El placer de las piedras
“Hot stones” –“piedras calientes”- es una vieja forma de masaje que ya era utilizada con éxito por los indios americanos. Ahora su uso se refina, se envuelve de aromas y detalles agradables y se convierte en un eficaz tratamiento estético.
Los primeros en descubrir las propiedades terapéuticas de las “hot stones” fueron los indios americanos. Ellos las calentaban en sus hogueras y las utilizaban sobre el cuerpo para curar enfermedades. Los norteamericanos perfeccionaron la técnica y le dieron el nombre inglés. Ahora es Europa la que empieza a abrir sus centros de masaje y relajación a este procedimiento.
Aunque, a simple vista, el método parezca de una gran simplicidad, la realidad no es tan sencilla. Para empezar, no vale cualquier piedra. Son rocas volcánicas, pulidas hasta la perfección y de una amplia variedad de tamaños y formas, para utilizar según requiera la zona a tratar y la envergadura del paciente.
Se aplican en caliente sobre los distintos puntos de digitopresión y se espera hasta que el calor penetra en la piel y reblandece los tejidos. Después se retiran a otro punto del cuerpo para dar comienzo al masaje. En éste actúan las manos del profesional, que además pueden llevar en sus palmas sendas piedras, para incidir con más fuerza y profundidad bajo la piel.
Se trata de uno de los masajes más tonificantes y efectivos que se puede recibir, pues a la presión habitual de los dedos expertos se une la de las rocas. Funciona tanto si se busca el puro relax como si se pretende aliviar alguna contractura o dolencia muscular.
Los indios no lo necesitarían, pero el cliente occidental agradece que a este uso de las piedras se le añadan otras técnicas complementarias como la aromaterapia, la cromoterapia o una música ambiental adecuada: el efecto sedante está asegurado. Finalizado el tratamiento, en nuestro cuerpo sólo quedará bienestar, pues las energías negativas se habrán ido con las piedras.
Los primeros en descubrir las propiedades terapéuticas de las “hot stones” fueron los indios americanos. Ellos las calentaban en sus hogueras y las utilizaban sobre el cuerpo para curar enfermedades. Los norteamericanos perfeccionaron la técnica y le dieron el nombre inglés. Ahora es Europa la que empieza a abrir sus centros de masaje y relajación a este procedimiento.
Aunque, a simple vista, el método parezca de una gran simplicidad, la realidad no es tan sencilla. Para empezar, no vale cualquier piedra. Son rocas volcánicas, pulidas hasta la perfección y de una amplia variedad de tamaños y formas, para utilizar según requiera la zona a tratar y la envergadura del paciente.
Se aplican en caliente sobre los distintos puntos de digitopresión y se espera hasta que el calor penetra en la piel y reblandece los tejidos. Después se retiran a otro punto del cuerpo para dar comienzo al masaje. En éste actúan las manos del profesional, que además pueden llevar en sus palmas sendas piedras, para incidir con más fuerza y profundidad bajo la piel.
Se trata de uno de los masajes más tonificantes y efectivos que se puede recibir, pues a la presión habitual de los dedos expertos se une la de las rocas. Funciona tanto si se busca el puro relax como si se pretende aliviar alguna contractura o dolencia muscular.
Los indios no lo necesitarían, pero el cliente occidental agradece que a este uso de las piedras se le añadan otras técnicas complementarias como la aromaterapia, la cromoterapia o una música ambiental adecuada: el efecto sedante está asegurado. Finalizado el tratamiento, en nuestro cuerpo sólo quedará bienestar, pues las energías negativas se habrán ido con las piedras.
EL NATURISMO: ¡LA SALUD AL ALCANCE DE TODOS
Intentar llevar un régimen de vida conforme a las leyes de la naturaleza, nos resulta muchas veces una ardua tarea.
Pero el naturismo, nos lanza su mensaje de ser una filosofía de vida, individual y colectiva, muy cercana a nosotros, de la que podemos formar parte buscando la armonía en la conducta, la actitud y la compresión del ser humano, respecto de sí mismo, de los demás y de su entorno natural del que forma parte íntegramente.
Esta filosofía se remonta al mundo griego, cuando el ser humano comienza a tener una actitud racional ante la naturaleza, comienza a entenderla y a respetarla. Como ejemplo, podemos destacar la tétrada higiénica hipocrática, formada por: la regla alimentaria, el ejercicio y el reposo, la buena circulación intestinal y las adaptaciones; que nos recuerda al lema actual, que es la búsqueda de la perfección física (nutrición, dietas, ejercicio, descanso, relajación...), intelectual (lectura, cursos de aprendizaje, charlas, coloquios, conferencias...) y ética (respeto propio, respeto entre personas y respeto a la naturaleza que nos rodea, en su más amplio sentido), además de favorecer la conservación de la existencia y vivir de acuerdo con ella. Como decía J. Steven Dulín: “La conservación de la existencia depende, sin lugar a duda, de las leyes naturales, que no pueden ser transgredidas impunemente”. Así mismo Don Manuel Lezaeta en su doctrina térmica, nos dice: “El uso adecuado de los agentes de vida que la naturaleza nos ofrece, nos permite el control de la temperatura del cuerpo y constituye un verdadero arte de vivir sano, de conservar la salud o de recuperarla y siempre de acuerdo con la naturaleza”.
Un buen seguidor del naturismo deberá practicar tanto lo físico, como lo psíquico y lo ético, para el desarrollo personal integro de su vida.
Para mantener conservar y recuperar la salud, el naturismo recomienda:
Respecto de la nutrición: dietas específicas a base de alimentos sanos y nutritivos (vegetalianismo, dietas depurativas, dietas de mantenimiento, ayunos...), todas ellas pensadas para la eliminación de toxinas, depuración del organismo, aporte de nutrientes, etc. Y en definitiva para ser conscientes de los alimentos que ingerimos diariamente, por ser este un punto clave en el desencadenamiento de aquellos acontecimientos que nos pueden hacer perder la salud.
Los ejercicios físicos, desde la práctica deportiva en cualquiera de sus modalidades, hasta excursiones o salidas al campo, junto con el paseo diario, recomendados a cualquier persona para romper su monotonía urbana sedentaria.
Los baños de agua, vapor, barro, sol, aire, en un espacio apropiado como el mar, la montaña o en nuestros numerosos balnearios o centros especializados en el tema.
Según estas recomendaciones se deduce, que la salud es el estado normal del ser humano y su mantenimiento y recuperación se realizan por medios naturales.
Así pues la vida sana, el alcance a todos los medios materiales y culturales necesarios para la plena expansión de la personalidad, en libertad e igualdad, en armonía y en paz, con nuestros semejantes, son sin dudad alguna los supremos objetivos de toda civilización humana siendo ésta una visión del ser humano preconizada por el naturismo a la vieja usanza.
Trabajo de Naturopatía basado en el libro de Manuel Navarro Lara: “Teoría de la Naturopatía”
Realizado por Angel Blasco Clavería, Naturópata, profesor de EANTA
www.eanta.com
Pero el naturismo, nos lanza su mensaje de ser una filosofía de vida, individual y colectiva, muy cercana a nosotros, de la que podemos formar parte buscando la armonía en la conducta, la actitud y la compresión del ser humano, respecto de sí mismo, de los demás y de su entorno natural del que forma parte íntegramente.
Esta filosofía se remonta al mundo griego, cuando el ser humano comienza a tener una actitud racional ante la naturaleza, comienza a entenderla y a respetarla. Como ejemplo, podemos destacar la tétrada higiénica hipocrática, formada por: la regla alimentaria, el ejercicio y el reposo, la buena circulación intestinal y las adaptaciones; que nos recuerda al lema actual, que es la búsqueda de la perfección física (nutrición, dietas, ejercicio, descanso, relajación...), intelectual (lectura, cursos de aprendizaje, charlas, coloquios, conferencias...) y ética (respeto propio, respeto entre personas y respeto a la naturaleza que nos rodea, en su más amplio sentido), además de favorecer la conservación de la existencia y vivir de acuerdo con ella. Como decía J. Steven Dulín: “La conservación de la existencia depende, sin lugar a duda, de las leyes naturales, que no pueden ser transgredidas impunemente”. Así mismo Don Manuel Lezaeta en su doctrina térmica, nos dice: “El uso adecuado de los agentes de vida que la naturaleza nos ofrece, nos permite el control de la temperatura del cuerpo y constituye un verdadero arte de vivir sano, de conservar la salud o de recuperarla y siempre de acuerdo con la naturaleza”.
Un buen seguidor del naturismo deberá practicar tanto lo físico, como lo psíquico y lo ético, para el desarrollo personal integro de su vida.
Para mantener conservar y recuperar la salud, el naturismo recomienda:
Respecto de la nutrición: dietas específicas a base de alimentos sanos y nutritivos (vegetalianismo, dietas depurativas, dietas de mantenimiento, ayunos...), todas ellas pensadas para la eliminación de toxinas, depuración del organismo, aporte de nutrientes, etc. Y en definitiva para ser conscientes de los alimentos que ingerimos diariamente, por ser este un punto clave en el desencadenamiento de aquellos acontecimientos que nos pueden hacer perder la salud.
Los ejercicios físicos, desde la práctica deportiva en cualquiera de sus modalidades, hasta excursiones o salidas al campo, junto con el paseo diario, recomendados a cualquier persona para romper su monotonía urbana sedentaria.
Los baños de agua, vapor, barro, sol, aire, en un espacio apropiado como el mar, la montaña o en nuestros numerosos balnearios o centros especializados en el tema.
Según estas recomendaciones se deduce, que la salud es el estado normal del ser humano y su mantenimiento y recuperación se realizan por medios naturales.
Así pues la vida sana, el alcance a todos los medios materiales y culturales necesarios para la plena expansión de la personalidad, en libertad e igualdad, en armonía y en paz, con nuestros semejantes, son sin dudad alguna los supremos objetivos de toda civilización humana siendo ésta una visión del ser humano preconizada por el naturismo a la vieja usanza.
Trabajo de Naturopatía basado en el libro de Manuel Navarro Lara: “Teoría de la Naturopatía”
Realizado por Angel Blasco Clavería, Naturópata, profesor de EANTA
www.eanta.com
La aceituna para prevenir Alzheimer
Estudios de especialistas en nutrición, cardiología y neurología, principalmente europeos, coinciden en que el consumo de aceitunas es benéfico para prevenir enfermedades cardiovasculares y retardar los efectos del envejecimiento, lo que contribuye a evitar el Alzheimer.
En un estudio conjunto de tres universidades europeas, publicado en la revista Journal of Agriculture and Food Chemistry, se destacó que la ingestión de ácidos grasos monoinsaturados, propios del aceite de oliva, puede proteger del deterioro cognitivo, relacionado con el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer.
Uno de los componentes del aceite de oliva, el hidroxitirosol, un antioxidante que se encuentra presente en las aceitunas, protege a las células cerebrales del proceso degenerativo que causa esa enfermedad, se explicó en la investigación.
El zumo de la aceituna contiene aceite de oliva, el único amigable con el corazón, y también ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer y problemas gastrointestinales. En esta temporada decembrina, en México se utilizan mucho las aceitunas en los tradicionales platillos de navidad.
La aceituna es el fruto del olivo, árbol que se cultiva en todos los países de la cuenca del Mediterráneo, especialmente en el centro y sur de España e Italia, en Grecia, Turquía, Túnez y Marruecos. La aceituna es una drupa carnosa generalmente de color verde, aunque se puede encontrar de color morado o negro en función del grado de madurez.
De acuerdo con un comunicado del Grupo empresarial Herdez, en el Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva y Salud, se concluyó que una dieta rica en aceite de oliva virgen disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y disminuye la probabilidad de presentar cáncer.
Científicos españoles que publicaron los resultados de sus investigaciones en el 'Annals of Oncology', informaron que este aceite reduce hasta en 46 por ciento uno de los oncogenes claves implicados en el cáncer de mama, gracias al ácido oleico.
De acuerdo con investigaciones del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, uno de los principales centros de estudio sobre el aceite de oliva virgen, aseguró que la presencia de fenoles confiere al zumo de la aceituna propiedades potencialmente benéficas para el corazón.
Otros investigadores agregaron que la mayoría de los compuestos de los fenoles del aceite, como los flavonoides y las vitaminas, tienen propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas.
Fuente. Eluniversal.com.mx