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Relatos, cuentos, poemas, ideas, reflexiones, sueños o pesadillas...
Acerca de
A veces, escribir es una necesidad. Otras veces los dedos y la mente parecen atrofiarse, y enmudece el alma. Hay ocasiones en que el acto de escribir se convierte en algo tan íntimo que sentimos celos hasta del aire que rodea las páginas, y en otros casos, es tal la necesidad de comunicación que decidimos tenderlo todo en la azotea, para que todos los vientos esparzan cada letra, cada fonema, cada nota, cada verso y cada beso; algo así como si un día todas las tortugas del mundo decidiesen prescindir de su coraza y exponerse al sol, a la lluvia, a la noche a la voz de otros y otras. Algo así, como si ya nada importase lo suficiente como para mantenerlo en secreto, o como si importase tanto que no nos cupiese en el pecho. Mi blog será mi azotea.
Sindicación
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)


I
Hojas de ojos vítreos
convertidas en mares de nube
y el sueño de tus labios oblicuos
pensando un hueco de amanecer asesino.

Tridentes en tus pómulos limados por el fuego
y una risa mórbida en tu cuello
de sed insospechada y maldita.

Sombras.
Abeto níveo
helado
mordiendo los dedos de noches eternamente y sin besos.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
II

A la vida, solamente muerte
le piden mis ojos sangrantes.
A tus ojos sólo una sonrisa, mis manos dormidas.
Y a tus labios, la mentira hiriente de miradas clandestinas.

Volará la luna sobre el cristal ebrio de sueños etílicos.
Y danzará mi piel sobre pupilas transparentes de espumas marinas
Pidiendo a la vida la muerte
Y una sonrisa al beso eterno de la nostalgia vencida.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
III

Universo de labios inertes
Infierno de exánimes miradas
Paraíso de sueños latentes
Existencias inanes de olvido.
Claman los besos nonatos
Abortados en abrazos quiméricos.
Apocalipsis de amor ignorado.
Y el seis repitiéndose en trinidad
Hasta saciar los odios
los rencores
y los adioses jamás articulados.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)


IV

Vertical como Luna, te miras
en mi labio partido
y se rompen tus poros
multiplicándose
desintegrándose.
Y mil aguas ardientes levantan el vuelo
persiguiendo el beso infinito
de tus ojos mirándose en sus ojos.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)

V

Y si las murallas erizaran su frente sobre árboles helados en la noche
y los incautos fantasmas de Luna olvidasen para siempre su vida terrena
entre los escombros del alma.
Si las palabras brotasen de las piedras y se retorciesen en el fango.
Si el sol cayera sobre el mar evaporando anhelos fugitivos.
Gozarían el beso de la muerte todas las miserias
y me perdería en el inane augurio de águilas sin garras y gavilanes sin pico.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
VI

SIENTO
El peso de las nubes rozando el espíritu
y gigantes vencidos pudriéndose sobre el asfalto
Mortales sollozantes entre arroyos de Luna
vagando sobre las piedras del olvido, la distancia
y el tiempo pasado de recuerdos inconexos.
Y NADA MÁS.
LO SIENTO.


 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)

VII

Porque hueles a Luna
y a tormentas ancestrales
¡Te busco!
Te busco y no te hallo
en el silencio de noches almidonadas
ni entre las espumas de mi sangre
bombeada brutalmente
por ese puño tirano empecinado en seguir cabalgando
cuando
¡Ya nada tiene sentido!

Tú hueles a Luna
¿Y yo?
Yo sólo a aguas de manantial
secuestradas de su entorno
y aisladas
en una cárcel de vidrio.

Y huelo a aguas llorosas
a trasplantes de saliva
a injertos de sudor linfático.

huelo a Amor nulo y agónico por la Luna
de los ojos de tu olor.

Tú. Tú hueles a
Amor.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
VIII

Sujeto con mis manos tu mirada
y siento el vacío inmenso del tiempo en tus pupilas.
Mis uñas se funden con la dicha y se desvanecen silentes y débiles.

Y luego tus ojos se escapan
se vierten entre mis dedos
quedando huecas las venas infinitas de deseo vertiginoso.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)

IX

Flagelaremos tu nuca
con pestañas húmedas
de hiel y sal ardientes.

Se resisten mis dedos
a besar tus párpados fríos
y mi lengua a susurrarte
los misterios del silencio.

Sólo mis pestañas atrapan el alma
que se te escapa por la espalda
y la retienen en el viento
como a ala cansada de una eterna despedida.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
X

FUISTE
Saliva de Luna
Salpicando los labios
De amaneceres espumosos
e insípidos.
La ironía de una mirada
paseando el aire.
En silencios de lluvia
y ceniza.

ERES
El cristal de la indiferencia
desgarrando los días
Sobre troncos solitarios
e inertes.
Eco de una voz
perdida en los escombros
De noches sin saliva
ni Luna.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)

XI

Son como espinas las rosas que se clavan en el alma
cuando todo es tan sutilmente evidente.
Y se marchita la Luna en la angustia infinita
de la duda y las ambigüedades
Y todo está ausente
porque tú te has ido
AMOR
con los sauces de la nostalgia eterna en tus pupilas.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
XII

Se suceden la lagunas incoloras
de ausencia divinas y fatídicas.
Los dedos muerden el vacío del aire
mientras las distancias se suman
a los incongruentes besos neutros
de miradas cobardes por un perfil amarillo y hueco.
El reino de las sombras lo cubre todo entero
y los muros bordean las esquinas de la memoria
apresando murciélagos clandestinos
en una nube gris que hipnotiza el viento
y se convierte en ídolo de fantasmas nocturnos
de insomnes
y de pesadillas retorcidas por vómitos
o cadáveres, sobre el asfalto de los sueños.
 
DELIRIOS DE LUNA (Primera parte)
XIII

Epílogo a la primera parte
Todas las realidades emergen de tu sueño.
Y las infaustas aves palpitan en tu pelo.

Te entregas a delirios de Luna
entre espumas vítreas y envenenadas
por la velocidad de sus saltos mortales
sobre tormentas polvorientas
de un recuerdo impertinente
que atenaza tu espíritu en vano.

Las quimeras aparecen con el alba.
Y tus oasis desaparecen con las piedras
entre los negros rencores de un prado yermo
de un amor desahuciado por el hielo:
ARDOR METAFÍSICO OBLICUO Y RECELOSO.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
I


Se han quemado los manantiales
que vertían sus rayos sobre Lunas
de obtusas pirámides profanadas.
Y las flores ajadas de los recuerdos
se derraman por tu pelo
y emergen de tus lóbulos divididos
por el tenue chorro de un beso agudo.

ÉL
Los dientes clavándose en palabras
jamás articuladas por inexistentes
y millones de células desintegrándose
en el azul
de tus pupilas de cielo diurno y sereno.

YO
Y sopla el viento como madera
en los tejados de mi noche antigua, diminuta y larga
Y sopla el viento
Y me llama
Me invita a masticar los pétalos dormidos
de un sueño infantil
de un sueño de vida.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)

II

Lunas de mar bajo cabellos de noches sin Luna
Mis pupilas insomnes te sueñan
en arroyos de espumas eternas
que profanan cada poro devorándolo
por encima de todas las síntesis melódicas
de todas las notas desgarradas brotando de tus dedos dormidos
y penetrando hasta lo más profundo
aunque no toquen mis plumas de ave cansada, impotente y rendida.
Pero luego te desdices de tus besos
y los lanzas al aire
tras miradas de odio infinito.
Y la oscuridad de la noche se cierne sobre mis manos
y la abrazo
como abrazo su ausencia llorando
en delirios de Luna sin brazos.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
III

Os habéis filtrado gota a gota
entre mis lágrimas hirvientes de acero
en cada fonema de un verso repetido hasta el infinito y recóndito océano
anegado por lumbres ancestrales.
Os habéis deslizado silentes como espuma
sobre mi piel endurecida y mis cabellos agónicos.
Dos Lunas abrazándose como espíritus impúberos en nostalgias matinales
imantadas polo con polo y se rechazan a golpes de silencios eternos.
es más fácil el reverso del hambre incontrolada
que este sueño inaudito de angustia que lo invade todo
y se refleja en el agua helada por la ausencia de las palabras.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
IV

Pero es todo tan confusamente hermoso
cuando se funden en el mismo aire
sus sonidos, su silencio
mis suspiros y tu risa.
Las Lunas se multiplican en raíces circulares
de ramas subterráneas e infrecuentes
cuando se arroja a tus aguas reverdecidas.
Os miro desde la muda roca que me apresa
y me clava en la noche
con un rayo de cielo invernal.
Luego me sumerjo en delirios lunáticos
de lunática vencida por su batalla
y espero el regreso de unos dedos
para enjugar mi llanto con un roce
que me roba cuando ríe de mis tormentas
de amargura por su espalda.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
V

Si es la tierra la última heredera de tus noches
quiero ser tierra para esperar tus golpes
uno
a
uno.
Para sentirte dentro completo
y sentir los arroyos de tu sangre
devorando mis sueños circulares
en fuegos fatuos bajo cipreses de nube.
Y quiero ser tierra para abrazar tu cuello
con mis besos fríos y en silencio
bajo los lirios de una Luna eterna de delirios.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
VI

Tú no puedes oler este vertiginoso silencio
que me persigue como el aroma amargo de las rosas
cortadas por tu aliento de desdicha.
Ni puedes tocar las palabras abrasadas
que se me escurren sobre la piel de cada célula.
No podrás nunca ver mi pecho abierto a tus noches
porque habitas praderas verdes de ignorancia.
Ni podrás saborear el soplo de mis labios
en una melodía cristalina y tenue
porque escuchas las cadencias circulares
de una nube blanca que nos atrapa
con su encanto de sirena divina.
Y mientras, yo gozo la dulce dicha
de descubrir sus ojos de bosque
reflejados en tus ojos de Luna dormida.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
VII

Lunas de nieve lanzadas entre aureolas
de amarillo nostálgico eternizado
Siluetas azules de imágenes doradas por los mares
sin fondo de algas verdes y suaves.
Tierra húmeda de sales transpiradas
en inconscientes paseos con tu arcano
Retazos de noches incompartidas con su pelo
penetrando mi frente indefensa y gastada
con notas reiteradas de silencio a gritos
sobre rayos apagados de invierno turbio.
Se han quebrado los sauces a fuerza de llantos
y el roble se ha crecido en sus venas
respirando las nubes blancas de una boca
amada sin extremos
pues es infinita la lluvia de sangre de los besos.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
VIII

Me abrazo al silencio de tus espinas
y el eco del asfalto abrasa mis pupilas
cuando me sumerjo a solas en tu fondo.
Y te dilatas en la noche, llena,
con un parpadeo sutil de viento,
quemando labios humedecidos por el sueño
de caminarte algún día,
como por sobre las aguas mansas
de un lago eternamente frío,
sin prisas.
Me abrazo al melódico baile de tu brisa
mientras me miras, eterna,
y ríen de mis demencias caducas, inertes, vencidas...
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
IX

De nada sirven en tu presencia los sentidos
si todo se transforma en un único caos
y la violencia del aire se me escapa
entre los dedos dormidos de un deseo.
Tu silencio baña los colores del viento
y me deslizo confusa bajo un olor a Luna
que muerde las angustias con dientes afilados.
Sus cadencias se acumulan en mi mente
cual si de un gesto onírico me hablase el agua.
La sal de las lágrimas brotando de mis labios
espera tu beso fugitivo. Y la rechazas.
Vibran tus pómulos mirando el océano infinito
y te olvidas de la tierra que acaricia tus pies.
Y el océano se escurre entre tus manos azules
y quieres sujetarlo
y lloras.
Y la tierra te mira cansada de esperar tus ojos
y quiere sujetarte
y llora.
parece acabarse el mundo.

Y todo empieza otra vez.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)

X

He leído una tormenta en el manuscrito eterno
de tus ojos diluidos de nube y fuego.
Han despertado mis dedos dormidos de un letargo
vertiginosamente aplazado por los sueños.
Se han fundido las aristas de tu azul en el vacío
y mi olor a tierra húmeda te persigue
te busca bajo las piedras de la vida terca
que me envuelve con su velo de vértigos
de designios incomprensibles y fatídicos.
Te me escapas hacia selvas verdes de añoranza
y ya no te descubro entre las lágrimas
de una pestaña partida o un beso oscuro
sino que angelical y fausto y demoníaco y divino ríes
y se pierde tu risa en un viento triple
de nieve, de océanos y cabellos prohibidos.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)

XI

Y también he leído planetas apagados en el manuscrito
de sus labios cerrados bajo claves e incógnitas.
Ha derramado sobre un sueño sus días
desenmascarando los huecos de un recuerdo.
Nubes ardiendo entre el cabello del tiempo
se han desvanecido
o tal vez sólo nunca existieron.
Se me ha quedado en algún lugar del camino
y se han continuado las etapas eternas
de paulatinos viajes hacia la nada.
Y él, ya no está junto al río
ni siquiera entre las espumas de un ojo.
Se me ha perdido en un sueño de fantasmas
que ocupó un corazón mudo en la distancia.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
XII

Tu última sonrisa se dibuja en el viento
y el agua la repite en ondas de Luna.
El silencio de la noche me persigue
mientras vuelo bajo un tiempo de algas.
Parecen eternas las horas delirantes de ausencia
y ya el cielo no te refleja entre sus huecos.
Todo parece borrarte de mis días
Y, sin embargo sueles
como una costumbre
ESTAR
ESTAR entre todas las moléculas del aire que respiro
y en cada una de mis palabras chirriando como caduca bisagra oxidada.
Y sé que ya no ERES pero ESTÁS.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
XIII

Te esperaba entre las sales de la noche con el olor a Luna entre los sueños
pero te escondes tras bosques o mares
y no brotas de mis lágrimas ni de mi saliva ardiente.
Espero tus ojos al caer la tarde
pero huyes de mis nubes y no levantas el vuelo
sino que te pierdes en la niebla y miras a solas el vuelo de otros pájaros.

Se te pierden las pestañas entre las olas
y nadas sin brazos
a ciegas entre las sales del tiempo.

Y yo, te espero con mi olor a Luna tras el viento.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)
XIV

Los brazos de la noche se despliegan sobre mis nubes o tus cejas
y se me pierde bajo la piel el viento que intercala los sueños con las heridas
He sentido tus ojos entre mis dedos palpitando como corazones desnudos
y una luz incontrolada se ha filtrado entre brumas oscuras de ausencia.
Y las alas de la Luna se derraman sobre tus cumbres afiladas
cortando el aire que respiro en llantos agónicos de hierba.
 
DELIRIOS DE LUNA (Segunda parte)

XV

ALMA
Los gatos arañan mi lengua con garras férreas intercaladas de miedo
Y el dolor se me pega a los ojos con tristezas de hielo incorrupto
Sanguijuelas de tiempo exprimen mi sed como labios agrios y violentos
Y la Luna ausente o prófuga me hunde en sus pesadillas de metal opaco
Y no te dibujas ya entre almohadas de agonía.
Ni me pierdo en los besos de tu muerte.
Ni sueño ya tus suspiros afilados.
Ni pienso.
Ni recuerdo.
Ni respiro.
Ni vivo.
Pero siento mil gatos llorando bajo la lluvia
Mordiendo las horas inviolables del silencio.
Y te anhelo.
Te busco.
Te quiero.
 
DELIRIOS DE lUNA (Segunda parte)

XVI

Se han pegado las arañas a los hilos
de una ausencia, fermentando,
o los pájaros azules de tus sueños
parasitan en cabellos desgajados.

Todo el rencor de las aguas
hierve bajo dunas de sangre
y depósitos eternos de sal amarga
se vierten sobre pistilos moribundos
que cabalgan hacia un ocaso infinito.

Tentáculos de recuerdos pudriéndose
en tumbas fétidas de termitas
rememoran danzas grotescas de vida,
arañando bajo las fobias del viento
que brota de pulmones y de un olvido.

 
DELIRIOS DE lUNA (Segunda parte)
XVII

Nubes melódicas acariciando tus plumas de hada
vertiéndose sobre tu cuello etéreo
que se desdibuja entre las sombras
de la Luna y los misterios.

Cortando un viento verde
con risas circulares de esmeralda
y voces ávidas de hierba,
te pierdes en ausencias eternas
y te sueño en tenues revoloteos
de gorriones atrapados por los últimos besos
por tus últimas palabras
de notas candentes y acentos asimétricos.

Nubes melódicas de Luna nostálgica
respiran los cabellos de tu recuerdo
en la luz impenetrable o difusa
de tus ojos esmerilados por la distancia.

 
DELIRIOS DE lUNA (Segunda parte)
XVIII

Tu pensamiento me baña como una nube.
El estigma de un beso etéreo e insomne
se despliega sobre mis pupilas áridas
y destroza tormentas en firmamentos de fuego.

Mientras, mi piel transpira tu recuerdo silente
y se colman mis labios de ausencia;
o sueño a Medusa dormida entre las rocas
y me traslado a un rincón de tu olvido
que respira brisas verdes entre piedras azules.

Luego, el agua me eleva entre espumas
y me ahoga en llantos mordidos
tras máscaras de escarcha y ceniza;
o tú, dibujas un cuello infinito
en espirales de vientos o ríos.

Pero tu pensamiento me baña como una nube
mientras respira mi espíritu el vapor de tu aliento
o los alfileres minúsculos de tu risa en el vacío.

 
DELIRIOS DE lUNA (Segunda parte)
XIX


Epílogo a la segunda parte
(Homenaje a Gardel)


Bebí tus lágrimas con mis besos
sentí el vértigo de tus brazos
trazando eternidades en mi espalda.
Cuerpos amigos se han fundido al fin
en coitos infinitos de tristeza.
Por eso escribo con dedos incoloros
el cristal partido de tus pupilas ávidas
que buscaron un solo punto en mi frente marchita
donde posar ese verso que te acosa.
Pero sólo hallaste las heridas abiertas
por donde hace siglos
se me escapó el alma.
Y devoré tus abrazos con mi llanto
que esculpe ceras inviolables
tras los poros musicales de tu viento
o baña tu ojo
diluido
por el sueño etílico del amor primero.
Y en noches pobladas de recuerdos
un pájaro vuelve
para enfrentarse con mi vida
aferrada al pasado de los sueños.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

I

Si deja de serlo el Viento
y la Luna se desmaya bajo cabellos negros de noche interna
Si los versos se te abren por su centro
y te hieren
No mires a esa nube
a esa tormenta
No alces nunca más tu lengua al cielo
Piérdete en grutas impenetrables
y derrámate
viértete
sobre las piedras heladas del olvido
para que florezcan los recuerdos
pero no permitas nunca
que deje de serlo
el VIENTO.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
II

Guiños transparentes de brisas violetas desgajando la noche en sortijas plateadas
como piedrecitas en baños matinales y dulces.
Un olor vespertino de estíos infantiles multiplicándose
mientras yo, lodo siempre, lodo cuando arrastro
poros áridos por vidas sin vida entre pétalos que claman una muerte al centro
sin aire, sin sueño y dormido, como siempre, lodo siempre.
Y el fango en lóbulos y encías amarillas se dilata cada noche sin Luna
salpicando pestañas de sangre o cubriendo pupilas ciegas de mañana.
Me gritas, olas siempre verde, y te lamo azul en primavera,
libélula entre las flores, junto al río.
Los ojos de la tarde susurran en mis dedos y te pierdo, recuerdo, en agonías de vien-tos
arañando las raíces de pinos diminutos bajo las rocas del tiempo y del olvido.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
III

Sueñas el blanco de un ojo de aire
y el velo de un alma se esparce entre ramas violetas de viento vencido
Lunas lanceoladas lentas lúgubres
O bailan las uñas del aire viciado entre sombras nauseabundas de silencio
como gnomos dementes escupiendo tesoros junto a fuentes putrefactas de aguas es-tancadas
Cuando lloras la brisa con manos resecas mientras piensas oscuro el sueño
pero esculpes los recuerdos en la nieve del ocaso
y caminas más allá de las nubes y el agua o flotan sobre peñas sangrantes
deslizando cabellos anquilosados sobre miembros incorruptos
un ojo de Luna penetra lagos muertos y te mira desde el fondo de la angustia o de la duda.
Y cuando ríes, el viento se desnuda en tu alma
o describes con los miedos la Esperanza
de azuladas bellezas verdes y suaves que temiste arrasadas.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
IV

Tu ojo es la Música ardiente de un sueño inviolable
cuando un perfil como agua se disipa en la niebla
arañando tardes incompletas de azul y poesía
piruetas de viento y tormentas verdes
empapando cristales opacos como tierra húmeda
y ciñendo pasiones dormidas con notas de acero
mientras otra pupila se me escapa tras espectros
de hambre incontrolada en su reverso de angustia
y mil fósiles congelados palpitan con sangre y penas
alzando a tus nubes sus labios áridos y sus pestañas partidas.



Porque tú eres la Música y el Viento
golpeando tejados para huir hacia el cielo
limpio de polvo y telarañas de memoria
o bien la Luna dormida tras escombros de futuro
Y tu boca es la brisa cuando abres los dientes de mi pecho
o te bebes el aire que respiro en noches llenas
bajo un calor rebelde entre lágrimas insípidas de ceniza
aunque te quemes con los gorriones espumosos de una mirada
que te habita el alma y te da la vida.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
V

No es posible respirar el Amor
masticando silencios ancestrales de olvido
Ni penetrar en el mundo de un pecho abierto
huyendo del aire y de los sueños
por senderos angostos de Luna Menguante
o rebosando las copas sangrientas de la memoria
con deleites dormidos y ausencias de Alma.

Pero sí puede un hueco arrojarse a la noche
buceando entre sombras divinas y claras
e impregnarse de aromas ajenos
para vivir la Felicidad sin Nadie
Sin Nada.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

VI

Los extremos de la noche se filtran con la Luna
y sus pupilas infinitas observan mis lluvias y límites
mientras bloques de niebla ardiente me aplastan
sobre suelos áridos y muertas nevadas de ceniza.

El duende de los sueños se asfixia entre las sombras
cuando las hadas infantiles huyen de mis manos
hacia dedos asesinos y lenguas de fuego
que se vierten sobre las firmas del tiempo
destruyendo los misterios de la vida,
de la paz,
de los recuerdos.
Y no bastan saliva y lágrimas
no basta el amor ni el deseo
para penetrar las raíces sangrientas
de cadáveres de pesadilla y vientos de agonía
cuando todo se ha convertido en polvo helado
como bocas sin dientes, sin sonrisas
o la brisa se desgaja entre huecos gigantes
sin poder susurrar ya canciones rumorosas
sino gritos de odio y angustia
incapaces de amar por ausencias de alma
y carencias de hermosura y de delicias.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
VII

Ahora sé
que no podré nunca esculpir tus labios
con uñas descarnadas que acariciaron peñas.
Y sé que tus ojos
se dilatan con la luz de todas las ternuras
que yo no tengo y que preciso
para penetrar tus lágrimas en cada gota
y beberme tus angustias diluidas con tu viento
o para trazar en tu alma la huella eterna
que se abraza a los recuerdos o a los sueños.
Pero nunca sabré
si el cuchillo de mis garras ha dañado tu centro
o si me odias
porque odias al ser que no ama porque no vive
y amas un amor
que yo perdí
en las calles retorcidas de un tiempo sin palabras.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

VIII

Pinceladas de agua bañada de Luna
entre pétalos suaves y oscuros como noche
húmedos de viento y primavera
dibujando los bosques de una mirada
que pierdes por la sombra de una idea
cuando vierten las estrellas su perfume
emanando pasiones delirantes de tristeza.
Pinceladas de Agua-Luna en tus pupilas
salpicando de espumas mi llanto
mientras sufro impotente tu angustia
y me adentro en tu olvido llorando.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
IX

Yo soy el aire que mueve los hilos del Agua y el Viento
Por eso diviso Lunas y bebo Estrellas o muerdo los labios del tiempo
acariciando sus dientes con mi lengua y luego paso
como una melodía desconocida que nadie recordará jamás
pues nadie evoca nunca al aire que respira
ni a la lluvia que alimenta sus poros o baña sus cabellos con brumas nocturnas
sino que a través de silencios inmanentes sueñan el aroma de las flores en las nubes
o poseen porque lo creen
la belleza de los sauces y las rosas en la saliva amarga de los besos.
Pero yo soy el aire liberado por la angustia terrible de unos ojos
Soy el último suspiro huyendo de la espiral de un pecho muerto
Yo soy aire.
Soy fruto de olvido.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
X

Horas de porcelana se deslizan en la memoria dividida en fragmentos de minutos olvidados
y la espuma de unos labios transcurre vacilante
entre gritos inciertos de viento y llamadas clandestinas de muerte.
El ocaso inerte en ojos y lenguas desciende hasta el confín de los abismos
marchitando sueños prohibidos y placeres
de cielos verdes y azules brisas o suaves pieles transparentes como vida.
Y es inútil galopar por los recuerdos sin cabellos de años y sin dientes
porque sólo quedan pestañas de tiempo
en la almohada fría de los versos o en el tacto fugaz de la ceniza.
 
DELIRIOS DE LUNA (Tercera parte)
XI

Me abrazo al conjunto de las rimas y los bordes
sembrando brisas de agua y cielo con las uñas
y vertiendo piedras blancas sobre el alma
en espirales de sueños inconexos de agonía
porque todo huye del aire que derramo
entre labios como escarcha de ceniza
o se pierde en las tinieblas del olvido
destruyendo hasta el silencio de mi dicha.
Arrastro pesadillas turbulentas de cadáveres
entre áridos manantiales de saliva
y me trago los sonidos de mi llanto
o las palabras delirantes de mi Luna prohibida
porque no espero sauces ni rosas
y tampoco nubes perfumadas con mentiras
del beso helado del tiempo
ni del canto amoroso de los gatos
ni de toda la música de la vida.
Sólo espero una muerte única y ligera
que acaricie mis pupilas con sus alas
y me libere de memorias vencidas
 
DELIRIOS DE LUNA (Tercera parte)

XII

Y pronto
las selvas y la Luna habrán muerto.
Sólo conservaremos las nubes de la memoria
en frascos metálicos con pantalla y teclado
o una lágrima extraña analizada con miedo
bajo cristales de aumento en vitrinas herméticas.
Y ya no sonará la risa del viento
ni el susurro de una fuente en primavera
ni el llanto de los sauces en la noche
ni el vuelo fugaz de las estrellas
porque nadie escuchará a los sentimientos
en un mundo sin alma y sin belleza.
Y pronto
el amor y la vida serán sólo una quimera.
 
DELIRIOS DE LUNA (Tercera parte)
XIII

Como abrazos de madrugada arrullando a la Luna
con melodías de piedras, cristales y hojas
Mientras el beso de las nubes
cálido entre espumas
se vertía en tu regazo gimiendo aguas
o buscando el alimento de los dioses
yo esparcía mis pupilas por tus huecos
y me sumergía en tu vida verde
o flotaba entre el murmullo de los sueños
sintiendo en mis cabellos tu risa dichosa
tu orgullo de madre eterna en remansos
me aferraba a tu viento feliz en cascadas
y aspiraba tu amor infinito de fuentes
bebiendo con tu aire el calor de dos miradas.

Pero todo fue un sueño perdido
bajo el sol asesino de un estío sin alma.
 
DELIRIOS DE LUNA (Tercera parte)

XIV

Pero tu ojo no es la música que acaricia sus labios
ni la Luna feliz danzando melodías
ni el agua de los llantos regando flores
y tampoco viento de arroyos
ni piedra bañada de su verde.

Tu ojo es la luz de las rosas
cortadas con las uñas del amor
y cobijadas en sueños transparentes
esperando un aire inspirado de hadas
como náyades prendidas en los ríos
añorando el soplo divino
para renacer de un vientre
o dormir la pesadilla infinita
de las ausencias inmanentes de la muerte
 
DELIRIOS DE LUNA (Tercera parte)
XV


Y todo para proclamar que te quiero con aristas de alma en la lengua
con la piel pegada a los huecos de una brisa mortecina
o con los dedos pintados en un añil de agua dormida
Y todo para concluir con un Te Amo
tan sencillo como la mirada de las flores
cuando vierten al aire el aroma de su último suspiro
y beben en las espirales azules de tu cuello
indolente de odio y anhelante de olvido
Y todo porque tu alma alimenta las Lunas de mis poros
y mastico cada uno de tus desalientos o soplos
en las esquinas de tus sonrisas o pliegues
mientras duelo dos espaldas ambiguas o blandas
como frutos que rechazan la sangre del árbol por su deseo.
Y para llegar hasta ti
he derramado mi dolor inmanente en piedras saladas.
Para corroborar este amor funesto
he sufrido esperas eternas y ausencias de alma.
Con pasos torpes y lentos, pero he llegado
a impregnarme del poema de tu espíritu
que ya no me es ajeno
porque avanza en arroyos de sangre
sobre las rocas frágiles de mi espíritu vencido
cubriéndolas de un rojo transparente
como el rojo de un sol apagado en la tarde
o como pupilas rojas presagiando una muerte.

 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

XVI

Y llega la Luna Nueva saltando fases
mordiendo estrellas
en un azul como viento que espera fuegos
entre remansos lentos de aguas oscuras
Y un adiós a la Menguante
se pronuncia sin palabras
perdiendo el sueño entre primaveras
sin extremos de aire
o besando nubes.
Quizá no haya mariposas ni libélulas
pero algo renace en lentos paseos
por sienes huecas y cabellos muertos
o de las cenizas de piedras blancas
gimiendo deseos y vértigos
llorando alas de otoño
mientras cabalga un sentimiento entre las ramas
y el Amor se asoma sin recelos
dibujando dedos dormidos en el tiempo
o mares de Luna en una mirada.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
XVII

Hay palabras que nunca se pronuncian y sueños que jamás se recuerdan
como vientos que no pueden respirarse porque son de fuego o de nieve
o porque mueven un aire tan limpio que ahoga
o tan viciado que marchita lengua y cerebro.

También hay cartas que se escriben desde dentro y para dentro
como la saliva que calma mi sed y tú confundes con flujo nauseabundo y viscoso

Pero también hay palabras que se pronuncian con el silencio
o sueños olvidados que se esculpen en la memoria petrificando el alma
y vientos que se beben como un veneno consciente
y que sólo el papel dibuja en versos mordidos de hambre
o en epístolas exhaustas de vida, aun sabiendo, que es única la muerte.
 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

XVIII

La Luna se dibuja hoy
desde el único punto real que habita en una ola lejana
paseando por un mar indefinido de sales.

La transparencia de un alma acoge en su seno todos los delirios
todas las pasiones indescifrables
y los funde con el calor de un abrazo de alba.

Un torrente de melodías emana de un pecho recién humedecido
por la lluvia de los bosques.

Y un cielo de aguas contempla el ocaso
mientras la noche antigua se difumina
evaporando fantasmas insomnes y pesadillas de agonía.

Y vive la Luna una calma neutra de tierra mojada.

Después de la última tormenta de los sentidos
las sensaciones brotan bajo las piedras como flores impacientes de Primavera
y las aves respiran su propia ceniza o desdibujan quimeras de tiempo
trastocando los juegos y los sueños o tañendo el arpa dulce de todas las sinfonías.


 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)

XIX

Conjugas toda la fuerza y toda la ternura
en cada esquina frágil de tus palabras
alrededor de las olas de cada verso eterno
en cada uno de los suspiros de tu viento triple
con los espasmos de una garganta acuosa.

Cuando miras con las pestañas vueltas hacia el infinito
te reflejas en tus nubes como Luna de llantos agridulces
o las aristas del Amor sangran tu lengua con un diente partido
y regresas a páramos verdes de océanos o bosques
durmiendo con la espalda un sueño de sienes y cabellos
mientras deliras esperanzas de futuro invierno
o te sientes dueño de tu alma exhausta
rechazando vidas o límites.

Sacudes con tus dedos el aire o la bruma
No te reconoces en el espejo cóncavo del agua
y muerdes las uñas gastadas del tiempo
con un cuello de espirales, caracolas y ramas.

Pero luego abres tu pecho con labios como espadas
y lees la verdad atroz de tu voz interna:
No conoce tu corazón otra libertad
que la de estar preso en una blancura
sutil y transparente como madrugada.

 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
XX

Y aún no sé si las realidades son sueños
o los sueños son realidades difusas reflejadas en espejos de Aguas y Viento.

No sé si amo a tu Luna o a la Luna de tu bosque.
No sé si busco tus claros en la niebla o los océanos y mares que dibujas
con los dedos dormidos de un deseo en una trilogía de almas.

Ni sé si alimentas una respiración llamada odio
o si bebes con sorbos y recelos el Amor de un veneno
que te entrego en remansos débiles de tierra húmeda por tormentas pasadas.

Pero espero el momento dulce-amargo del olvido
para entregar al desván los sueños y los juegos a un cajón del alma.

 
DELIRIOS DE lUNA (Tercera parte)
XXI

EPÍLOGO A LA TERCERA PARTE
Para llegar hasta aquí
he caminado sobre los escombros de mi alma con pies descalzos y endurecidos
he gozado con el barro de mis ojos la presencia del viento contando estrellas.

Para esculpir vuestra Luna perfecta
he asistido a la extinción de mi vida con venenos pasados.

Para forjar una ilusión
he soñado aleaciones de cielos y bosques en océanos de plata
he respirado la brisa de ese sueño o me he contagiado de azules y verdes
de anhelos y esperanzas.

Y he llegado hasta aquí para descubrir la destrucción de mi Amor
o mi espíritu destruido por su nostalgia.

 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

I

Como una nube de Luna disolviendo plumas de alma
tras espejos como perfiles huecos de brisa
te esparces en mi aire
o en sueños que se diluyen con lágrimas de muerte
mientras mastico silencios y aguijones de agua
o resbala sobre mi vello una sangre helada
y me derramo en espirales eternas o vientos
en la indolencia de un testigo ausente
o por las inmanentes cicatrices de mi labio partido.
Y desde un rincón del alba
entre agujeros de noche
absorbo tu oscuro en Lunas de hambre
y despliego alas de ojos fúnebres entre espumas
o derribo escombros y fósiles con sales amargas
mientras las horas arañan sensaciones dormidas
penetrando pálidos hematíes agónicos
con la negra espina de tu hostil mirada.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
II

Y ahora, un poema
porque las flores duermen un sueño de viento
porque la noche acaricia tus alas
porque te pido el viento en palabras escritas
y te viertes en risas de agua.
Y ahora, un poema
porque el tiempo no cuanta
y tampoco el instante
ni importan los dientes ni las lágrimas.
Sólo existe una puerta
abieta
para recibir el reflejo de un alma.
Y ahora,
por favor:
UN POEMA.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
III

He descubierto tu sombra en un rincón de la bruma
bajo gotas de lluvia tu mirada helada
entre espirales de fuego tu paso lento
siempre lento
para articular las palabras de un sueño
la imagen de un concepto vacío con MAYÚSCULAS
Pero nada existe
sólo sutil indiferencia estática y petrificada
sólo un aborto de hambre y de miedo
dibujándose
a veces
tras las esquinas de un espejismo de agua
sólo huecos en las sílabas de una sonrisa
Nada existe salvo las miserias de una quimera
y silencio
ese silencio que habita el olvido
desenterrando los dientes del viento
arañando encías amarillas y sangrientas
en un otoño eterno y taciturno
mordiendo uñas descarnadas de Luna
o escupiendo la saliva árida de los besos.

Te he descubierto sombra de bruma
infinita noche helada en tu cruel universo.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
IV

RAVEL
Se derrama el aire, se derrama el viento
entre nubes
entre sombras de silencios y Luna
Se derrama Luna y hambre
Se derrama muerte
y la vida fluye
emanan las tinieblas
y la luz
y todo se hunde
Ya nada sueña
entre las espumas del agua
Sólo aire y notas
o vida sin nombre.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
V

DVORAK
Te elevas como Alma Virgen
éxtasis de viento sobre ríos
y te diluyes en miradas o rayos
bajo la tarde llorosa de un beso.

Un cabello y una lágrima
sobre almohadas de hierba y Luna
dibujándose
esculpiéndose
y trazando melodías en la nada.

Una caricia de dedos y almas
bañando pupilas opacas
mientras respiro las notas
masticando silencios partidos
o rozo con mis labios su aliento
para alimentar una piel dormida
con la miel de un sueño
que me da la muerte
que me da la vida
fortificando mi espíritu vencido
o gimiendo la muerte lenta
de una ilusión perdida.

 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

VI

La noche se desdibuja en secretos de agua
y los ojos del sueño se transforman en nube
tras pupilas acosadas de lluvia y oscuro
entre mausoleos de distancias impregnadas de rosa.
Tú no eres de Viento ni dedo dormido
no eres Música ni saliva de aire
no eres el espejismo de fantasmas vivos
no eres mi Dios ni mi sangre.
Sólo eres cadáver de espíritu y de bruma
sueño melancólico de nieve y silencio
oscura sombra de hambre que acecha mi tiempo
mordiendo los huecos de un olvido
o tragando vorázmente mis días
mientras un alma se pudre en el alba
de un anónimo vertedero sin brisa.
Y pintas la muerte con trazos oblicuos
de dedos rasgados por cuerdas asesinas
o notas suspendidas de un techo
o de miedo
o sílabas colgadas de una mentira
y ya no creo en ti
pequeño dios de pacotilla
Ya no creo en esa alma tuya intacta y fosilizada
Ya no creo en tu voz ni en tus credos
Ya no creo en tu angustia
ni en tus besos al cielo
a tu cielo
a tu literatura
ni en tu poesía
Sólo creo en tu aire de olvido
en tu aire sin voces
y en tu negada existencia sin vida
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
VII

Quieres que pierda en mi Aire el Aroma de tu alma
mientras la lluvia cae entre brazos desnudos de hambre
o mientras cabellos muertos cubren el asalto de un sueño.

Ya no dibujo tus pestañas con lágrimas ni besos
y se me escurre entre los dedos una brisa
o una angustia de lazos rotos
que desgarra un espíritu sin Vientos ni Mares
SIN LUNA
porque toda fe yace en conceptos vacíos
bajo la tierra que escupen las bocas putrefactas
de todos los dioses del Olimpo manando gusanos.

Te has perdido en un Aire que no soy yo
o has volado
rechazando por tu deseo la última savia de mis venas
o la última caricia de mis manos
para no compartir un Nombre ni una Música
ni el Alma de tu Bosque ni las Olas de tu Océano
o para pronunciar un adiós sin palabras
o para liberarme de la terrible pesadilla de mi Ente incomprensible e inhumano.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

VIII

Ya no podré nunca buscar el nido entre las cumbres de una noche
ni podré alimentar con mis venas el sueño de un árbol
ni las flores se verterán entre oscuras mariposas enfermas
ni las aves volverán a rozar mis alas con su viento de nube.
Pero lo más cruel de esta estela en mi presente
es un vínculo partido por tus dedos o uñas
en el etéreo encuentro de dos espíritus que se me esconden
o que me huyen como de Aire viciado con Olvido.
Ya no volveré a robarte una noche ni un paseo
no volveré a beberme tu Música
ni volveré a perderme en tu bosque de pájaros libres
y ya nunca podré entregaros un pedazo de un Alma...
Pero era absurdo vivir en el vacío de un concepto
ridículo aferrarse a una colcha de espumas
desesperadamente inútil bañarse en un río de rechazo
o caminar las selvas acotadas de un Genio.
Ya sólo me queda una realidad dura
y quizá
tampoco eso merezco.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
IX

Silencio de pasillos incompartidos en tardes sin azul ni poesía
Memorias de nubes y bosques en un silencio extraño quemándose
dentro de un lodo eternamente opaco
como los manuscritos del Olvido o como cenizas de Odio
al borde de un invierno infinito que aún no ha comenzado.
Se esparcen las sombras de bruma sobre las tinieblas o pavores de un Alma hueca
y ya no veo la Luna ni las flores de un beso
ni describo entre mis espinas el vuelo de los gorriones
o el parpadeo sutil de las mariposas
porque vivo a solas las voces que me habitan el recuerdo
y no dibujo las sílabas prohibidas de unos cabellos serpentinos o de un Océano
ni las piedras de un cuerpo vencido o unos ojos de cielo diurno y nublado
ofreciéndome la salida de mi infierno.
Y recorro el silencio de los pasillos
ciega
y a solas
aferrándome a un Viento con dientes y brazos.
Ya es inútil
los dioses para mí han muerto
o huyen del aire que respiro
de mi nauseabundo aire viciado.
Y se alejan para siempre dos almas
me abandonan en silencio
con los rostros fúnebres de un entierro humano
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

X

Un espejo refleja entre huecos la brisa de las flores
y entre espumas y nubes se me filtran recuerdos o dedos
pero la noche cae sobre el cabello de un Alma sin tiempo
o se esconde entre los sauces de un nombre o de una lágrima
mientras el miedo evapora silencios o absorbe cadencias
respirando miradas esquivas como aves en vuelo.

El agua dibuja entre notas un Aire lento y Difuso
cuando el llanto esculpe canciones de Luna
en el lodo húmedo de unos ojos opacos o muertos
y escalando pirámides o mares me sumerjo en espinas
o cabalgo a lomos de un sueño oscuro
hacia la niebla del asfalto o el beso de un mundo.

Pero la brisa de las flores vive en mi pecho
como termita en las maderas de un mueble antiguo
y se alimenta de fragmentos de un Olvido
mientras susurra melodías en silencio
o describe silencios sin esquinas en un miedo.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
XI

Es ambiguo este frío que serpea la médula
de unos cabellos desvanecidos por el silencio
ambiguo como el corazón de una rama
flotando sobre la Luna apagada da un beso
o como el espejo roto de un viento sordo
que suspira brumas obtusas entre sales de agua.

Ya es difusa la noche
y no penetra el hielo de unas uñas gastadas
ni de una piel dormida en el recuerdo

Las paradojas se adhieren al aire
mientras brotes de escarcha desgajan pupilas
o todas las tinieblas abren alas para ocultar al alba.

Ya es difusa la noche
y han muerto los ecos agónicos
de una única
de una última esperanza.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)
XII

Sí León, SÍ
Ya murió ese estrafalario fantasma del desierto
Ya no hay locos sobre la faz inerte de esta vida
Duermen los enamorados bajo una alfombra de Aire
que despliega alas de bruma bajo la sal de una lágrima
Y se despiden en silencio de los sueños
o se alejan de las noches Llenas de Luna
para no dibujar con sus ojos un claro o un oscuro
o para cerrar sus oídos a un Viento de hambre

Ya no hay locos, León,
ya no hay locos
Y mi soledad se esculpe en insomnios vacíos
y huye la saliva de mis dientes y mi lengua
y se me escapan las palabras
Apenas una hormiga entre mis dedos
empuja la pluma o vierte esta sangre negra
sobre el níveo vagar transparente de la desesperanza.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

XIII

El silencio de una espuma desgarra arenas
y arrastra mareas de Viento blanco
en el cielo sin fondo de unos ojos transparentes como Luna
Un espejo reflejando una noche “¡Cuánto vale...!”
sin susurrar salivas ni dientes ni mentiras de agua
Derramé besos resecos sobre la sal de un sueño
y desaté soledades y brumas en el Aire
descifrando todo el misterio de un abrazo o de una lágrima
mientras el sudor frío del miedo empapaba mi espalda
o un hueco de estío se filtraba en mis poros
embriagando hematíes dormidos sobre un fondo de Alba
que acuna recuerdos incoherentes o pasiones
o borra notas y cadencias nocturnas
con los acentos de un llanto incomprensible
que muerde el asfalto o los tejados
que se vierte en amaneceres o nubes
que se pierde en mis espinas
que se aleja de aquella noche lejana en el recuerdo
“¡Cuánto vale...!” pero al fin aprendiste
que todo valor es relativo en su momento
y que el silencio de la espuma derrama arenas
y mareas de Viento blanco
en la tierra sin fondo de todos los pantanos
o se precipita en un único abismo
o se abrasa siempre en un mismo relámpago.
 
DELIRIOS DE lUNA (Cuarta parte)

XIV

EPÍLOGO A LA CUARTA PARTE
Niebla en el ático de los sueños
Niebla
Hedor
Niebla y hedor en el tejado de la memoria
Muerte de las palabras
Desintegración de los sonidos y los besos
Muerte de algas
Niebla
Bruma en la cúspide de Olas sin Viento
Herrumbre en los resquicios futuros
Muerte y hedor
Nauseabundo silencio en las raíces del Alma
Filtraciones de Aires pestilentes
Muerte de los conceptos
Fantasmas siniestros vuelven por caminos angostos de Aire sin Luna
Luna muerta y Hedor
Nausea de Tacto
Niebla y Bruma sin Luna
Espectros de hambre y Silencio
corrupción de nombres y vidas en espejos cóncavos
Alegoría de pantanos Eternos
Niebla Eterna en la Azotea Impotente de los Sueños
Niebla y Muerte
Hedor y muerte
YO

 
Deliquios de Luna
1

IN NOMINE TUO
En nombre de tu viento y de todas las rosas muertas
he pintado luces sobre el mural de una tormenta seca
Sin lluvias de agosto ni cuellos dormidos
he pesado la brisa con el rizo de un labio
esculpiendo en el ocaso pestañas convulsas de belleza feretrea
hasta penetrar la caverna del Aire más fiero.
Rasgando con mis uñas un recuerdo en ápices
he dibujado lunas sin viento sobre el Alba.
Y beodo el tiempo en astros macilentos
por inefables grutas subcutáneas y sangrantes
comunica hielo a la médula del sueño.
In nomine tuo
porque tu tierra es sangrante
como el rojo de médulas mordiendo vientos
bajo el velo tenue de la sombra vertical del Agua.
S
A
N
G
R
A
N
T
E
pero no líquida sino táctil como nieve desgranando vuelos
y blanda como mejilla de nube cálida
aunque duela un desgarro de yemas en cada verso
porque sé
que las tormentas de agosto serán secas
y que un polvo sangrante cubrirá tus recuerdos.
 
Deliquios de Luna
2

Cuando dos miradas se abrazan sin recelo ante los ojos del aire
nace la Poesía de cuerpos unidos en un recuerdo
y el destino se abre ante el aliento del Alma
como los sentidos ante la presencia de las rosas
que no fueron ajadas por el carnaval de una mentira.

Y la lluvia brota de las nubes más oscuras
disipando lo más siniestro de un llanto
para cobijar toda la melodía de las estrellas
con un blanco de venas y de versos azules
que sin párpados ni lenguas o manos
derraman latidos vivos y sangrantes
sobre la mejilla cálida de los besos.

 
Deliquios de Luna

3

Pero seguirá mi Luna caminando en silencio
Danzarán los versos un poema sin notas
mientras penetre mi Alma el abismo azul de tu viento
en cada segundo de ausencia sin nubes blandas
que viertas sobre piedras solitarias o en un olvido.

Porque no te amo con la idea como a los dioses
sino con poros abiertos en una piel magnética
cuando la sangre mana de un pétalo marchito
acariciando cicatrices de tiempo en tardes sin lluvia.

Y seguiré paso a beso recontando tus células
hasta perder la luz y los números en un vuelo eterno
aunque no estalle mi lamento en mil pedazos
sin pronunciar tu nombre con miríadas de acentos
porque no quiero perder el destello de tus manos
cuando ignores la cruel desdicha que me embarga
y al fin eleves mi espíritu entre las flores
o despiertes con un roce los dedos de un sueño.

Y seguirá esta Luna levitando en Silencio
hasta recibir sobre el pecho en torrentes tus aguas desnudas
aunque la noche descienda sobre lo que fue un templo
y duerman las ruinas una soledad amarga
con la sed de los siglos desgarrando campanas
 
Deliquios de Luna

4

FAUSTO
Te realicé con los restos ancestrales de un astro muerto
Te di la voz de pirámides de viento y arena
cuando los violines vierten sus aguas en cada nota.
Te construí con todos los retazos no violados de otro sueño
para elevar tu nombre hasta el hueco etéreo de un Poema.

Te nominé como a los dioses en un Silencio
para penetrar el Olimpo con herejías paganas
porque tú profanas el infierno con un pacto por las Letras
o desnudas tu pecho frente al Aire y la eterna juventud de la Palabra.

Idolatré tu Luna ante los ojos del Aire
con ojos como labios y labios como espadas
para forjar un verso insomne con pies descalzos
y renacer en la verdad de una vida o vivir el Amor divino de dos Almas.


 
Deliquios de Luna

5

EPIMETEO
Los males huyeron y quedó la Esperanza
cuando abriste la caja lacrada del sueño
y la melodía de noches nunca violadas
se extendió por el mundo como viento de poniente
disolviendo en el aire rasgado por los siglos
el aroma mistagógico de una rosa agonizante.

Entre deliquios de favilas asesinas como lenguas
dispara Febo rayos como plomo de luces
pero si Zeus se vierte sobre huecos de áreles
no perderé alas ni plumas en latidos difusos
ni pronunciaré el verso de un abrazo imposible
con labios mudos de escarcha ni mordiendo laureles.

 
Deliquios de Luna

6

Con reencarnaciones quirománticas
quiero descifrar cada astro en tu palma cerrada
entre montes y líneas de un destino ya vivido
o con arcanos o naipes esculpir un beso sacro
sobre el nítido elemento de un satélite ionizado de Luna
para penetrar tu oscuro velo de flujos humanos
Porque eres estrella brillando con luz propia sobre las notas de un canto
y muerdes con uñas afiladas todos los retablos de una Vida
profanando el vuelo místico de todos mis pájaros.
 
Deliquios de Luna
7

Estrangularemos la noche
con el torrente todo de un abrazo de Agua
y caminaremos sobre el viento
sembrando pétalos sobre las nubes
o bebiendo notas y versos
en cada palabra.

Masticaremos con deleite esotérico
la sangre de los besos
Y al fin
nos abandonaremos al silencio en un suspiro
hasta morir de amor en un aliento.
 
Deliquios de Luna
8

Por una Luna sin nombre
te transcribiré en un verso.

Por una sangre sin viento
te esculpiré en cabellos de nube
con uñas como espadas o lenguas.

Pero no se difuminará la noche
por los intersticios de un deseo
sino que brotará vacilante como el agua
de todos los huecos de un recuerdo
hasta alcanzarme plena
en tibios mares de hierba.

 
Deliquios de Luna

9

Llegaste como hoja de viento arrojada
Te he mirado como se mira a las flores
y me has ahogado en abrazos de Agua
buceando entre mis sombras hasta llegar al beso
o hasta jugar con los cabellos de la Luna
en noches llenas de océanos muertos.
 
Deliquios de Luna

10

Distantes por el beso
Viento y Agua
cohabitando encina y jara por metátesis
y cercanos como ausencia de olvido
Te quiero arroyo verde y níveo cielo
hasta descabalgar dedos risueños sobre el Alba.

Te vislumbro entre la brisa de las rosas
Submarina
Subcutánea
Subeólica
como rizo de nubes desplegando caricias
sobre lo más yermo del Alma
como un RECUERDO

Distantes por el beso de la noche
Viento y Agua
por metátesis
como en sueños
UN INSTANTE

 
Deliquios de Luna

11

Sílvame una angustia con labios húmedos
y destrozaré el aire con uñas de acero
hasta desgarrar las algas de la noche que te apresa
con la furia agonizante de mis versos.
 
Deliquios de Luna

12

Sangre de trigo y rama de Viento
caminas inexpugnable hacia la bruma
masticando el silencio de un miedo vítreo
por el agudo llanto de besos muertos.

Absorbes las tinieblas del canto o la Luna
cuando todo se esfuma en vanos deliquios
sucumbiendo al roce triste de una espiga.

Pero lo más triste de olvidar el sueño
es un vacío de piedra arañando el Alma
cuando la luz desnuda un mundo impío
o desgarra con uñas de acero una esperanza.

 
Deliquios de Luna

13

Piel de Luna en pasos nocturnos y ciegos
quiero caminarte por cada poro o pétalo
sellando cada claro con las uñas del beso
o perderme entre orificios de viento y arena
hasta penetrar los días inefables de un lamento.

Pero no encuentro esa sonrisa de ababoles
que te alcance el alma con suspiros de lluvia
ni el aroma de una rosa agonizante
que se derrame a esbozos sobre tus labios.

Sólo quiero recitar en tu pecho este poema
y escuchar el arroyo incesante de tu sangre
para sentir la vida en la Verdad del Agua
y acariciar tu Luna Virgen un instante.

 
Deliquios de Luna
14

Quiero llevarte hueco siempre entre las uñas
como sangre en coágulos de Luna o Viento.

Quiero llevarte
hueco
en las pestañas partidas
de un beso neutro.

Quiero llevarte
fango
sobre los ojos
para no ver la Luz
y morir al paso
hasta morir del todo.

 
Deliquios de Luna

15

Para ti
porque transpiras viento y muerdes aristas de aire
porque exhalas Lunas allí donde te meces
y derramas lluvias hasta los confines de una brisa.

Por ti
por todos los labios
por la aureola de cada abrazo
por cada llanto y cada noche
Por un roce de tus uñas
Para que no me olvides.

 
Deliquios de Luna
16

Con la muerte al filo
o con miradas de huecos muertos
con la muerte entre aristas de muerte
o Nacer otra vez
Quién sabe
como ave de cenizas
con la muerte en los ojos
y en la lengua

El amargo sabor de la vida
como la Muerte en sueños
huyendo para siempre
de una terrible Pesadilla Viva