alumbramientos
En estos últimos dos años, sobre todo en el último, he escrito mucho, pero de pocos textos me siento plenamente orgulloso. Éste de hoy es uno de ellos, publicado cuando mi blog sólo lo leía un amigo. Y llevo todo el día pensando en cómo nació, en su música, no sé por qué rázón. Así que le doy una segunda oportunidad, porque estoy convencido de que se la merece. Es una de las historias favoritas de mi madre.
Alumbramiento en clave de Sol
Tomó asiento y levantó con reverencia la tapa del ataúd de caoba. Los ojos de todos los objetos de la sala se volvieron a mirarle. Sintió excitación al posar las yemas de sus dedos sobre la escalera de dientes de marfil pulido. Y acarició diez peldaños en toda su longitud, sin presión, sintiéndolos apéndices de su propio cuerpo. Posó sus pies en los pulmones de aquella bestia negra, dormida en la penumbra del amanecer. El primer rayo de Sol se coló por el tragaluz rompiendo el espacio.
Y la mano, asustada, rompió el silencio con otro Sol. Un Sol sostenido.

Alumbramiento en Mi bemol
Desplegué mis cortinas de plata para observar el espectáculo. El ampuloso ser oscuro que ocupaba el centro de la habitación había apagado sus quejidos. Unas garras, al posarse sobre él, lo habían domado. Tras una eternidad de mudas lástimas desafinadas, emitidas desde sus cuerdas a medianoche, agachaba su cabeza y la tendía hacia la caricia ofrecida por las manos. Sentía su espejismo negro, su esencia humillada y dócil, vibrando en mi superficie pulida. El Sol a traición se reflejó en mi luna, y con cuerdas de luz movió los dedos de la marioneta.
Y tras el Sol llegó el sonido hasta mí. Un Mi bemol.

Alumbramiento en Si mayor
Veinte años he permanecido abandonado en este salón. Veinte años en los que jugué con el aire y atrapé las brisas, en un vano intento de que tensaran mis músculos y emitieran mi voz. Veinte años mudo, encarcelado entre barrotes de sigilo. Y hoy, agonizante, siento por primera vez a mi amante. Que desnuda mi sexo y lo estudia. Que se apoya en mi pecho para reanudar mi latido. Mi pasión dactilar, demorándose en su paseo por mis genitales blancos, descubriendo mis claves. Y súbitamente, con un rayo de luz, me perfora, despertándome a la lujuria de mis sonidos. Elevándome al orgasmo de las notas.
Y le respondo con un sí. Un Sí mayor.

Parto con dolor para piano y silencio
El hombre, manco tras diez años sin poder hilvanar melodías, marcado por el fuego que incendió su rostro y su piano, se reencontraba con su cielo en el salón de un prostíbulo. Y con el ruido de la primera de un millar de notas, las putas dejaron de fornicar y se pararon a escucharlo. Y la ciudad de la luz se convirtió en un pentagrama que colgaba acordes de sus farolas. Hasta el Sena, acurrucado bajo el Puente de la Artes, elevó su mirada al oír la música. Y cambió sus perennes murmullos alumbrando un nuevo sonido, un ruido blanco que acalló todas las voces. Nada quedó en París. Sólo las lágrimas de unas manos, y la libido de un piano.
Y una nota.
El Silencio.

Alumbramiento en clave de Sol
Tomó asiento y levantó con reverencia la tapa del ataúd de caoba. Los ojos de todos los objetos de la sala se volvieron a mirarle. Sintió excitación al posar las yemas de sus dedos sobre la escalera de dientes de marfil pulido. Y acarició diez peldaños en toda su longitud, sin presión, sintiéndolos apéndices de su propio cuerpo. Posó sus pies en los pulmones de aquella bestia negra, dormida en la penumbra del amanecer. El primer rayo de Sol se coló por el tragaluz rompiendo el espacio.
Y la mano, asustada, rompió el silencio con otro Sol. Un Sol sostenido.

Alumbramiento en Mi bemol
Desplegué mis cortinas de plata para observar el espectáculo. El ampuloso ser oscuro que ocupaba el centro de la habitación había apagado sus quejidos. Unas garras, al posarse sobre él, lo habían domado. Tras una eternidad de mudas lástimas desafinadas, emitidas desde sus cuerdas a medianoche, agachaba su cabeza y la tendía hacia la caricia ofrecida por las manos. Sentía su espejismo negro, su esencia humillada y dócil, vibrando en mi superficie pulida. El Sol a traición se reflejó en mi luna, y con cuerdas de luz movió los dedos de la marioneta.
Y tras el Sol llegó el sonido hasta mí. Un Mi bemol.

Alumbramiento en Si mayor
Veinte años he permanecido abandonado en este salón. Veinte años en los que jugué con el aire y atrapé las brisas, en un vano intento de que tensaran mis músculos y emitieran mi voz. Veinte años mudo, encarcelado entre barrotes de sigilo. Y hoy, agonizante, siento por primera vez a mi amante. Que desnuda mi sexo y lo estudia. Que se apoya en mi pecho para reanudar mi latido. Mi pasión dactilar, demorándose en su paseo por mis genitales blancos, descubriendo mis claves. Y súbitamente, con un rayo de luz, me perfora, despertándome a la lujuria de mis sonidos. Elevándome al orgasmo de las notas.
Y le respondo con un sí. Un Sí mayor.

Parto con dolor para piano y silencio
El hombre, manco tras diez años sin poder hilvanar melodías, marcado por el fuego que incendió su rostro y su piano, se reencontraba con su cielo en el salón de un prostíbulo. Y con el ruido de la primera de un millar de notas, las putas dejaron de fornicar y se pararon a escucharlo. Y la ciudad de la luz se convirtió en un pentagrama que colgaba acordes de sus farolas. Hasta el Sena, acurrucado bajo el Puente de la Artes, elevó su mirada al oír la música. Y cambió sus perennes murmullos alumbrando un nuevo sonido, un ruido blanco que acalló todas las voces. Nada quedó en París. Sólo las lágrimas de unas manos, y la libido de un piano.
Y una nota.
El Silencio.

Comentario:
Chapeau, mon ami. Tu madre tiene razón, es un texto magistral.
Gracias por semejante concierto de notas, letras e imágenes.
Un besazo enorme!
Gracias por semejante concierto de notas, letras e imágenes.
Un besazo enorme!
Comentario:
preciosas notas, puedo oir musica de fondo al leerte y es agradable
Un saludo
Un saludo
Comentario:
¿Vale si hago un pack con todo lo que te han dicho y te lo copy-pasteo??? ;-))
Un texto precioso.
De los que se tocan y acarician, para leer más veces.
Un beso, maestro,
Saf ;-))
Un texto precioso.
De los que se tocan y acarician, para leer más veces.
Un beso, maestro,
Saf ;-))
Comentario:
Ausencia de sonido. En el cine es una figura muy utilizada. El tic tac de un reloj te pude sugerir que la casa está en silencio. El único sonido de tus pisadas, que estás solo en el camino. El ruido del motor de un coche que se aleja, que sólo te rodean montañas y la quietud máxima.
Mi padre quiere vender el piano con el que comencé a tocar.
Mi padre quiere vender el piano con el que comencé a tocar.
Comentario:
Un placer para los sentidos leerte, como de costumbre. Y, en esta ocasión, leerte y escucharte.
Menuda sinfonía de sentimientos.
Besos voladores ;-)
Menuda sinfonía de sentimientos.
Besos voladores ;-)
Comentario:
un beso en tu mejilla...
Extraordinario
Extraordinario
Comentario:
SSSssszzzZZzz...
Escucha.
Escucha.
Comentario:
Precioso, realmente se merecía otra oportunidad, el último me ha dejado el alma llena de viento!!!
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
Yarince, al leer este precioso texto me vino a la memoria algo que leí hace tiempo sobre Nietzsche, que encontrándose en un burdel, por causas un poco fortuitas, y en una situación un tanto inocente, pues era aún muy joven e inexperto, vió allí un piano y sin más comenzó a tocar, olvidándose del mundo y de su azoramiento.
Sentiría la música como se siente en tu relato: desde la fibra, desde el corazón, desde el espíritu. Desde donde sólo pueden sentirse algunas cosas; como un verdadero amante, con el sentido que él le daba a todo lo que sentía.
Y escuchándote le he puesto música de Bach. Y el rostro de Nietzsche, a quien adoro.
Un texto sublime. :)
Un besito :*
Comentario:
Umm...leerte algo nuevo siempre es una alegria pero que nos sorprendas con textos como este es todo un regalo.
Recuerdo aquellos días en los que me leí tu blog entero....y recuerdo este texto, como muchos otros, todos fantásticos.
Un beso, lleno de recuerdos hoy
Recuerdo aquellos días en los que me leí tu blog entero....y recuerdo este texto, como muchos otros, todos fantásticos.
Un beso, lleno de recuerdos hoy
Comentario:
Es sencillamente precioso. Comparable a la canción del Hombre al Piano. Puede que incluso más rica, porque muestras hasta los sentimientos del instrumento.
Me ha encantado.
Me ha encantado.
Comentario:
Que me ha encantado, gustado, fascinado y todo lo terminado en ado. Yarince, definitivamente lo tuyo es escribir (aunque puedas tener más talentos).
Muchos besitos y FELICIDADES por este texto.
Muchos besitos y FELICIDADES por este texto.
Comentario:
¡Me encanta que te lea tanta gente!
Comentario:
¿Sublime? Mucho más: acojonante. Da miedo como manejas y logras la belleza...
Comentario:
Vaya, qué final tan precioso:
Nada quedó en París. Sólo las lágrimas de unas manos, y la libido de un piano.
Y una nota.
El Silencio.
Me encantó, supongo que eres de los que sienten un gran placer al escuchar cómo alguien toca el piano, y sus manos te hipnotizan...
Un abrazo!!!
Nada quedó en París. Sólo las lágrimas de unas manos, y la libido de un piano.
Y una nota.
El Silencio.
Me encantó, supongo que eres de los que sienten un gran placer al escuchar cómo alguien toca el piano, y sus manos te hipnotizan...
Un abrazo!!!
Comentario:
Tienes razón, es una de las cosas más bonitas que te he leído.
Es realmente bello y lleno de fantasía. Cuando parece que ya no puedes sorprendernos, sacas de la chistera algo más hermoso todavía.
Besos. Muralla.
Es realmente bello y lleno de fantasía. Cuando parece que ya no puedes sorprendernos, sacas de la chistera algo más hermoso todavía.
Besos. Muralla.
Comentario:
Yarince...
Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá, tal cómo aquí
en la boca llevaré, sabor a tí.....un millón de besos...mi niño.....
Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá, tal cómo aquí
en la boca llevaré, sabor a tí.....un millón de besos...mi niño.....
Comentario:
Te leo, es inevitable.





