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hablandoconmigo
Relatos, cuentos, poemas, ideas, reflexiones, sueños o pesadillas...
Acerca de
A veces, escribir es una necesidad. Otras veces los dedos y la mente parecen atrofiarse, y enmudece el alma. Hay ocasiones en que el acto de escribir se convierte en algo tan íntimo que sentimos celos hasta del aire que rodea las páginas, y en otros casos, es tal la necesidad de comunicación que decidimos tenderlo todo en la azotea, para que todos los vientos esparzan cada letra, cada fonema, cada nota, cada verso y cada beso; algo así como si un día todas las tortugas del mundo decidiesen prescindir de su coraza y exponerse al sol, a la lluvia, a la noche a la voz de otros y otras. Algo así, como si ya nada importase lo suficiente como para mantenerlo en secreto, o como si importase tanto que no nos cupiese en el pecho. Mi blog será mi azotea.
Sindicación
 
Saludos
Hola a todos.
No sé muy bien cómo funciona esto, así que con este primer artículo sólo pretendo probar mi blog.
Tampoco sé si alguien leerá lo que escriba en él, pero si lo hacéis, quiero saludar a esa persona o personas y darles las gracias de antemano, especialmente a quien haga algún comentario sobre mis cuentos o poemas.

No estoy segura de en qué sección he incluido mi blog, creo que en arte o algo así, bueno, quizá no sea el sitio correcto. Es posible que debiera haberlo incluido en misceláneas, porque creo que en él habrá un poco de todo. Si lo considero necesario intentaré cambiarlo. También serán bienvenidas sugerencias en este sentido, y si opináis que estoy fuera de lugar pues me lo decís ¿vale?

Gracias por leerme.
 
Mi Lago

Tuve una vez un lago que se secó en un instante, en un instante
como éste, como otro. Se secó, y todos los peces murieron, y las redes quedaron enterradas en el fango, y por eso, mi alma huyó de mí, buscando aplacar su sed en las aguas de otros lagos, de otros versos, que me son ajenos, aunque míos a veces; o lamiendo las gotas de rocío de algún campo de ababoles, cuando lo encuentra, cuando el dueño del campo no ha puesto espantaalmas, cuando, por casualidad, amanece. Pero ya no tengo lago, ya ni mi lago me queda. Quizá, sólo la esperanza de una lluvia intensa que de nuevo lo llene y le dé vida con el fluir de sangre de mil ríos y una tormenta.

 
Un viejo poema
Si es la tierra la última heredera de tus noches
quiero ser tierra para esperar tus golpes
uno
a
uno.
Para sentirte dentro completo
y sentir los arroyos de tu sangre
devorando mis sueños circulares
en fuegos fatuos bajo cipreses de nube.
Y quiero ser tierra para abrazar tu cuello
con mis besos fríos y en silencio
bajo los lirios de una Luna eterna de delirios.



 
Medio Ojo

I
Está ahí.
Ahí
¿No lo ves?
Está ahí. Siempre
Acechando. Me mira.
Entre los visillos.
A veces veo su mano. Retira ligeramente los pliegues y puedo ver la mitad de uno de sus ojos.
Medio ojo.
Una vez creí ver una lágrima desprendiéndose entre sus pestañas.
Tengo miedo.
Siempre está ahí.
A veces llora.
A veces.
Tengo miedo.


II
Oigo pasos en la escalera.
Risas
Susurros y carcajadas.
Cantan una canción obscena.
Ríen nuevamente.
Más susurros.
Las risas hacen vibrar las paredes.
Estos tabiques parecen de papel.
Se han parado ante mi puerta.
Miran por la cerradura.
Yo miro también.
Medio ojo nublado.
Más risas.
Pongo mi ojo en la mirilla.
Sólo veo medio ojo.
Medio ojo que ríe.
Ríe.
Vuelve a reír.
Tengo miedo.

III
Las cortinas echadas.
La puerta bajo siete cerrojos.
Una cadena.
Tres llaves.
Todo en penumbra.
Mis manos tiemblan
No sé qué hacer.
Poca luz para leer.
Si pongo música o el televisor no podré oírlos llegar otra vez.
Me pillarían por sorpresa.
Si hago ruido todos me oirán, sabrán que estoy aquí.
Vendrán con sus medios ojos.
Vendrán.
Necesito ir al baño.
Entreabro la puerta.
No hay ruidos.
Quizá no haya nadie.
Un poco más.
Está oscuro.
La penumbra se cuela dentro
Por fin veo algo.
Medio ojo.
Medio ojo.
Medio ojo muerto.
Horror.


IV
No puedo moverme.
Aquí.
En el suelo.
No me escucho.
No veo nada
Debe ser ya de noche.
No se oye nada.
Solo silencio
Tendría que ir a dormir pero no siento mis piernas.
No hay nadie.
Nadie.
Ni medio ojo.
Ni risas.
Estoy solo.
Solo.
Solamente yo en este suelo frío.
No oigo mi voz.
No veo nada.
Sin embargo... ese olor.
Quizá otra rata cayó en las trampas de la portera.
Quizá lleve días sin revisarlas.
No sé cuánto tiempo llevo aquí.
No sé cuántos ojos me observan.
Ese olor.


V
Los vecinos llamaron.
Del principal salía un olor nauseabundo y ni siquiera la portera tenía llave, es decir, la tenía pero solo una. No podían entrar.
Todos los vecinos creían que el piso estaba deshabitado, nunca habían visto entrar ni salir a nadie. Desde hacía casi un año.
La portera vio salir hace meses al inquilino con una mochila al hombro, no le vio volver. Los pagos llegaban puntuales a través del banco.
Nadie vio nunca una luz encendida ni un ventanal abierto. Tampoco ropa tendida.
Nunca recibía correo. No tenía teléfono.
Sólo a veces, durante la noche, parecían sonar las cañerías, pero no extrañaba a nadie, el edificio es viejo y de mala calidad.
Nadie notó nada raro. Bueno, la portera se queja de que alguien retiraba el cebo de sus trampas para las ratas y por eso rara vez conseguía acabar con alguna, pero será por miedo a que avisemos a sanidad.
Al parecer era pintor. Hay cientos de dibujos esparcidos por toda la casa, las paredes, el suelo, hasta en los cristales de las ventanas.
Siempre lo mismo.
Medio ojo.
Todos distintos. Pero todos ojos partidos en dos.
¿La autopsia?
El cuerpo no estaba ya en muy buenas condiciones, pero tenía un ojo.
Mejor dicho: medio ojo.
Intacto.
Tenía medio ojo, enorme, abierto, con largas y pobladas pestañas negras, pupilas rojas con expresión de dolor, de terrible dolor y miedo.
Tenía medio ojo donde no había corazón.
 
Fausto


Te realicé con los restos ancestrales de un astro muerto
Te di la voz de pirámides de viento y arena
cuando los violines vierten sus aguas en cada nota.
Te construí con todos los retazos no violados de otro sueño
para elevar tu nombre hasta el hueco etéreo de un Poema.

Te nominé como a los dioses en un Silencio
para penetrar el Olimpo con herejías paganas
porque tú profanas el infierno con un pacto por las Letras
o desnudas tu pecho frente al Aire y la eterna juventud de la Palabra.

Idolatré tu Luna ante los ojos del Aire
con ojos como labios y labios como espadas
para forjar un verso insomne con pies descalzos
y renacer en la verdad de una vida o vivir el Amor divino de dos Almas.

 
Generaciones

Fuera, el viento aullaba entre los pinos, vociferaba el río al derramarse entre las peñas, la lluvia vertía sus rezos monótonos sobre los tejados.
Dentro, crepitaban los resecos troncos de olivo bajo los lametazos de llamas despiadadas; los viejos contaban sus viejas batallas con lobos nocturnos. Con sus voces viejas y rasposas, entrecortadas por toses antiguas de pulmones ancianos, repetían una vez más sus pretéritas historias del lobo que acecha, de la caballería asustada, estremecida, que se debatía entre sacudirse la carga de miel, o de aceite, o de... y escapar al galope, o frenar en seco el paso y negarse con testarudez de mulas a seguir avanzando entre el olor a enemigo oculto en lo oscuro de la noche.
Los niños se refugian en los maternales regazos, o entre los fuertes y curtidos brazos protectores y paternales -según la edad de los niños, o según su sexo-.
Huele a pan tostado en las brasas, a manteca de cerdo adobada en rojo, a farinatos grasientos y exquisitos, a magras longanizas asadas, a huevos fritos en aceite de oliva sin refinar.
Huele a paredes de adobe y piedra, cálido el corazón y húmeda la piel.
Huele a viento y a lluvia. Huele a bosque.
Se respira amor fraterno. Es la fusión de tres, o quizás cuatro generaciones en un mismo latir, palpitando al unísono, compartiendo paz, ilusiones, pasado, presente y futuro.
Todos, unos en otros, se ven reflejados: los más pequeños saben, desde ya, que serán algún día como sus padres, sus abuelos... ellos les ofrecen un reflejo de su futuro; lo viejos, en cambio, saben que un día fueron como sus hijos o sus nietos, y contemplan, con nostalgia, la imagen presente de su ayer, pero son felices, porque sienten..., porque saben... que han contribuido a la preservación de su especie, de su casta, de su sangre...Y saben que no han escrito un libro, sino miles en noches como esta, y sin escribir, sin ni siquiera saber escribir, y saben que no han plantado un árbol sino cientos, cientos de olivos, cientos de parras, cientos de robles, encinas, pinos, frutales... Y son felices porque sienten, y son felices porque saben.
 
LA MANO




I
Del desagüe salía una mano.
Cada vez que, al levantarse, intentaba lavar su rostro para deshacer con el agua los residuos de sus pesadillas, salía una mano del desagüe.
Al abrir la puerta cada mañana, una mano la acompañaba hasta el otro lado para abrirle el ascensor.
La misma mano, extendía su índice con ademán seguro y pulsaba la tecla B.
Allí, desaparecía.
Una vez que abandonaba el portal parecía estar sola.
Caminaba sola por las aceras.
El asfalto se confundía con los resquicios de la noche, pero la pesadilla no volvía a su mente.

A paso ligero, sin mirar hacia atrás por miedo a ver, sin mirar hacia delante por miedo a no ver; mirando hacia dentro de sí misma, deambulaba por las calles de cada día, siempre iguales y siempre diferentes.

En un edificio que le era hostil se iba dejando la piel cada mañana, eternos desconocidos que nunca la observaron, tampoco hoy percibirían su presencia.

Todo lo llevaba dentro, para qué mirar más allá de su propia mente.
Estaba allí, nadie lo sabía pero allí estaba. Ella podía sentirlo, se abandonaba a su caricia, se entregaba cada noche al roce de sus uñas, y su piel se sentía viva, su respiración se agitaba, le vibraba el alma y después, el sopor invadía sus entrañas.
Antes de caer en el sueño, notaba como unos nudillos ligeramente peludos acariciaban su sien.
Cuando llegaba el sueño, la mano desaparecía y, en su cerebro, quedaba un hueco inmenso, donde todas las pesadillas tenían cabida.

La mano volvía con el primer chorro de agua. Volvía por el desagüe de la ducha. Cuando las primeras gotas resbalaban por su barbilla y podía verla, la recibía con alborozo sabiendo que estaría con ella, dentro de ella, cada instante del día, ocupando el vacío dejado por las pesadillas de la soledad, llenando el vacío de la indiferencia de otros.

Era la mano amiga, la mano amante. La mano que guiaba sus pasos entre las brumas, la mano que la abandonaba al sueño, la mano que alentaba su propio aliento, el único afecto que la aferraba al mundo, que la invitaba a seguir, el único motivo de su existencia.

II
Llamó el vecino de abajo. El agua caía a torrentes desde su techo.
Todo parecía indicar que la inquilina del segundo había salido de viaje dejando algún grifo abierto.

El agua les había faltado tres días debido a las obras de la calle.

Dicen que nunca recibía visitas.
En el trabajo nadie la recuerda, ni siquiera saben su nombre. Se dieron cuenta de que llevaba días sin aparecer, porque ya no quedaban tazas limpias para el café en la sala de reuniones, los ceniceros estaban rebosados y en el suelo empezaba a ser evidente la falta de limpieza.

Estaba allí, su cuerpo inerte, hinchado, unas marcas en su cuello delataban que había sido estrangulada.
La puerta estaba cerrada y también las ventanas. Nadie las había forzado.
El fregadero lleno de platos sucios.
Sólo sus huellas por todas partes.
Tampoco hay señales de pelea.

Lo más extraño de todo es que el desagüe de la bañera no estaba taponado, los fontaneros tampoco han encontrado nada que pudiera estar obstruyendo la salida del agua y en los labios de la víctima aún se percibe una sonrisa de alegría, de consuelo, de esperanza, de plena felicidad, como cuando te reencuentras con un viejo amigo que en algún tiempo fue tu alter-ego.
 
Sin besos.
Hojas de ojos vítreos
convertidas en mares de nube
y el sueño de tus labios oblicuos
pensando un hueco de amanecer asesino.

Tridentes en tus pómulos limados por el fuego
y una risa mórbida en tu cuello
de sed insospechada y maldita.

Sombras.
Abeto níveo
helado
mordiendo los dedos de noches
eternamente
y sin besos.
 
Beso infinito


Vertical como Luna, te miras
en mi labio partido
y se rompen tus poros
multiplicándose
desintegrándose.
Y mil aguas ardientes levantan el vuelo
persiguiendo el beso infinito
de tus ojos mirándose en sus ojos.
 
CARNE / VERBO


Copularon los fonemas
y nació su nombre
hecho de carne.

La carne se hizo verbo
y nació un poema.

El verbo se hizo carne
y nació el amor.

Cohabitaron carne y verbo
y nació Dios.

¿El Amor genera Poesía?
o
¿La Poesía genera Amor?


Mirada acuosa
Interrogación difusa en la pupila
Admiración expresa bajo las cejas.

Sin hablar
los labios pronuncian
trazando bilabiales abiertas
con lengua fugitiva y entre dientes.

El abrazo se dibuja en el aire
y se hace Viento
mas no llega a tocar la Luna



La libélula de lo desconocido
se acerca sinuosa
presintiendo la tibia humedad
de linfas y peces dormidos



Su dedo sella mis labios
con el roce vertical
de un sueño trémulo
hasta dibujar un berso*
entre vértices y aristas.

Su veso* cierra mis pupilas
mojando cada pestaña
con la más dulce brisa.

Un tacto de ababoles
sobre mejillas encendidas en la noche
pregonando amaneceres
sobre fondos blancos



Su mano se aproxima
y abre ventanas
entre cabellos tristes.

Atracción de labios.
El magnetismo roji-blanco
de linguodentales compartidas.
y
palatales que braman.

Nasales pugnando por cruzar su aliento.

Líquidas vertidas sobre velares
como lágrimas
como uñas
como claveles
que glosan
cada abrazo.

Fundiendo almas y auras
y bebiendo cada vibración
a sorbos
en abrevaderos de vida.

FUENTE MISTAGÓGICA DE LOS VERSOS.



LID ENTRE DIENTES Y LÓBULOS
FLORECIENDO
ENTRE CORNISAS OSCURAS



Y después el Abrazo
con los cuatro extremos de mi existencia
hasta sentir arroyos de vida
abriéndose paso hacia mi garganta
entre tiritar de ojos
y fulgor de dientes
y fuego en los labios
y en cada sien la esencia
de lo sublime y lo humano
ALAS Y PÁJAROS




AURA DE PIEL Y CABELLOS
flotando sobre la música y el sueño

Mil notas de agua y sangre.
Matices de alma y fuego.

La risa y el viento
gemidos y lamentos.

Avidez de poros y lenguas.
Temblor de huesos.

Vida y Muerte en cada aliento.

UN MISTERIO.



y un torrente
al fin
fluyendo
entre dos cuerpos dormidos.

Una página
que renace al Viento.

Un corazón desnudo

LA MELODÍA INCOMPARABLE DE UNA RIMA.




Y el ÉXTASIS y la CALMA
y la PAZ y el SUEÑO.

El POEMA al fin
Al fin
el ALMA.
y su sueño
buceando en mis pupilas
a retazos de piel
o la miel a hilos
que se desliza
de su corazón al mío.

La VIDA al fin
Al fin
POESÍA





** Si les preocupa la ortografía pueden hacer ustedes mismos las correcciones
pertinentes y colocar "beso" y "verso" donde mejor les parezca, yo prefiero
"leer" ambos términos en ambos lugares, porque en ambos casos, tal y como yo
lo siento, verso y beso se identifican, se funden, copulan, se entregan el
uno al otro, se aman y se convierten en un sólo "verbo", en un sólo "dios".