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Bitácora de secretos
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Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
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tigres de agua en bengala
Hoy me toca hacer una reflexión dura. Además de dura, quizá sea impopular. Pero vamos allá.

antes
playas de Sri Lanka, antes del tsunami

El dramático suceso de la Bahía de Bengala nos tiene a todos con el corazón astillado. La cifra de sesenta mil muertos es escalofriante, y el balance no deja de sumar centenares. No hay imágenes de ese arrollador tsunami, que es lo que todos quieren ver. Quieren ver un Deep Impact o un El día de mañana grabado en un video casero, antes de que el cámara se hunda en la masa de agua. Lo que queda es la imagen de la desolación tras la catástrofe. El antes y el después, no el durante.

Las únicas imágenes, las tomadas desde satélite, instantes después del avance de la ola, que os reproduzco aquí para que seamos conscientes de la magnitud del arrastre en un pequeño punto de las costas arrasadas.

Una vez se produce un cataclismo, sea provocado o accidental, natural o humano, es la hora de la solidaridad. Le pedí a Sefarad (mil gracias) el código que puso en su página, un link a Cruz Roja para recaudar fondos y ayuda en esta crisis. Me uno a su petición, y cuelgo el enlace aquí, como uno de los granos de arena de las playas de Sri Lanka que ya no existen.




Se puede hacer poco o nada ante una ola de diez metros de altura. La única forma de aliviar el impacto es no vivir en una chabola, o un chamizo endeble. Pero para eso hay que tener dinero. ¿Si el tsunami hubiera arribado a las costas españolas, francesas, italianas o danesas, de cuántos muertos estaríamos hablando? Me aventuro a decir que como mucho unos cientos. Pero no, la mala suerte quiso que se cebara en los litorales de países de esos que llaman “en desarrollo”.

Yo creo que en realidad no es así. La naturaleza, que no la mala suerte, no elige al desfavorecido para descargar su ira. Le da igual. Pero su ira siempre tiene menos efectos cuando cae en un país rico, con recursos, con un alto nivel de confort. No lo digo yo, lo dicen los expertos. También tiene más repercusión, porque en el mundo sigue habiendo ciudadanos de primera y de segunda. Sri Lanka o Ceilán nos quedan lejos, y aunque nos rompa el alma lo que pasa, quisiera saber si el impacto sería el mismo si las 60.000 personas hubieran muerto en Nueva York o Canarias.

después
playas de Sri Lanka, después del tsunami

Lo que sí se cumple es esa ley inmutable en la que sobrevive el fuerte. Y a nosotros nos ha tocado ser los fuertes. La única arma que tenemos para contraatacar es la solidaridad, porque la naturaleza es un rival demasiado poderoso. Sólo podemos prevenir intuyendo su ataque, con sismógrafos, fotografías de satélite, partes meteorológicos. Los hombres de traje azul marino y gemelos de oro no pueden declararle la guerra para vengar con más muerte sus propios funerales.

Más de sesenta mil muertos. Frente a los doscientos del 11M. Frente a los mil y pico del 11S. Frente a las decenas de Beslán. El medio millón de víctimas (sí, habéis leído bien) del terremoto ocurrido el 27 de julio de 1976 en China. Cada muerte es única, y como tal tenemos que sentirla en el alma como si fuera nuestra. No importa la cifra. Todas cuentan, porque una muerte implica que la vida cesa para uno, pero cambia para cientos, porque todos dejamos alguna huella. Con el inmenso dolor de esos sesenta mil, me duele más el corazón por mi pérdida unitaria de hace unos meses. Nunca hay que menospreciar el dolor privado, porque uno puede sufrir por los demás, pero sólo se duele por la desgracia que le cercena la vida.

Sin demagogias, creo que es el momento de hacer una reflexión. De mirar un poco más allá de esos sesenta mil muertos por los que poco pudo hacerse. Es hora de ayudar a los supervivientes, pero también es hora de evitar más muertes sin sentido. Porque hay muertes que se pueden evitar. No las de los tsunamis, los terremotos, los ciclones, las inundaciones o las erupciones volcánicas. Pero es que, asumámoslo, la naturaleza no es la fuerza más devastadora.

playas de ensueño
una franja de arena dorada, antes del desastre

Cada año se mueren de hambre nueve millones de personas. Veinticuatro mil muertes diarias. Un fallecimiento cada tres segundos y pico. En lo que lees esta postal, pueden haber muerto más de 100 personas. Y 75 de ellos son niños de menos de cinco años. Ochocientos millones de personas están malnutridos.

Harían falta trece mil millones de euros al año para acabar con el hambre en el mundo. Es un montón de dinero, pero gastamos dieciocho mil entre Estados Unidos y Europa en comida para mascotas. Y no, no digo que haya que destinar el dinero de comida para perros y gatos a paliar el hambre. Mi intención no es culpabilizar a quien tiene una tortuga, o se toma un whisky o un solomillo, o se compra un coche de 30 mil euros, porque de esos somos todos culpables. Sólo quiero dar un dato comparativo, como podía haber usado los presupuestos de defensa, los gastos en viajes de placer, el patrimonio en segundas viviendas, o las ventas de deportivas por encima de los 100 euros. Una referencia para ver el ridículo mundo en el que vivimos. Un mundo estúpido.

Sólo en los Estados Unidos mueren de cáncer 1500 personas al día (han muerto 5 millones desde 1990). Pero claro, contra el cáncer no podemos hacer nada, sino investigar. Aunque si tenemos en cuenta que un 70% de las plantas de los bosques tropicales contienen sustancias fundamentales en la lucha contra esa enfermedad y que cada año, por culpa de la deforestación (y nuestras necesidades de papel, madera y otros productos industriales) se extinguen mil de esas especies, el panorama cambia.

Vamos a la otra gran epidemia. El virus del VIH. En el mundo hay más de 30 millones de personas viviendo con el virus o la enfermedad del SIDA. Un millón y pico son niños. Algo menos de 3 millones de personas mueren al año a causa del SIDA. Y el 95% de esos enfermos y muertos viven en los países en vías de desarrollo.

lodazal de pesadilla
un crespón de lodos grises, después del mal sueño

En el año 2003 fueron ejecutados al menos 1.146 presos en 28 países y, al menos, 2.756 personas fueron condenadas a muerte en 63 países. Más de 47.000 personas han sido ejecutadas desde 1980 en el mundo. Y eso son sólo las ejecuciones registradas.

Y no, no me quiero olvidar que desde 1945 (ya terminada la Segunda Guerra Mundial) hasta la fecha, se han peleado 140 guerras con un balance de trece millones de muertos. Sólo el genocidio de los Balcanes causó 260.000 muertos y más de un millón de refugiados. La guerra civil que asoló Afganistán hasta 1992 dejó un saldo de 1.000.000 de muertos, 500.000 mutilados y ocho millones (la mitad de la población antes de la guerra) de desplazados internos y refugiados en los países vecinos. Y cuando se decidió que el régimen talibán apoyaba al terrorismo islámico fue cuando se decidió que era el momento de que el mundo “civilizado” interviniera.

¿Por qué esta reflexión hoy? Por supuesto, a colación del desastre del tsunami. Pero también porque es una buena manera de acabar el año. Examinando los errores, en este caso, de la humanidad. No sé si está en nuestras manos, como individuos, aliviar la carga del mundo, pero hay representantes. Hay gente elegida por nosotros que tiene la obligación de pensar por el colectivo humano. De tomar medidas. Vendrán catástrofes en el 2005 sobre las que no podremos hacer nada, pero hay otras catástrofes anunciadas, como las que os he anticipado, sobre las que sí se puede hacer algo. Se puede evitar la muerte de dos millones de niños al año simplemente con vacunarlos. O de los 1.000 niños que mueren al día de SIDA.

Los datos son poco halagüeños, pero yo tengo la esperanza de que las cosas cambien. Harán falta batallones de portadores de sueños (gracias por escribirlo, Gioconda; gracias por recordarlo, siloam), y ahí es donde entramos nosotros. En formar parte de esos batallones. Y por eso no pierdo la esperanza. Porque somos muchos. Billones. Y juntos, en solidaridad, podemos conseguirlo.

la luz está en nuestras manos
una vela en mi mano, por los muertos, desaparecidos y heridos de la bahía de bengala
 
Comentario:
A esos desastres naturales, en este fatítico año 2004, en ese preciso 30 de diciembre en Argentina, se perdieron inútilmente 195 almas jóvenes irrepetibles, por la corrupción, desidia y negligencia criminal de empresarios privados y autoridades públicas, en la mayor masacre no natural de la historia del país y proporcionamente la más grande del mundo.
En este 2005, murieron miles en el desastre natural no previsto aunque anunciado años atrás de New Orleas, ha venido cayendo casi un avión semanal en el mundo, mueren cientos mensualmente en Medio Oriente y 1000 personas fallecen en un instante en Irak al desplomarse un pueste.
¿qué pasa en este mundo?¿es que hay algo suelte que potencia la maldad y la ignorancia, junto a la soberbia, sobre la naturaleza y los hombres cada vez más, para provocar más y más desastres y muertes?
 
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Ahí va otra vela desde Asturias!!
Un saludín
 
Comentario:
yo enciendo esa vela, (y eso q quien me conoce sabe q yo las velas no als enciendo)
Besitos salados de CHOI
 
Comentario:
todos unidos para un mundo mejor!!
feliz entrada al 2005
Un saludo
 
Comentario:
Las cifras son terroríficas. Yo, que aún porto algún sueño, espero que algún día no muy remoto entremos en razón. Pero mientras las farmaceúticas sigan haciendo de la enfermedad un negocio, los políticos un arma arrojadiza del terrorismo y las grandes multinacionales una fábrica que trabaja 18 horas diarias de esos países "en desarrollo", no hay nada qué hacer... :( Espero, realmente espero, y se me parte el alma diciéndolo, que pronto reaccionemos... Uno otra vela a las demás... Miles de besos a todos
 
Comentario:
Ayer me fui a pasear por la playa. En silencio, sin la toalla ni el bañador. Sólo con el pensamiento de preguntar el porqué se fueron tantas almas en solitario.
Tus cabalas son legitimas y verdaderas y loables, feroces si nos paramos a pensar un poco, pero ¿a quién ayudar? ¿Llega nuestra ayuda a los damnificados? A la sazón sólo he visto lanzar cuatro migajas a la prole que sitia algún camión despistado. No ha tenido tiempo de llegar a su destino de corrupción de tipos como Mswati III de Swazilandia que paga 14 millones de dólares para hacerse su casita y el 40% de la población sufre de sida. No es un caso aislado, hay muchos otros. Prima solo la agresividad del capital; la prioridad es levantar de nuevo monstruos hoteleros para seguir explotando la miseria de gente en la pobreza, el infortunio y la escasez de sus vidas.
El pacto de Noé con Dios fue solo de papel mojado.
Feliz año, vida, relación, amistad… malgré tout.

PD: No he podido ver de ninguna manera la foto de la vela.
 
Comentario:
Uno mi mano a la tuya sosteniendo esa vela.
Te deseo todo lo mejor en este año que está a punto de llegar.
FELIZ 2005!!!
Besos
 
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Ahí va la vela de una soñadora más...
Un beso
 
Comentario:
yo tb me uno, y sobre todo no peder la esperanza y los sueños de un mundo mejor, día a día.
 
Comentario:
Querido Yarince, me uno a ti, ahi juntito, y tomo otra vela en mi mano...

:(
No