caudales
Hoy un post sin fotos, porque casi no tengo tiempo. Mañana prometo adornarlo. Y mañana también volveré a mis orígenes, a escribir desde mí, de mi vida, de lo que me pasa. Sé que esta noche terminará con algo que contar. Hace demasiado frío para no entrar en calor.
Nazco en el manantial de tu recuerdo. Mano de la herida que abriste en mi alma con un roce imperceptible, con la caricia certera que partió las rocas en la cumbre de los montes de la luna. Esa grieta desconocida de la que broté en torrente con el único propósito de encontrarte. Precipitándome en cascadas que salvaban toda clase de barrancos. Descansando en remansos y lagos, y saciando el hambre con afluentes, acopiando nuevas fuerzas para lanzarme una vez más en vertiginosos rápidos, enloquecido en tu búsqueda. Arriesgándome en cataratas a salpicar nubes de minúsculas gotas que se elevan, como palomas mensajeras, intentando atisbarte a lo lejos. Y retrasándome en serpenteantes meandros que temen no hallarte nunca, estancándome en ciénagas de lágrimas y géiseres de furia.
Pero allí estás, finalmente. Con colores prestados del cielo. Camuflándote en la sombra de sus nubes y los celestes que en ti se transforman marinos. Con toda tu inmensidad, con tu vasta extensión de agua para saciar la sed de mi frenética aventura.
Y nos fundimos en un delta, desembocado en ti como cedro de agua dulce, deshecho en ramales salobres al encontrarte, hundidos juntos en una fronda de hojas azules con savias de sal. Zambulléndonos uno en el otro, ya sin fronteras, contenidos sin continente, tus gotas confundidas con las mías. Corrientes golfas que le hacen cosquillas al océano, arrastrando como plancton todo el tiempo que se nos pone al alcance.
Abrazados con nuestros seudópodos de agua, me sumerges en los abismos, alejándonos de la luz. Y una vez allí, en esa solemne oscuridad abisal, donde no hay tiempo ni espacio que nos someta, me asalta el miedo a perderte. De que molécula a molécula te confundas en el líquido negro, como gotas de plateado mercurio, de que no pueda encontrarte y reunirte para regresar como brillantes medusas. Aterrado en ese mundo apagado, sin vista para buscarte, sin oído para escucharte, sin olfato para rastrearte. Hasta que tu mano salina me toca. Y nuestros cuerpos manantiales, tanteándose, se reconocen y se disuelven, fagocitando nuestras esencias, hasta que no hay pieles que delimiten nuestros cuerpos de agua. Y es entonces, condensados en juguetonas burbujas, cuando salimos despedidos hacia arriba, en borbotones de agua para alcanzar la superficie.
Transformados en olas desafiantes, nos enzarzamos en la tormenta, y me elevo, y chocas, y me derramo a tu alrededor y tú embates sobre mí. Masas de mar voraces, que se alimentan una de la otra, que juegan y luchan por el poder. Y rujo y te coronas de espuma, y por un instante me ralentizo, para después descargar toda mi furia de amor sobre ti. Zarandeando la rosa de los vientos con nuestros embates, esperando con impaciencia esa última tromba, ese húmedo final de acto en que todo el poder de la tempestad se concentra para romper, efervescente, desparramándose en la más absoluta de las calmas.
Y nuestros átomos de agua se evaporan, por un instante, flotando sobre nosotros como nubes de rocío. Suspendidos, sigilosos, sorprendidos. Observando con cautela a dos náufragos aferrados a salvavidas humanos, empapados de sudores salados... a la deriva en un mar de tela.
Nazco en el manantial de tu recuerdo. Mano de la herida que abriste en mi alma con un roce imperceptible, con la caricia certera que partió las rocas en la cumbre de los montes de la luna. Esa grieta desconocida de la que broté en torrente con el único propósito de encontrarte. Precipitándome en cascadas que salvaban toda clase de barrancos. Descansando en remansos y lagos, y saciando el hambre con afluentes, acopiando nuevas fuerzas para lanzarme una vez más en vertiginosos rápidos, enloquecido en tu búsqueda. Arriesgándome en cataratas a salpicar nubes de minúsculas gotas que se elevan, como palomas mensajeras, intentando atisbarte a lo lejos. Y retrasándome en serpenteantes meandros que temen no hallarte nunca, estancándome en ciénagas de lágrimas y géiseres de furia.
Pero allí estás, finalmente. Con colores prestados del cielo. Camuflándote en la sombra de sus nubes y los celestes que en ti se transforman marinos. Con toda tu inmensidad, con tu vasta extensión de agua para saciar la sed de mi frenética aventura.
Y nos fundimos en un delta, desembocado en ti como cedro de agua dulce, deshecho en ramales salobres al encontrarte, hundidos juntos en una fronda de hojas azules con savias de sal. Zambulléndonos uno en el otro, ya sin fronteras, contenidos sin continente, tus gotas confundidas con las mías. Corrientes golfas que le hacen cosquillas al océano, arrastrando como plancton todo el tiempo que se nos pone al alcance.
Abrazados con nuestros seudópodos de agua, me sumerges en los abismos, alejándonos de la luz. Y una vez allí, en esa solemne oscuridad abisal, donde no hay tiempo ni espacio que nos someta, me asalta el miedo a perderte. De que molécula a molécula te confundas en el líquido negro, como gotas de plateado mercurio, de que no pueda encontrarte y reunirte para regresar como brillantes medusas. Aterrado en ese mundo apagado, sin vista para buscarte, sin oído para escucharte, sin olfato para rastrearte. Hasta que tu mano salina me toca. Y nuestros cuerpos manantiales, tanteándose, se reconocen y se disuelven, fagocitando nuestras esencias, hasta que no hay pieles que delimiten nuestros cuerpos de agua. Y es entonces, condensados en juguetonas burbujas, cuando salimos despedidos hacia arriba, en borbotones de agua para alcanzar la superficie.
Transformados en olas desafiantes, nos enzarzamos en la tormenta, y me elevo, y chocas, y me derramo a tu alrededor y tú embates sobre mí. Masas de mar voraces, que se alimentan una de la otra, que juegan y luchan por el poder. Y rujo y te coronas de espuma, y por un instante me ralentizo, para después descargar toda mi furia de amor sobre ti. Zarandeando la rosa de los vientos con nuestros embates, esperando con impaciencia esa última tromba, ese húmedo final de acto en que todo el poder de la tempestad se concentra para romper, efervescente, desparramándose en la más absoluta de las calmas.
Y nuestros átomos de agua se evaporan, por un instante, flotando sobre nosotros como nubes de rocío. Suspendidos, sigilosos, sorprendidos. Observando con cautela a dos náufragos aferrados a salvavidas humanos, empapados de sudores salados... a la deriva en un mar de tela.
Comentario:
Si sigues poniendo cosas asi me enamoraré de ti sin remedio...
Comentario:
"Nazco en el manantial de tu recuerdo". Y ese manantial se ha derramado con un suave erotismo en tus palabras. :)
Un besito :*
Comentario:
Precioso y sensual en extremo.
Besos. Muralla.
Besos. Muralla.
Comentario:
Y que mayor soledad que la de esas gotas de sudor que resbalan sobre la espalda que se esforzaban en salir, humedas huellas de todo ese amor contenido, consumado ya, consumados los amantes se rinden uno al pecho del otro, despues de esa tormenta, viene la calma. Pero sólo lo hará durante un pequeño espacio en el tiempo. Que dulce recorrido el que hago por tu cuerpo hasta llegar a tenerte.
Comentario:
uysss SUDORES SALADOS?? jeje me gusta!!
Besitos salados de CHOI
precioso!!
Besitos salados de CHOI
precioso!!
Comentario:
¡Cuánto placer! Y, después, cuanta necesidad de esa calma para reabsorberse...
Comentario:
Sombra,
color,
amor,
versiculos de luz
inconquistados.
Besos de agua.
color,
amor,
versiculos de luz
inconquistados.
Besos de agua.
Comentario:
Lo incitante y sensual de tu texto invita al placer de la que soy fiel seguidora.
Siempre bella escritura.
Siempre bella escritura.
Comentario:
Yarince, ¿cómo eres capaz de sorprender cada día?
El texto de hoy... sin palabras! Sólo diré que quiero hacer el amor y sentirlo así...fundida en un delta, haciéndole cosquillas al oceáno, sintiendo los rugidos y la espuma, naufragando al final sobre los mares de las sábanas...
¡Increíble!
El texto de hoy... sin palabras! Sólo diré que quiero hacer el amor y sentirlo así...fundida en un delta, haciéndole cosquillas al oceáno, sintiendo los rugidos y la espuma, naufragando al final sobre los mares de las sábanas...
¡Increíble!
Comentario:
azar de azahares
esto de caer en el lugar esperado sin intención alguna
oh de la escritura y otras vidas más allá del linde
más allá del borde
como sea
guardado estás
esto de caer en el lugar esperado sin intención alguna
oh de la escritura y otras vidas más allá del linde
más allá del borde
como sea
guardado estás
Comentario:
Vida llena
Comentario:
Siempre nos llevas, volando.....tan pragmatico, abres tu instinto y somos bienvenidos a tu otra realidad....cuándo nos abres tu corazón....un millón de besos.
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¡qué maravilla! he viajado con esas gotas.
Oye, pero a mí en el cole me enseñaron este ciclo de una forma mucho más aburrida ;)
Un besito
Oye, pero a mí en el cole me enseñaron este ciclo de una forma mucho más aburrida ;)
Un besito
Comentario:
Uffff, se me han caído las legañas de golpe! Gracias.
Comentario:
Maravilloso.





