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Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
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Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
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la primera carta de amor
Doce de la noche. La suerte ya está echada. La decisión de qué carta de amor enviar al concurso la dejé en manos del destino. Escribí en distintos papeles los nombres de las cartas, su nombre oculto, el que sólo conozco yo. Los metí en una bolsa de terciopelo azul oscuro donde guardo piedras de amatista, jade, ópalos. Y saqué de ella un papel con nombre de película. Y esa es la que envié. Ese papel y los demás los enterré en la maceta con flores naranja que tengo en mi escritorio.

Lo bueno es que, una vez hecha la decisión, las cartas que el azar no quiso escoger podré colgarlas del blog. Y para no perder la costumbre, irán acompañadas de mis fotos, que comentaré en un párrafo introductorio para no perder la linealidad

Así que queda inaugurada en mi página la semana de las cartas de amor.


l sol ocultando al guggie neoyroquino en un contraluz

Galería del lunes 24:

Para esta carta buceé entre mis álbumes para buscar fotos imprecisas. Claroscuros. Figuras sin rostro. Quería ilustrar las imágenes que ve la mente de mi protagonista. El Museo de Historia Natural de Londres. El sol despuntando por la fachada del Museo Guggenheim de Nueva York. Las figuras descabezadas del Partenón en la cueva de los ladrones (es decir, el Museo Británico). Y para terminar una escultura de Cartago, apenas adivinada. Después de leer la carta podréis decirme si representan o no los huecos en la mente. Las ausencias.

Carta del lunes 24:

Querido hombre sin nombre,

Sé que existes. Es de noche y no estás conmigo, y las enfermeras no me dejan salir a buscarte, aunque tampoco sabría por dónde empezar. Pero sé que estás, que ahora mismo duermes en una cama que compartimos y de la que no recuerdo el color o el tamaño, a pesar de llegarme su olor. Normalmente te veo a través de la bruma de mi mente, difuminado y lejano, pero hoy brilla el sol en mis recuerdos, con una luz tan cegadora que mantiene encandilado tu rostro. Debo estar predestinada a no volver a verte nunca. Aún así, aprovecharé el claro de mi tormenta para escribirte, aunque no tengas rostro ni pueda encontrar tu nombre en este amasijo de palabras. Necesito traerte a mi oscuridad hoy que olvidaron atarme a la cama para que te veas a través de mis ojos. A pesar de mis esfuerzos yo sólo puedo alcanzarte a tientas.

Sé que eres alto porque, mientras paseamos por un pueblo de pescadores, tengo que alzar la mirada para verte la barbilla. Los cristales de tus gafas reflejan las ventanas verdes. Veo con claridad tus puños jugando con los calcetines negros, divirtiéndome con un improvisado teatro de guiñol. No sé qué expresión tienes, pero tu figura está arropada por las risas que siento en mi centro al intentar adivinarte, por el deseo que me invade cuando me parece ver tus ojos. Tu mirada incolora, adivinada a través del agua que la oculta en mi cabeza, ciega de cataratas grises. Debes tener una boca amplia, porque aún te siento engullirme, y unas piernas robustas que aprisionan la memoria de mis caderas.

figuras sin rostro, en los pliegues de la memoria

Tanto sé de ti y sigo sin poder encontrar tu nombre. Tanto te siento a pesar de no poder quitarte esa máscara enmarañada, injertada con una nariz que no es tuya, con un pelo que quizá es de mi padre, y la quijada de algún profesor de instituto. Eres una criatura cosida de reminiscencias, de restos de un millón de rostros que se empeñan en enterrar el tuyo en el desvencijado armario de mi cabeza.

Por más que abro los cajones sólo encuentro olores, y nombres de calles, y estampas de la casa de mis padres, mientras que de ti sólo me quedan fogonazos, como los atardeceres de Monet que vimos juntos en el Museo de Orsay. Tu perfil impreciso se mezcla con el trazo azul marino y se transparenta sobre las hojas de los jardines del Retiro, mientras cenamos bocadillos de paté. Eres un camaleón que se confunde en el contorno de mi memoria, donde no existe el tiempo ni el espacio, en un vacío impregnado de esta noción que aún conservo de ti. Un lugar de tinieblas donde siento la presencia escondida de tu pecho, donde tus manos llenas de nudos trepan por la espalda, anclándose en mi piel que conserva intacto tu recuerdo.

Alguien me roba tus pedazos de forma inexorable. Cada día me oculta definiciones fundamentales para descifrarte. La peste ha invadido mi memoria y las bajas se cuentan por cientos, sin poder hacer nada para remediarlo. Perdí tu rostro, pero no me pasará lo mismo con tu vientre que repaso a diario, inmunizándolo, protegiéndolo hasta que sea la última víctima. Me demoro en tu regazo, en el zapato de mi cenicienta, sintiendo de nuevo el escalofrío de llenarme contigo, tanto que no me importará vaciarme de recuerdos y que solamente me quedes tú. Si te dejara amarme, sé que sería capaz de reconocerte, aunque sólo fuera durante un instante. Y sólo entonces podría rendirme, morirme en mi olvido.

el sol puede iluminar, pero también dejar esquinas en las sombras

Te llames como te llames, no creas que te he olvidado. Aunque en mis desvaríos te confunda con un hijo sin cara o no te reconozca, no pienses ni por un segundo que he dejado de quererte. Me quedan mil restos tuyos, esparcidos de forma inconexa, tan lejos unos de otros que no puedo resolver el puzzle que me haría relacionar tu rostro con mi vida. Pero son esas piezas las que me dan fuerzas para seguir haciendo borrones con pedazos de sueños y fotos de niña, combinándolos con la esperanza de que un día, de ese galimatías, te dibujes tú. Quiero poder despedirme antes de disolverme en esta cruz de infinitos caminos, reconocerte apenas durante un instante, poder mirarte a los ojos y saber que eres tú.

Espero que esta carta te llegue, aunque yo haya vuelto a perderme en una esquina de mi laberinto. Enséñame la salida. Espero que sigas viniendo con la esperanza de encontrar un día a la mujer que te quiso. Ayúdame a encontrarla. Espero que aún me cojas de la mano y acaricies con tu corazón mis palmas, aunque yo te aparte, y que aguardes mi descuido para besarme la rosa de mi nuca. Espero que no me hayas olvidado. No me dejes olvidarte.

Pero sobre todo, amor, espero que no hayas muerto. Porque en este apocalipsis de recuerdos, ni siquiera sé si olvidé tu muerte. O incluso la mía.

Tendrás tú que firmar por mí. Tampoco yo tengo nombre.

a tus pies, toda mi luz


Nota a la carta de hoy:

Esta era la niña de mis ojos. Meterme en la piel de una mujer que sabe que ama, pero no sabe a quien. Que intuye el amor, que es consciente de la magnitud del sentimiento, y sin embargo es incapaz de ponerle una cara. Me dolió narrar la desesperación y la rendición inevitable. El alzheimer y la demencia me parecen de una crueldad refinadísima. Hay algo peor que no encontrar el amor, y es tenerlo y no ser capaz de reconocerlo.
 
Comentario:
Me alegra comprobar que mi Guerrero favorito sigue tan sensible y tan inspirado como la última vez que le leí ;-)

Ya estoy aquí, ahora sólo tengo que ponerme al día. Esta primera carta ya me ha dejado con el corazón tocado y la boca abierta, así que voy a dosificarlas.

Un beso muy fuerte, que me alegro de volver a verte.
 
Comentario:
Dices que el cerebro puede olvidar las cosas, pero el alma no los sentimientos ni las sensaciones. Esa idea, aunque no quede nada físico...si queda el recuerdo el amor está vivo es de esperanza plena.
Es maravillosa esta carta, no sé si buena o mala para un concurso, es mucho más allá.Gracias por escribirsela mientras te la dictaba.
 
Comentario:
Horror, dejé uno de mis kilométricos comentarios y se ha borrado, bueno mi dislexia digital (de dedo, no de binario) la ha borrado.

Comentaba tu carta y decía en él bastante más que "un amigo me recomendó una vez que jamás leyera las obras ganadoras de certámenes a los que hubiera presentado mis letras, y, naturalmente, le desobedecí varias veces, para comprobar su sabio juicio. A veces es desesperante. El último ejemplo, la mayoría de los 24 finalistas del certamen del té, ya sabes.

Dicho esto... espero, por una vez, ver algo de justicia y saber que Yarince se lleva el premio, o la mención... porque sabe de amor y sabe de cartas...

Yo envié mi carta (también a un alma anónima) el sábado, y sé que quedará en nada, pero al menos en su día me hizo ganar un puñado de lectores anónimos".

O algo así.
 
Comentario:
Qué miedo el olvido, Yarince.
Mis manos se posan despacio entre tus líneas y las abren como si de persianas de seda se descubrieran al tacto, y las agarro firme, firme, firme!
 
Comentario:
Qué miedo el olvido, Yarince.
Mis manos se posan despacio entre tus líneas y las abren como si de persianas de seda se descubrieran al tacto, y las agarro firme, firme, firme!
 
Comentario:
una frase lo resume todo casi al final, y muestra esa angustia de los momentos de lucidez, "sobretodo, amor, espero que no hayas muerto...porque no sé si olvidé tu muerte...".
Es triste pero me ha gustado.
Y que el azar haya decidido bien:-)
 
Comentario:
genial!!
Ansioso estoy de leer las otras
Un saludo
 
Comentario:
Entiendo tu debilidad por esa carta, me has dejado impresionada. Esa carta ya ha ganado, al menos, para mí.

Un beso enorme.
 
Comentario:
magistral, como casi todo lo que escribes...
 
Comentario:
Porque nunca somos del todo
porque sólo somos parte de un todo,
un comienzo,
un chasquido,
como un destello de pasión,
como un latigazo de luz,
como un latido inesperado........
 
Comentario:
Estoy muy emocionada...
No es posible para mi darte una crítica objetiva, estoy embargada por la emoción, llegas muy adentro con tus palabras... Magnífico
 
Comentario:
Yarince, esta carta es preciosa. El olvido es una de las cosas que más me aterra...
 
Comentario:
Jo...me has dejado con un nudo otra vez, Yarince... pero hoy te reconozco más que nunca como un guerrero, valiente, sin miedo, capaz... Capaz de ahondar donde tantos no nos atrevemos...qué miedo volvernos laberinto, fragmentos...

Para mi esta carta tuya ya ha ganado... con las palabras y tus miradas es muy difícil que puedas perder.

Ah! Y genial lo de la cueva de los ladrones! Qué expolio!
 
Comentario:
Es increíble cómo has sabido encontrar la fuerza en la debilidad más absoluta. Una carta desgarradora, apasionadamente conmovedora.
Muxus!
 
Comentario:
Es sobrecogedor. Nunca se había pensado que hubiera algo peor a vivir sin amor, pero lo que esta chica siente es... resulta difícil, como bien dices, no saber a quién quieres, no recibir la respuesta a tus sentimientos.

Me ha dejado con un nudo en la garganta.

Un abrazo.
 
Comentario:
El film "El diario de Noa", siendo mediocre, describe este mismo sentimiento.

Amar sin nombre también puede ser Amar.

Besos voladores ;-)
 
Comentario:

Yarince, es una carta de amor maravillosa: "aprovecharé el claro de mi tormenta para escribirte, aunque no tengas rostro ni pueda encontrar tu nombre en este amasijo de palabras"

Has sabido tratar y combinar el tema de la enfermedad mental con ese amor desesperado que no tiene nombre, de una forma increíble.

Me quito el sombrero ante "la niña de tus ojos".

Besos :**

 
Comentario:
Debe ser espantoso tener esta enfermedad, interesante punto de vista el que has elegido...
 
Comentario:
Qué maravilla...
 
Comentario:
Que duro. Que dificil tener amor y no reconocerlo... quizá lo sienta, quiero pensar que sí, que una mente que no sabe que es mente, quizá, puede sentir aunque no reconozca. Ojalá.

Da miedo a veces el futuro...
 
Comentario:
Mi querido corazón ¿cómo no va a ser esta la niña de tus ojos?

Uff, la forma que tienes sutilmente de meternos por los poros de la piel, desde la pupila hasta las entrañas estos relatos es estremecedora.
Hace pensar.

El alzheimer, la demencia, más de una vez lo he planteado, por eso tanto Carpe Diem en la punta de mi lengua cuando casi temblando cuando hablo de motivos, en la tinta de lo que no escribo, en lo que respiro. Chupa y exprime el momento, nutramosnos de el mientras podamos.

Que así sea
 
Comentario:
Me ha gustado mucho. Has conseguido lo que querías: escribir una carta de amor desde el desvarío de una mente deteriorada. Y lo has hecho tierna y emocionadamente...
Besos. Muralla.
 
Comentario:
Sí, es cierto,las enfermedades de la mente, juegan un papel casi siempre inevitable, y dificil de sobrellevar en este mundo, pero yo, admiro cómo siempre hago, el esfuerzo que pones por superarte, te aseguras conciezudamente, de cómo te puedes aproximar a su piel, a su quejido, e incluso a su visión propia de el mejor sentimiento que nos ha dejado la vida, el amor....te quiero..cómo siempre...un millón de besos....
No