Tortícolis o dolor de cuello
La tortícolis es la presencia de dolor al movimiento del cuello generalmente acompañada de incapacidad para girar o mover la cabeza. El dolor y la contracción puede irradiarse a los hombros o la cabeza.
La causa más frecuente de la tortícolis es una irritación de los nervios cervicales por lo que secundariamente aparece una contracción o espasmo de los músculos del cuello.
Las causas más comunes que pueden provocar la tortícolis son:
• Movimientos bruscos del cuello.
• Lesión traumática (latigazo).
• Dormir en una posición incómoda.
• Ansiedad.
• Lesiones musculares del cuello al nacer.
• Secundaria a una hernia de disco a nivel cervical.
• Infección bacteriana o vírica.
La tortícolis se caracteriza por una sintomatología muy definida:
• Dolor de los músculos del cuello del hombro o de la espalda
• Imposibilidad de girar la cabeza, por lo general se mantiene torcida hacia un lado.
• Contractura de los músculos del cuello, en especial el esternocleidomastoideo.
• Posición extraña del mentón.
El tratamiento de la tortícolis pasa en un primer lugar por relajar toda la musculatura cervical y dorsal, para ello utilizamos en un primer lugar calor local con infrarrojos, para pasar a masajear toda la espalda poniendo especial atención en los musculos afectados como el esternocleidomastosideo, el angular de la escápula, el romboides.. etc. Si es necesario se realizaran técnicas de punto gatillo, estiramiento fascial o punción seca con el fin de quitar todas las contracturas que nos encontremos en la musculatura del cuello.
Posteriormente se procede a el estiramiento de la musculatura, pero aunque pueda parecer extraño comenzamos esta batería de estiramientos en la cadera, estirando toda la musculatura de la pelvis, con ello conseguimos quitar tensión a toda la columna. Una vez realizada la cadera pasamos a la musculatura de la espalda con el mismo fin, para terminar con estiramientos del cuello.
El último paso del tratamiento es la movilización vertebral, ya que las tortícolis suelen ser unilaterales, lo que conlleva una modificación de la estática de las vertebras cervicales y de la base del cráneo. Este tipo de normalizaciones son sencillas pero delicadas, por lo que solo se deberán realizar por osteópatas.
Alejandro Cuervo
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