moralidad
(Extracto de Ética para Amador, de Fernando Savater)

Cuando la gente habla de «moral» y sobre todo de «inmoralidad», el ochenta por ciento de las veces —y seguro que me quedo corto— el sermón trata de algo referente al sexo. Tanto que algunos creen que la moral se dedica ante todo a juzgar lo que la gente hace con sus genitales. El disparate no puede ser mayor y supongo que por poca atención que le hayas dedicado a lo que te vengo diciendo hasta ahora ya no se te ocurrirá compartirlo. En el sexo, de por sí, no hay nada más «inmoral» que en la comida o en los paseos por el campo; claro que alguien puede comportarse inmoralmente en el sexo (utilizándolo para hacer daño a otra persona, por ejemplo), lo mismo que hay quien se come el bocadillo del vecino o aprovecha sus paseos para planear atentados terroristas. Y por supuesto, como la relación sexual puede llegar a establecer vínculos muy poderosos y complicaciones afectivas muy delicadas entre la gente, es lógico que se consideren especialmente los miramientos debidos a los semejantes en tales casos. Pero, por lo demás, te digo rotundamente que en lo que hace disfrutar a dos y no daña a ninguno no hay nada de malo. El que de veras está «malo» es quien cree que hay algo de malo en disfrutar... No sólo es que «tenemos» un cuerpo, como suele decirse (casi con resignación), sino que somos un cuerpo, sin cuya satisfacción y bienestar no hay vida buena que valga. El que se avergüenza de las capacidades gozosas de su cuerpo es tan bobo como el que se avergüenza de haberse aprendido la tabla de multiplicar.
Desde luego, una de las funciones indudablemente importantes del sexo es la procreación. ¡Qué te voy a contar a ti, que eres hijo mío! Y es una consecuencia que no puede ser tomada a la ligera, pues impone obligaciones ciertamente éticas: repasa, si no te acuerdas, lo que te he contado antes sobre la responsabilidad como reverso inevitable de la libertad. Pero la experiencia sexual no puede limitarse simplemente a la función procreadora. En los seres humanos, los dispositivos naturales para asegurar la perpetuación de la especie tienen siempre otras dimensiones que la biología no parece haber previsto. Se les añaden símbolos y refinamientos, invenciones preciosas de esa libertad sin la que los hombres no seríamos hombres. Es paradójico que sean los que ven algo de «malo» o al menos de «turbio» en el sexo quienes dicen que dedicarse con demasiado entusiasmo a él animaliza al hombre. La verdad es que son precisamente los animales quienes sólo emplean el sexo para procrear, lo mismo que sólo utilizan la comida para alimentarse o el ejercicio físico para conservar la salud; los humanos, en cambio, hemos inventado el erotismo, la gastronomía y el atletismo. El sexo es un mecanismo de reproducción para los hombres, como también para los ciervos y los besugos; pero en los hombres produce otros muchos efectos, por ejemplo la poesía lírica y la institución matrimonial que ni los ciervos ni los besugos conocen (no sé si por desgracia o por suerte para ellos).
Cuanto más se separa el sexo de la simple procreación, menos animal y más humano resulta.

Cuando la gente habla de «moral» y sobre todo de «inmoralidad», el ochenta por ciento de las veces —y seguro que me quedo corto— el sermón trata de algo referente al sexo. Tanto que algunos creen que la moral se dedica ante todo a juzgar lo que la gente hace con sus genitales. El disparate no puede ser mayor y supongo que por poca atención que le hayas dedicado a lo que te vengo diciendo hasta ahora ya no se te ocurrirá compartirlo. En el sexo, de por sí, no hay nada más «inmoral» que en la comida o en los paseos por el campo; claro que alguien puede comportarse inmoralmente en el sexo (utilizándolo para hacer daño a otra persona, por ejemplo), lo mismo que hay quien se come el bocadillo del vecino o aprovecha sus paseos para planear atentados terroristas. Y por supuesto, como la relación sexual puede llegar a establecer vínculos muy poderosos y complicaciones afectivas muy delicadas entre la gente, es lógico que se consideren especialmente los miramientos debidos a los semejantes en tales casos. Pero, por lo demás, te digo rotundamente que en lo que hace disfrutar a dos y no daña a ninguno no hay nada de malo. El que de veras está «malo» es quien cree que hay algo de malo en disfrutar... No sólo es que «tenemos» un cuerpo, como suele decirse (casi con resignación), sino que somos un cuerpo, sin cuya satisfacción y bienestar no hay vida buena que valga. El que se avergüenza de las capacidades gozosas de su cuerpo es tan bobo como el que se avergüenza de haberse aprendido la tabla de multiplicar.
Desde luego, una de las funciones indudablemente importantes del sexo es la procreación. ¡Qué te voy a contar a ti, que eres hijo mío! Y es una consecuencia que no puede ser tomada a la ligera, pues impone obligaciones ciertamente éticas: repasa, si no te acuerdas, lo que te he contado antes sobre la responsabilidad como reverso inevitable de la libertad. Pero la experiencia sexual no puede limitarse simplemente a la función procreadora. En los seres humanos, los dispositivos naturales para asegurar la perpetuación de la especie tienen siempre otras dimensiones que la biología no parece haber previsto. Se les añaden símbolos y refinamientos, invenciones preciosas de esa libertad sin la que los hombres no seríamos hombres. Es paradójico que sean los que ven algo de «malo» o al menos de «turbio» en el sexo quienes dicen que dedicarse con demasiado entusiasmo a él animaliza al hombre. La verdad es que son precisamente los animales quienes sólo emplean el sexo para procrear, lo mismo que sólo utilizan la comida para alimentarse o el ejercicio físico para conservar la salud; los humanos, en cambio, hemos inventado el erotismo, la gastronomía y el atletismo. El sexo es un mecanismo de reproducción para los hombres, como también para los ciervos y los besugos; pero en los hombres produce otros muchos efectos, por ejemplo la poesía lírica y la institución matrimonial que ni los ciervos ni los besugos conocen (no sé si por desgracia o por suerte para ellos).
Cuanto más se separa el sexo de la simple procreación, menos animal y más humano resulta.
Comentario:
el caracter chino que significa moral esta compuesto a su vez de otros caracteres, "caminar" "uno" "ojo" "corazón" y "diez".
y estos en conjunto significan "moral"=caminar con un corazón como si diez ojos te observaran
y estos en conjunto significan "moral"=caminar con un corazón como si diez ojos te observaran
Comentario:
Oh, brillante, sin dudaaa!!! Y pensar q este libro lo recomendaban en mi cole (de curas)... Once more me tomo la liberta de cortar y pegar. Y además este texto no es tuyoooo, chincha rabiaaaa.
Si es q cosas q a mi m parecen elementales, a quien menos te lo esperas le escandalizan... Imagina que platos se m pusieron por ojos cuando una de las personas con quien vivo, q es de Perú, dijo q nunca había practicado el sexo oral (y tuvo una relación de 5 años, q aburrimiento, joder!) y q el anal le parecía una cochinada y unos depravados los q lo pratican. :-/ Demos gracias a santa Lorena Berdún, sino nunca habría salido el tema.
Intento explicarle, poco a poco, que aunq algo no te guste ni te apetezca probarlo o ni siquiera entiendas q a otros les pueda gustar, no implica q consideres a esos otros pervertidos ni enfermos mentales. Y q si las dos, tres o la docena de personas q están en el ajo se han puesto de acuerdo para algo, todo vale, coñe, q la vida es corta (no sabe lo q se está perdiendno, jujuju).
**BROCCO TAMBIÉN PEDAGOGO!!**
Si es q cosas q a mi m parecen elementales, a quien menos te lo esperas le escandalizan... Imagina que platos se m pusieron por ojos cuando una de las personas con quien vivo, q es de Perú, dijo q nunca había practicado el sexo oral (y tuvo una relación de 5 años, q aburrimiento, joder!) y q el anal le parecía una cochinada y unos depravados los q lo pratican. :-/ Demos gracias a santa Lorena Berdún, sino nunca habría salido el tema.
Intento explicarle, poco a poco, que aunq algo no te guste ni te apetezca probarlo o ni siquiera entiendas q a otros les pueda gustar, no implica q consideres a esos otros pervertidos ni enfermos mentales. Y q si las dos, tres o la docena de personas q están en el ajo se han puesto de acuerdo para algo, todo vale, coñe, q la vida es corta (no sabe lo q se está perdiendno, jujuju).
**BROCCO TAMBIÉN PEDAGOGO!!**
Comentario:
jop q se me olvidó darte las gracias por tu regalo!!
me encantan las playas desiertas , has acertado!! jeje
besinessssss
me encantan las playas desiertas , has acertado!! jeje
besinessssss
Comentario:
moral?? no es mejor la etica??
yo creo q las religiones se pasan, no?? sexo solo para proquear?' XD!! y q hay del disfrute?? ayssss q cosas!!
Q pases una noxewuena estupenda
Besitos salados de CHOI
yo creo q las religiones se pasan, no?? sexo solo para proquear?' XD!! y q hay del disfrute?? ayssss q cosas!!
Q pases una noxewuena estupenda
Besitos salados de CHOI
Comentario:
¡Feliz Navidad!!
Comentario:
esa moral es una farsa católica, la moral de cada uno es la aplicación ética en la vida de cada cada día, no es religiosa por obligación.Puede ser humanista y laica.
y bueno, dejo un abrazo y espero que no te alcance la farsa publicista de esta noche, y que sea natural y sobre todo que esté presente la paz.
besiños.
y bueno, dejo un abrazo y espero que no te alcance la farsa publicista de esta noche, y que sea natural y sobre todo que esté presente la paz.
besiños.
Comentario:
Que interesante tema has tocado Yarince.
A mi no me gusta la moral, al menos la moral que han construido las ideologías. Amo a la ética, y la amo con pasión. La moral es donde mora esa tradicíón que ha hecho tanto daño a la humanidad con la implantación de sus dogmas que, como todo dogma, lacera, daña, enferma. La moral judeo-cristiana dice que se deben de tener relaciones sexuales solamente para la procreación, borra de tajo el goce, el deleite, el deseo erótico sin procreación, solamente para el maravilloso disfrute de dos. Este gran engaño trae como consecuencia palabras (borradas desde hace mucho de mi diccionario) como "pecado" y "culpa" y sus parientes: ¡qué horror".
Definitivamente amo a la ética, esa que te permite vislumbrar los valores universales y el respeto a ti mismo y al otro.
Un beso para ti.
A mi no me gusta la moral, al menos la moral que han construido las ideologías. Amo a la ética, y la amo con pasión. La moral es donde mora esa tradicíón que ha hecho tanto daño a la humanidad con la implantación de sus dogmas que, como todo dogma, lacera, daña, enferma. La moral judeo-cristiana dice que se deben de tener relaciones sexuales solamente para la procreación, borra de tajo el goce, el deleite, el deseo erótico sin procreación, solamente para el maravilloso disfrute de dos. Este gran engaño trae como consecuencia palabras (borradas desde hace mucho de mi diccionario) como "pecado" y "culpa" y sus parientes: ¡qué horror".
Definitivamente amo a la ética, esa que te permite vislumbrar los valores universales y el respeto a ti mismo y al otro.
Un beso para ti.





