contrastes

oscuridad y luz
Dulce Ana,
tal y como le vaticiné, su carta se ha abierto camino hasta ni hatillo, para después zambullirse de lleno en mi alma. ¡Qué grato recibir de nuevo sus noticias! ¡Qué dulzura contemplar una vez más su caligrafía apresurada, con sus rúnicas vocales! He descubierto sabores y aromas desconocidos en su correspondencia, la he paladeado como el más delicioso elixir y olfateado como el más penetrante incienso.
Si mi tiempo prestado me lo permite, sin duda uno de mis destinos futuros será la India. Ese país donde el espíritu tiene colores con tacto de seda y olores de especias. El mejor lugar para retirarse. En mis años de ensoñaciones de aventuras, siempre fantaseé con sentarme en el pico Anai Mudi, en Kerala, en ese mismo sur a donde usted se dirige, en el centro neurálgico de tres macizos montañosos. Me imaginaba sentado en un saliente, rodeado de sus frondosos bosques y divisando entre las ramas el lejano valle salteado de hermosas praderas llenas de flores salvajes. El ruido del bosque y de las aves, ese murmullo tan evocador del mar. El olor de la hierba mojada.
Mi instinto me ha hecho abandonar temporalmente mi viaje por el verde cauce del Nilo, para adentrarme en el desierto libio. Un autobús atestado paso frente a mí mientras paseaba sin rumbo por las sinuosas calles de Naj Hammadi, causando la sorpresa de los lugareños. Lo seguí con la mirada y lo vi pararse junto a una tienda de objetos de barro. En la misma puerta, una enorme rosa del desierto refulgía sus granos de arena de diamantes, dando al desvencijado autobús unos irisados reflejos que lo hacían parecer de cristal. Fue tan chocante aquel brillo dentro del plomizo ambiente polvoriento, que eché a correr hacia el autobús, sin saber siquiera a dónde se dirigía. Una vez dentro, la única pista de mi destino era un cartón arrugado en el que habían escrito, probablemente con un pedazo de carbón, las palabras Al-Wahat al-Kharijah.
Nueve horas de viaje a través del desierto, mi cuerpo agotado del calor y del bullicio, esperando alguna pista de cual era mi destino. Dejando que la magia guiara mis pasos. El desierto se convertía ya en un mar de tierra, todo el horizonte era un espejismo de agua, cuando de golpe el beige se convirtió en un verde intenso. Pensé que había desfallecido y que el calor me provocaba alucinaciones. Alguien en el autobús dijo en voz alta unas palabras que no pude entender, pero en pocos instantes pude adivinar que nombraba el lugar a donde nos dirigíamos. El oasis de Kharga. Cien millas de la tierra más fértil dentro del inmenso desierto. Una enorme extensión de palmeras circundando un acogedor pueblo de adobe. No me fallaba mi instinto al coger aquel autobús. La belleza de los reflejos que me atrajo es la misma que tiene este lugar. Es como si Dios hubiera dejado caer una esmeralda en una inmensa playa. Mañana visitaré el Templo de Ibis y de Al-Nadurah, tal y como hacían los antiguos egipcios cuando se dirigían a este lugar de exilio.

Yarince tiene su propio oasis, y lo encontró hace 13 años en el desierto de túnez
He alquilado una modesta habitación a un anciano del pueblo. Es sólo un cuarto con un pequeño catre, pero qué fantástica sensación, encontrarme en medio de ninguna parte, tan lejos de los horarios y de las exigencias de occidente. Le escribo a la luz de un quinqué, probablemente la única luz encendida a estas horas en el pueblo. Esta noche, el anciano me ha ofrecido una infusión aromática, y nos hemos sentado los dos en la puerta, sin hablar, a observar como desaparecía el sol detrás de las palmeras.
Me alegra tanto haber reanudado nuestra comunicación. Y estoy deseoso de oír sus experiencia en la India. De recibir sus nuevas cartas. Yo no dispongo de un hermoso chal de Cashemere para envolverlas, pero las ato con mi más preciado tesoro; una ajada cinta del pelo de mi hija Hannah. El único recuerdo que me traje del otro mundo.
Su amigo, siempre,
Wilhelm
PD: Al abrir la cama para descansar de este fatigoso día, me he encontrado que por debajo de la almohada asomaba un pedazo de tela de un intenso naranja. Sin duda tomé la decisión correcta al venir a Kharga. En este recóndito y bello lugar me esperaba su echarpe.

clarividencia...
Comentario:
Oigo tus pasos por arroyos, y se mezcla el rumor del agua con algo que tarareas y no acabo de distinguir.
Cruzas un oued y te sientas bajo la sombra dulzona del palmeral, y te pareces a una foto de la contraportada de un libro.
Descubro que también amaste las letras por las cartas, a amores imaginarios o a amigos de tu religión.
Un día de estos, la tengas o no, y cuando pueda, quiero regalarte una lámpara de sal de roca para que pongas otra vela dentro. Para cuando leas mi carta.
Gracias por la puerta abierta a las dunas de tu bitácora.
Cruzas un oued y te sientas bajo la sombra dulzona del palmeral, y te pareces a una foto de la contraportada de un libro.
Descubro que también amaste las letras por las cartas, a amores imaginarios o a amigos de tu religión.
Un día de estos, la tengas o no, y cuando pueda, quiero regalarte una lámpara de sal de roca para que pongas otra vela dentro. Para cuando leas mi carta.
Gracias por la puerta abierta a las dunas de tu bitácora.
Comentario:
Yarince, tu sensibilidad es exquisita porque no solamente siente, también piensa y ello es bastante dificil de conjuntar.
Eres un viajero natural, pero también eres como un capitán que permite a su tripulación compartir sus viajes y su goce...
Eres un viajero natural, pero también eres como un capitán que permite a su tripulación compartir sus viajes y su goce...
Comentario:
Hermano,
Muchas gracias por compartir con nosotros tu poesía. Realmente, muchas gracias.
Muchas gracias por compartir con nosotros tu poesía. Realmente, muchas gracias.
Comentario:
que tiempo lento, distinto, da esta lectura sobre el desierto.
Comentario:
Esta vez es el desierto de Túnez lo que me deja sin palabras.
Realmente precioso.
Realmente precioso.
Comentario:
Precioso, como siempre viajo junto a ti,y disfruto al maximo
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Gracias Yarince por tu comentario. :)
Comentario:
ufff, que viajecito mas bueno me has dado!!!
Un abrazo
Un abrazo
Comentario:
Dan ganas de perderse en el desierto, de dejarse llevar, como una rosa de jericó, por el viento e ir a parar a la choza donde Wilhelm escribe.
Muy hermoso.
Un abrazo.
Muy hermoso.
Un abrazo.
Comentario:
Estimado Yarince. Tu sensibilidad está a flor de piel y tu alma parece atravesar los dedos para escribir sobre el papel lo que la ansiedad de muchos ojos buscan contemplar y sentir: la belleza.
Beso tu corazón y tu alma :**
Isabel
Beso tu corazón y tu alma :**
Isabel
Comentario:
Me cuesta viajar adonde no conozco,talvez Yarince me transporta mas lejos estando más cerca que Wilhelm.
Vivan tus ojos, tu Luz.
Delicioso Yarince.
Vivan tus ojos, tu Luz.
Delicioso Yarince.
Comentario:
Maravilloso el viaje y el hacedor del viaje. Se viaja con tus letras hasta más allá.
Un beso
Un beso
Comentario:
Hoy amanecí con las imágenes de tu cuello que me acompañaron todo el día y anochezco ahora con tu clarividencia, con tu oasis de esmeraldas, con tus pupilas a la luz...
Me encantará seguir siendo testigo callado de esta correspondencia viajera, entre viajes, guiños y coincidencias. Como el de ese chal, aguardando, lleno de palabras no dichas.
Buenas noches Yarince...que todas las luces te acompañen...
Me encantará seguir siendo testigo callado de esta correspondencia viajera, entre viajes, guiños y coincidencias. Como el de ese chal, aguardando, lleno de palabras no dichas.
Buenas noches Yarince...que todas las luces te acompañen...
Comentario:
Me ha aprecido viajar junto a Wilhelm a través de ese desierto...
Un abrazo!
Un abrazo!





