Un fin de semana de pesadilla
La noche del sábado fue una noche plagada de mis viejos fantasmas. Fantasmas que me tropiezo de vez en cuando. Gente con quien compartí cosas, y con la que ahora me comporto como si fueran una silla. Y eso es lo que pasó el sábado. Una noche de silencios y de posibilidades rotas.
Comentario:
El problema no es lograr comportarte como si fueran una silla, lo realmente dificil es ser capaz de que sean como una silla, algo tan poco importante como para que ni las tengas en cuenta en un post de un blog que escribes para los desconocidos...Pero eso dificilmente se consigue. Igual que las posibilidades rotas casi nunca vuelven a formar aquel puzzle perfecto que una vez tuvimos.