Dando un paseo
Hoy, que ha entrado el horario de verano, las esperanzas de que llegue el buen tiempo a estas latitudes se van borrando bajo copos de nieve que no paran de caer. Sí, vale, hoy habrá más horas de luz; más horas para ver cómo sigue nevado. Hoy finales de marzo, he decidido no volver a mirar el calendario, lo que haya de ser, será, en junio, en octubre, o en febrero del año que viene, los días los dividiré en aquellos que se visten de blanco, y aquellos que no. Y por ahora, los primeros ganan por una diferencia imposible de remontar.
Así que, aquí, mientras voy en el tranvía meciendo mis notas que escribo en un trozo de papel, he decidido cambiar de argumento sobre el que escribir hoy. Vale, menuda novedad viniendo de mí. No sé si alguna vez que llegado a escribir sobre aquello que tenía programado en un principio, así que vuelvo a cubrir con una suave manta para que no coja frío el post sobre mis extraordinarias aventuras y desventuras con la colada que llevo rumiando desde hace días, y dejo así que sean mis desvaríos mentales los que tomen posesión de mis dedos y arbitrariamente escojan el rumbo de estas letras a su propia apetencia.
Porque hoy, que ha entrado el horario de verano, me apetece dar un buen paseo, salir de mis paredes invernales, y caminar por lugares donde no queden marcadas mis solitarias huellas en la nieve recién caída, sino por otros donde sólo el placer de hacerlo decidan llevarme. Y, gracias, Bea, porque me diste el motivo perfecto para dar ese buen paseo. En realidad te lo iba a escribir en un correo, una continuación del que te escribí, tu pequeña guía para andar por rincones de Granada que me pediste para tu compañera italiana, y, si no te importa que en este paseo nos acompañen todos los que por aquí decidan pasarse, hoy me gustaría caminar con todos a la vez por las calles de Granada. Si me dejáis que os sirva de guía, y si no estáis muy cansados, me encantaría enseñaros algunos rincones especiales de la ciudad que lo tiene casi todo. Iremos poco a poco, como le gusta a Granada, sin precipitaciones ni brusquedades, sin centrarnos en lo obvio, porque hay esquinas que el torcer se convierte en una placentera caricia a la ciudad. Tan placentera que te incita a dar otra, y que promete, si seguimos haciéndolo bien, llevarnos al clímax de esta magnífica experiencia.
Empezamos el paseo cerrando con fuerza una vieja puerta que nos conduce a la calle, a Santa Paula, donde a una placa que recuerda a Alonso Cano le llegan los olores de una vieja panadería cercana, y el rumor del mercado que viene del otro lado de la calle. Ahí está el mercado de verduras distribuido entre pequeñas calles del pleno centro, con sus viejos puestos repletos de colores y sabores, como el puesto de huevos, regentado por dos señoras que salen de otra época, antiguas como esas calles que anuncian en sus placas de azulejo granaíno que nacieron con la corona, pero tan innovadoras a la vez que me dejan ver el primer huevo de avestruz en venta de mi vida. Huele a verdura fresca en una mañana de primavera soleada, jaleo de gente que pide la vez y a la vez, y bullicio de bolsas de tomates, zanahorias, de habas y espárragos, tan granaínos como el acento del tendero que te escucha y te sirve. Se me llenan lo ojos con colores de frutas obscenas en su vitalidad, y los limones amarillos ponen el contrapunto al rojo oscuro de las cerezas, y el verde de los pimientos al morado de las berenjenas. Y caminas siguiendo puestos, sumergido entre gente que entrechocan sus bolsas, y sin darte cuenta desembocas en la plaza de la Romanilla, donde los puestos se diluyen entre palmeras, y una vieja churrería que ya no está ha dejado paso a un reciente bar donde desayunar en las mañanas de buen tiempo es un placer, porque la luz nos da en la cara, y la torre de la catedral allí se muestra imponente, robusta, como si fuera un pilar maestro del cielo de color azul. Y si queremos nos paramos, o si no, seguimos bordeando la catedral, y justo debajo de la torre, allí, en la esquina con la calle San Jerónimo, de repente las fosas nasales se llenan con aromas de múltiples especias, y los puestos callejeros que al pie de la torre nos la venden, han dejado en ese rincón un sello imborrable, porque por la noche, cuando las especias se retiran, dejan su testimonio con su esencia, perfumando el agua de la fuente que allí no para de salir, y si tienes suerte, y es una noche de verano fresca, quizás pueda sentarte en la cadena de hierro junto a la fuente, y dejar que pase el tiempo porque, en unos pocos metros, una figura arranca del sonido de un bandoneón ritmos de tango que decoran esa esquina. Pero si no, siempre podemos seguir la calle San Jerónimo hasta la plaza de Derecho, y allí, si hay hambre, y el bretón tiene ganas ese día, nos podemos aprovisionar en una pequeña crepería abierta, y nos podemos sentar bajo la estatua que domina la plaza a disfrutar de las provisiones. También podemos ir a la plaza de la catedral, a sentarnos en los escalones, y de allí dirigirnos a Bibrambla. ¿Cómo llegar? Fácil, solo sigue el sonido de una pequeña flauta que a diario suena en la esquina de la plaza, entra por esa calle y espera a que sea la primera hora del día para asomarte a Bibrambla, espera que los kioskos de flores hayan colocado sus ejemplares y percibe todos los tonos y colores que allí de repente se te abren mareando unos ojos que no saben donde posarse. Mira hacia la otra esquina de la plaza, y verás el ático que siempre soñé tener, la casa granaína de mis sueños, en plena Bibrambla. Pero bien podemos seguir, o darnos la vuelta y buscar la Alcaicería. Ese pequeño zoco de recuerdos de Granada, de pieles curtidas, de productos sacados de los "Cuentos de la Alhambra", y nos mareamos entre esas esquinas, pero debemos esperar a que vuelva a caer la noche, y que cierren las tiendas, y que la calle despliegue entre sus lámparas toda su belleza, y que ahora presuma, como debe y puede hacer, porque te contará que no es una mera calle, sino un pasillo de palacio árabe con sus arcos y filigranas talladas, hace ya tanto.

Y de allí podemos subir a la acera del Darro, a dejarnos llevar por el río, que es tierra de gatos, y tierra de patos. Subir por la derecha, o por la izquierda en esa línea divisoria que separa el Albaicín de la Sabika, pie y tierra madre que acoge a la Alhambra. Pero también podemos bordearla por arriba, por San Juan de los Reyes, seguir esa calle, pasar la esquina de las Arremangadas, y de repente, sin avisar, sin esperarla, y porque hemos dejado acercar la esquina con mucho mimo, la calle se abre para mostrarnos la Torre de Embajadores, la grandeza de la Alhambra que desde allí aparece sobrecoge, y ese deberá ser el primer sitio para contemplar la maravilla del palacio nazarí, y si tanto nos ha cortado la respiración porque allí apareció sin que la esperáramos, baja los ojos, y observa una puertecita que desde esa esquina de la calle aparece minúscula, y dirígete allí, entra sin miedo a esa tetería, a relajarnos, por los olores de té árabe, y hundirnos en unos cojines mientras dejamos que la cabeza vuele a ritmo de narguilas. Quizás el té de allí no sea el mejor de todos, pero el lugar lo merece. Y observa bien, porque no todo son cojines, y es que hay uno muy suave y de pelo largo, el gato Alfonso, al que te puedes acercar y acariciar, porque sabe que no le tratarás mal. Porque se siente a gusto con tanta gente.

Y yo que me siento tan a gusto, quizás prefiera seguir paseando, aunque las piernas están cansadas, hace mucho que no ando por aquí, y noto como tiemblan un poco al paso por los pedruscos del Albaicín. Hay caminos distintos que seguir, pero hoy se me quedan largos. Prefiero que nos retiremos un rato y seguir luego, cuando recuperemos fuerzas. Aun tengo sitios incontables que enseñar, y veo que tengo que seleccionar bien. Espero que no me esté equivocando y que nadie se me haya quedado atrás. Y si no os parece mal me gustaría veros para continuar caminando.
Hasta pronto entonces.
Comentario:
Hayna, no es más que haya.
Más besos
Más besos
Comentario:
Magnifico post. Gracias por el paseo, también espero que todos hayna hecho el recorrido.
Besos
Besos
Comentario:
A mi siéntame a echar unas cervezas y luego seguimos, que con el calorazo que hace...me has dejado baldada.
muchos saludos
muchos saludos
Comentario:
Maravilloso paseo, volveré para seguir acompañandote. No es la Granada q conozco, aunque he estado muchas veces. La próxima vez q vuelva la recorreré con tu relato, me ha encantado, espero más.
Comentario:
uf,granada...he estado solamente una vez y me supo amuy poco, una ciudad preciosa de verdad y con gente cojonuda. Tengo pendiente una segunda visita por que me quede con ganas de más ;)
Comentario:
Estoy preparada... seguimos?
Comentario:
Ya estoy aquí con la ropa de pasear y caminar....seguimos o falta alguien? Llevas la tierra dentro de ti. Besos.
Comentario:
Sabes?? Cuando he salido esta noche de trabajar he podido oler la primavera... y no vivo precisamente en un sitio tan onírico como tu Granada...
1beso
1beso
Comentario:
Sólo he visitado una vez Granada, y casi no la recordaba, pero tú me has hecho hacerlo...Aunque sí recordaba que es preciosa, cómo no.
Un besote, Telmo
Un besote, Telmo
Comentario:
Q bien paseo d Granada. Gracias por tu ruta. Animo descubre rincones suecos.
Comentario:
Muchas cañitas con tapa me he tomado en el Albaicín. Muchos besos y muchos abrazos en un tiempo en el que yo era la mujer atada a un hombre y un amante me enseñaba Granada...
Graná es la leche (aunque la mala follá granaína no siempre es fácil de llevar) ;)
Besotes
Graná es la leche (aunque la mala follá granaína no siempre es fácil de llevar) ;)
Besotes
Comentario:
En un momento he regresado contigo a granada, gracias por el paseo, un beso
Comentario:
Yo contigo...al fin del mundo!...cuánto y que buenos recuerdos me has traído...cuánto paseos por el Albaicín...cuántas cenas románticas a la luz de las velas en el Restaurante el Agua...mirando esa maravillosa Alhambra...comiendo esa deliciosa founde...de queso...de chocolate...sin duda, Granada siempre invita al amor. Besos nostálgicos mi niño!
Comentario:
No te has dejado nada... que maravilla de ciudad y de post.
Cuando regrese, haré tus rutas.
Saluditos
Cuando regrese, haré tus rutas.
Saluditos
Comentario:
Alcaiceria, Albaicin...Alhambra, la Al-Hamra...la fortaleza roja....
Maravillo paseo, Telmo.
Un beso.
...LLevando la esencia de Granada en tus pies...no dejes que la melancolía te arrastre por tus calles suecas...
Maravillo paseo, Telmo.
Un beso.
...LLevando la esencia de Granada en tus pies...no dejes que la melancolía te arrastre por tus calles suecas...
Comentario:
aisss, con las ganas que tengo yo de ir a granada... ahora tengo más!! me ha encantado la manera en que lo has narrado!!
un beso!
un beso!
Comentario:
Soy de Granada ¿Lo sabías? Gracias por hacerme recordar.
Besos de una maia.
Besos de una maia.