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Haciéndome el sueco
Unas pequeñas notas de un postdoc perdido en Ikealandia
Acerca de
Acerca de cómo un gaditano con vocación de científico se marchó de postdoc a vivir venturas y desventuras a un lugar de la Suecia, de cuyo nombre no puedo pronunciar, y de cómo éstas son narradas.
Sindicación
 
Dando un paseo (II)

Supongo que dar paseos por sitios que ya no pisas es lo último que se puede dejar a la imaginación cuando los recuerdos empiezan a pasar a ese lado donde ya no queman. Quizás este paseo que no tenía pensado dar me sirva como el exorcismo que necesitaba para soltar el lastre que atan mis recuerdos a mi yo de ahora, el sueco. Ahora, que noto que los lugares se van diluyendo en mi memoria, oxidando los mecanismos que antes hacían aparecer el nombre de esta calle, o de aquel bar donde ponen esos bocatas tan ricos, o aquella terraza para tomar vinos bajo la higuera en verano. Ahora me apetece fijar este paseo en la memoria de las letras escritas, antes de que se diluya del todo. Antes de prescindir de espacios, porque hay que rellenar la cabeza con otros rincones.

Pero, ¿qué tal empezar por la Vereda de Enmedio? Empecemos por arriba del todo, por encima de todos los montes que rodean la ciudad. Hace una tarde increíble, ni mucho calor como para asfixiarnos durante la subida, ni las temperaturas van a bajar mucho cuando caiga el Sol, porque allí nos vamos a sentar un momento, junto a la vaya de la pequeña Ermita de San Miguel, junto a las pitas. No te impacientes, merece la pena esperar aquí un rato, luego recobraremos energías en el mejor bar de Granada, ya verás. Luego, un poco más tarde. Llegar a la Vereda en Enmedio nunca es fácil, yo siempre me pierdo, siempre acabo preguntando. Por suerte no es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Apenas hay nadie nunca, sólo los que viven aquí, y algún que otro privilegiado que sabe de su existencia. Desde aquí arriba, subiendo por el Albaicin hasta dejarlo atrás, y subiendo más arriba, hay unas vistas increíbles de la ciudad. Las mejores. Sí, vale, a lo mejor pensabas quizás que iríamos al mirador de San Nicolás ¿no? Bueno, luego si quieres vamos, cuando caiga la noche y todo el mundo se vaya y no haya que pelearse por encontrar un hueco en primera fila donde sentarse, cuando se vuelva a convertir en un rincón tranquilo, sin el gentío, cuando ya no se escuche apenas nada y, quizás, si hay mucha, mucha suerte, tengamos la posibilidad de oír a los Morente cantar. No, yo no la tuve, pero he conocido a gente que ha escuchado sus voces, tan granadinas como las corrientes de agua que bajan por la cuesta del Rey Chico, brotando desde sus gargantas de esa casa, justo a la izquierda, haciendo pared con el mirador. Quien tuviera estas vistas cada mañana. No me extraña que tengan esas voces viviendo ahí. O mejor aún, en vez del mirador de San Nicolás, qué tal si vamos a la plaza del Carvajales. Es una plaza un poco más abajo, aunque dispone de un panorama muy parecido al del mirador, aunque todo parece más íntimo aquí, con la acequia que recorre la plaza como sonido de fondo, o quizás la guitarra o flauta de un grupo de gente que allí suele reunirse porque saben que es uno de los mejores lugares de la ciudad. Hay que recordar bien el camino, porque nos podemos perder un poco por el Albaicín. Aunque tampoco estaría mal dejarse llevar por las cuestas del barrio, sin preocuparnos bien a donde iremos a parar, porque, puede que lleguemos a la Plaza de San Miguel Bajo, y en aquella callecita que sale de la plaza se nos presenta de nuevo la ciudad, ahora más cercana, imponente, con el bullicio de la urbe que siempre la ha acompañado…, ay, ruidos granadinos… Y si sientes que te has perdido y quieres volver a pisar la ciudad, como si volvieses de un mundo distinto, de un sueño de Cármenes y embrujos moros, sólo tienes que andar hacia abajo, y si tienes suerte lo harás por la Cuesta de la Cava, y acabarás llegando al Cebolla Palace (el escudo que muestra junto a la puerta de una cebolla escoltada por dos palas cruzadas, así que el nombre correcto del lugar es el Cebolla-palas, más bien) y como la noche está buena nos podemos sentar en la calle, entre la gente, a tomarnos un refrigerio, que aquí los ponen a un precio increíble.

Pero con el despiste nos hemos alejado un poco de la Vereda a la que teníamos pensar. Tenemos que volver a subir, hasta la Plaza Larga, y de allí nos dirigimos a plaza del Aliatar, allí, por la esquina del fondo a la izquierda, empieza la vereda, donde todo de repente parece transformarse, donde los retales de la ciudad van cediendo paso a paisajes que parecen sacados de viejas postales de principios de siglo, entre campos y calles sin asfaltar. Entre chumberas y casas decoradas con pimientos rojos puestos a secar. Caminos entre las pitas que llevan a cuevas que sirven de hogar para algunos. Hay un burro aquí, pastando libre mientras nos sentamos a contemplar la ciudad que se desparrama hacia abajo. Fíjate en la Sierra Elvira, y en la Nevada al otro lado, aún sigue perfilándose espectacularmente en blanco sobre el azul del cielo. En esta época del año, parece mentira que siga así de nevada y nosotros vayamos en mangas cortas. Observa los tonos que va tomando el pico del Veleta desde aquí a cada minuto que el sol se va ocultando. Fíjate en la vista del Albaicín, a tu derecha, ese pequeño laberinto de calles sin orden alguno, cuantas esquinas que torcer, y todo lo que espera a ser visto en cada una de ellas. Y a tu izquierda..., una perspectiva única de la Alhambra, solamente para el privilegio del ojo que aquí viene, porque esta vista no suele salir en las fotos, es especial. Genial sentarse aquí a ver cómo el Sol se pone detrás de la colina del Albaicín y le saca los colores a las paredes del palacio árabe... Parece que la vida aquí no transcurre al ritmo que el resto de la ciudad. Todo podría medirse aquí al ritmo del sesgueo de una guitarra, o el compás de tientos o soleás que parecen manar de este suelo. Quizás porque esta parte sea como el resto de la ciudad, aunque Granada se siente más pura aquí que en ningún otro lado,



Sigamos ahora por la vereda, sólo hay que seguir esa calle. No es complicado. Es esa que va entre la que sube, y la que baja. Exacto, la de Enmedio, eso es lo que se llama ser prácticos a la hora de poner nombres a las calles. Por aquí nos iremos metiendo poco a poco en el Sacromonte, pero encima del barrio, como sobrevolándolo. Pasamos junto a una fuente que reza en un azulejo que "Quisiera ser la fuente de tu barrio, para que cuando tu bebas, bese tus labios". Y un poco más adelante, vamos a tomarnos algo en el mejor bar de Granada. Está aquí mismo, aunque no lo veas. La verdad es que este bar es casi un secreto, y sólo me gusta venir con gente muy especial, así que no lo comentéis mucho, porque perdería toda su magia. Porque la nevera destartalada donde se guardan los botellines de cerveza que se deja ver tras una puertecita una no da para guardas muchos, porque la señora que sale de una puerta al fondo, que es su casa no merece ser molestada con mucha clientela, porque el único banco que hay fuera, donde nos vamos a sentar, lleva años contemplando las mejores vistas de esta ciudad, y tampoco cabemos muchos. Una terraza, un mirador único justo encima del valle que parte la ciudad en dos, que se volvería de oro en manos de un restaurante de lujo, aquí te ofrece la tranquilidad más absoluta, además del botellín de cerveza fría y tapa de morcilla casera a un precio ridículo. No se puede pedir más.
Y ya que hemos recuperado fuerzas podemos seguir bajando por el Sacromonte, y ahora subir por la cuesta del Rey Chico, justo al otro lado, cruzando el Darro, bordearemos los muros de la Alhambra, y de vez en cuando nos daremos la vuelta para saborear la vista del Albaicín. Subimos por la cuesta empinada que baja un pequeño riachuelo, aguas que salen de la Alhambra ahora libres, aguas felices, de lujo, porque fueron espejos al rellenar las albercas donde se miraba el palacio, porque refrescaron sus jardines y bañaron sus incontables fuentes. Y mientras caminamos sin resuello por esta subida, nos podemos imaginar cual de las torres del muro fue la prisión de Boabdil, por la que escapó a través de una cuerda para enfrentarse luego a su padre rey.

Y mira por donde, hemos llegado justo a la entrada de la Alhambra. Supongo que los pies estarán cansados, pero es hora de pasar adentro y culminar todo lo visto hasta ahora. No os podéis ir sin entrar, así que, y aún creyendo que no hay manera posible de excitar más los sentidos, simplemente pasad, y ya lo comprobaréis. Yo ya me quedo fuera, que para mí es hora de terminar este paseo. Bueno, supongo que me hubiera gustado visitar más sitios, y quizás puede que algunos ya los haya olvidado, pero supongo que es mejor dejar algunos sitios para la improvisación, descubrirlos por uno mismo para hacerlos propios, y eso quizás merezca más la pena que ir de la mano de uno que ya lo conoce. Yo ya me largo calle abajo, camino del norte, a mi casa de ahora. Ahora, tiempo presente, miro de nuevo por la ventana y predomina el gris. No hay luz, y las nubes que cubrían el domingo pasado, cuando comencé a pasear siguen aquí, o quizás sean otras, pero qué más da. Sólo una cosa antes de irme del todo. Si vais camino de las Alpujarras o de la costa, hay un lugar fuera de la ciudad que se denomina “El suspiro del moro”. Es el lugar que provocó las lágrimas del rey chico, Boabdil, al contemplar por última vez la ciudad que había perdido. Y supongo que hay ciudades que se ganan las lágrimas a pulso al despedirse de ellas, y yo no sé si es cosa de mujer llorar de esa manera como le recriminaba Fátima a su hijo Boabdil en aquel momento, pero ahora que me voy, me siento un poco más cercano de él, y aunque mi camino toma un rumbo distinto al de Boabdil, por algún lugar andan mis suspiros, y no pude evitar que ciertas esquinas del ojo que se escapen a mi control.




Hasta pronto.



 
Comentario:
Dónde está ese bar, el mejor bar de Granada del que hablas?
 
Comentario:
-Ire: Me corresponde darte las gracias a ti, porque muchos de estos lugares serían más que nombres de calles, y paredes y aceras, si no fuera por vosotros, que tanto me mostrásteis. Algún día, sí, nos volvamos a reunir todos en el Juanillo, agrandando la mesa con los nuevos que ahora llegan a este mundo. Ojalá sea así.

-Amaranta: no sé si me equivoqué de profesión, me encanta sí, como tu dices, pero las profesiones acaban aburriendo, las aficiones entretienen, quizás sea mejor así.

Saludos y besos escandinavos

 
Comentario:
Menudo recorrido nos has hecho de granada, te lo conoces al dedillo ¿eh?.
Por cierto, pasate a verme y deja tu opinión si te apetece, el punto de vista masculino sobre ese tema que he posteado que igual es un poco polemico.
Un beso y feliz fin de semana.
 
Comentario:
Al leer tus maravillosas palabras, lógicamente, no puedo sentir más que agradecimiento por haberme devuelto de nuevo a la memoria aquéllos lugares y sensaciones que vivimos tan de cerca en el pasado. Entrañables recuerdos de amigos tan queridos y de seres de cuatro patas que pasearon con nosotros tantas veces por esas cuestas. Uno siempre quiere volver a donde fue feliz.Quizá algún día.
Besos
 
Comentario:
Granada es especial, cuanto lugar que ver y descubrir. Siempre deseo ir allí.

Un besooo
 
Comentario:
Creo que te equivocaste de porfesión, creo que te encanta descubrir sitios y enseñárselos al mundo, sería increible descubrir una ciudad a tu lado.
 
Comentario:
pues nada, aparte de la ciudad de las artes, qeu sería muy tipico recomendarte eso, un barrio bohemio de verdad: el carmen. si algun dia te acercas por aqui no dudes en pegarme un toque!!!
 
Comentario:
Más respuestas a comentarios!

- Xienra: yo a todo el mundo que se trasladaba a vivir a Granada le decía lo mismo: "Ten cuidado, que esta ciudad engancha". Tú me das la razón.

- Marcos: Pues no, la Granada de la que hablo es la que todavía no han invadido los gringos. Afortunadamente. Pero lamento que te haya cansado el paseo, pero no me salía más corto...

- Eliza: Gracias, me alegro que te gusten.

- Ro: Espero que disfrutes del paseo real como yo lo hacía. Y muchas gracias por los besos calentitos, sientan de maravilla.

- Sobreviviré: pues nada mi niña, nos vamos al fin del mundo! Y no te achantes, por favor, te aseguro que iré por Sevilla con los ojos abiertos, pendiente al cien por cien de lo que quieras enseñarme!

- Rous: que va, chiquilla, ojalá llegáramos a los diez..., hoy no hemos pasado de los cinco, granizo incluido... y cómo puedo comparar esto con lo que todavía tengo en los ojos? Ojún...

- Ardilla: Pues chiquilla..., tan poco es tan raro un Mac..., yo tengo uno en casa, y otro en el trabajo, y son tan moooonos.... Pero vale, ya te enseño cómo se ve tu blog en mi cacharro.

- Patty: Mira por donde Valencia no la conozco, así que cualquier sitio que me recomiendes, yo encantado!



Saludos escandinavos
 
Comentario:
ale, a darse weltecitas por el mundo, yo como soy pobretona me parece que como no te describa las calles de mi Valencia adoptiva...que tienen mucho encanto,pero ya me las se de memorieta!!!
 
Comentario:
Un Mac? Qué es eso?? jajajajajaja

Ahora en serio, creo que no conozco a nadie que tenga un Mac. A mi universidad le hicieron un barato hace muuuchos años y los tenía todos así, pero desde que salí de allí...creo que no he vuelto a ver un mac. Claro, que desde que salí de allí hay muchas cosas que no he vuelto a ver...en fin, que me enrollo.

Si tan extraño sale mi blog, mándame un pantallazo...a ver si voy a ser la risa.

muchos saludos
 
Comentario:
Yo hoy después de la mariscada de Koti de ayer...y para bajar la tripita lo he decidido...imprimir tus paseos...y caminar en medio de la Granada nocturna y silenciosa...:O)

Besos madrileños...

PD-Espero que la tº ya haya subido al menos a 10º, :O))
 
Comentario:
Desde luego...si tuviese que irme a cualquier parte del mundo...lo haría sin dudar contigo...mi caballero de la armadura resplandeciente...mira que me estoy achantando con lo de hacerte de guía en Sevilla...ya no sé yo...no sé yo...tal vez redescubra mi ciudad contigo!!
 
Comentario:
Como ya te dije, impresionante, maravillos paseo q pienso hacer cuando vuelva a Granada, esa ciudad q tanto embruja y que me encanta. Pena q estés pasando tanto frío, yo te envio un beso a 25º.
 
Comentario:
Preciosas las fotos...
 
Comentario:
Algunas respuestas a comentarios:

Rous: Pues sí, no hay calles que no haya descrito aquí que no me transmitan algo. Y eso, no deja de ser un lujo que me queda.

Azusa: Pues si lo imprimes y te los llevas, yo encantado. Y si te encuentras a un tipo con cara de embobado por allí, quizás sea yo mismo.

Mago: Vover..., volver. Yo casi ni me fui aún....


Eliza: recuerdo una vez una noticia que mostraba una encuesta hecha en Ingalaterra, donde preguntaban por los tres destinos que todo el mundo debía ir antes de morirse. Uno era Venecia, el segundo no recuerdo, pero el tercero era Granada. Bueno, no sé si es del todo así, pero dice mucho.

Morandis: Conmigo, de mi mano y unas buenas chanclas, ni dolor ni pies..., ni nada? Vaya por dios...

Teresa: pues a seguir entonces. Qué tal por Göteborg?

Wendeling: De Alhendín me quedo con el Secadero y sus conciertos. Ese sitio me encanta. Pero la verdad es que, tras tantas veces escuchar la historia de la toma de Granada, El Suspiro del Moro me parece un sitio estupendo donde la historia se queda atrapada, casi se toca. Me encanta. Y gracias por tus besos de maia!

Kotinussa. Chiquilla, tu mariscada me va a saber a gloria. Muchas gracias por la invitación!

Ardilla. Gracias, pero muchas, muchas. Pues mira, en uno de esos tours hispánicos, deberías de poner entre tus prioridades a Granada. Para entonces, imprime mi post, y yo te lo volveré a agradecer.

David. El don de la oportunidad! Escápate, y da recuerdos de mi parte. Lo paso lo mejor que puedo. Y espero pasarlo mejor cuando la primavera entre de una vez por todas...

Saludos escandinavos
 
Comentario:
Granada,es una isla hermosa que esta cerca de las costas venezolanas,ohhhhh,se que no hablas del mismo sitio.
No pude terminar de leer tu post,està muy extenso.

Saludos
Marcos
 
Comentario:
Pasé cuatro años maravillosos de mi vida en esa ciudad, caminé por los sitios que describes, y me dejé envolver por el rumor del Darro en las noches de verano. Ahora yo, un tipo del norte, no puedo evitar snetirme algo del sur, algo de Granada.

Está en mí. Un saludo y gracias por el post.
 
Comentario:

Gracias por la visita y por el mensaje que dejaste. En buena hora llega, porque me ha conducido a tu web justo cuando estoy planeando escaparme a Granada. O intentarlo al menos :)

Pásalo bien por Suecia, no sabes qué envidia te tengo...
 
Comentario:
Me gusta mucho el primer párrafo, pero mucho mucho.

No he estado nunca en Granada, pero siempre me han hablado de ella maravillas y es un lugar que tengo pendiente. Me pilla bastante lejos, pero a ver si en uno de los tour hispánicos que nunca hago pero sé que debería me dejo caer. Imprimo tus posts para entonces? ;)

muchos saludos
 
Comentario:
Aunque no te vaya a saber tan bien como esa tapa de morcilla casera que añoras, quedas invitado a una mariscada de inauguración de mi nueva casa.

A partir de hoy sigo en la nueva dirección. Si no te importa, cambia en el enlace que tienes puesto.

Besos y hasta pronto.
 
Comentario:
Olvidé darte mis besos de maia.
 
Comentario:
El suspiro del moro pertenece territorialmente a un pueblo, ya no tan pequeño, de nombre Alhendín... el pueblo de mis abuelos, de mis padres... el pueblo en el que viví durante niña... Y las cientos de horas que jugué a ser Boabdil y dar el paso para volver a Granada en el suspiro del moro.
 
Comentario:
Con semejante guia, a mi, los pies me piden seguir caminando para disfrutar más aún!! NO hay cansancio... solo ganas de seguir...
 
Comentario:
Contigo y de la mano de tu mente y tus palabras ni dolor de pies ni nada.

1beso fuerte
 
Comentario:
La verdad es que Granada es uno de los lugares más preciosos de España...
 
Comentario:
Seguro q volvemos a Granada. A recordar el pasado. Y estar en el presente. Un abrazo
 
Comentario:
Me ha encantado la comparación con Boabdil, tienes razón en que hay lugares que se ganan bien una lágrima al decirles adiós...
Por cierto, y dejando las emociones a un lado, cuando regrese alguna vez a Granada, estoy por imprimirme tus Paseos, ¿qué mejor guía?
Un besote
 
Comentario:
...Las imágenes y los recuerdos se van difuminando con el tiempo en nuestra memoria, pero queda su esencia...que los transporta y los convierten en sentimiento y este es el que los hace indelebles...

Me quedo esperando la cita para el próximo paseo...

Besos madrileños, Rocio.

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