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Haciéndome el sueco
Unas pequeñas notas de un postdoc perdido en Ikealandia
Acerca de
Acerca de cómo un gaditano con vocación de científico se marchó de postdoc a vivir venturas y desventuras a un lugar de la Suecia, de cuyo nombre no puedo pronunciar, y de cómo éstas son narradas.
Sindicación
 
He tenido un sueño

He tenido sueño, sí. Uno larguísimo.., de diez días casi. Un sueño de incontables horas de plácido reposo. Hacía tiempo que no soñaba tanto, ni tan bien. Dormía a gusto, manteniendo la respiración tranquila, dejando escapar mi mente a universos paralelos donde resultó que volvía a sentarme junto a una orilla, esta vez de color blanca. Blanca alfombra onírica en la más blanca de las islas. Encalados brillantes moteados en azul intenso del cielo, de marcos y puertas, de aguas brillantes y aturquesadas.

En mi sueño, volaba y me transportaba directo lejos de aquí, a un sitio recóndito, alejado de las autopistas de mi imaginación, de las avenidas cargadas de recuerdos de mi cabeza, de las plazuelas donde se aposentan mis elucubraciones. Me encontraba de repente en un lugar distinto, y caminaba por empinadas calles empedradas en cuesta de una antigua fortaleza de piedra salada por los vientos marinos. Subidas y bajadas entre laderas chorreantes del blanco de la cal. Blanco intenso, azul saturado, cobáltico en puertas y ventanas, el cielo y el mar abierto sobre paredes viejas, rugosas, marcadas por viejas historias, de navegantes fenicios, de corsarios y piratas medievales, marineros todos, de padres payeses de una tierra fértil que la han mimado y dotado de surcos con personalidad durante siglos, de hippies venidos de tierras lejanas como nuevos conquistadores uniformados con sus pieles desnudas, y de sus nuevos conquistadores dotados y poseídos por sus innovadoras armas sonoras y psico-químicas. Mucha historia, pero siempre narrada en blanco sobre azul, o azul sobre blanco. Contrastes. En mi sueño de diez días he habitado entre contrastes..., y me movía inquieto, jalonado por los contrastes. Los dos que polarizan una isla partida entre los excesos de las mil y una noches de danzas por compases eléctricos, cuerpos espectaculares azotados por los desfases físicos y soportados por los químicos, caras de portadas y suntuosos lujos veraniegos, esa mezcla horrible que convive codo a codo junto con la maravilla de los rincones idílicos que fui buscando en mis vuelos oníricos.



En mi sueño, simplemente me sentaba a observar los espectáculos naturales, atardeceres de inmensos soles vertidos sobre el turquesa de un mar intenso, líquido generoso y fértil que bautizó civilizaciones y pueblos a sus orillas. Contrastes de colores acompañados por el de los olores, el de inmensas forestas de pinos con el de acantilados de aguas encrespadas, pulverizando su yodo y sal en tus fosas nasales. Y en mi sueño vi espíritus pacíficos que se movían arrítmicos ya para las nuevas velocidades de la isla, los últimos luchadores de colores y flores, vencidos, arrugados por el sol, el tiempo ya pasado y los sueños acabados, que se baten en retirada, dominados por el momento por la nueva horda metálica nocturna y de neón, salvaje y camaleónica que encontró su meca y paraíso en ese mismo rincón donde otrora lo hicieron piratas y soñadores.

Viví un sueño, o simplemente lo sentí. Recuerdo moverme entre Pitiusas, recorriendo salinas de aguas rojas e higueras maduras que regalaban generosamente sus frutos, y cientos de lagartos del mismo color turquesa que bañaba las playas blancas de sus islas, los verdaderos pobladores, los que te enseñan el verdadero ritmo vital de una tierra que siempre vivió pausada. Sonaban timbales mientras alguien te hablaba de cuentos esotéricos, un viejo idioma de hace treinta o cuarenta años, anocronismo que se resiste a perder su hegemonía ante los nuevos lenguajes salidos de las mesas de mezclas de los nuevos gurús de aquel pequeño reducto. Apareció entre callejuelas de mi sueño, un mercadillo, y dentro de él, un viejo artista atrapado allí por su propia inspiración, que me decía cosas, y hablábamos sobre las fuentes desde donde ésta manaba, tanto para su fino pincel, como para la cámara de este modesto aficionado a adorar lo que ve. Porque adoré las maravillas allí existentes y relatadas por mis propios sueños, palpables como algunos pececillos curiosos que mientras buceaba entre azules, celestes, turquesas y esmeraldas, se acercaban tanto a ti como tú a ellos. Por allí volé empapado en ese azul explorando los increíbles fondos de Posidonea.

Pitiusas en mi sueño, las dos, hermosas, presumidas, generosas y amables, machacadas, supervivientes, testigos mediterráneas, sufridoras y consentidas, mágicas. Protagonistas de tanto, que apenas caben en diez días de un magnífico sueño que acabo de soñar. He vuelto de mi sueño con la melancolía y la pereza del despertador matutino. Me despierto y me arremolino entre mantas para evitar el fresco de las mañanas suecas que ya tenemos encima. El contraste de nuevo, entre la realidad del día a día, y la maravilla de un sueño cálido, aromático, y visual, intenso. Tan intenso, que aún puedo recordarlo perfectamente. Como si lo hubiera vivido, como si los sonidos a Café del Mar que ahora escucho, y esa piedra blanca que llevo al cuello fuesen reales. Como si, quizás, todo hubiese sido real, y no un simple sueño de diez días. Quizás lo viví y preferí que fuera sueño para poder cerrar los ojos y esperar así simplemente que regrese. Quizás fuese un sueño que me traje al mundo real. Puede que vivan mezclados, realidad y fantasía en un singular pequeño rincón del Mediterráneo, lugar que se nutre con esos contrastes para existir, o ser soñado... todo puede ser.


Hasta pronto.




 
Comentario:
Pues sueña y sueña, no dejes de soñar...
 
Comentario:
Que bonito soñar! jo...

1beso
 
Comentario:
Los sueños se desvanecen, están siempre llenos de esa calima que no se descubre en tu escrito. Tan bella descripción, tan nítida, tan limpia, tan azul, tan mediterránea, tan exquisita sólo es posible porque la vives; la vives tan dentro como yo misma siento lo que describes. Esos colores, esos momentos, esos piratas, esos payeses, fenicios, hasta hippies que nombras son como mis propios ancestros.
Todo eso sólo se percibe cuando estás dentro… y muy dentro.
Besos, desde mis azules,
 
Comentario:
Helena soñó que se dejaba los sueños olvidados en una isla.
Claribel Alegría recogía los sueños, los ataba con una cinta y los guardaba bien guardados. Pero los niños de la casa descubrían el escondite y querían ponerse los sueños de Helena y Claribel, enojada, les decía:
- Eso no se toca.
Entonces Claribel llamaba a Helena por teléfono y le preguntaba:
-¿Qué hago con tus sueños?

****
¿Qué haces con tus sueños, Telmo?

 
Comentario:
Haces volar con tus palabras, me encanta la forma de relatar esos lugares tan bellos, es genial!
Besitos gaditanos
 
Comentario:
Joder menudo friki colega con el poeta este de palo.

poeta de palo !! jajaja
 
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Hola amigo Telmo,
Un añil ensoñador, qué turquesa más bello y plácido.
Gracias por tus bellas palabras, transmiten tranquilidad

1 beso
Greta

 
Comentario:
......Para no perder viejas costumbres..

......Bienvenido, con tus hermosas palabras pintadas de azul!!.
 
Comentario:
.......Soñar nos da la vida...aunque no sé pq siento que en este sueño hay mucho de realidad..

Un abrazo inmenso, Rous.
 
Comentario:
Hace años tuve un sueño con ese mismo color, que me duro tres días. En el mío había unas hermosas salinas que veía desde el aire mientras mi cuerpo tomaba tierra; había faldas largas de un blanco alcalino, y noches llenas de música negra, ritmos alocados y hermosos amaneceres en calas perdidas.

Tuve entonces también un duro despertar,...

Saludos compañero, leerte siempre es un auténtico placer.
 
Comentario:
Un placer volver a leerte.

Besos
 
Comentario:
Veo, que tus palabras vuelven a salir hermosas y fluidas. El descanso ha merecido la pena; leerte de nuevo es un placer. Bienvenido!
 
Comentario:
Ante todo, Telmo...bienvenido de nuevo!!!!...me encanta ver que vuelves a escribir...

Precioso sueño...porque esas islas son preciosas de por sí...

Besotes desde el Mediterráneo...aunque un poco más para arriba!!!, ja,ja,ja...

Charo
 
Comentario:
Todo un placer y un orgullo haber compartido contigo ese sueño.
Vuelve cuando quieras, siempre te estaré esperando.
No