sido un finde muy malo anímicamente. De los peores que recuerdo. El sábado bajábamos en coche a la discoteca. Sería las 4 de la mañana. Yo iba en el asiento de atrás, solo. Y mi hermano me inundó como nunca lo había hecho hasta ese momento. Me inundó tanto que se me derramó por los ojos. Y yo disimulando, para que mis amigos no se dieran cuenta, pero no podía parar. Se me venía la imagen de sus labios, de la forma en que se hundieron cuando se fue, como si le hubieran extraído todo el aire del cuerpo. Y pensé en mis momentos con él, en mis padres, en que ya no está y no va a volver. Cuando íbamos llegando me recompuse como pude.
Estaba en aquella discoteca a disgusto, con la mente en otro lado. Me sentía a años luz de toda aquella gente y de mí mismo. Al volver a casa, se repitió el episodio del coche. Y pude volver a disimularlo. Me acosté con la mente atiborrada de pensamientos cruzados, soñé negro y me desperté esta mañana vacío.
Creo que me ha llegado el momento de sufrir el duelo por mi hermano. Y de sufrir también mi vida, de enterrarla para empezar de nuevo. Se acaba el año, y debo clausurar muchas más cosas que este nefasto 2004. Debo morir figurativamente, aunque no sea en Venecia.
Muerte en Venecia la vi hace muchísimos años. Me aburrió y… me perturbó. Algo en las imágenes, en la historia, me dejó impresionado. Ha pasado mucho tiempo desde aquel primer visionado. Esta tarde la recuperé, y en este interim he salido del armario, he leído a Thomas Mann, he aprendido a admirar a Visconti, he paseado por Venecia bajo la lluvia, y he hecho el amor con música de Mahler. Es normal que Muerte en Venecia, esta tarde, haya sido otra película para mí.
No hay palabras para describir la interpretación de Dirk Bogarde, su contención, que me recordó al Anthony Hopkins de Lo que queda del día. Me ha puesto la carne de gallina en cada plano, en cada mirada, en cada gesto. Dentro de la tortura de su personaje, me ha parecido una composición de lo más hermosa. Y la historia tan íntima, contada con tanta pausa y deleite, tratando los temas grandes, que ahora me llegan mucho más que a aquel chaval adolescente que la vio con los ojos medio cerrados. El reloj de arena. La belleza y el arte. La luz de los atardeceres y amaneceres de Venecia. Visconti es magistral. Muerte en Venecia se paseará por mi blog más veces, no lo dudo, porque a partir de esta tarde la pasión de Gustav por Tadzio se ha convertido en una de mis nuevas fuentes y referencias.
El concierto de Bebe, decepcionante. Corto, mala acústica (fue en un pabellón), público peculiar. La obra de teatro estupenda (además salía mi mejor amiga, con la que quedé para ir a cenar mañana).
En el aeropuerto, mientras esperaba en la puerta de llegadas, me acordé de una canción de Queen. Que alguien me encuentre a alguien a quien amar. Pensé que en mis llegadas y mis salidas y mis tránsitos no hay nadie especial. Que nadie me espera, ni me despide. Que el enrosque de las almas se sigue demorando. Me siento solo, cada vez más. Y no es que esté mal, porque no lo estoy. Pero echo de más el sexo con gente que no me importa nada, y de menos que a alguien le importe más que para echar un polvo.
Axel me dijo el sábado que lo estoy borrando de mi vida, sólo porque le devolví unas fotos de sus mascotas, que se habían traspapelado en mi casa. Como si las cosas se borraran haciendo desaparecer los objetos. No sabe que lo borré hace tiempo. Y tampoco sabe que hoy en día lo quiero más que nunca. A aquel Axel con el que compartí. Y me di cuenta este fin de semana. Es quien más me ha querido, a su manera. Y su manera no era la mía, así que aquello tenía mal final. Pero recuerdo con ternura lo que me dio, y no echo de menos (léase con la distancia con la que hay que leerlo) a ningún ex como a él. Más que a él, a la ternura, y a las flores que me esperaban en el coche cuando me iba a recoger al aeropuerto. A sus llamadas, y a las tardes abrazados viendo pelis que yo detestaba. A Axel haciéndome la cena en su casa, con el delantal puesto, cabreado porque yo no le dejaba cocinar, abrazándolo desde la espalda y besándolo en el cuello.
Ha sido un finde muy malo anímicamente. De los peores que recuerdo. El sábado bajábamos en coche a la discoteca. Sería las 4 de la mañana. Yo iba en el asiento de atrás, solo. Y mi hermano me inundó como nunca lo había hecho hasta ese momento. Me inundó tanto que se me derramó por los ojos. Y yo disimulando, para que mis amigos no se dieran cuenta, pero no podía parar. Se me venía la imagen de sus labios, de la forma en que se hundieron cuando se fue, como si le hubieran extraído todo el aire del cuerpo. Y pensé en mis momentos con él, en mis padres, en que ya no está y no va a volver. Cuando íbamos llegando me recompuse como pude.
Estaba en aquella discoteca a disgusto, con la mente en otro lado. Me sentía a años luz de toda aquella gente y de mí mismo. Al volver a casa, se repitió el episodio del coche. Y pude volver a disimularlo. Me acosté con la mente atiborrada de pensamientos cruzados, soñé negro y me desperté esta mañana vacío.
Creo que me ha llegado el momento de sufrir el duelo por mi hermano. Y de sufrir también mi vida, de enterrarla para empezar de nuevo. Se acaba el año, y debo clausurar muchas más cosas que este nefasto 2004. Debo morir figurativamente, aunque no sea en Venecia.
Comentario:
14 de Noviembre
Tuviste un mal finde.
¿Sabes? Yo pienso que las muertes nos llegan más tarde. Lo primero la muerte fisica del hermano, del amante, del amigo......y a mi, por lo menos a mi, se me bloquea el alma. Y de repente, al cabo de un tiempo me parece se "vuelve a morir", pero esta vez de verdad. Se me muere por dentro y me muero con él o con ella. Y lloro lo que los demás consideran a destiempo. Y entonces la gente sobra, porque es un duelo individual. Yo los necesito. Necesito marcar mi tiempo, mi espacio,mi dolor.. que no coincide normalmente con el de la esquela.
No sé si tengo el alma retardada. Quizás sea eso.
Besos.
Tuviste un mal finde.
¿Sabes? Yo pienso que las muertes nos llegan más tarde. Lo primero la muerte fisica del hermano, del amante, del amigo......y a mi, por lo menos a mi, se me bloquea el alma. Y de repente, al cabo de un tiempo me parece se "vuelve a morir", pero esta vez de verdad. Se me muere por dentro y me muero con él o con ella. Y lloro lo que los demás consideran a destiempo. Y entonces la gente sobra, porque es un duelo individual. Yo los necesito. Necesito marcar mi tiempo, mi espacio,mi dolor.. que no coincide normalmente con el de la esquela.
No sé si tengo el alma retardada. Quizás sea eso.
Besos.
Comentario:
El 2004 en general ha sido un año malo o muy malo para mucha gente que conozco.
Dicen que los años bisiestos son años de mala suerte, ¿habrá sido por eso?
Yo espero que el 2005 sea mejor para todos y para ti en especial.
Besos caminantes
Dicen que los años bisiestos son años de mala suerte, ¿habrá sido por eso?
Yo espero que el 2005 sea mejor para todos y para ti en especial.
Besos caminantes
Comentario:
Yarince, me encanta leerte, es tan entrañable como cuentas las cosas. Aunque suene a lo mismo, no puedo evitar decir que me siento muy identificado con la forma en que vivencias las cosas, esto que cuentas hoy lo siento en mis carnes muy a menudo. Cada día más solo... aunque esté con gente, con una tristeza extraña, porque soy un tipo alegre. Por cierto no he visto "Muerte en Venecia" pero no va a pasar de esta semana; las otras dos me gustaron, sobre todo cimena paradiso.
Comentario:
uffff, que catarata...me quedo con lo que rebalsa de tus ojos...y me pregunto cómo pudiste meterte en una disco con esa sensación, debe haber sido una verdadera tortura!!!
Un abrazo desde Barcelona...
Un abrazo desde Barcelona...
Comentario:
Tu sabes ya por otros dolores......tendrás que dejar que te llene, no apartarlo, tendrás que dejar que te traspase como una radiación atómica, que se apodere totalmente de tí, y sólo entonces podrás empezar desplazarlo desde el centro del alma hasta un lugar donde estará latiendo siempre, pero recogido en sí mismo y dejándote vivir.
Comentario:
suelo decirlo, y lo repito:el duelo es natural, no tiene fecha fija, si se intenta no hacerlo se hace quiste y explotara en otro momento, con cualquier disculpa.
me alegro que puedas llorar, sentir.
las tres pelis me encantan, cinema paradiso la habré visto 5 veces..y muerte en venecia es una referencia para mí, a veces pienso, cuando veo a un adolescente lánguido y pálido :como tadzio.
un abrazo.
me alegro que puedas llorar, sentir.
las tres pelis me encantan, cinema paradiso la habré visto 5 veces..y muerte en venecia es una referencia para mí, a veces pienso, cuando veo a un adolescente lánguido y pálido :como tadzio.
un abrazo.