Una vuelta por Suecia
Vuelta de Semana Santa. Sí, no la definiría como una semana santa clásica de pasos y procesiones la que he vivido en Suecia, pero aquí, también hay vacaciones. Y no es que los suecos no sean capillitas, que ante la no existencia del fenómeno procesional en estas latitudes, uno no puede tachar a los escandi-navos de poco o mucho aficionados a dicho fenómeno cultural. Y la falta de procesiones no se debe a las raíces protestantes, como se podría pensar en un principio, sino más bien a que en este país, los penitentes deberían hacer sus túnicas con forro polar, en vez de terciopelo, el Cristo habría que vestirlo de gore-tex, y la Virgen, en vez de bajo palio, la llevarían bajo paraguas, circunstancias todas ellas suficientemente graves como para acabar la tradición de bailar el paso en Vikinggatan justo antes de empezarla.
Y ya se va la Semana Santa. Punto de inflexión que viene marcado con la precisión y exactitud de un reloj. El 8 de abril hice la sexta de las marcas que he dibujado en mi memoria, seis meses justos, ecuador de mi primer año sueco, seis meses desde que aquí empecé a escribir, justos, seis de tiempo en contra, y culminados con lo que estoy seguro que fue la última nevada de la temporada, final apoteósico para un invierno largo, inacabable incluso para los suecos, y cambio de las tornas, porque la luz llegaba a la hora de la nevada, transportada desde el Mediterrano, y traspasada a mi persona a base de abrazos bien fundidos, de esos que los suecos nunca dan. Esos abrazos que me trajeron una de mis hermanas y su pareja. Y con ellos he estado recorriendo huecos se Suecia que quedaban por rellenar en mis obligaciones de persona que aquí vive. Y fuimos a Estocolmo, una ciudad, que lamentablemente, me gusta mucho más que aquella donde yo vivo. Porque es una ciudad más real, crecida con la armonía del paso del tiempo, con un casco antiguo colorista de callejuelas de antigua capital, ambiente de ciudad que vive, ruidosa como debe ser, pero tranquila al introducirte por los laberintos del centro. Pero sobre todo, la diferencia que más me llevo entre los dos núcleos de población mayores de este país es que Estocolmo, a diferencia de Goteborg, vive en contacto con el mar. Sus canales que se entrometen en el corazón de la urbe son los dedos largos de un Báltico que allí se deja mimar, adornando con reflejos de hielo los palacios y castillos de la antigua ciudadela. Una ciudad que vive junto al mar, y un mar helado que me nos dio cobijo y cama. Rigerfjord, un barco rescatado de tiempos de travesías en camarotes, de salas de máquina y salones elegantes con sillones de cuero, de esos que parecen echar de menos el olor del humo de pipas señoriales, reconvertido ahora en hostal junto a la orilla del Báltico, al otro lado del palacio del Ayuntamiento, enmarcando en madera antigua las vistas de cuidad llena de luces nocturnas que de mecen en las aguas del canal, aún congelado en algunas partes.

Pero aunque Estocolmo es, no se puede negar, mejor ciudad que Goteborg, los pintorescos paisajes que las zonas adyacentes de mi ciudad son incomparables. La exquisita costa que recorre el Atlántico hasta la frontera con Noruega posee uno de los lugares más fotogénicos de este país. Una costa de piedras duras y muy viejas, prehistóricas, de contornos muy suaves y grietas como cicatrices provocadas por el eterno y eficaz trabajo del agua y el hielo. Piedras algunas grandes, tan grandes que forman archipiélagos espolvoreados por todos lados, rodeando a islas de gran calado como Orust y Tjorn, y pueblecitos de pescadores y veraneo de casas de madera, inconfundiblemente rojas, retando con su viveza la frialdad de una costa azotada por vientos y tormentas y de estos pueblos encantadores, casi perfectos, por sus perfectas casas, pero totalmente fantasmales, abandonados, ya que la vida no suele aparecer por estas zonas hasta que las temperaturas se elevan por encima de un número razonable de grados. Una costa de gran belleza natural y que los suecos parecen haber decidido habitarla, simplemente para adornarla con mucho cuidado, para realzarlas aún más.

Y aún más, justo a las afueras de Goteborg, cogiendo un tranvía que se convierte en ferry, y un pequeño viaje de 20 minutos en barco te lleva hasta la pequeña isla de Brännö. Y allí todo parece tan distinto a mi monótona vida de ciudad invernal de quince paradas de tranvía. Y un pequeño puerto te da la bienvenida, sin espacio más que para pequeñas barcas y bicicletas que recojan a los que vengan desde el mar. Y todo se resume a casas repartidas, de esas que te enseñan que a veces merece la pena construir, porque no molestan, porque se hace con cuidado. Y un viernes santo de fiesta, hay mucha gente laboriosamente trabajando en sus jardines, afanados en repararlos y aderezarlos tras el castigo del invierno. Una señal inequívoca de que llega la primavera. Y esta gente, que quita rastrojos, elimina hojas caídas, atrasadas del otoño anterior, y que repone mobiliarios parece más amable, menos distante que el que no te mira en el tranvía o en el pasillo de tu trabajo.
Y todo ello para darme cuenta al fin, que Suecia ya suena a algo, suena a cantos de gaviotas, gritos de gaviota, más bien. Suecia ya tiene la cara del mar que hasta ahora no había encontrado, quizás, demasiado fría para colocar mi rostro frente al suyo. He esperado hasta abril, seis meses, para escuchar a las gaviotas, cambiarlas por los sonidos salidos de mi iPod, y las aguas serenas que se pasean por los archipiélagos al fin parecen amables. Y Suecia al fin tiene color, el color de las casas de madera, mucho más alegres que los abrigos que hasta ahora todos llevábamos. Y predomina el vivo rojo, pero también está el amarillo, el azul, el celeste, incluso algunas en rosa, cada una trabajada para rellenar una paleta de pintor que reparte con ellas la vida al final del invierno. Y ahora, a finales de esta semana, las temperaturas comienzan a subir, y busco con mi cámara esos colores, y trato de saturar su objetivo con tonos cálidos.
David Llada escribió un post que merece la pena leer ahora. Porque lo que ya está dicho, ya no merece la pena repetirlo, y he estado mucho tiempo esperando a poder poneros el enlace a este post, porque hasta ahora no había percibido esas sensaciones que tan bien describió. Y ya por fin puedo poner el "Here comes the sun", porque al fin parece que puede sonar en mi cacharro de música. Y gracias, muchísimas gracias, hermanita y cuñado, que habéis venido por aquí, porque me habéis traído los colores justo a tiempo, la calidez de vuestras sonrisas que se ha quedado reflejada en las paredes de mi ciudad, en los reflejos brillantes del Sol en los canales de agua ya derretida. Gracias por sacarme de este monasterio invernal, me moría por salir fuera.

Hasta pronto.
Comentario:
Me ha hecho gracia ponerme a leer tu blog y encontrarme citado. Además con tan elogiosas palabras. Es un honor, muchas gracias! :-)
Ahora, a disfrutarlo. Los veranos por ahí arriba son breves, y antes de que te des cuenta los días empezarán a disminuir de nuevo...
Un saludo desde el -también- soleado Mónaco,
David
Ahora, a disfrutarlo. Los veranos por ahí arriba son breves, y antes de que te des cuenta los días empezarán a disminuir de nuevo...
Un saludo desde el -también- soleado Mónaco,
David
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Leyendote solo me sale decir..."Suecia tiene un color espeeeeciaaaaaaaaaaaal" al ritmo de los Del Rio, jajaja.
Soy asi, que le vamos a hacer, discupalme.
1beso
Soy asi, que le vamos a hacer, discupalme.
1beso
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Pues aqui rondamos a muchos grados...
De buena gana me iba yo para allá, que esto pinta ponerse peor.
Saludos :)
De buena gana me iba yo para allá, que esto pinta ponerse peor.
Saludos :)
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Preciosas las fotos con las que nos deleitas...
Comentario:
descubriendo tu blog... tus relatos, tus fotos... me retiro a seguir leyendo ;)
besos
besos
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Es estupendo poder viajar desde casa a traves de tus ojos. Hace tiempo que me planteo buscar el norte, y tu solo has aumentado la sensación de que algo allí me espera...Un abrazo
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Unas poquitas de respuestas
-Amaranta: pues yo que me alegro más. Aquí las calles parecen más grandes cuando ya no aparecen los pelotes de hielo en las esquinas.
-Puck. Es un país interesante. Te lo recomiendo, pero para Mayo!
- Charo: La verdad es que tratar de recordar allgo de Cádiz aquí es un ejercicio imaginativo de alto nivel..., pero la verdad es que todo se ve mucho mejor con más luz. Estoy preparando las fotos que he hecho estos días para colgarlas en la web. Cuando las tenga aviso!
- Wendeling. Quita, quita. Cada cosa en su sitio. Los pueblecitos blancos están bien allí abajo, aquí sienta mejor ese poquito de color.
-Kotinussa: las tengo apuntadas. Yo ya me voy poniendo el cañero..., que esta feria no se me escapa!!!
-Rous. Gracias por tus palabras... gracias por todo.
- Teresa. sigamos pues. Andar es buen ejercicio, y en buena compañía, es un placer (el mío, el placer es totalmente mío)
-Patty. Pues mira, que dice mi hermana que tengo hasta buen color. Debe ser que me dan tan poco los rayos de Sol, que los poquitos que entrán, vienen con hambre atrasada.
-Almudena: Te tomo la palabra. Algún día espero verte por aquí, será un gustazo enorme hacerte de guía, y ya de paso, hacerte unas fotos negra perdíá que debes estar...
-Mago: Muchísimas gracias! Pero por favor, el sol no me lo embotelles! Déjalo que esté libre, como debe estar!
Saludos escandinavos a todos!!!
-Amaranta: pues yo que me alegro más. Aquí las calles parecen más grandes cuando ya no aparecen los pelotes de hielo en las esquinas.
-Puck. Es un país interesante. Te lo recomiendo, pero para Mayo!
- Charo: La verdad es que tratar de recordar allgo de Cádiz aquí es un ejercicio imaginativo de alto nivel..., pero la verdad es que todo se ve mucho mejor con más luz. Estoy preparando las fotos que he hecho estos días para colgarlas en la web. Cuando las tenga aviso!
- Wendeling. Quita, quita. Cada cosa en su sitio. Los pueblecitos blancos están bien allí abajo, aquí sienta mejor ese poquito de color.
-Kotinussa: las tengo apuntadas. Yo ya me voy poniendo el cañero..., que esta feria no se me escapa!!!
-Rous. Gracias por tus palabras... gracias por todo.
- Teresa. sigamos pues. Andar es buen ejercicio, y en buena compañía, es un placer (el mío, el placer es totalmente mío)
-Patty. Pues mira, que dice mi hermana que tengo hasta buen color. Debe ser que me dan tan poco los rayos de Sol, que los poquitos que entrán, vienen con hambre atrasada.
-Almudena: Te tomo la palabra. Algún día espero verte por aquí, será un gustazo enorme hacerte de guía, y ya de paso, hacerte unas fotos negra perdíá que debes estar...
-Mago: Muchísimas gracias! Pero por favor, el sol no me lo embotelles! Déjalo que esté libre, como debe estar!
Saludos escandinavos a todos!!!
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Por fin llegó el Sol. Eres un cronista fantástico. Si t acercas por Mayo, t doy una buena ración d Sol andaluz embotellado. Un abrazo, (Bribon m estoy pensando en buscar Leonor Watlings en vikilandia)
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Ay Telmo...definitivamente...algún dia tengo que ir a todos esos lugares contigo. No se me ocurré mejor compañía, mejor guia ni mejor fotógrafo que tu para hacer de ese viaje, el viaje de mi vida!. Besos de cochocolate (estoy negra como un tizón!)
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me alegro por ti que ya tengas lucecica por ahi,aqui esta lloviendo :( pero esta semana santa ha sido genial!!! yo he estado por mi tierra con mi familia en Murcia, asi que vengo tostaica jeje
Un besote
Un besote
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Sigo caminando contigo..., cada dia más a gusto, mejor, contenta, disfrutando....
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Las pinceladas de colores y la calidez las traes tú con tus palabras, con las que describes las sensaciones invernales del tiempo y de tu alma...y con las que haces que el lector sienta el deseo de lanzarse a recorrer los lugares que describes...y sientes.
Preciosa fotografia la del barco.
Un abrazo y Ánimo.
Preciosa fotografia la del barco.
Un abrazo y Ánimo.
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¡Criatura! Pues aquí ya huele a feria. La feria de Jerez y la de El Puerto están casi montadas. Ya sólo se ven las rayas de las lonas por todas partes.
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Acostumbrada a los pueblos "blancos" de mi/nuestra tierra, me sorprende mucho esos pueblos de casas rojas... pero claro, puestos a pensar, el blanco con fondo blanco... :) mejor el rojo.
Gracias por mostrarnos tantas impresiones.
Besos de una maia.
Gracias por mostrarnos tantas impresiones.
Besos de una maia.
Comentario:
Espero que la luz del sol que poco a poco va llegando a Suecia, te recuerde un poquito cada día a tu Cádiz natal.
Las fotos realmente son muy bonitas...Siempre me ha hecho ilusión hacer un viaje por los fiordos noruegos...con esas fotos, dan ganas de animarse y recorrer toda esa zona...
Besos desde el Mediterráneo
charo
Las fotos realmente son muy bonitas...Siempre me ha hecho ilusión hacer un viaje por los fiordos noruegos...con esas fotos, dan ganas de animarse y recorrer toda esa zona...
Besos desde el Mediterráneo
charo
Comentario:
antes ya me apetecia mucho conocer suecia, pero ahora y tras las guias que tu nos posteas, pues mucho mas me apetece. un saludo.
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Me alegro de que la luz del sol empiece a derretir el frio que te hacía sentir menos en casa.