Las Sales de Schüssler,
El tratamiento con las llamadas Sales Bioquímicas ( Bios raíz griega que significa “vida”, es decir “las sales de la química de la vida”) o Sales de Schüssler, constituye una terapia del terreno, que emplea un conjunto de doce sales inorgánicas, las cuales ejercen una acción bioquímica cualitativa en relación con la puesta en marcha de actividades fisiológicas, debilitadas o alteradas.
Este método se basa en el hecho de que tanto la estructura como la vitalidad de los órganos del cuerpo dependen de ciertas cantidades proporcionales de constituyentes inorgánicos, que son necesarios para su mantenimiento y correcto funcionamiento..
El doctor Schüssler decía: El hombre fue hecho de aire y tierra. La actividad de las plantas le dio vida. Después de la muerte el cadáver se transforma en aire y cenizas, las cuales son aprovechadas por las plantas para desarrollar nuevas energías. Estos conceptos me indujeron a crear la terapéutica bioquímica.
Se realizaron estudios acerca de la composición inorgánica de los distintos órganos del ser humano, calcinándolos y estudiando químicamente el resultado de la incineración, es decir las sales inorgánicas constitutivas de los distintos órganos y tejidos.
Las substancias minerales que entran a formar parte de la composición de la célula son las mismas que luego se encontraron en sus cenizas, después de su calcinación, es decir: cloruro sódico, cloruro potásico, fluoruro cálcico, sílice, hierro, cal, magnesio y además sodio y potasio. Estos cinco últimos elementos minerales se presentan combinados con el ácido fosfórico, el ácido carbónico y el ácido sulfúrico. Estos son junto con el agua, que desaparece por evaporación al calcinar, los componentes minerales que el análisis nos revela como constituyentes minerales fijos de la célula viva, en unas proporciones fijas y determinadas para tener un buen equilibrio intracelular, y por lo tanto la salud.
Según Schüssler, cualquier alteración del movimiento molecular de la organización de estas sales en los tejidos vivos, origina una enfermedad que puede reequilibrarse mediante la administración de las mismas en pequeñas concentraciones en dosis mínimas, habitualmente a la dilución 6DH, es decir en la proporción 1/1.000.000 gr. de la substancia activa original. La afinidad del tejido en cuestión por la sal correspondiente moviliza esta sustancia hacia su lugar de acción donde, debido a su carencia, está debilitado.
Estas sales son alimento para nuestras células, preparadas homeopáticamente, es decir de forma extremadamente subdividida, son inocuas de tomar y no interfieren con otros remedios y carecen de efectos secundarios.
En un estudio monográfico de cada sal indica su localización orgánica, pero haciendo un cuadro resumen, cuya consideración no es exclusivista, pero que nos sirve para relacionar fácilmente un tejido con una sal, podemos encontrar este resumen:
o Serosas: Calcarea sulfúrica
o Mucosas: Natrum sulfuricum
o Piel, epidermis, células epiteliales: Kalium sulfuricum
o Tejido nervioso: Kalium phosphoricum
o Líquido extracelular: Natrum sulfuricum
o Músculos: Magnesia phosphorica
o Huesos, dentina: Calcarea fluorica
o Glóbulos sanguíneos: Kalium muriaticum
o Sangre: Natrum muriaticum
o Huesos: Calcarea phosphorica
o Organos hematopoyéticos: Ferrum phosphoricum
o Cartílagos y tejido conectivo: Silicea.
POR JAVIER TOMAS CERRADA
www.terapias.typepad.com
Este método se basa en el hecho de que tanto la estructura como la vitalidad de los órganos del cuerpo dependen de ciertas cantidades proporcionales de constituyentes inorgánicos, que son necesarios para su mantenimiento y correcto funcionamiento..
El doctor Schüssler decía: El hombre fue hecho de aire y tierra. La actividad de las plantas le dio vida. Después de la muerte el cadáver se transforma en aire y cenizas, las cuales son aprovechadas por las plantas para desarrollar nuevas energías. Estos conceptos me indujeron a crear la terapéutica bioquímica.
Se realizaron estudios acerca de la composición inorgánica de los distintos órganos del ser humano, calcinándolos y estudiando químicamente el resultado de la incineración, es decir las sales inorgánicas constitutivas de los distintos órganos y tejidos.
Las substancias minerales que entran a formar parte de la composición de la célula son las mismas que luego se encontraron en sus cenizas, después de su calcinación, es decir: cloruro sódico, cloruro potásico, fluoruro cálcico, sílice, hierro, cal, magnesio y además sodio y potasio. Estos cinco últimos elementos minerales se presentan combinados con el ácido fosfórico, el ácido carbónico y el ácido sulfúrico. Estos son junto con el agua, que desaparece por evaporación al calcinar, los componentes minerales que el análisis nos revela como constituyentes minerales fijos de la célula viva, en unas proporciones fijas y determinadas para tener un buen equilibrio intracelular, y por lo tanto la salud.
Según Schüssler, cualquier alteración del movimiento molecular de la organización de estas sales en los tejidos vivos, origina una enfermedad que puede reequilibrarse mediante la administración de las mismas en pequeñas concentraciones en dosis mínimas, habitualmente a la dilución 6DH, es decir en la proporción 1/1.000.000 gr. de la substancia activa original. La afinidad del tejido en cuestión por la sal correspondiente moviliza esta sustancia hacia su lugar de acción donde, debido a su carencia, está debilitado.
Estas sales son alimento para nuestras células, preparadas homeopáticamente, es decir de forma extremadamente subdividida, son inocuas de tomar y no interfieren con otros remedios y carecen de efectos secundarios.
En un estudio monográfico de cada sal indica su localización orgánica, pero haciendo un cuadro resumen, cuya consideración no es exclusivista, pero que nos sirve para relacionar fácilmente un tejido con una sal, podemos encontrar este resumen:
o Serosas: Calcarea sulfúrica
o Mucosas: Natrum sulfuricum
o Piel, epidermis, células epiteliales: Kalium sulfuricum
o Tejido nervioso: Kalium phosphoricum
o Líquido extracelular: Natrum sulfuricum
o Músculos: Magnesia phosphorica
o Huesos, dentina: Calcarea fluorica
o Glóbulos sanguíneos: Kalium muriaticum
o Sangre: Natrum muriaticum
o Huesos: Calcarea phosphorica
o Organos hematopoyéticos: Ferrum phosphoricum
o Cartílagos y tejido conectivo: Silicea.
POR JAVIER TOMAS CERRADA
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