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Había una vez...
Pequeñas historias...reales...tuyas?...mías?
Acerca de
La vida es dual... De tristeza algunas veces y otras veces alegría. De risas que multiplican a llantos que parten vida. De silencios prolongados a palabras que reaniman. De pasado y de presente conjugando nuestros días. En este verde rincón he querido recordar trocitos de mi historia... imágenes que han quedado lejanas en el tiempo...y que, por felices o por amargas, son parte de mi. A la luz de mis imágenes preferidas, inspiradas en esos "ojos claros" he cerrado mis ojos y he comenzado a recordar...
Sindicación
 
Hoy...quiero subir a la torre...
Como una princesa de cuentos...que se escapa de sus custodios...que en su paseo diario por el jardín...se esconde para luego buscar esa pasada secreta a la torre.

Sí...hoy quiero subir a lo más alto y quedarme ahí...sola...en silencio...y esperar por ti.

Quiero sentarme, quiero soñar despierta...quiero recordar...quiero llorar un poquito...y luego dormir para soñar de verdad.


Amor...hoy me siento vulnerable...necesito refugiarme.



 
Un hermoso viaje llega a su fin...
Al principio de este año, veía muy lejano el momento que ahora se acerca raudo...tal vez yo misma quería alejarlo.
Ahora...una vez más los sentimientos opuestos vienen a lidiar en mi mente y en esa pugna interna, a veces vence la alegría...pero en otros momentos baja sus brazos... y cede su paso a la tristeza.
En este último tiempo he pensado mucho, he recordado mi hermoso viaje de estos últimos 8 años.
...En marzo de 1998 comenzó esta hermosa aventura...junto a mi, se embarcaron 45 niños, en primer año de enseñanza básica. Comenzamos esta aventura de enseñarnos y aprender mutuamente.
Me detengo y miro hacia atrás en el tiempo...puedo recordar sus pequeños rostros, sus miradas temerosas e inseguras de un principio...sus manitos fuertemente aferradas a sus madres en esas primeras mañanas...sus llantos de pena verdadera, que para algunos se extinguieron a los pocos días, pero para otros...se prolongó un poco más. En ellos sus temores y sus lágrimas pedían mi atención, mi protección. Estuve allí, para ellos...desde entonces.

...Felipe se sentaba debajo de las mesas con su mochila y su parka, bien tomadas, un cuaderno y su lápiz...sólo dibujaba. Con el tiempo, le gustó sentarse en mi escritorio y hacer sus tareas con mi atención puesta en él...así, pronto se sentó junto a sus compañeros en una mesa común. Eso sí, hasta hoy, no ha parado de dibujar...tiene un talento innato y sin duda sus pasos se encaminan por un sendero de paletas, colores y lápices.
...Daniela...era tan pequeñita...y le temía mucho al viento. Recuerdo un invierno cuando hubo una tormenta durante nuestra estada en clases y sólo en mis brazos terminó su llanto. Parecía un koala colgada de mi.
...Y María de los Ángeles...hasta el 4º año básico todavía lloraba en las mañanas al separarse de su mamá...regalona. Hoy, ocho años después, está convertida en una preciosa niña...con una preciosa sonrisa.
...En fin...son muchos recuerdos...son 45 niños...que he visto crecer y aprender entre risas, llantos, preguntas, muchas preguntas, una que otra riña y sobre todo mucha alegría compartida. También, por supuesto, malos ratos, pero ¿en qué historia no los hay?. Son necesarios para apreciar los buenos ratos.

He aprendido...mucho.
Hoy, recuerdo que algunos se han ido en el tiempo y otros se han sumado a este hermoso grupo...hoy son 47.
Hoy puedo repetir de memoria sus dos nombres y sus dos apellidos.

Hoy...hemos llegado al final de nuestro camino juntos.
Hoy...mis niños están llegando al final de su primera etapa escolar.
Hoy...nos estamos comenzando a despedir.
Hoy...que están terminando su 8º básico, yo inevitablemente, recuerdo cuando los recibí en su 1º año.

Hoy...mis sentimientos son muy, muy encontrados.
La dualidad...la magia, me recuerda mi fragilidad y me vuelve vulnerable ante el amor, subraya mis sentimientos y me emociona una vez más.

Me siento feliz de verlos crecidos, me siento feliz de haber aportado a su crecimiento, me siento feliz de haber formado parte de sus vidas durante todos estos años...y más feliz aún de que ellos hayan formado parte de la mía.

Hoy comienzo a despedirme de mis niños...este es el primer escrito que hago al respecto...sabía que debía hacerlo. Debo escribir mis palabras de despedida que dedicaré a ellos...
pronto...muy pronto...demasiado pronto...el Lunes 26 de Diciembre, a las 19:30 horas viviremos la Ceremonia de su Graduación de enseñanza básica...será la última actividad escolar que realicemos juntos.

Hoy...siento emoción al dejarlos partir. Es como si les hubiera enseñado a volar durante todo este tiempo...y ahora...estando a prado abierto, estoy a punto de verlos alzar su vuelo... libres...a probar lo aprendido. Espero me lleven con ellos hacia las alturas y sientan siempre que los acompaño...sin duda estaré prendida a ellos.

Mis niños...es mi manera de nombrarlos...no son míos en forma alguna...es sólo que tras haber tomado sus manitos con sólo 6 años y soltárselas hoy a sus 13, luego de ocho años juntos...yo digo...mis niños.

Siento que el 26 de Diciembre se me acerca cada vez más veloz...y mis sentimientos se mueven hiperkinéticos de un extremo al otro.

Más pronto que tarde, llegará un nuevo año escolar y ellos ya no estarán en el colegio. Ya no les veré correr en los patios y cuando yo entre en nuestra sala...veré otras caritas esperando atentas comenzar una nueva aventura de un año.
Sin duda alguna...los extrañaré... y mucho.

Muchos niños esperan por mi en cada sala de clases y yo espero por ellos...pero sin duda estos niños que ahora despido han entrado en mi vida y en mi corazón de una manera especial y distinta...la vida nos regaló el privilegio de compartir más tiempo para conocernos y estar juntos.
...Siempre estarán aquí...siempre los recordaré.

Espero que la vida nos vuelva a tocar con su magia y nos ponga en algún momento en un mismo escenario, aunque sea breve, para rememorar este tiempo que ahora se nos termina...para que en un abrazo vuelva a brotar ese amor que sin duda estará guardado en nuestros corazones por siempre.

Vuelen mis niños...están comenzando...vuelen que yo estaré siempre aquí para esperar por si algún día vuelven a buscar el calor de este nido que construimos en estos ocho hermosos años. El calor aún estará.


Vuelen mis niños...vuelen.





He sentido mucha pena al escribir esto...se que sentiré mucha más, pero confío en la magia de la vida...y se que esta pena precede a una alegría mayor.