logotipo

img_google
Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
Acerca de
Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
Sindicación
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
 
la pira funeraria
(Es un texto creativo, pero no puedo evitar ponerlo aquí. Dice mucho de mí. Pondría el link al cuadro real, premonitorio, que existió y no pinté yo. Pero me deshice de él. En su defecto pongo otro que significa muchísimo en esta historia. )

nuestro cuadro favorito<

Cojo el papel donde nos dibujé, ese fragmento de vida en blanco que pinté con la tinta que robé sin tu permiso. Y admiro mi obra maestra, el lienzo esbozado inconsciente por manos evangelistas a las que bandadas de ángeles susurraron misterios. Este boceto infantil sepultado en trazos firmes de color y genio, ejecutado por dedos adiestrados al moldearse mi aliento con el tuyo.

Respirando texturas miro sus efigies y descubro ídolos de pinceladas falsas, espejismos de una historia que es sólo leyenda. Un retrato chivado por demonios que se rieron de mí, murmurando mentiras en mi oído, imitando tu voz, tomando mi forma, encubriendo entes perversos que me sedujeron en la ausencia. Y en la pareja de firmas sólo atisbo la mía, y una burda imitación de la tuya. Una rúbrica temblorosa que el grafólogo del tiempo ha confirmado farsante, delineada por mi propia mano.

Y en un instante de lucidez, cojo la paleta y me dispongo a borrarte, a eliminarte el adorno que pinté sin permiso. Te coloreo con desdén y desprecio, indiferencia y distancia, despechos y culpas. Te desgasto con cien caras y mil cuerpos en un borrar frenético.

Pero bajo estos borrones apresurados, aún laten relieves esculpidos en el papel. Todavía percibo tu rostro, claro como un pórtico de gloria, según el día, según la luz. Y los óleos parecen impregnar las marcas bajo las órdenes de una extremidad invisible que se empeña en dibujarte de nuevo. Unos dedos que renacen con cada premonición de ti, cada vez que oigo una voz en tu eco, o veo un rostro en tu lluvia.

Lo peor es la voz justiciera que me dice con certeza que tu lienzo no se
borra. La que me ordena coger cerillas y quemarnos hasta las cenizas. La que martillea que no debo, que no puedo, que me mata verte. Que no soporto, que no conviene, que me duele oírte. La voz que vaticina que tus reflejos deslumbrarán los corredores de mis nuevas galerías.

No soy capaz de pintar amistad en nuestro lienzo, destinado a tardar estaciones en prender y eras en consumirse. Necesito perderte para que no apagues mi llama. En la ausencia de tu oxígeno incendiaré mi vida para renacer en una inédita gama de acuarelas.
No