albergues

Quería comentaros un par de cosas, pero no me gusta hacerlo directamente, así que os contaré una historia en la que sois los huéspedes de mi casa rural y las paradas de mi viaje. Va por vosotros.
Abrí la casa hace unos seis meses. No me lo pensé mucho, fue algo casual y surgió de forma anecdótica un día tras una conversación con un amigo, que me comentó que el turismo rural estaba muy en boga. Pensé que no tenía idea alguna de cómo llevar una casa de esas características, pero que sería un buen anfitrión. Que tendría historias que contar durante las cenas alrededor de la mesa de roble, y que podría compartir inquietudes durante el café junto a la chimenea. Así que me puse manos a la obra.
No hice publicidad de la casa. Ni siquiera entre mis amistades. Mi dedicación al sector servicios era una doble vida que desconocían todos. Decidí que los pasos de los caminantes llevaran a ella. Por eso, en un principio, cené solo, y contaba mis cuentos en voz alta a las llamas del hogar.
Poco a poco empezaron a llegar los huéspedes. Algunos sólo se quedaron a pasar la noche. Otros vienen de cuando en cuando, a quedarse una temporada o simplemente a hacerme una visita. He hecho buenos amigos regentando esta casa. Ha sido y continúa siendo una experiencia hermosa.
Me dejan muchas notas en el buzón de sugerencias. Todas las noches lo abro y me siento en mi amigo el sillón de remiendos a leerlas. Quiero contestar a todas y cada una de las cartas, agradecerlas, decir lo que significan para mí, pero no suelo hacerlo. ¿Dónde dejaría mi agradecimiento? ¿En el mismo buzón? ¿Cómo las leerían? Tendría que abrir más casas rurales para poder dar cabida a todo lo que me inspiran. Quisiera que mis huéspedes supieran que NUNCA caen en saco roto, porque mi corazón y mi alma tienen fondo, y gracias a ellos es cada vez más profundo.
Sí he adquirido una costumbre desde entonces que ya se me hace indispensable. Las mañanas y las tardes las empiezo haciendo un recorrido por las casas que pueblan mi zona. Y no es fácil, os lo aseguro, porque este valle es grande. Me ayuda una brújula que descubrí en un anuncio en la casa de Sefarad, y que me ahorra tiempo indicándome la ruta a seguir, evitando pasarme por los albergues en los que la recepción aún no ha abierto. A propósito, os la recomiendo a los peregrinos como yo. Disfruto tanto de mis paseos diarios. Me siento con los otros anfitriones y tomamos té de menta con piñones, y me cuentan sus historias, y lo que les ha pasado, lo que sienten. Nos reímos, a veces hasta acabamos llorando, y siempre me voy más lleno y sabio de lo que llegué. Y no hay vez que no aproveche para dejar mis notas en sus buzones de sugerencias, que sé que leerán en un mueble también remendado.
El itinerario por las diversas posadas me otorga siempre un espectáculo sorprendente. Siempre hay algo nuevo en la rutina de mi deambular por las veredas, y siempre experimento la excitación de hacerlo por primera vez. Me quedo embobado con el vuelo del albatros que cruza el cielo del valle cuando van a ponerse las tardes, justo antes de que el camaleón que vive en las hojarascas de las adormideras huya dibujando en su piel los interrogantes de la noche. Los miro desde la atalaya que el arrollo bordea con sus trinos de agua, y me inclino para calmar la sed. Me gusta emplear un rato en acercarme a los bordes de la comarca, a meditar en el bosque callado de las jacarandás, disfrutando de todas las maravillas que me encuentro en el camino. Una vez allí me siento bajo árboles mojados y cierro los ojos para impregnarme de la tierra húmeda, antes de atravesar la fronda de pinos que oculta el altar escondido de Saf, donde según cuentan los ancianos del pueblo iban los corazones vagabundos que cruzaban estas tierras para entonar cánticos a sus dioses portugueses.
A veces se me hace de noche en ese claro. En una clarividencia parecida a la de la duermevela, me parece ver a través de las ranuras de mis ojos cansados a los satélites que brillan como estrellas entre las ramas más altas del bosque. Y siento como si emanaran de mí un millón de recuerdos y sensaciones. Me miro hacia dentro y muevo los ojos acompasado con los latidos de mi corazón, él y yo, al fin solos. Y lo observo atentamente, y le reprocho con lástima “nunca estás cuando te busco.” Es entonces cuando vuelvo a casa y le cuento a mis huéspedes nuevas historias, las que hablé con mi corazón.
Siempre que comienzo a recorrer el camino me pregunto si ese día descubriré un sitio nuevo y especial, si añadiré una parada a mi ruta sin alejarme demasiado de mi destino. Un albergue que abre sus puertas o uno antiguo que me pasó desapercibido, un rincón de amapolas silvestres, o un nuevo amigo.
No puedo decir que mi vida sea mejor desde que abrí al público mi pequeño refugio rural. Pero sí se que está más llena. Que se me antoja casi imposible pensar cómo podía vivir sin él. Sin la rutina de preparar la comida para mis invitados, sin esas noches hasta las tantas, sin contar cuentos y recuerdos, sin pintar los cuadros que adornan mis paredes, sin mis paseos.
Espero que mi albergue siga abierto durante mucho tiempo, porque a su manera se ha convertido en la voz de mi alma, y tiene buhardillas donde me acurruco cuando quiero estar solo, o cuando me siento sin ganas de nada. Y espero también seguir teniendo huéspedes como vosotros, que venís a darle a los momentos oscuros siete colores brillantes y a los demasiado soleados unas oportunas gafas de sol.

Mi mirada, que se viste igual de oscuridad que de telares de luz.
PS. Y ahora que caigo, debo avisar a mis huéspedes que voy a abrir una nueva casa rural. Pero distinta. Un retiro, una guarida. Un castillo que en vez de foso tiene algodón de azúcar, y en vez de almenas árboles milenarios con casas de madera y nidos para las aves migratorias. Y eso sí, una inmensa biblioteca.
Comentario:
Y cada dia llegar a tu casa es como hacerlo a la propia, y a la vez a un lugar maravilloso donde encontrar joyas de sensibilidad. Es especial tu albergue y es especial disfrutarlo contigo.
Comentario:
Iba a leerlo, de verdad, pero vi que era muy largo y que dbabas mucho rodeo y me entro pereza.
Comentario:
Adorablemente encantado... así ha sido esta narración, entrañable como uan de esas lecturas de invierno al calor de una chimenea sobre una mullida alfombra y un suelo de noble madera.
Sería bonito poder leerte en formato libro ;), con una dedicatoria en la portadilla y un exlibris en la primera página.
Si algún día publicas tu obra, avisame, mientras tanto, seguiré alojandome en tu cada rural, donde siempre me encuentro la calidez del hogar.
Sería bonito poder leerte en formato libro ;), con una dedicatoria en la portadilla y un exlibris en la primera página.
Si algún día publicas tu obra, avisame, mientras tanto, seguiré alojandome en tu cada rural, donde siempre me encuentro la calidez del hogar.
Comentario:
me ha parecido viajar a esa casa, me he sentido bien leyendote
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Es lo que sucede cuando pasea un corazón lleno de latidos, el mundo se abre y crecen las flores.
Las casas mejor adornadas tiemblan de tanta sensibilidad.
Gracias por el verbo.
Gracias por el encuentro de caminos.
Gracias por las flores.
Gracias por acoger con las manos en cuenco mi corazón.
Las casas mejor adornadas tiemblan de tanta sensibilidad.
Gracias por el verbo.
Gracias por el encuentro de caminos.
Gracias por las flores.
Gracias por acoger con las manos en cuenco mi corazón.
Comentario:
¡Eres el anfitrión perfecto!
Me encanta tu casa y lo que leo en tu biblioteca me llena de sentimientos unas veces y otras me lleva a recuerdos maravillosos.
Tu sí que eres un poeta y de los buenos.
Se está tan bien en este pueblito, que cuando uno lo encuentra, no quiere irse. Y es que en estos tiempos en que la calidez humana se ha perdido, aquí he encontrado a los mejores vecinos que jamás podría haber soñado.
Yo paro por tu casa con frecuencia y en ella calmo mi sed muchas veces.
Tu tienes la mia a tu disposición para lo que necesites.
Muchos besos
Pd: si mal no recuerdo, Como agua para chocolate es una de tus pelis favoritas. ¿Has visto UN TOQUE DE CANELA? A mi me encantó.
Me encanta tu casa y lo que leo en tu biblioteca me llena de sentimientos unas veces y otras me lleva a recuerdos maravillosos.
Tu sí que eres un poeta y de los buenos.
Se está tan bien en este pueblito, que cuando uno lo encuentra, no quiere irse. Y es que en estos tiempos en que la calidez humana se ha perdido, aquí he encontrado a los mejores vecinos que jamás podría haber soñado.
Yo paro por tu casa con frecuencia y en ella calmo mi sed muchas veces.
Tu tienes la mia a tu disposición para lo que necesites.
Muchos besos
Pd: si mal no recuerdo, Como agua para chocolate es una de tus pelis favoritas. ¿Has visto UN TOQUE DE CANELA? A mi me encantó.
Comentario:
Querido Yarince...mil gracias! A pesar de considerarme una huesped muy reciente ya me siento igual que tú en este bosque lleno de sorpresas...me paso el día inventando palabras y esperando hallar el hueco necesario... hoy me he pasado el día alejada de la pantalla, pero no resisto irme a la cama sin darme un pequeño paseo... y qué gozada! Tus palabras siempre me alcanzan...quizás hoy más que nunca.
Un abrazo, lleno de mis flores de otoño!
Un abrazo, lleno de mis flores de otoño!
Comentario:
Tienen algo tus letras, Yarince (batallador del corazón, Cid de los sentimientos) que arrebatan.
Una musicalidad cálida y serena... un estilo ligero, directo y llano (el que sólo consiguen los buenos escritores).
Y hablas palabras: pájaros, casa, sueños, árboles, agua, amor... que en tí se vuelven vivas, acogedoras, entrañables.
Es un honor ser una parada en tus paseos. De corazón, un abrazo,
Saf
Una musicalidad cálida y serena... un estilo ligero, directo y llano (el que sólo consiguen los buenos escritores).
Y hablas palabras: pájaros, casa, sueños, árboles, agua, amor... que en tí se vuelven vivas, acogedoras, entrañables.
Es un honor ser una parada en tus paseos. De corazón, un abrazo,
Saf
Comentario:
pero que cuento de chimenea tan bonito te ha salido,enlazando una historia con otra.
Se está muy bien en las casa rurales y visitando otras.
hug.
Se está muy bien en las casa rurales y visitando otras.
hug.
Comentario:
Al principio pensé, vaya vida que lleva, hace nada estaba redecorando su piso y ahora resulta que los fines de semana se va a una casa, jajaja. Yo también espero que tu albergue siga acogiéndonos con la calidez que transmite el hogar de leña.
Ya nos comentarás hacia donde queda esa casa rural, que por cierto, me encantan...
Un abrazo!!!
Ya nos comentarás hacia donde queda esa casa rural, que por cierto, me encantan...
Un abrazo!!!