Feliz cumpleaños papá
10-04-08
Pensar en ti me tranquiliza. hablar de ti me alegra, y hoy va a ser mi corazón el que escriba recuerdos escondidos.
Te veo casi todos los días, y al abrazarte, me observas con esa mirada frágil y melancólica que te han dado los años y sonreímos.
Eres un hombre silencioso y sereno, pero con enormes sentimientos, quizá la experiencia te ha hecho precavido y sensato.
La vida te golpeo en la infancia, la ausencia del padre, la escasez de la época en una humilde familia, el internado Pignatelli, y más tarde, una imagen que perdurara durante toda tu existencia: la guerra. Tu vida giró en torno a una frase: Cuando termine la guerra…..
Tenías 17 años y te convertiste en un guerrero intrépido, temerario, obligado y desorientado, el miedo a la muerte freno tu futuro, pero no tus ilusiones.
Y que sabias tu de batallas, colores o trincheras? Hombre justo donde los alla, que siempre tratas a todos con el mismo cariño, respeto e igualdad. Pero hay estuviste en los frentes de Teruel y Guadalajara.
Recuerdo esas tardes de verano en Bilbao cuando Jaime y tú contabais esas inolvidables historias y canciones de guerra, tiernas y ácidas, en cierto tono cómico, siempre con un gran respeto, y transformabais la amargura de la realidad en una alegría deseada y cantabamos y reiamos hasta llorar.
No hemos sabido de malos momentos, que seguro los hubo, ni calamidades, penas o amarguras.
Las ganas de sobrevivir os hicieron ocurrentes e ingeniosos.
Y así, cuando el mundo lo permitía, utilizabas tu escaso tiempo libre en tu afición favorita y pasión hasta el día de hoy: el fútbol……
…..el fútbol jugado con el corazón
…..y el guiñote
El guiñote con los amigos de la infancia, de la infancia del Pignatelli que aún conservas, aunque muchos de ellos ya solo vivan en la memoria.
Formábamos una gran familia, en mi memoria están esos madrugadores domingos de excursión en autocar, viajes que duraban una eternidad, compartiendo refrescos y bocadillos. Juegos y travesuras en los amplios jardines y porches del Pignatelli.
Domingos de calcetínes blancos, zapatos de charol, vestido de modista, misa y de ricos flanes de mamá, que todos esperabamos con anhelo durante la semana.
Y llego el amor y con él los hijos, y trataste de crear algún hogar y levantar castillos con tu familia, y nos arropabas y besabas cada madrugada al irte al trabajo, y yo esperaba en la ventana tu regreso y corría a recibirte y alborotada gritaba por el pasillo de nuestra casa ¡¡¡ ya llega papá, ya llega papá !!!.
No nos faltó una postal de cumpleaños que firmabas con otro nombre con una ingeniosa rima para cada uno, ni a mamá rosas cada primavera. Hombre discreto tierno y detallista, siempre preocupado por hacer feliz a todos y mamá siempre pendiente de ti.
Y la vida te sigue golpeando y te vistes de lágrimas en muchas madrugadas, has reído, llorado, soñado, ganado, perdido y olvidado. Y caminas y caminas con tu andar tranquilo, arrastrando eslabones de gruesas historias.
Y sigues sonriendo, con tu aptitud nos enseñas la verdad, la sinceridad, el amor, la fe y la alegría, con cada mirada, con cada gesto, con cada palabra una sonrisa.
Y crecimos y nosotros, tus hijos, cambiamos de nido, entonces llegaron tus nietos y con ellos hermosos atardeceres.
Y tus nietos también cambiaron de nido y recientemente te has convertido en el abuelo mayor de Ananda y en Julio llegará Alba.
Eres un hombre distinguido, de carácter firme, íntegro, orgulloso, te guías en tu propio espíritu sin maestros ni reglas, siguiendo la ruta de la perfección a lo largo de tu vida. Siempre ataviado con tu particular silencio, sonrisa puesta.
A tus hoy 89 años irradias un buen humor, una calidad humana incomparable y una envidiable elegancia.
Nunca un hijo tendrá mejor padre.
Te quiero papá.
Pensar en ti me tranquiliza. hablar de ti me alegra, y hoy va a ser mi corazón el que escriba recuerdos escondidos.
Te veo casi todos los días, y al abrazarte, me observas con esa mirada frágil y melancólica que te han dado los años y sonreímos.
Eres un hombre silencioso y sereno, pero con enormes sentimientos, quizá la experiencia te ha hecho precavido y sensato.
La vida te golpeo en la infancia, la ausencia del padre, la escasez de la época en una humilde familia, el internado Pignatelli, y más tarde, una imagen que perdurara durante toda tu existencia: la guerra. Tu vida giró en torno a una frase: Cuando termine la guerra…..
Tenías 17 años y te convertiste en un guerrero intrépido, temerario, obligado y desorientado, el miedo a la muerte freno tu futuro, pero no tus ilusiones.
Y que sabias tu de batallas, colores o trincheras? Hombre justo donde los alla, que siempre tratas a todos con el mismo cariño, respeto e igualdad. Pero hay estuviste en los frentes de Teruel y Guadalajara.
Recuerdo esas tardes de verano en Bilbao cuando Jaime y tú contabais esas inolvidables historias y canciones de guerra, tiernas y ácidas, en cierto tono cómico, siempre con un gran respeto, y transformabais la amargura de la realidad en una alegría deseada y cantabamos y reiamos hasta llorar.
No hemos sabido de malos momentos, que seguro los hubo, ni calamidades, penas o amarguras.
Las ganas de sobrevivir os hicieron ocurrentes e ingeniosos.
Y así, cuando el mundo lo permitía, utilizabas tu escaso tiempo libre en tu afición favorita y pasión hasta el día de hoy: el fútbol……
…..el fútbol jugado con el corazón
…..y el guiñote
El guiñote con los amigos de la infancia, de la infancia del Pignatelli que aún conservas, aunque muchos de ellos ya solo vivan en la memoria.
Formábamos una gran familia, en mi memoria están esos madrugadores domingos de excursión en autocar, viajes que duraban una eternidad, compartiendo refrescos y bocadillos. Juegos y travesuras en los amplios jardines y porches del Pignatelli.
Domingos de calcetínes blancos, zapatos de charol, vestido de modista, misa y de ricos flanes de mamá, que todos esperabamos con anhelo durante la semana.
Y llego el amor y con él los hijos, y trataste de crear algún hogar y levantar castillos con tu familia, y nos arropabas y besabas cada madrugada al irte al trabajo, y yo esperaba en la ventana tu regreso y corría a recibirte y alborotada gritaba por el pasillo de nuestra casa ¡¡¡ ya llega papá, ya llega papá !!!.
No nos faltó una postal de cumpleaños que firmabas con otro nombre con una ingeniosa rima para cada uno, ni a mamá rosas cada primavera. Hombre discreto tierno y detallista, siempre preocupado por hacer feliz a todos y mamá siempre pendiente de ti.
Y la vida te sigue golpeando y te vistes de lágrimas en muchas madrugadas, has reído, llorado, soñado, ganado, perdido y olvidado. Y caminas y caminas con tu andar tranquilo, arrastrando eslabones de gruesas historias.
Y sigues sonriendo, con tu aptitud nos enseñas la verdad, la sinceridad, el amor, la fe y la alegría, con cada mirada, con cada gesto, con cada palabra una sonrisa.
Y crecimos y nosotros, tus hijos, cambiamos de nido, entonces llegaron tus nietos y con ellos hermosos atardeceres.
Y tus nietos también cambiaron de nido y recientemente te has convertido en el abuelo mayor de Ananda y en Julio llegará Alba.
Eres un hombre distinguido, de carácter firme, íntegro, orgulloso, te guías en tu propio espíritu sin maestros ni reglas, siguiendo la ruta de la perfección a lo largo de tu vida. Siempre ataviado con tu particular silencio, sonrisa puesta.
A tus hoy 89 años irradias un buen humor, una calidad humana incomparable y una envidiable elegancia.
Nunca un hijo tendrá mejor padre.
Te quiero papá.