logotipo

img_google
Bitácora de secretos
Apuntes de lo que nunca se dice, mis historias escondidas
Acerca de
Soy un alma fantasma que vaga por este weblog. Que cuenta lo que pocos saben, y lo que nadie sabe de mí. Regalando el yo más íntimo a desconocidos que no tendrán la oportunidad de conocerme.
Sindicación
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
 
tabaco y música
Tras unos capítulos más del libro, vuelvo desde la cafetería del aeropuerto donde pienso pasar media hora con un refresco light. Es donde único se puede fumar en todo este edificio. Este cubículo de paredes invisibles se asemeja a un fumadero de opio, lleno de viciosos tumbados en divanes, asiendo la pipa y llenando el aire de un humo digno del más rancio garito de jazz de la decadente Nueva Orleáns. Me esperan cinco horas de trayecto, y si no me inyecto mi dosis nicotínica, serán difíciles de sobrellevar. Intentaré dormir.

Al volver a casa compraré una pequeña grabadora, como esas que llevan los periodistas. Tenía una antigua, que ni sé dónde está, y que usaba para grabar los sueños al despertar. Con el tiempo, siempre acababan cobrando sentido. Pero era muy aparatosa, y me gustaría tener una pequeña, que dé para 2 ó 3 horas de grabación. Mi memoria, soberbia para unas cosas, demuestra una pésima capacidad retentiva en otros aspectos. Y constantemente olvida ideas, pasajes, inspiraciones. Con la grabadora podré conservarlas de forma fácil y rápida.

Como aquella vez que, esperando en mi coche a una amiga, empezó a sonar en la radio un My Funny Valentine que me dejó atónito. Con una voz prodigiosa, negra y definida, capaz de unos registros distantes y ultrasónicos. Esa vez agarré el permiso de circulación y, con un boli sin tinta, grabé en su dorso el nombre de la cantante. Rachelle Ferrell. El simple hecho de apuntarlo hizo que nunca lo olvidara. Tuve que esperar dos años pero, finalmente, cuando había desistido en la búsqueda, apareció en el carril de CDs de importación de unos grandes almacenes. Y cerré aquel círculo para abrir uno nuevo, de pasión por aquella voz y de retornos al You Send Me o el With Every Breath I Take. Es una de las pocas cosas de las que tengo seguridad en la vida. La música. Nunca me ha fallado.
No