recuerdos
Mi madre me comentó hace mucho tiempo que con la edad se recuperan los recuerdos de la infancia. Que imágenes de las que no era consciente aparecían de pronto en su mente, vueltas a la vida. Que a medida que ha ido cumpliendo años, se acuerda de más cosas de cuando era niña.
Hará 5 o 6 años volvía a casa del trabajo, conduciendo el coche a lo largo de la rambla. Y de la nada se me dibujó en la mente la palabra Jomakín. Y una avalancha de momentos de la infancia con mi juguete favorito plagaron el parabrisas. Era una especie de proyector de diapositivas en blanco y negro, muy rudimentario, que las reflejaba sobre una hoja de papel en un miniescritorio de plástico. Las diapos eran de mortadelo y filemón, flores, animales, edificios. Y el Yarince niño dibujaba con su lápiz en el papel, siguiendo los contornos de la luz, y era completamente feliz. Era mi mejor pasatiempo, de niño adoraba dibujar. Pero lo había olvidado.
Me acordé de tres cosas en aquel momento. Una, el comentario de mi madre. Otra, la cita de uno de mis libros favoritos, Oración por Owen Meany, de John Irving. Una cita que marqué doblando la hoja de papel de bolsillo, que usé para dar nombre a cintas de música: “La memoria es un monstruo. Tú olvidas... pero ella no. Simplemente archiva datos, conserva cosas para ti o te las esconde... y las convoca en un recuerdo con voluntad propia. Tú crees que tienes memoria, pero es ella la que te tiene a ti.”

nunca olvidaré este libro...
La tercera cosa que recordé fue un truco para recordar los sueños. Te aconsejan que los escribas nada más despertarte, mientras lo tienes fresco. Porque si esperas a lavarte los dientes, ducharte y vestirte, ya lo habrás olvidado. Pero el truco que me dieron a mí, como uno se levanta sin mucho tiempo para ponerse a escribir, es apuntar solamente una palabra relacionada con él. Si tu sueño tiene lugar en el louvre, apunta el nombre del museo, o París. Si sueñas con un incendio, apunta fuego. Luego, durante el día, cuando tengas tiempo para escribir el sueño al completo, vuelve y lee la palabra, y la historia de tu ensoñación aparecerá diáfana en tu mente. Esa palabra escrita es una especie de boya flotando en el mar de la conciencia, y leerla es tirar de ella para extraer la red inmensa que yace bajo el mar, llena de imágenes que parecían no estar allí. Y os lo aseguro, funciona. Tengo decenas de sueños escritos, que me han ayudado mucho en la vida, y ese testigo escrito y su posterior narración los han convertido en míos, me basta cerrar los ojos para ver claras como el día todas esas escenas en brazos de Morfeo que tuve hace ya años.
Creo que la mente responde a tus peticiones, pero no trabaja bajo presión. Cuando intento recordar un nombre y no lo consigo, dejo de martirizarme. Le digo a mi cabeza “búscamelo y me avisas”. No suelen pasar más de cinco minutos y las letras se me aparecen como un golpe de viento. Seguro que a todos os ha pasado. A veces las respuestas que buscas de día se aparecen de noche, con símbolos, mientras duermes.
Suelo prestar especial atención a las cosas que recuerdo sin venir a cuento. Porque sé que vienen a cuento, siempre. Que la mente asocia y habla, que avisa, que previene. Es un conocimiento viejo, que no surge sólo de la propia experiencia. Es una sabiduría superior, pero hay que saber sintonizar con ella. A mí me cuesta mucho, pero lo intento. A menudo sé lo que quiere decir, casi siempre, pero a veces contradigo su voz y su argumento. Me convenzo a mí mismo de que lo dice no es cierto. Y siempre me equivoco.

en las líneas de la mano, en los nombres, en las caligrafías... hay una corriente de estrellas
Hace tiempo estuve con mi amiga Lola en un curso de control mental. No, no era una secta ni nada por el estilo. Daban técnicas personales para lidiar con el insomnio, los malos hábitos como fumar o comer en exceso, las decisiones y mil cosas más. El ejercicio que cerraba el curso se hacía en parejas. Obviamente yo me junté con Lola, que había cogido una hoja de un bloque de cerca de 400 que tenía la profesora en la mesa. Yo estaba con los ojos cerrados, concentrado. En la hoja figuraba la descripción de una persona real, con su edad, su aspecto, su sexo, y la dolencia que padecía. Esas hojas provenían de otros alumnos que habían hecho el curso en el resto de España, y respondía al caso de un familiar o conocido con algún tipo de enfermedad. El ejercicio consistía en que Lola tenía que decirme el nombre y la edad de la persona de la ficha. Yo debería adivinar, o tirar barro a la pared sobre cómo pensaba yo que sería esa persona, que enfermedad padecería, sólo a partir de un nombre y una cifra.
El ejercicio se repetía tres veces. Las dos primeras fueron un estrepitoso fracaso. Se me aparecían caras, flotando, en la mente, y las describía sin acertar casi nada. O cuerpos a lo largo con caras difusas. Pero llegó el tercer intento. Lola me dijo “Es una mujer de 63 años, y se llama Inés”. La imagen apareció esta vez como un fogonazo, repentina. Empecé a describirla. Su cara, sus gafas, su pelo, su ropa, su peso. “¿Y de estatura?” me preguntó Lola. “No sé, Lola”, contesté. “Bueno, dime más o menos, bajita o alta?”. “No tengo ni idea, Lola. Es que la señora... está sentada.” “Pues nada, vamos a pasar a las enfermedades.” Yo no fui consciente, porque estaba concentrado, con los ojos cerrados, pero Lola bajó su dedo por la hoja hasta llegar al historial clínico de Inés. Sólo fui consciente de un silencio algo más largo de lo habitual hasta que Lola mencionó la siguiente pregunta.
Terminó el ejercicio, y yo debía permanecer concentrado mientras Lola me informaba de los aciertos y los fallos. “Bueno,” me dijo, “Inés es una señora entradita en carnes, como dijiste. No dice nada de que lleve gafas, pero tampoco de que no las lleve. Tiene el pelo efectivamente cano.” “Y Yarince…” prosiguió, “Inés es paralítica.” Los ojos saltaron como un resorte, igual que mis manos, que agarraron asustadas las de Lola, que también temblaban.
Será infantil, pero creo en la magia. En esa corriente de estrellas invisibles que a veces nos rozan, y nos parece que por unos segundos tenemos en nuestro poder el conocimiento del universo. En nuestra mente, más sabia que nosotros, que nos susurra, que nos advierte “eso te va a salir mal” o “no lo dejes escapar.” Ese impulso inconsciente que te dice “bésale” o “sal corriendo antes de que sea tarde.” Ese tintineo que nos indica que vamos por buen camino.
Por eso me gusta escuchar a mis sueños. Me gusta cuando la mente me traiciona, porque sé que en realidad soy yo quien ha bajado la guardia. Nuestro subconsciente no siempre nos señala el camino más fácil. Simplemente nos señala EL camino. Quizá por eso, al crecer, renacen las imágenes de la niñez. Para recordarnos que hubo una época en que no nos hacíamos los sordos. Una época de ilusión, de entusiasmo, en la que nada estaba escrito y todo, absolutamente todo, era posible.
Todavía lo es.

En la noche de la ilusión sólo tengo un deseo. Recordar.
Hará 5 o 6 años volvía a casa del trabajo, conduciendo el coche a lo largo de la rambla. Y de la nada se me dibujó en la mente la palabra Jomakín. Y una avalancha de momentos de la infancia con mi juguete favorito plagaron el parabrisas. Era una especie de proyector de diapositivas en blanco y negro, muy rudimentario, que las reflejaba sobre una hoja de papel en un miniescritorio de plástico. Las diapos eran de mortadelo y filemón, flores, animales, edificios. Y el Yarince niño dibujaba con su lápiz en el papel, siguiendo los contornos de la luz, y era completamente feliz. Era mi mejor pasatiempo, de niño adoraba dibujar. Pero lo había olvidado.
Me acordé de tres cosas en aquel momento. Una, el comentario de mi madre. Otra, la cita de uno de mis libros favoritos, Oración por Owen Meany, de John Irving. Una cita que marqué doblando la hoja de papel de bolsillo, que usé para dar nombre a cintas de música: “La memoria es un monstruo. Tú olvidas... pero ella no. Simplemente archiva datos, conserva cosas para ti o te las esconde... y las convoca en un recuerdo con voluntad propia. Tú crees que tienes memoria, pero es ella la que te tiene a ti.”

La tercera cosa que recordé fue un truco para recordar los sueños. Te aconsejan que los escribas nada más despertarte, mientras lo tienes fresco. Porque si esperas a lavarte los dientes, ducharte y vestirte, ya lo habrás olvidado. Pero el truco que me dieron a mí, como uno se levanta sin mucho tiempo para ponerse a escribir, es apuntar solamente una palabra relacionada con él. Si tu sueño tiene lugar en el louvre, apunta el nombre del museo, o París. Si sueñas con un incendio, apunta fuego. Luego, durante el día, cuando tengas tiempo para escribir el sueño al completo, vuelve y lee la palabra, y la historia de tu ensoñación aparecerá diáfana en tu mente. Esa palabra escrita es una especie de boya flotando en el mar de la conciencia, y leerla es tirar de ella para extraer la red inmensa que yace bajo el mar, llena de imágenes que parecían no estar allí. Y os lo aseguro, funciona. Tengo decenas de sueños escritos, que me han ayudado mucho en la vida, y ese testigo escrito y su posterior narración los han convertido en míos, me basta cerrar los ojos para ver claras como el día todas esas escenas en brazos de Morfeo que tuve hace ya años.
Creo que la mente responde a tus peticiones, pero no trabaja bajo presión. Cuando intento recordar un nombre y no lo consigo, dejo de martirizarme. Le digo a mi cabeza “búscamelo y me avisas”. No suelen pasar más de cinco minutos y las letras se me aparecen como un golpe de viento. Seguro que a todos os ha pasado. A veces las respuestas que buscas de día se aparecen de noche, con símbolos, mientras duermes.
Suelo prestar especial atención a las cosas que recuerdo sin venir a cuento. Porque sé que vienen a cuento, siempre. Que la mente asocia y habla, que avisa, que previene. Es un conocimiento viejo, que no surge sólo de la propia experiencia. Es una sabiduría superior, pero hay que saber sintonizar con ella. A mí me cuesta mucho, pero lo intento. A menudo sé lo que quiere decir, casi siempre, pero a veces contradigo su voz y su argumento. Me convenzo a mí mismo de que lo dice no es cierto. Y siempre me equivoco.

en las líneas de la mano, en los nombres, en las caligrafías... hay una corriente de estrellas
Hace tiempo estuve con mi amiga Lola en un curso de control mental. No, no era una secta ni nada por el estilo. Daban técnicas personales para lidiar con el insomnio, los malos hábitos como fumar o comer en exceso, las decisiones y mil cosas más. El ejercicio que cerraba el curso se hacía en parejas. Obviamente yo me junté con Lola, que había cogido una hoja de un bloque de cerca de 400 que tenía la profesora en la mesa. Yo estaba con los ojos cerrados, concentrado. En la hoja figuraba la descripción de una persona real, con su edad, su aspecto, su sexo, y la dolencia que padecía. Esas hojas provenían de otros alumnos que habían hecho el curso en el resto de España, y respondía al caso de un familiar o conocido con algún tipo de enfermedad. El ejercicio consistía en que Lola tenía que decirme el nombre y la edad de la persona de la ficha. Yo debería adivinar, o tirar barro a la pared sobre cómo pensaba yo que sería esa persona, que enfermedad padecería, sólo a partir de un nombre y una cifra.
El ejercicio se repetía tres veces. Las dos primeras fueron un estrepitoso fracaso. Se me aparecían caras, flotando, en la mente, y las describía sin acertar casi nada. O cuerpos a lo largo con caras difusas. Pero llegó el tercer intento. Lola me dijo “Es una mujer de 63 años, y se llama Inés”. La imagen apareció esta vez como un fogonazo, repentina. Empecé a describirla. Su cara, sus gafas, su pelo, su ropa, su peso. “¿Y de estatura?” me preguntó Lola. “No sé, Lola”, contesté. “Bueno, dime más o menos, bajita o alta?”. “No tengo ni idea, Lola. Es que la señora... está sentada.” “Pues nada, vamos a pasar a las enfermedades.” Yo no fui consciente, porque estaba concentrado, con los ojos cerrados, pero Lola bajó su dedo por la hoja hasta llegar al historial clínico de Inés. Sólo fui consciente de un silencio algo más largo de lo habitual hasta que Lola mencionó la siguiente pregunta.
Terminó el ejercicio, y yo debía permanecer concentrado mientras Lola me informaba de los aciertos y los fallos. “Bueno,” me dijo, “Inés es una señora entradita en carnes, como dijiste. No dice nada de que lleve gafas, pero tampoco de que no las lleve. Tiene el pelo efectivamente cano.” “Y Yarince…” prosiguió, “Inés es paralítica.” Los ojos saltaron como un resorte, igual que mis manos, que agarraron asustadas las de Lola, que también temblaban.
Será infantil, pero creo en la magia. En esa corriente de estrellas invisibles que a veces nos rozan, y nos parece que por unos segundos tenemos en nuestro poder el conocimiento del universo. En nuestra mente, más sabia que nosotros, que nos susurra, que nos advierte “eso te va a salir mal” o “no lo dejes escapar.” Ese impulso inconsciente que te dice “bésale” o “sal corriendo antes de que sea tarde.” Ese tintineo que nos indica que vamos por buen camino.
Por eso me gusta escuchar a mis sueños. Me gusta cuando la mente me traiciona, porque sé que en realidad soy yo quien ha bajado la guardia. Nuestro subconsciente no siempre nos señala el camino más fácil. Simplemente nos señala EL camino. Quizá por eso, al crecer, renacen las imágenes de la niñez. Para recordarnos que hubo una época en que no nos hacíamos los sordos. Una época de ilusión, de entusiasmo, en la que nada estaba escrito y todo, absolutamente todo, era posible.
Todavía lo es.

En la noche de la ilusión sólo tengo un deseo. Recordar.
Comentario:
4 Enero
Sigo aqui, pero deja que te cuente algo.
Estos dias que me he paseado por tu "pasado", he dejado de hacerlo por tu "presente", hasta que ayer, no sé como, noté que me faltabas (y no era porque no tenía mensajes tuyos comentando mis post.....no ,....era otra sensación), asi que he decidio entrar en tu página actual y efectivamente he visto que ya no estás.
A pesar de todo sigo aqui. Seguiré aqui leyéndo tus post puntualmente, hasta llegar al último y yo seguiré dejando los mios para cuando vuelvas, porque lo mismo que he intuido que te has ido, también sé que vas a volver. Hay mucha gente que te espera. Me incluyo.
Creo en la intuición. Creo en la magia de la mente. Creo en el lenguaje sin palabras. Creo en las conexiones mentales. Creo en alguna gente. Cada vez creo más en mi y gracias a leerte desde el principio creo más en ti.
Besos. Te esperarán hasta que los leas (por suerte no caducan).
Sigo aqui, pero deja que te cuente algo.
Estos dias que me he paseado por tu "pasado", he dejado de hacerlo por tu "presente", hasta que ayer, no sé como, noté que me faltabas (y no era porque no tenía mensajes tuyos comentando mis post.....no ,....era otra sensación), asi que he decidio entrar en tu página actual y efectivamente he visto que ya no estás.
A pesar de todo sigo aqui. Seguiré aqui leyéndo tus post puntualmente, hasta llegar al último y yo seguiré dejando los mios para cuando vuelvas, porque lo mismo que he intuido que te has ido, también sé que vas a volver. Hay mucha gente que te espera. Me incluyo.
Creo en la intuición. Creo en la magia de la mente. Creo en el lenguaje sin palabras. Creo en las conexiones mentales. Creo en alguna gente. Cada vez creo más en mi y gracias a leerte desde el principio creo más en ti.
Besos. Te esperarán hasta que los leas (por suerte no caducan).
Comentario:
Lo que cuentas acerca de los sueños lo comparto contigo, ya se lo dejé entrever a Galatea en su post de hoy. Me gusta que creas en la magia y que en la infancia te agradara dibujar, que hayas recordado nuevas imágenes y que escribas todos tus sueños. Hubo una época en que yo también lo hacía, pero ahora dejo que sea la mente la que rescate el que merezca la pena y sacrifique en el olvido a los que no sean dignos de salvarse. La mente provee.
Por cierto, me impresionó mucho tu post sobre poesía, música y cine, tus tres fortalezas. Ayer me compré un pack especial de El Gran Azul. Se trata de una oferta especial del Fnac que consta de una caja de metal con un reloj, una camiseta y la edición especial del DVD. No he visto la película, pero si realmente es tal y como la describes, merece la pena. Por si te interesa, hay otros pack similares y a un precio magnífico (9,95). Puedes echar un vistazo en www.fnac.es
Me encantó bucear una vez más por tu mente. Mis breves comentarios se quedan cortos y no expreso en ellos todo lo que realmente siento, pero quiero hacerte saber, una vez más, que eres una de las personas más magníficas que he conocido. Y me alegra sobremanera poder hacértelo saber.
Un abrazo.
Por cierto, me impresionó mucho tu post sobre poesía, música y cine, tus tres fortalezas. Ayer me compré un pack especial de El Gran Azul. Se trata de una oferta especial del Fnac que consta de una caja de metal con un reloj, una camiseta y la edición especial del DVD. No he visto la película, pero si realmente es tal y como la describes, merece la pena. Por si te interesa, hay otros pack similares y a un precio magnífico (9,95). Puedes echar un vistazo en www.fnac.es
Me encantó bucear una vez más por tu mente. Mis breves comentarios se quedan cortos y no expreso en ellos todo lo que realmente siento, pero quiero hacerte saber, una vez más, que eres una de las personas más magníficas que he conocido. Y me alegra sobremanera poder hacértelo saber.
Un abrazo.
Comentario:
En una ocasión alguien me comentó que nuestra memoria es muy sabia y que se encarga de borrar parte de nuestros recuerdos, como un acto de supervivencia.
El tiempo, además se encarga, de tamizar aquellos recuerdos perennes, y el paso de los días, no devuelve las imágenes del pasado, con otra perpectiva "más digestiva", ¿qué sería de nosotros si pudieramos recordar cada momento tañ y como sucedió?
No creo que pudieramos aguantar tanto dolor junto.
El tiempo, además se encarga, de tamizar aquellos recuerdos perennes, y el paso de los días, no devuelve las imágenes del pasado, con otra perpectiva "más digestiva", ¿qué sería de nosotros si pudieramos recordar cada momento tañ y como sucedió?
No creo que pudieramos aguantar tanto dolor junto.
Comentario:
Este post me recuerda a un fragmento del Alquimista. Hacía años que me lo había leido pero el jueves volví a empezarlo de nuevo, y lo primero que subrayé fue algo sobre la Leyenda Personal.
Decía que la Leyenda personal es aquello que siempre deseamos hacer y que sólo al comienzo de la juventud sabemos lo que es, porque en esa época de nuestra vida lo vemos todo claro y factible, porque en esa época de nuestra vida no tenemos miedo a soñar... A medida que pasa el tiempo nuestra Leyenda va quedando sepultada entre miedos, frustraciones etc...
Sé que a primera vista no tiene nada que ver con tu post, pero a mí me recordó eso :-) Quizás esas imágenes o palabras que recordamos de repente sin venir a cuento, no sean más que trocitos de nuestra Leyenda pidiendo a gritos ser re-encontrados.
Decía que la Leyenda personal es aquello que siempre deseamos hacer y que sólo al comienzo de la juventud sabemos lo que es, porque en esa época de nuestra vida lo vemos todo claro y factible, porque en esa época de nuestra vida no tenemos miedo a soñar... A medida que pasa el tiempo nuestra Leyenda va quedando sepultada entre miedos, frustraciones etc...
Sé que a primera vista no tiene nada que ver con tu post, pero a mí me recordó eso :-) Quizás esas imágenes o palabras que recordamos de repente sin venir a cuento, no sean más que trocitos de nuestra Leyenda pidiendo a gritos ser re-encontrados.
Comentario:
si bien prefiero no creer en la sverdades o en los absolutos , hoy lo tuyo se acerca muiyo a eso, o mejor dicho, a una verdad compartida, por lo menos por mi que ya es algo vamos...
Pues es asi, nos guste o no, no podemos gobernar nuestra memoria, pues ya no es parte de nuestra vida, sino de la historia, y esa no la podemos cambiar, pues ya no la escribimos sino que formamos parte de ella, por lo que no nos queda mas que leer, y he ahi lo bueno de esta aparente desventaje, loq ue si podemos hacer es elegir como la leemos...
Pues es asi, nos guste o no, no podemos gobernar nuestra memoria, pues ya no es parte de nuestra vida, sino de la historia, y esa no la podemos cambiar, pues ya no la escribimos sino que formamos parte de ella, por lo que no nos queda mas que leer, y he ahi lo bueno de esta aparente desventaje, loq ue si podemos hacer es elegir como la leemos...
Comentario:
q tal los reyes?? se han portado bien??
Besitos salados de CHOI
Besitos salados de CHOI
Comentario:
Empatía, intuición... sensibilidad, al fin.
Y de eso, querido Yarince, vas sobrao!
Saf ;-))
Y de eso, querido Yarince, vas sobrao!
Saf ;-))
Comentario:
Un abrazo para ahora mismo aunque no lo necesites. Ahora necesito dartelo yo.
Por tí, por él,por ell@s, por todos a la vez, por el amor, por tu amor, por el motor que mueve todo esto que haces. Gracias.
Por tí, por él,por ell@s, por todos a la vez, por el amor, por tu amor, por el motor que mueve todo esto que haces. Gracias.
Comentario:
Demasiadas cosas...pero sólo un deseo: toda la magia, toda para ti...en esta noche de Reyes y en la mañana...y en todos los días...
No será difícil...eres un mago...
Yarince siempre mágico...
No será difícil...eres un mago...
Yarince siempre mágico...
Comentario:
Y eso que sólo utilizamos un 10% de nuestra capacidad mental. Tu Yarince sabes usarla muy bien o simplemente usas más ;-)
Crees en la mágia. Estoy segura de que la mágia cree en tí también.
Cuando leo tus letras y veo esas fotos que me dejan total y absolutamente muda, sólo puedo pensar en una cosa; mágia. y Tú Yarince eres mágia.
Hay algo que quisiera recordar, aunque no venga al caso en este coment; creo que Llaeza dijo algo abrumador en un comentario anterior "Amarás toda tu vida" aunque no tengas a quién Uff!!!
Aveces eres el amado, pero como dice nuestro Gala disfruta más el que ama y creo que tú eres el amante.
Un abrazo para cuando lo necesites queridísimo Yarince
Crees en la mágia. Estoy segura de que la mágia cree en tí también.
Cuando leo tus letras y veo esas fotos que me dejan total y absolutamente muda, sólo puedo pensar en una cosa; mágia. y Tú Yarince eres mágia.
Hay algo que quisiera recordar, aunque no venga al caso en este coment; creo que Llaeza dijo algo abrumador en un comentario anterior "Amarás toda tu vida" aunque no tengas a quién Uff!!!
Aveces eres el amado, pero como dice nuestro Gala disfruta más el que ama y creo que tú eres el amante.
Un abrazo para cuando lo necesites queridísimo Yarince
Comentario:
Sigue pensando que todavía lo es.
Comentario:
ayss yo espero q eso sea cierto xq cada vesz q voy sumando años, voy perdiendo memoria de mi pasado XD!!. aunq si q es verdad q las cosas importantes nunca se olvidan
Feliz nochecita de reyes
Besitos salados de CHOI
Feliz nochecita de reyes
Besitos salados de CHOI
Comentario:
lo que dice tu madre es cierto, ancianos que no recuerdan lo que hicieron hace cinco minutos , recuerdan su infancia con nitidez.
la memoria tiene comaprtimentos, pero no los abrimos nosotros por voluntad, se abren a veces por órdenes sutiles que llegan a través de los sentidos.
A mí me gusta saber que nadie puede ser analítico ni calculador al 100%, humaniza...
la memoria tiene comaprtimentos, pero no los abrimos nosotros por voluntad, se abren a veces por órdenes sutiles que llegan a través de los sentidos.
A mí me gusta saber que nadie puede ser analítico ni calculador al 100%, humaniza...
Comentario:
Llevamos tiempo encontrándonos en los comentarios de varios blogs. Hoy he entrado en el tuyo y, como ya presagiaba mi intuición, me ha encantado lo que he encontrado. Ha sido un auténtico placer el leerte y estoy totalmente de acuerdo con lo que expones. El poder de nuestra mente es inmenso, y el día que avancemos de verdad en ese campo descubriremos cosas sorprendentes. Mientras tanto sólo nos queda, a los que creemos en ello, dejarnos ayudar por nuestros sueños y por esas "casualidades" que aparecen en nuestras vidas y no precisamente por casualidad.
Un abrazo. Muralla.
Un abrazo. Muralla.
Comentario:
Se me vinieron toda clase de cosas para decirte mientras te leia, lo pimero es que estoy totalmente de acuerdo contigo, con lo de la memoria, con los sueños, con Owen Meany...y la segunda, me la olvidé jeje, creo que voy a tener que pedirle a mi cabecita que la busque y me avise.
La magia, sincronicidad? Acabo de escribir sobre ella, sobre mi necesidad, coincidencias una vez más? en eso también creo, en la sincronicidad y en la magia sin la que me resulta imposible vivir.
Un abrazo muy fuerte!
La magia, sincronicidad? Acabo de escribir sobre ella, sobre mi necesidad, coincidencias una vez más? en eso también creo, en la sincronicidad y en la magia sin la que me resulta imposible vivir.
Un abrazo muy fuerte!
Comentario:
Lo que cuentas de los sueños, el recordarlos con todo detalle, es cierto. Yo lo he experimentado muchas veces.
El poder de la mente es infinito y si sabemos controlarla, nos ayudará a guiarnos por el Camino.
Ella tiene grabado y guardado todo lo que fuimos y de vez en cuando nos transporta a paraísos olvidados o perdidos.
Qué hoy sea una noche mágica.
Besos
El poder de la mente es infinito y si sabemos controlarla, nos ayudará a guiarnos por el Camino.
Ella tiene grabado y guardado todo lo que fuimos y de vez en cuando nos transporta a paraísos olvidados o perdidos.
Qué hoy sea una noche mágica.
Besos
Comentario:
Yo también creo en la magia, en señales que nos guían de la mano hacia buen puerto, si nos dejamos llevar...
La memoria ya es un poco más tocapelotas. Como dice Ray Loriga, es un perro estúpido, le tiras un palo y te trae cualquier cosa...
Miles de besos, Yarince :)
La memoria ya es un poco más tocapelotas. Como dice Ray Loriga, es un perro estúpido, le tiras un palo y te trae cualquier cosa...
Miles de besos, Yarince :)
Comentario:
¡Que iimpresionante lo que cuentas! lo de adivinar en la hoja de papel, y te creo totalmente. A mi me hubiera dado terror, le temo a esto porque creo que no podría asumir que puedo "adivinar", por decirlo de alguna manera.
Lo que comentas acerca de que nuestra mente nos dice, nos susurra, es cierto, yo lo llamo intuición, y creo que es ella la que nos dice por donde ir o no ir, pero como tu la llamas es mucho mas hermoso: "corriente de estrellas invisibles que a veces nos rozan...".
Lo que comentas acerca de que nuestra mente nos dice, nos susurra, es cierto, yo lo llamo intuición, y creo que es ella la que nos dice por donde ir o no ir, pero como tu la llamas es mucho mas hermoso: "corriente de estrellas invisibles que a veces nos rozan...".





