Blogs.ya.com Quitar publicidad
Había una vez...
Pequeñas historias...reales...tuyas?...mías?
Acerca de
La vida es dual... De tristeza algunas veces y otras veces alegría. De risas que multiplican a llantos que parten vida. De silencios prolongados a palabras que reaniman. De pasado y de presente conjugando nuestros días. En este verde rincón he querido recordar trocitos de mi historia... imágenes que han quedado lejanas en el tiempo...y que, por felices o por amargas, son parte de mi. A la luz de mis imágenes preferidas, inspiradas en esos "ojos claros" he cerrado mis ojos y he comenzado a recordar...
Sindicación
 
Hoy...más Presente que Pasado...
Hoy quiero tomarme un tiempo para explicar "algo más de mi"...

No estoy del todo ausente...siempre estoy...es sólo que no escribo...
Siempre estoy...paseo por sus blogs...es sólo que no dejo mi huella.

Las exigencias del Presente me envuelven y me apresuran y a veces con tanto movimiento anestesian mis pasiones...y entonces...las letras se agolpan y no se forman en palabras, mis ideas se atropellan y se comprimen en la punta de mi lápiz...no pueden salir...se aburren y se van...vuelven a ser locas frases inconexas...un poco de todo y mucho de nada en mi cabeza.
Pero lo creo necesario...que todo se revuelva, se enloquezca, se presione...porque luego actúa esa mágica dualidad y todo se calma, se descomprime, florece...¡eso!...florece...

Voy avanzando...siempre intento ir hacia adelante...pero muy conciente de mi pasado...

Entre ese "ratito de relajo" dedicado a mis plantas; ese gran rato de juego, conversación y calor con mis hijos; esos nocturnos momentos tan cerca de esos ojos claros; esos silentes espacios de frases rotas que hacen eco en mi cabeza; ese ruido ensordecedor y la luz invasiva del día; esa vorágine del tránsito matutino camino a mi trabajo; esas clases con el curso nuevo de niños que he comenzado este año; este paseo de lectura casi a diario por los blogs...Yo?
Yo intento hacer concidir mis pensamientos con el baile de mis dedos sobre estas teclas...y sigo recordando y vibrando con situaciones lejanas en el tiempo, pero que son la base de mi presente.

...Y me detengo y miro y ahí están mis plantas esperando por mis manos, mis hijos esperando por mi, ojos claros a mi lado, mi cabeza que no para... y el día y el camino a mi trabajo y mis niños en mi sala...y yo esperando por todo aquello.

Y hoy...por fin la coincidencia esperada se dio el tiempo...y aquí estoy...escribiendo lo que soy y lo que fui.


Voy avanzando...pero sin perder de vista lo simple.
Y entoces...sigo soñando con magia...con la confianza en mis sueños...con fantasía liberada...con príncipes de ojos claros y princesas cansadas...y finales felices...porque eso si: para soñar SIEMPRE TENDRÉ TIEMPO.

.
 
Te Propongo...
Que pierdas tu mirada en este paisaje que dibujaste aquella noche; en esta foto que captaste con tus ojos y revelaste con la maestría de tu mano.
Que entres en este nostálgico paisaje que me regalaste y...me busques...porque ahí estaré ...sentada frente al mar, bajo el pino y mirando esa luna que entonces fue único testigo de nuestros susurros y que iluminó el sendero que nos llevó a descubrir la belleza de esta nocturna imagen.
Que me estreches por la espalda...y cerremos nuestros ojos.
Que juntos, recordemos otros tiempos en este mismo espacio...en nuestro sendero mágico.
Que yo de media vuelta y rodee tu cuello y que tú entonces...rodees mi talle.
Que, suspendidos en el aire, comencemos una danza de amor...lenta...suave...y sin prisa.
Que todo ocurra entre miradas, besos, piel, susurros y sonrisas.
Que de cada caricia brote un recuerdo y que cada recuerdo encienda nuestras manos...que atrevidas nos acerquen y atrevidas nos alejen para encontrar nuestros ojos y descubrirnos mutuamente...y besarnos como nunca...como siempre...y como a veces.
Que me hagas sentir pequeña entre tus manos fuertes.
Que ingrávidos toquemos juntos el cielo...lentamente.
Que al recobrar nuestros cuerpos, en un suspiro quedemos atados a nuestro paisaje nuevamente.


Que en la distancia te duermas sobre mi pecho y enredado entre mis piernas.

Que despertemos mañana fuera de nuestras trincheras.

Que descubramos juntos...que la llama pequeñita...lo es sólo en apariencia. Que nos duele la distancia, que existe aunque estemos cerca.



Para ti ojos claros...porque se que sabes lo que siento y lo que sientes...pero a veces ambos lo olvidamos.





 
Magia...bálsamo en mi vida...
Como esa tibieza contenida en cualquier forma y que es bienvenida cuando el hielo invade, como el paisaje renovado y limpio que descubre el sol tras días grises y lluviosos, como esa mano que encuentras en la oscuridad absoluta y la aprietas y te dejas llevar...porque confías y sabes que te encamina hacia la claridad, como ese abrazo que te cobija en el llanto y sólo te estrecha sin hacer preguntas.
Como siempre en mis días, antes y ahora...yo espero esa magia que renueva, que ilumina, que alegra y que subraya mi vida.
Como siempre...como antes y ahora...bienvenida la vida y toda su magia que me hace ser feliz.



Como ese día de Diciembre en 1987, cuando un intenso sentimiento de amor nuevo y diferente me invadió. Como una membrana que reacciona, desapareció en mi todo dolor físico y el miedo que murmuraba en mi oído se silenció...el entorno se desvaneció...sólo quedamos mi niña y yo...mi niña que emergió de mi con su cuerpo y su llanto pequeñito...sólo mi niña y yo y mi corazón henchido de amor.

O como en 1990 cuando mi pequeño hombrecito llegó a completar mi vida...y en ese instante se despejaron mis dudas y supe que SI se podía querer a dos...mi corazón lo esperaba y en ese momento reveló el espacio que tenía reservado para él...y entonces, una vez más en el espacio esfumado...fuimos mi pequeñito y yo y mi corazón aún más henchido...estrenando un nuevo amor.

Y la última vez , en Julio del año 2000, cuando la llegada de mi último angelito estuvo enmarcada en ese escenario ya conocido...de AMOR infinito, diferente e incondicional y entonces...en la madurez, ya sin miedos, sin ansiedad, sin aprensiones, sin prisa tuve todo el tiempo y el espacio para sentir cómo en ese momento mágicamente se desvanecía todo dolor corporal...y por un momento fuimos sólo dos...y comenzaba su vida y se renovaba la mía.

Hoy...18, 15 y 5...magia de amor infinito.

O como ese inmenso sentimiento de felicidad y plenitud que me invadía un día de Enero en 1987...cuando frente a un altar iniciaba mi camino por un sendero imaginado en el idilio. El amor, la felicidad, la emoción...una mezcla que casi cegaba. Mágico momento...envuelto en sueños, ilusiones, promesas...
Fue eso...un mágico momento.

Y como el abrazo de mi amiga...mi querida amiga, que sólo me abrazó ese día de Junio en 1991 y sin exigir respuestas, con su sola compañía dio consuelo a mis ahogados días y a mi ahogada alma que se evaporaba en lágrimas. Lloró conmigo...y entonces...sólo eso...lloramos... por mis sueños derrumbados...por mi felicidad ida...por mi silencio...por el tiempo transcurrido... por...en fin...
El abrazo estrecho de mi AMIGA fue la magia de la vida.

O como ese día de Octubre hace casi trece años...cuando tropecé en esos ojos claros y esa coqueta sonrisa al final de un pasillo. Mirada atrevida que hizo renacer en mi ESA esperanza perdida...que revivió a la mujer...que devolvió la ilusión a mis horas y que instaló mariposas en mi estómago. Un prisma nuevo ante mis ojos daba color a mis días. Intensos sentimientos que hicieron intensa mi vida...no exenta de días negros, pero asistida de cerca por esa magia que descomprime lo que asfixia.

O como toda la magia que hubo el día 26 de Diciembre recién pasado al despedir a mis 47 alumnos, después de ocho años de compartir, de reír, de crecer, de aprender juntos, de querernos...nos separamos. Fue una hermosa ceremonia de graduación... muy emotiva y plena de amor. Recibí todo el cariño que jamás imaginé. Gestos que no esperé. Con mis sentimientos encontrados...yo me encontré con mis más profundos sentimientos. Ahora...estoy feliz...por la tarea cumplida, por los logros obtenidos...pero sobre todo por ese gran amor mutuo que nació y creció entre ellos y yo durante los ocho años que compartimos. Se que los extrañaré mucho...yo sigo en el mismo colegio, ellos ya no estarán. Me costará acostumbrarme a no encontrarlos ahí. Pero la magia funciona...y el recuerdo...y las situaciones vividas...y las penas compartidas...y las alegrías...y todo...todo ha quedado por siempre instalado en mi corazón...que nuevamente se siente pleno al recordar. En una mezcla de pena y alegría...poquito a poco acepto la lógica de esa despedida.


Bueno...y yo aquí...sigo recordando, escribiendo y sintiendo con las cosas simples y complejas de la vida...que me roza con su mágica dualidad y me impulsa y me alegra y me enseña cada día.


 
Hoy...quiero subir a la torre...
Como una princesa de cuentos...que se escapa de sus custodios...que en su paseo diario por el jardín...se esconde para luego buscar esa pasada secreta a la torre.

Sí...hoy quiero subir a lo más alto y quedarme ahí...sola...en silencio...y esperar por ti.

Quiero sentarme, quiero soñar despierta...quiero recordar...quiero llorar un poquito...y luego dormir para soñar de verdad.


Amor...hoy me siento vulnerable...necesito refugiarme.



 
Un hermoso viaje llega a su fin...
Al principio de este año, veía muy lejano el momento que ahora se acerca raudo...tal vez yo misma quería alejarlo.
Ahora...una vez más los sentimientos opuestos vienen a lidiar en mi mente y en esa pugna interna, a veces vence la alegría...pero en otros momentos baja sus brazos... y cede su paso a la tristeza.
En este último tiempo he pensado mucho, he recordado mi hermoso viaje de estos últimos 8 años.
...En marzo de 1998 comenzó esta hermosa aventura...junto a mi, se embarcaron 45 niños, en primer año de enseñanza básica. Comenzamos esta aventura de enseñarnos y aprender mutuamente.
Me detengo y miro hacia atrás en el tiempo...puedo recordar sus pequeños rostros, sus miradas temerosas e inseguras de un principio...sus manitos fuertemente aferradas a sus madres en esas primeras mañanas...sus llantos de pena verdadera, que para algunos se extinguieron a los pocos días, pero para otros...se prolongó un poco más. En ellos sus temores y sus lágrimas pedían mi atención, mi protección. Estuve allí, para ellos...desde entonces.

...Felipe se sentaba debajo de las mesas con su mochila y su parka, bien tomadas, un cuaderno y su lápiz...sólo dibujaba. Con el tiempo, le gustó sentarse en mi escritorio y hacer sus tareas con mi atención puesta en él...así, pronto se sentó junto a sus compañeros en una mesa común. Eso sí, hasta hoy, no ha parado de dibujar...tiene un talento innato y sin duda sus pasos se encaminan por un sendero de paletas, colores y lápices.
...Daniela...era tan pequeñita...y le temía mucho al viento. Recuerdo un invierno cuando hubo una tormenta durante nuestra estada en clases y sólo en mis brazos terminó su llanto. Parecía un koala colgada de mi.
...Y María de los Ángeles...hasta el 4º año básico todavía lloraba en las mañanas al separarse de su mamá...regalona. Hoy, ocho años después, está convertida en una preciosa niña...con una preciosa sonrisa.
...En fin...son muchos recuerdos...son 45 niños...que he visto crecer y aprender entre risas, llantos, preguntas, muchas preguntas, una que otra riña y sobre todo mucha alegría compartida. También, por supuesto, malos ratos, pero ¿en qué historia no los hay?. Son necesarios para apreciar los buenos ratos.

He aprendido...mucho.
Hoy, recuerdo que algunos se han ido en el tiempo y otros se han sumado a este hermoso grupo...hoy son 47.
Hoy puedo repetir de memoria sus dos nombres y sus dos apellidos.

Hoy...hemos llegado al final de nuestro camino juntos.
Hoy...mis niños están llegando al final de su primera etapa escolar.
Hoy...nos estamos comenzando a despedir.
Hoy...que están terminando su 8º básico, yo inevitablemente, recuerdo cuando los recibí en su 1º año.

Hoy...mis sentimientos son muy, muy encontrados.
La dualidad...la magia, me recuerda mi fragilidad y me vuelve vulnerable ante el amor, subraya mis sentimientos y me emociona una vez más.

Me siento feliz de verlos crecidos, me siento feliz de haber aportado a su crecimiento, me siento feliz de haber formado parte de sus vidas durante todos estos años...y más feliz aún de que ellos hayan formado parte de la mía.

Hoy comienzo a despedirme de mis niños...este es el primer escrito que hago al respecto...sabía que debía hacerlo. Debo escribir mis palabras de despedida que dedicaré a ellos...
pronto...muy pronto...demasiado pronto...el Lunes 26 de Diciembre, a las 19:30 horas viviremos la Ceremonia de su Graduación de enseñanza básica...será la última actividad escolar que realicemos juntos.

Hoy...siento emoción al dejarlos partir. Es como si les hubiera enseñado a volar durante todo este tiempo...y ahora...estando a prado abierto, estoy a punto de verlos alzar su vuelo... libres...a probar lo aprendido. Espero me lleven con ellos hacia las alturas y sientan siempre que los acompaño...sin duda estaré prendida a ellos.

Mis niños...es mi manera de nombrarlos...no son míos en forma alguna...es sólo que tras haber tomado sus manitos con sólo 6 años y soltárselas hoy a sus 13, luego de ocho años juntos...yo digo...mis niños.

Siento que el 26 de Diciembre se me acerca cada vez más veloz...y mis sentimientos se mueven hiperkinéticos de un extremo al otro.

Más pronto que tarde, llegará un nuevo año escolar y ellos ya no estarán en el colegio. Ya no les veré correr en los patios y cuando yo entre en nuestra sala...veré otras caritas esperando atentas comenzar una nueva aventura de un año.
Sin duda alguna...los extrañaré... y mucho.

Muchos niños esperan por mi en cada sala de clases y yo espero por ellos...pero sin duda estos niños que ahora despido han entrado en mi vida y en mi corazón de una manera especial y distinta...la vida nos regaló el privilegio de compartir más tiempo para conocernos y estar juntos.
...Siempre estarán aquí...siempre los recordaré.

Espero que la vida nos vuelva a tocar con su magia y nos ponga en algún momento en un mismo escenario, aunque sea breve, para rememorar este tiempo que ahora se nos termina...para que en un abrazo vuelva a brotar ese amor que sin duda estará guardado en nuestros corazones por siempre.

Vuelen mis niños...están comenzando...vuelen que yo estaré siempre aquí para esperar por si algún día vuelven a buscar el calor de este nido que construimos en estos ocho hermosos años. El calor aún estará.


Vuelen mis niños...vuelen.





He sentido mucha pena al escribir esto...se que sentiré mucha más, pero confío en la magia de la vida...y se que esta pena precede a una alegría mayor.
 
Retazo de un Pasado Lejano...
Me he movido siempre conciente de la dualidad de la vida.
Viajando hacia las primeras escenas de mi vida que alcanzo a recordar...puedo reconocer esa suerte de “oposición” que enseña.


Una foto antigua, sepia, ajada con el tiempo, pero nítida y querida:
Una niña de 3 años se mueve con alegría alrededor de su padre, juega y ríe con él, corre hacia él, luego escapa, luego vuelve...en un vals de amor sin tiempo y sin prisa...colgando de su mano, “Uca”, también participaba de la danza, esa muñeca que con un dócil cuerpo de género y unos ojos verdes grandes que parecían sonreír y en los que la niña muchas veces percibió un guiño, era su compañía inseparable.
La madre paseaba cerca de ese trío, mirando con expresión tierna, feliz y satisfecha.

Un año después, la máquina de mis recuerdos archivó una segunda foto:
Un padre y una madre, sentados en el mismo borde de la cama. Sus manos cruzadas sobre sus rodillas, mirando ambos hacia el suelo como si éste fuese un hueco infinito y oscuro. ¿Buscaban acaso respuestas? ó ¿querían tal vez transformarse en un punto negro más de ese abismo?
La niña, con 4 años, imaginó que un abrazo era la respuesta que sus padres buscaban, que ella tenía en sus manos el chasquido que despertaría a sus padres de ese estado de estatuas en que los veía, que con sólo verla volverían a sonreír y a bailar con ella su vals favorito: el vals de Uca, sus padres y ella.
Buscando el remedio a este inexplicable silencio, pasaba de un cuello a otro rodeando con amor infinito. Sin decir palabras, abrazaba y besaba a su padre, sin decir palabras cambiaba y hacía lo mismo con su madre. Con ese gesto silente gritaba: los quiero a ambos, estoy aquí, sigamos juntos.
Un sentimiento nuevo irrumpió bruscamente en ese pequeño corazón, carente hasta ese momento, de fotos tristes. No comprendió entonces “las cosas de los grandes”. Una gran pena, que no cabía en ese pequeño cuerpo, un temor que dejó en el descampado a esa pequeña silueta...donde ya no estaba su padre...sólo sentía la mano de Uca que parecía la prolongación de su propia mano...sólo la sentía, porque tenía miedo de mirarla...miedo de encontrarla triste...miedo de que ya no le guiñara su verde ojo.
No recuerdo si alguna vez esa niña volvió a bailar el vals con Uca.


***

Estas fotos están guardadas en el baúl de mi alma, pertenecen al álbum de mi historia...ya no duelen...forman parte de mis lecciones de vida, de las que, tempranamente aprendí a vivir en el escenario dual en el que nos movemos, de manera circular.
...Pasamos de alegrías que queremos prolongar, a penas que nos dominan y nos golpean la vida...Así, al terminar una pena, sobreviene otra alegría...y la disfrutamos...y la valoramos...y la vivimos.
...Creo que no podemos apreciar la paz del silencio, si no conocemos en algún momento un ruido perturbador. Podemos conceptuar el sonido a partir del silencio y viceversa.
...Pasando por el dolor, accedemos al alivio...ese que sana y descubre ante nuestros ojos...LA MAGIA DE LA VIDA.
 
Retazo de Ternura...
Un tibio día de Julio
te separaste de mi,
para unirte a nosotros.

Anunciaste tu llegada
con tu llanto vigoroso
...que ahogaste dulcemente
al juntarse nuestros rostros.

Que magia en ese momento,
que especial fue conocernos.
Desapareció el dolor
confundido en sentimientos
y esa lágrima que bajó
de mi cara hasta tu cuerpo
...bendijo el primer encuentro.

Llegaste en Julio, mi niño,
escribiendo en nuestra historia
...nuevas historias de amor
con todo tu amor...puro y tierno.





* para ti mi niño...y para ti ojos claros...
 
Recuerdo la fecha exacta...
Todo tú...toda yo.
El calor de aquella tarde no fue límite...al calor de nuestro amor nos fundimos en uno solo, en miradas y gestos, en espasmos y piel, en dulzura y sentimientos y en ese beso final descansamos nuestros cuerpos y sobraron las palabras...y nos quedamos en silencio.


Algo pasó...lo supe. Nunca he podido explicar por qué, pero una sensación diferente se quedó en mi esa tarde...y me anuncié en secreto, sin más pruebas que mis presentimientos...que debía esperar por algo.

Unas semanas después...comenzó oficialmente la espera.
Sí, en esa tarde de Octubre, nuestro angelito me hizo sentir su presencia, desde el mismo instante en que inició su camino hacia nosotros.

...y comenzamos a esperarlo...sin embargo yo, ya lo esperaba desde ese Domingo 24 de Octubre.

Hoy...ya han pasado 5 años.


...Para mi...HERMOSOS RECUERDOS DE UN HERMOSO PRESENTE.


 
Bienvenido ojos claros...


¡Ya! ¡Pasó!...no puedo ser una ilusión "silenciosa" como alguien me lo sugirió ...no puedo. Soy una soñadora , me gusta pensar, darle vueltas, recordar, arreglar el mundo, etc.
Como se lo dije a alguien en algún comentario: vivo mi presente procurando buenos momentos para conservar...si son malos...los archivo igual y trato de verles el lado "amable". Mi pasado es parte de mi, de mi vida...por lo tanto es presente en mi mente.


Particularmente aquí, en este rincón que he elegido, he querido escribirle a esos "ojos claros"...que son una parte de mi vida...una parte de mis horas...y mis noches completas.

Creo que esos ojos ya descubrieron este verde rincón...sólo espero que al leerlo...ojos claros, simplemente sonrían.
La verdad, hubiese preferido que tardara más tiempo en llegar hasta aquí.

Pero en fin...ahora sabes que cuando te miro y sonrío...algo estoy recordando...en algún lugar "ando".

SEGUIRÉ ESCRIBIENDO PASADO Y PRESENTE.







 
¿Escribir mis recuerdos?...
Algo ha ocurrido en mis días, algo que que me ha obligado a preguntarme si vale la pena soñar tanto...si vale la pena seguir ilusionada...si vale MI pena revivir una y otra vez en mi mente esas escenas felices y repasarlas y escribirlas y...
Lo cierto es que para mi es una forma de ver la vida...creo que gracias a haber transitado por ese, tan añorado pasado, es que ahora vivo mi presente...Es decir...si no se hubiesen cruzado en mi camino esos ojos claros que aún me hacen soñar...estaría hoy contemplando otros. Me siento muy feliz con la vida que tengo, pero me gusta mantener vivo mi pasado...¿es malo eso? ¿Es malo querer compartir mis pensamientos, mis recuerdos, mis sentimientos?
La verdad es que el comenzar a escribir mis recuerdos aquí, fue casi un experimento. Prejuiciada frente al tema, no esperé opiniones respecto de mis escritos, o si las esperé (porque sabía que eran parte de este tipo de comunicación), no me hice mayores espectativas respecto de sus contenidos. Sin embargo, a poco andar, me di cuenta que esto me ha resultado terapéutico...me ayuda a recordar...me gusta...y me ha resultado muy grato comprobar que he compartido con más de alguien mis pensamientos...que a alguien más que a mi le parecen bonitos...que alguien se puede sentir identificado conmigo...en fin...todas sensaciones positivas.

Pero he caído en la duda...¿me sirve realmente?...
TAL VEZ SIN QUERER ESPERAR...ESPERÉ DEMASIADO.
 
Sumida en la inconciencia...te vi...


Sucedió en un día cualquiera, uno igual al anterior. Tú...yo...nuestro nido.
Era fin de semana...en primavera.
Nos despertó el sol, bastante elevado en el cielo. Tú corriste las cortinas...y todo comenzó: una luz intensa y vehemente, hirió mis ojos. Mi cabeza se sintió pesada, enorme. Casi no podía moverla sin que ese dolor intenso atacara.
Sólo en siluetas vi tu cuerpo que, aumentado contra el telón luminoso que ofrecía la ventana, se acercaba y se alejaba de mi.
Comencé entonces a perder las sensaciones, perder los sonidos...las manos.
Un silencio abrazador me dejó atrapada en la cama. Un silencio con dolor, que no me permitía abrir los ojos.
Mi cuerpo se hizo ligero y ya no te veía, no te oía, no te sentía.
Un estado febril hizo presa de mi y creo que hasta pude sentir cómo "algo" dentro de mi cuerpo se multiplicaba, me invadía y me ganaba.
Sentí fuego en mi cabeza y hielo en mis pies.
De pronto, floté en un espacio calmo, luminoso y multicolor. Mis ojos se abrían sólo para venir a buscar alguna imagen a la realidad, para atraparla y llevarla a ese espacio colorido, mezcla de dolor, fuego y silencio.
El hielo de mis pies, dolía. Las ropas de mi cama también dolían.
Y tú ahí...pero yo no te sentía. No en realidad...
En mi nube multicolor te soñaba...envolvías mis pies con grandes manos tibias y me quitabas ese dolor frío. ..atrapabas mis sienes con dedos de hielo y apagabas ese fuego en mi cabeza...con tus labios frescos humedecías mi boca ardiente y reseca...me envolvías amorfo y multicolor confundido en mi nube...y yo...casi insensible en ese sopor de inconciencia.
No se cuánto duró.
De pronto, un pinchazo en mi brazo, me recordó mi cuerpo. Un nuevo dolor se sumaba, pero desde mi escenario inconciente, intuí que era un dolor diferente...salvador.
Fue duro. Nunca antes había pasado, ni he vuelto a pasar, por tan extraño escenario de enfermedad.
Fue misterioso lo que sentí en esa "conciencia de fiebre" o esa semiconciencia de ese dolor generalizado del cual no tuve muy clara su topografía.
Más misteriosa fue aún, esa sensación de paz que sentí cuando por fin pude ver esos ojos claros que estaban frente a los míos...muy ...muy cerca...y esa boca deseada que se acercó aún más para decirme:..."te amo princesita"...y sólo eso veía...y sólo eso escuchaba...y me alegré de saber que ése era el remedio que necesitaba...tres veces al día...por el resto de mi vida.

***

Ahora, desde ese mismo refugio y asomada al mundo a través de esas mismas ventanas que pudieron verte entonces, recuerdo ese episodio...y me alegro de poder evocarlo.

Ahora, sólo quiero que estés siempre ahí "ojitos claros", con tu sonrisa coqueta y tu boca...para darme esa medicina salvadora...en todos y el último momento, muy, muy cerca mío...para repetirme "te amo princesita"...y me des paz...toda la paz que voy a necesitar entonces.
 
Por qué nacen mis recuerdos?...


Porque nuestra historia es mágica.
Porque llegaste a mi vida cuando ya no te esperaba.
Porque nuestro encuentro fue intenso...muy intenso.
Porque vivimos locura.
Porque se opuso el mundo entero.
Porque recobré mi vida, a pesar de eso.
Porque orbitaste mis días y me hiciste sentir "el centro".
Porque me llamaste "princesa".
Porque fuiste un atrevido.
Porque me robaste un beso.
Porque tomaste mi talle y fundiste nuestros cuerpos.
Porque invadiste mis sueños.
Porque volvió mi sonrisa.

Porque un día te perdí
y otro casi te pierdo.
Porque volviste a mi.

Porque han pasado los años y aún puedo sentir tu cuerpo.
Porque ese amor desenfrenado se ha vuelto un amor sereno.
Porque a veces las palabras, con los años se transforman en silencio.

Porque aún me seduce tu sonrisa.
Porque aún vibra por ti mi cuerpo.
Porque aún te encuentro bello.
Porque aún amo tus ojos con ese color intenso.

Tal vez quiero volver a la intensidad de otros tiempos.
Que los años no desgasten nuestro amor...
solamente nuestros cuerpos.

Mis recuerdos no son tristes...son nostalgias del recuerdo.





 
Temores...


Y mientras vivimos y hacemos nuestra historia día a día, yo simplemente te veo, te miro y simplemente recuerdo...recuerdo...

Hubo una vez una duda, un temor y una pena...y yo te escribí.


TE ESPERO

Qué hacer si ya no te encuentro?
Si ni siquiera te busco
y siento que no te tengo.

Qué pasa con nuestros sueños?
A dónde van las palabras,
las risas, las caricias y los besos?
Y nuestros cuerpos unidos?
Y esos secretos momentos?

Y ese sendero en la playa
que caminamos a oscuras:
¿será testigo en el tiempo
o se quedará esperando,
como yo,
ese soñado regreso?

Y qué haré del día y la noche?
Y cómo encontraré el sueño
para poder descansar,
poder, tal vez olvidar
y no morir en recuerdos?
O no quedarme despierta
sintiendo que aún te espero?

El sonido de palabras
se queda sólo en silencio
y mi vida transparente
se pone turbia de miedo
y mi mundo ya completo
queda vacío y sin tiempo.
...


Gracias a Dios, hemos vuelto a ese sendero en la playa y todo se ha transformado en recuerdo.
 
Era Yo una vez...
Hasta ayer. Desde hoy otra historia.

Te vi...te saludé...fuiste un ser encantador desde ese mismo instante. Mágico instante en nuestras vidas.

No pensé, no proyecté...sólo fui presencia, seducción, provocación.
No pensaste, no proyectaste, sólo sonreiste sensual y decidiste provocarme.
¿Por qué te volviste a mirarme así? ¿Por qué me volví yo?. Nos sorprendimos...atrevidos...y todo esto comenzó.

Recuerdo días de locura, encuentros al límite, sed, adicción a nuestros cuerpos, que jóvenes, respondían y alentaban nuestros deseos tan terrenos.

Fui feliz...muy feliz. Volvió la sensación visceral de antaño...volvió la adolescencia.

Nada nos ataba, nada lo impedía...y pudimos amarnos...amarnos incansablemente en el día, en la tarde, al despertar...era locura.

El relajo llegó a ser sólo la pausa que antecedía a un desenfrenado renacimiento.

Tiempo de tu piel y la mía, fundidas, ardientes; tiempo de palabras al oído, susurradas, atrevidas, insitantes; tiempo de tus manos y tus piernas y las mías enredadas, confundidas; tiempo sin tiempo, sin contexto...nuestro tiempo...



Que ya ha pasado. Ahora...lo recuerdo, lo revivo. Ya no somos los mismos.
De vez en cuando cierro mis ojos y comienzo a recorrer esos pasillos, bajo a ese subterráneo, vuelvo a esa playa, a esa alfombra en la penumbra, a esa sala de cocina...todos esos rincones en los que nos descubrimos y nos convertimos en uno...Y VUELVO A SER FELIZ.