UNAS NOTAS DESCRIPTIVAS
Una reflexión inicial:
"Una de las mejores cosas que tiene cuando te toca estar fuera de tu sitio, es que los acontecimientos se viven de otra manera, y que, además, te ahorras tener que tragarte, vayas donde vayas, inexorablemente, y como si fuera un hecho fatal en la vida de los españolitos, el nacimiento de otra criatura real. Sí, muy bien, supuestamente heredera de gloriosos abolengos, además de alto y regio pedigrí..., pero a las alturas que estamos, y como avanza la ciencia en cuestiones de longevidad, a este paso, a esta ricura de niña le tocará asumir a la edad de la pre-jubilación el papel de "narradora de discursos de antes de la cena de Nochebuena". Así que digo yo que podrían distanciar las noticias sobre esta personita un poco más. Algo raro hay cuando el tiempo dedicado en la televisión a una persona sobrepasa en no sé cuantas veces al tiempo que esta persona lleva respirando sobre el planeta. A Suecia me llegan hoy ecos de que la familia va a visitar a la cria..., muy bien, muy bien. Normal. No fastidien, señores de la prensa, la noticia sería si no fueran!!
Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra..., ya lo dijo alguien como única respuesta en cierto examen: "todo es relativo". Y el mundo sueco sigue girando, inocentemente, sin apenas echar la mirada hacia abajo, si ni siquiera echar cuenta al Statut. Eso, indudablemente es una de las primeras cosas que se notan cuando estas fuera, y sin duda, de las que más se agradecen."
Es una pena que el mal tiempo sea una constante en estas latitudes. La hora ha cambiado, y la noche llega tras un estornudo, sin embargo, un día como hoy, de otoño avanzado, con el dorado de las hojas de los árboles como color de fondo en todas partes, resulta que las nubes se han ido, y con ello se ha quedado una mañana increíble. Supongo que será por las latitudes en las que me encuentro, pero el Sol de la mañana cae muy lateral, estirando con ello las sombras como si éstas fueran de goma, y creando así unos juegos de brillos y sombras espectaculares. No he tenido la oportunidad de ver muchas de estas mañanas por aquí (olvídalas cuando se nubla, lo cual sucede unos 4 ó 5 días a la semana), pero creo que son de lo más destacable de todo lo que he visto. Una pena que tenga que ir a trabajar, y no pueda perderme por la ciudad con mi cámara de fotos.

Y hablando de la ciudad, donde he ido a para es a Göteborg (pronúnciese Yioteborg si quiere decirlo como un buen nativo) y, pese a que al principio no tuvimos una relación muy amigable, poquito a poco va entrando en mí. Supongo que es natural, uno viene de Granada, de llevarse 6 años 6, en uno de los lugares más hermosos que he podido ver, y es difícil que otra cosa llegue a la altura. Tomarse un trago de cerveza amarga tras haberse comido un par de caramelos muy dulces es poco recomendable...
Supongo que la misma historia de este país hace que no existan ciudades espectaculares (salvo Estocolmo, claro, la capital del reino). Creo sinceramente que las mejores ciudades que se conocen en Europa son así porque se han modelado con el transcurso del tiempo, adaptándose al devenir de la historia, como el del río lo hace al de la naturaleza. Las grandes ciudades son entes vivos, con un alma y una personalidad distintiva, desarrollada durante los siglos que las han visto respirar. Es por ello, y perdonen si me salgo del tema un poco, que sinceramente creo que es un verdadero crimen el exceso de construcción que se puede observar en cualquier burgo español, que no deja de recordarme el desarrollo de un cáncer que se expande por su propio instinto de crecer y crecer, sin darse cuenta que acabará asfixiando al propio ser que le da vida. Pero como decía, Suecia, tal y como hoy se conoce, se creó prácticamente a partir de la segunda mitad de siglo XX, cuando dejaron de ser un país de emigrantes buscando algo mejor en sus vidas a que tener que enterrar la comida en el suelo para preservarla durante el invierno, y se convirtieron en una potencia económica admirable. Hasta no mucho antes los suecos se esparcían en pequeños villorrios repartidos por la amplia geografía, y separados unos por otros por un número incontable de árboles. Göteborg es por tanto una ciudad que, salvo el centro, muy centro, es muy uniforme en cuanto a sus construcciones, y sin embargo han conseguido mantenerla en un estado muy habitable. Hay zonas verdes esparcidas por toda la ciudad, y bosques que ocupan grandes extensiones de terreno sin perturbar la vida normal de ésta. La mayoría de las calles peatonales no son más que pasos en zonas boscosas por las que uno puede andar sin temer a lo oscuro o solitario que esté, y con la probabilidad de encontrarte, como me pasó el otro día, con un par de ciervos jóvenes, de esos que se meten de vez en cuando por la ciudad. Sin embargo, Göteborg es una ciudad relativamente vieja, con un casco antiguo bien delimitado por los canales artificiales que lo rodean y que sirvieron en su momento como entrada al puerto más importante de esta costa de Suecia. Es más, Göteborg se creó básicamentre por la creciente demanda que tenían los suecos alrededor del s. XVI de crear un puerto en la costa este.
Un puerto, sí, un puerto. Las acuciantes necesidades de salir de este país en plena temporada invernal creo esta ciudad. Las nuevas rutas para touroperadores con las que enviar a suecos de vacaciones vía marítima eran un negocio muy prometedor. Entonces los aeropuertos no funcionaban muy bien, ya que no habían inventado el código de barras, y se tenía que memorizar a donde había que mandar los equipajes, con lo cual se extraviaban alrededor de una de cada dos maletas. Así que era un auténtico problema mantener en orden las oficinas de quejas por equipajes perdidos cada vez que una horda de vikingos se acercaba a reclamar..., un desastre..., cada tres días tenían que renovar el personal de la oficina porque al cuarto solía venir a trabajar con la cabeza cortada y se veían forzados a darle una baja permanente. Además, por aquel entonces no se habían inventado los aviones, así que las colas de espera para embarcar eran, literalmente, interminables. Con todo ello, los turistas pioneros, hartos de pasar frío, crearon los primeros puertos de mar, esparciéndose así por el mundo. Según ciertos investigadores, fueron los suecos los que crearon los asentamientos originales que luego acabarían formando Torremolinos. Cuenta una leyenda que en uno de esos primeros paquetes turísticos que se ofrecían, un vikingo asombrado por lo que para él era exótica belleza de una morenaza de la costas ibéricas, la sedujo y se la llevó al catre, ofreciendo al marido de la moza a cambio su magnífico casco, que se colocó inmediatamente, y el cual no se lo quitaba ni para jugar al dominó con los amigos en la peña cada domingo. Las mofas de sus paisanos acabaron derivando en lo que es hoy el dicho popular hispánico y ampliamente utilizado (tanto el dicho, como el hecho...) de "poner los cuernos"... Todas estas teorías se basan además en recientes excavaciones arqueológicas de la zona de la Costa del Sol en donde se han encontrado unas ánforas muy monas, en las cuales se ha podido descifrar unas runas desgastadas por el paso del tiempo que parecen decir "IKEA. Made in Singapur".
Y he aquí el segundo motivo para crear puertos marítimos, que no era otro distinto del de establecer nuevas rutas comerciales con las cuales poder endosar a la mitad del mundo sus productos IKEA. Por aquel entonces sólo se dedicaban al negocio de las cucharillas de madera, pero viendo que se vendían como churros, y que tenían un stock de varios cientos de miles de cucharillas decidieron extender el negocio, y ya de paso poner a trabajar a medio continente asiático en el prometedor negocio de las plantas de producción de cucharillas de madera. El resultado de todo aquello hoy por hoy es fácilmente comprobable, y sin duda, exitoso. Y de ahí, a lo que es hoy mi nueva ciudad fue solo, como quien dice, dejarse caer...
Hoy los barcos que aquí atracan ya no son tan interesantes, y lo que antes servía de muelle, ahora es una vasta zona comercial y cultural que verdaderamente creo que merece la pena ver. Lástima que en invierno aquí las cosas visibles necesiten la mayor parte del tiempo luz artificial. Supongo que será el verano con sus días interminables el que me sirva de anfitrión para poder contemplar las cosas con más calma. Pero hasta entonces, ¡seguiré merodeando y rastreando!
Con todo ello no quiero más que indicar que sigo mi periodo de adaptación, y que voy intentando desenterrar lo más interesante de este país para poder narrarlo, aunque a veces prefiera inventarme mis propias versiones, como hoy, porque me parezcan más amenas de leer. Supongo que hay cosas que van pasando y que podría ir contando, pero hoy me apetecía, simplemente, mostrar algunos apuntes descriptivos de lo que me rodea. Espero por tanto que todo lo dicho haya servido para acercar, si quiera un poquito, estas latitudes al calorcito de vuestros monitores.
Hasta la próxima
Comentario:
OK, torremolinos lo tomaron los suecos, pero en un tratado de paz se lo cedieron a los británicos...hasta nuestros dias ;)
Cómo va lo de la falta de luz? Aunque...cuando uno está metido en faena, ni se entera.
saludos
Cómo va lo de la falta de luz? Aunque...cuando uno está metido en faena, ni se entera.
saludos
Comentario:
Qué bueno! ¿Alguna foto que nos puedas mostrar en tu próximo capítulo? Besinnntos